El Centro de Estudios para el Desarrollo corrigió su estimación de crecimiento de Uruguay a la baja: “Apenas crecerá 0,9%” sostuvo y explicó los fundamentos de una economía que se deteriora.

Montevideo | Todo El Campo | En 2026 Uruguay “apenas crecerá 0,9%”, estimó el Centro de Estudios para el Desarrollo (CED). Esa perspectiva empobrecida no se debe que el contexto internacional sea adverso, porque es neutro, “sino porque los fundamentos de la economía se deterioran: inversión, productividad y cuentas públicas”.

En una publicación difundida en redes sociales, el Centro analiza diferentes indicadores como el precio del petróleo que ha tenido un aumento significativo y al momento del cierre de la presente edición de Todo El Campo se ubica en US$ 107,8 el barril.

Además, en términos reales, la carne se encuentra en máximos históricos, mientras el arroz y la soja comienzan a recuperarse.

“En la región, Argentina logró reducir la inflación (33,8% interanual) a costa de una recesión profunda cuya recuperación aún es débil. Brasil, por su parte, enfrenta un elevado déficit fiscal que el próximo gobierno deberá afrontar”, afirma el CED.

El escenario en Uruguay “no está exento de la desaceleración”, advierte, y apunta que el Indicador Mensual de Actividad Económica (IMAE) que elabora el Banco Central del Uruguay (BCU), “muestra un crecimiento que se enfría trimestre a trimestre, hasta ubicarse en apenas 0,1% interanual en los dos últimos trimestres relevados”.

En 2025 nuestro país cumplió con las metas fiscales, “aunque a costa de contener el gasto para compensar una recaudación débil”, sin embargo, “cumplir la meta de 2026 exigirá una contención adicional del gasto del orden de 0,25% del PIB”.

Por otra parte, “la inversión cae a sus niveles mínimos desde la pandemia (15,5% del PIB) y se consolida como el principal freno estructural al crecimiento de la economía uruguaya”.

Otro dato es que mientras “el consumo de los hogares se acelera en el margen (+2,9% interanual)” se observa que “la confianza del consumidor cae a su nivel más bajo en cuatro años, ubicándose en una zona de moderado pesimismo”.

En el mercado laboral hay “signos de agotamiento: el saldo neto de empresas que planea aumentar frente a disminuir personal ya es negativo (-3%). La fase de recuperación del empleo estaría llegando a su fin”. La informalidad en el trabajo por cuenta propia es “casi tres veces mayor (59% frente a 22%), menos horas trabajadas y se concentra en trabajadores de menor nivel educativo (64% sin secundaria completa)”.

En lo que constituye un verdadero círculo vicioso, “Uruguay crece poco porque invierte poco, e invierte poco porque la rentabilidad esperada de los proyectos productivos es baja”, definió el informe del CED. La rentabilidad es baja por “dos factores clave: la productividad se encuentra estancada desde hace años, y el costo de la energía en Uruguay es sistemáticamente más alto que en Argentina, Chile y Brasil”.

El resultado es que “Uruguay presenta, después de Bolivia, la menor proyección de crecimiento de toda la región para el período 2025-2026”.

Todo lo anterior llevó al CED a ajustar su proyección de crecimiento para 2026 a la baja, ubicándolo en apenas 0,9%.

La conclusión es que “el contexto externo ya no explica el bajo crecimiento, los fundamentos muestran un deterioro claro, y Uruguay necesita volver a poner la inversión y la productividad en el centro de la agenda económica”.

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