Docente de la Universidad de Oslo advirtió: “Estamos realmente cerca de un fuerte aumento en el precio del petróleo y un choque energético global”.

Hébert Dell’Onte Larrosa | Montevideo | Todo El Campo | Las guerras siempre han existido, por una razón u otra los seres humanos siempre han encontrado un motivo para validar sus operaciones militares contra otros.

El primer conflicto que la historia registra fue entre los años 2600 -2300 antes de Cristo en el cual se enfrentaron las ciudades sumerias de Lagash y Umma por el control de la llanura Guedena, un área extremadamente fértil alimentada por el río Tigris y ubicada en el actual territorio de Irak, entonces la Mesopotamia. El agua y la tierra han estado en disputa desde hace miles de años pero con el paso del tiempo fueron apareciendo otros recursos como el oro y el petróleo, aunque este último es de un valor estratégico que no tiene el metal precioso.

Al comenzar el siglo veinte, el químico y físico británico Frederick Soddy (ganador del Premio Nobel de Química en 1921) advirtió -y fue el primer científico e intelectual en hacerlo formalmente- que el futuro de la humanidad y sus conflictos estarían determinados por la disputa y el control de la energía. Argumentó que la vida y el progreso humano no se rigen por las leyes de las finanzas o la política tradicional, sino por las leyes de la termodinámica. Quien controla la energía, controla el desarrollo, aseveró.

Soddy tenía razón. Desde hace muchos años la mayoría de los conflictos bélicos se explican en función del petróleo. Incluso, recientemente, hemos asistido a acciones que parecen robadas de alguna saga de James Bond o Ethan Hunt en Misión Imposible, como el reciente secuestro de un presidente (el dictador Nicolás Maduro) por parte de otro gobierno (Estados Unidos), no para devolver la libertad a los venezolanos sino para asegurarse el suministro de petróleo.

El petróleo sigue siendo la clave principal en muchas guerras, pero también el gas natural va adquiriendo relevancia. En la guerra de Ucrania -país donde el gas natural es fundamental- iniciada con la invasión de Rusia lo dejó claro: las zonas de extracción han sido objetivos de ataques y se ha transformado completamente el mercado reduciendo drásticamente la dependencia europea respecto a Moscú.

En Irak y la guerra por el control del estrecho de Ormuz también tiene a la energía como protagonista: el petróleo principalmente, y otra vez aparece el gas natural.

Francisco Sassi, profesor asistente de la Universidad de Oslo escribió en X (cuenta @Frank_Stones) que en las últimas horas el oleoducto este-oeste, “el principal de Arabia Saudita para evitar el estrecho de Ormuz, había sido atacado por fuerzas hutíes (afines a Irán) que están intensificando una ofensiva masiva contra Riad”, la capital y ciudad más poblada de Arabia Saudita.

Sassi explicó: “El oleoducto este-oeste, que conecta los campos orientales de Arabia Saudita con la terminal petrolera occidental de Yanbu, la única terminal disponible para Riad para acceder a los mercados globales y evitar navegar a través del estrecho de Ormuz”.

La consecuencia para el mundo no tiene dos lecturas: “Estamos realmente cerca de un fuerte aumento en el precio del petróleo y un choque energética global”, agregó el docente.

Por otra parte y confirmando esa afirmación, agencias internacionales han informado que hutíes de Yemen tomaron este viernes 11 la isla de Perim, en el estrecho de Bab al Mandeb, otro enclave natural de gran valor estratégico, pues da acceso al mar Rojo desde el océano Índico.

Las fuerzas del gobierno de Yemen se habrían retirado, lo que dejó el terreno libre a los hutíes, publicó Reuters citando fuentes oficiales del lugar.

Foto de portada Vilkasss en Pixabay.

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