Por la falta de respuesta de las autoridades, los productores están construyendo jaulones para encerrar a los ovinos, pero temen que el problema se traslade a los vacunos y equinos.
Buenos Aires, Argentina | Todo El Campo | De los animales de producción, los ovinos son los más vulnerables a los depredadores. Cualquiera sea el país donde pongamos la mirada, los ovinos son atacados por perros y especies más agresivas como lobos en algunos países de Europa, o pumas en Argentina, incluso es frecuente ver aves rapaces al acecho. Estas especies agresivas también pueden atacar vacunos u otros animales de producción.
“Hace un par de años ya que venimos sufriendo estos flagelos que son el puma y el chancho jabalí o cruza de jabalí con el chancho común, el cimarrón, que está atacando muchísimo en la zona norte del partido en Necochea”, contó Viviana Galli, contratista de esa localidad al sudeste de la Provincia de Buenos Aires, a Clarín Rural.
“Toda la vida se escuchó la problemática de los pumas, pero nunca se veían y menos en estas cantidades, atacan a diario, es muy preocupante”, dijo. A la preocupación se agrega “la impotencia y la bronca que son enormes”.
El testimonio de Galli refiere a su establecimiento, pero obviamente no es un caso aislado ni exclusivo de los productores de esa zona, sino que es lo común en muchas regiones de toda Argentina.
Sobre sus vecinos, en concreto, dijo que varios de ellos han decidido hacer jaulas para encerrar las ovejas durante la noche. “Nosotros todavía no tenemos jaulas, pero seguramente será el camino que habrá que tomar, no queda otra”, dijo.
En una oportunidad reciente, Galli llegó al establecimiento y se encontró con cinco pumas. Los conocedores dicen que huyen ante la presencia humana, pero ese no fue el caso: “Me miraban, he visto sus tamaños y te puedo decir que les falta la melena para parecer leones”.
El problema actual con los corderos es grave, pero también lo es si lo pensamos a futuro, porque los pumas están, son reales, y cuando ya no tengan ovejas para comer seguirán con los terneros, las vacas, los caballos y los burros, reflexionó al tiempo que agregó: “En una localidad cercana ya han matado hasta burros”.
“Esto me preocupa mucho, te digo más, si tuviera chicos pequeños no sé si los dejo andar en el campo solos o en el patio de la casa, es alarmante, la verdad. ¿Qué hacemos? ¿Cómo nos defendemos? ¿Cómo convivimos?”, planteó.
El accionar de los pumas se traduce a pérdidas económicas que superan el 50%: “De tener en estos últimos años 100 ovejas, mi padre hoy tendrá 30, el año pasado quedó sin corderos y este año supongo ya perdimos alrededor de 30, las pérdidas son tremendas”, indicó. Por lo que no descarta instalar un jaulón para encerrar los ovinos en la noche como están haciendo los predios vecinos.
Pero ese jaulón tampoco es una solución definitiva, porque si los pumas no acceden a los corderos se alimentarán con otros animales.
Hay que buscar un equilibrio “posible, real y sostenible” entre los animales de producción y la fauna silvestre.
Cada animal muerto por un depredador “no es solamente la pérdida de un animal. Es trabajo, esfuerzo, producción, economía familiar y una forma de vida. Necesitamos que se trabaje en serio, quienes vivimos y trabajamos en el campo no queremos soluciones de escritorio. Queremos respuestas que funcionen en el campo real”, reclamó.
El artículo original es de la periodista Mariela Vaquero en Clarin Rural.
Todos los artículos de Mariela Vaquero se pueden leer aquí: Mariela Vaquero – Clarín.com

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