Se realizó la tradicional Jornada Anual de Arroz, que esta vez tuvo como eje el mejoramiento genético.
Montevideo | Todo El Campo | En la antesala del inicio de la próxima zafra, el Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA) realizó su tradicional Jornada Anual de Arroz, que esta vez tuvo como eje el mejoramiento genético.
Entre las charlas de la jornada el investigador de INIA Juan Rosas repasó la evolución del programa de mejoramiento de arroz del instituto y mostró cómo la incorporación de nuevas herramientas de gestión de datos y genómica pueden contribuir a acelerar y hacer más precisa la toma de decisiones.
La apertura del encuentro estuvo a cargo de Jesús Castillo, director del Sistema Arroz-Ganadería de INIA, quien destacó la oportunidad de compartir los avances alcanzados por el programa de mejoramiento genético. “El trabajo con otras instituciones, productores y con la industria es fundamental y se refleja en el rendimiento y potencial genético logrado hasta el momento. Pero cada vez cuesta más hacer que el arroz sea más productivo, por eso es clave seguir explorando nuevas herramientas biotecnológicas”, afirmó.
En la misma línea, Victoria Bonnecarrere, coordinadora del área de Mejoramiento Genético y Biotecnología Vegetal de INIA, señaló que el desafío no pasa únicamente por incorporar nuevas técnicas de biotecnología. “Se está trabajando especialmente en el uso y la gestión de datos para hacerlos más accesibles a los mejoradores y que puedan tomar decisiones más precisas”, explicó.
De esta manera, durante su charla Rosas planteó que los programas de mejoramiento genético de INIA, entre ellos, el de arroz, están avanzando hacia una nueva forma de gestionar la información generada durante décadas de trabajo. En concreto, desde hace dos años están utilizando el software BMS Pro, de Integrated Breeding Platform, que permite estandarizar y documentar datos históricos y nuevos, para que estén disponibles de forma rápida, ordenada y accesible para los equipos de mejoramiento.
En el caso del arroz, el programa cuenta con datos informatizados sobre variables como rendimiento, calidad molinera y sanidad desde 1997. En total, son cerca de medio millón de datos que permiten reconstruir la trayectoria del programa y el progreso genético alcanzado a lo largo del tiempo. “Los análisis muestran una trayectoria clara y alentadora”, dijo Rosas.
En las variedades de tipo Índica, se observa una tendencia positiva en rendimiento de casi 200 kilos por año, equivalente a un crecimiento cercano al 3% anual, sin desatender variables de calidad industrial y sanidad. En los tipos Japónica Templada, el rendimiento aumenta a una tasa de 2,43% anual. En los materiales resistentes a herbicidas (Clearfield), aun habiendo partido históricamente de una base genética más desafiante por su menor potencial, el crecimiento en rendimiento es significativo y alcanza 1,92% anual, acompañado por marcadas mejoras en calidad molinera y sanidad.
“Con esta información podemos hacer evaluaciones en tiempo real, ver cómo estamos avanzando y hacia dónde, y hacer ajustes”, valoró Rosas. La posibilidad de analizar de forma sistemática la trayectoria histórica del programa permite, de esta manera, no solamente medir los resultados obtenidos sino también utilizar esa información para orientar las decisiones futuras.
El sistema también permite complementar los datos históricos y fenotípicos con información genómica. El cruce de esta información abre nuevas posibilidades para el mejoramiento vegetal, como simular cruzamientos, predecir el mérito genético de los materiales y anticipar su comportamiento, información que puede ser utilizada para decidir qué materiales cruzar y cuáles deben avanzar dentro del programa.
Para Rosas, este proceso forma parte de una transformación más amplia en la manera de trabajar con la información generada por el programa de mejoramiento de arroz. “Estamos avanzando hacia una gestión más moderna y sistemática de datos que no solo permite que prevalezcan y puedan usarse a futuro, sino también que los usemos en el presente para sacar conclusiones más precisas y tomar decisiones”, resumió.
De esta manera, en un contexto donde resulta cada vez más desafiante seguir incrementando el potencial genético del arroz, la gestión de décadas de datos generados por el programa de mejoramiento genético de INIA aparece como una oportunidad para trabajar sobre ese límite e identificar con mayor precisión las oportunidades de mejora para orientar el mejoramiento hacia ellas. (INIA).

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