El desafío es aumentar la supervivencia de los corderos. Los nacimientos múltiples no son el problema. son la solución, siempre que el manejo permita expresar su potencial.

Gianni Bianchi | Montevideo | Todo El Campo | En entregas anteriores vimos que medir permite tomar decisiones. La ecografía sirve fundamentalmente para identificar ovejas con más de un cordero. Cuando no se realiza, el pintado de los carneros sigue siendo una herramienta valiosa para monitorear servicio, estimar la fecha probable de parto y organizar la majada. En ambos casos, el objetivo es el mismo: generar información para anticiparse y actuar a tiempo.

El éxito del sistema no depende de una práctica puntual, sino de una cadena de decisiones. La condición corporal define las prioridades nutricionales en gestación avanzada; la alimentación en los últimos 7-10 días antes del parto determina la producción de calostro; y un adecuado manejo del parto transforma todo ese trabajo previo en más corderos señalados.

Esto adquiere especial importancia en los partos múltiples. Son esta categoría los que determinan el porcentaje de señalada, destete y, en definitiva, el número de corderos vendidos por año. Paradójicamente, también son los que presentan mayor riesgo de mortalidad neonatal y, por lo tanto, la mayor oportunidad de mejora mediante un manejo adecuado.

El cordero único, en cambio, nace más grande, cuenta con más reservas, alcanza antes la ubre y tiene menos dificultades para acceder al calostro. No tiene competencia y su madre enfrenta menores exigencias.

Pero, aunque pueda parecer más simple aspirar a que cada oveja produzca un cordero, desde el punto de vista biológico y productivo es imposible que todas las ovejas den un cordero. Aun en majadas muy bien manejadas, siempre existirá un porcentaje -3-5%- que no parirá ningún cordero en una determinada temporada. Son los nacimientos múltiples los que compensan esas pérdidas inevitables y permiten maximizar la productividad del sistema.

El desafío, entonces, no es reducir la prolificidad, sino aumentar la supervivencia de esos corderos.

Los nacimientos múltiples no son el problema. son la solución, siempre que el manejo permita expresar su potencial.

Ese potencial depende de lo que ocurre durante el parto y las primeras 72 horas de vida. El peso al nacer, las reservas de grasa parda y el consumo temprano de calostro son determinantes para la supervivencia. Conocer las etapas y los tiempos normales del parto permite diferenciar un parto normal de una distocia y decidir oportunamente cuándo intervenir: demasiado temprano puede ser innecesario; demasiado tarde aumenta el riesgo de pérdidas.

Acompaño esta entrega con tres láminas. Las dos primeras resumen el manejo durante el parto y las primeras 72 horas de vida del cordero mellizo. La tercera presenta nuevamente el Manual de Buenas Prácticas en Producción Ovina, donde se desarrollan con mayor detalle los fundamentos técnicos, las mediciones y las decisiones de manejo necesarias para transformar la información en mejores resultados productivos.

EL AUTOR.

Gianni Bianchi Olascoaga es ingeniero agrónomo, doctor, técnico en Producción Ovina.

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