El fortalecimiento del peso frente al dólar se ha transformado en un costo adicional para el sector productivo y en un subsidio implícito al consumo de bienes importados.

Montevideo | Todo El Campo | La Federación Rural apuntó, en un comunicado de reciente distribución, al atraso cambiario que define como “un desequilibrio permanente”.

El atraso cambiario no es solo el valor del dólar: es cuánto puede comprar ese dólar dentro de Uruguay. Hoy, cada US$ 1 generado por un exportador conserva apenas el 80,4% del poder de compra que tenía en 2022. Los buenos precios pueden amortiguar el problema, pero cuando esos precios desaparecen, la pérdida de competitividad se traduce en menor capacidad para enfrentar una mala zafra y mayor endeudamiento, sostiene la institución.

“El fortalecimiento del peso frente al dólar se ha transformado en un costo adicional para el sector productivo y en un subsidio implícito al consumo de bienes importados”, comienza el comunicado hecho público el domingo 13 en las redes sociales de la Federación Rural, aunque es un tema sobre el cual el sector productivo y las gremiales del campo se han manifestado reiteradas veces.

“El resultado es un abaratamiento relativo de los importados y un encarecimiento en dólares de producir en Uruguay, afectando a la industria nacional y a los sectores exportadores”, subraya, lo que se agrega “a una matriz productiva ya cargada de tarifas, sobrecostos y subsidios cruzados a servicios públicos que dan pérdida”.

Por tanto, el problema no se limita al nivel del dólar, sino que “es la acumulación de una distorsión de precios entre los ingresos del sector y los costos asociados a la producción de dichos bienes.

En enero de 2022 el dólar estaba a $ 44,15 y la UI cerca de $ 5,19: cada dólar compraba unas 8,5 UI, hoy en día esa relación cayó a 6,06 UI por dólar. En menos de cinco años, el dólar perdió cerca del 30% del poder de compra.

Además, “los persistentes déficits fiscales implican necesidades de financiamiento que también inciden sobre los precios relativos. Según la Unidad de Gestión de Deuda del MEF, el financiamiento del déficit primario entre 2020 y 2026 asciende a aproximadamente US$ 7.777 millones”.

“Por otro lado, en julio el tipo de cambio real mejoró 4,16% interanual. Sin embargo, en los últimos doce meses el TCR regional alcanzó una mejora de +8,32%, mientras el extrarregional apenas mejoró 0,87%. La diferencia importa porque la Unión Europea, Estados Unidos y Turquía representaron en agosto 53% de nuestras exportaciones de bienes, frente a 16% de Brasil”, continúa la FR.

CARNE Y SOJA: EL MISMO DÓLAR, DOS RESULTADOS MUY DISTINTOS.

Los precios internaciones, cuando son buenos, “pueden ocultar temporalmente el problema cambiario”. En ganadería, el actual “precio excepcional del novillo compensa en gran medida la pérdida de poder de compra del dólar”. Pero “en la soja, donde se refleja una realidad oculta por precios excepcionales, lo que no cubren los precios lo cubre el endeudamiento de los productores”.

“A julio de 2026, el crédito bancario total de agricultura, ganadería, servicios agropecuarios y silvicultura asciende a US$ 4.231 millones, en un año, la deuda aumentó US$ 469 millones, +12,5%; y respecto de julio de 2022 aumentó US$1.636 millones, aproximadamente +63%”, precisa el texto.

Finaliza subrayando: “La lectura más importante para Uruguay es que cada US$ 1 de ingreso de exportación conserva hoy aproximadamente el 80,4% del poder de compra doméstico que tenía, en promedio, durante 2022; la pérdida acumulada es de 19,6%”.

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