Un escenario complejo, donde la capacidad de gestión y negociación será determinante como la competitividad productiva para mejorar la presencia de la carne uruguaya en el mundo.

Montevideo | Todo El Campo | El comercio internacional de carne de vacuno vive en 2026 un reacomodamiento profundo que redefine las condiciones de acceso de los países del Mercosur.

El Instituto de Negocios Internacionales de la Universidad Católica del Uruguay (INI/UCU) elaboró un documento abordando “las nuevas reglas en el comercio de la carne”, particularmente analizando qué fue lo que cambio respecto a la Unión Europea, China y Estados Unidos, tres destinos claves para para las exportaciones de Uruguay.

De acuerdo con el INI/UCU tres movimientos simultáneos marcan el nuevo escenario.

El primero, la entrada en vigor del acuerdo Mercosur–Unión Europea, que abre una cuota preferencial de 99.000 toneladas pero deja a Brasil fuera por incumplimientos sanitarios.

Segundo, la salvaguardia impuesta por China, que fija límites estrictos y asigna a Uruguay una cuota de 324.000 toneladas, holgada frente a su flujo real.

Y tercero, la ampliación extraordinaria del cupo de carne argentina en Estados Unidos, que pasó de 20.000 a 100.000 toneladas en respuesta a la escasez de stock vacuno norteamericano.

Para Uruguay, estas transformaciones implican oportunidades y desafíos: negociar dentro del Mercosur la distribución de la cuota europea, insistir bilateralmente en Washington por una ampliación de su cupo histórico y prepararse para la dependencia de un mercado chino que define unilateralmente las reglas de acceso.

El resultado es un escenario de mayor complejidad, donde la capacidad de gestión y negociación será tan determinante como la competitividad productiva para sostener y ampliar la presencia de la carne uruguaya en los principales mercados globales. 


INFORME DE INI/UCU: LAS NUEVAS REGLAS DEL COMERCIO DE LA CARNE: QUÉ CAMBIÓ CON EUROPA, CHINA Y ESTADOS UNIDOS.

El comercio internacional de carne vacuna atraviesa en 2026 un reacomodamiento significativo, con tres procesos que redefinen simultáneamente las condiciones de acceso para Argentina, Brasil, Uruguay y en menor medida para Paraguay. Por un lado, la entrada en vigor del acuerdo Mercosur-Unión Europea abrió una cuota arancelaria preferencial para el bloque; pero este mercado también restringe las exportaciones de Brasil por razones sanitarias, por otro, China endureció las condiciones de ingreso a su mercado mediante una salvaguardia; y, en paralelo, Estados Unidos amplió sustancialmente el cupo asignado a Argentina. El resultado es un escenario de oportunidades ampliadas, pero también de mayor complejidad en la gestión de los cupos disponibles y posibles cambios en las condiciones de acceso a los mercados.

UNIÓN EUROPEA (UE).

El acuerdo Mercosur-UE, en vigencia provisoria desde el 1° de mayo de 2026, estableció una cuota arancelaria de 99.000 toneladas de carne vacuna para el bloque sudamericano en conjunto, con un arancel intracuota del 7,5% (frente al 40%-60% que rige fuera de cuota) (Uruguay XXI, 2026). La apertura del mercado se realizará de gradualmente: 11.000 toneladas para el período parcial de 2026 (mayo-diciembre), con incrementos anuales hasta alcanzar el volumen pleno hacia 2030-2031. El cupo se divide en 55% carne enfriada y 45% congelada (Uruguay XXI, 2026).

La distribución interna entre los cuatro socios del Mercosur no está resuelta; mientras tanto, rige el criterio de orden de llegada (INAC, 2026a; Uruguay XXI, 2026). Según trascendió en la prensa especializada, los países manejaban un principio de acuerdo que combinaría la distribución de las cuotas de acuerdo con el desempeño histórico de las exportaciones hacia la UE y las colocaciones al resto del mundo, si bien finalmente no hubo resolución formal debido a la posición sostenida por Paraguay (Prensa Mercosur, 2026). Para Uruguay, esta cuota se suma a las ya existentes con la UE (Hilton, 481, GATT y Bilan), destacándose la Cuota Hilton, cuyo arancel baja de 20% a 0% en el marco del nuevo acuerdo (INAC, 2026a).

Con la UE también debe tenerse en cuenta el impacto de la medida tomada contra las exportaciones de Brasil, excluyéndola de la lista de países autorizados para exportar carne al bloque europeo por no presentar las garantías sanitarias sobre el uso generalizado de antimicrobianos en la cadena productiva brasileña. Esta medida que está siendo reclamada por las autoridades brasileñas, podría prohibir las exportaciones de carne del miembro del Mercosur a la UE desde el 3 de setiembre de 2026.

CHINA.

El segundo movimiento relevante es la decisión de China, resuelta tras una investigación iniciada en diciembre de 2024 a pedido de la ganadería china y que involucró a 60 partes interesadas, chinas e internacionales, a lo largo de 2025. La medida, vigente desde el 1° de enero de 2026 y con una duración de tres años (hasta el 31 de diciembre de 2028), establece un cupo total de 2.680.000 toneladas para 2026, que crecerá 2% anualmente. El cupo se divide en siete partes: seis para los exportadores con “intereses sustanciales” (Argentina, Australia, Brasil, Estados Unidos, Nueva Zelanda y Uruguay) y una séptima para el resto de los proveedores. La medida alcanza a la carne vacuna congelada y enfriada, con y sin hueso, pero no a menudencias ni a productos de otras especies. Todo volumen que exceda la cuotaparte asignada paga un arancel intracuota del 12% y uno extracuota del 55% (INAC, 2026a, 2026b), y los remanentes no utilizados no son trasladables al año siguiente.

La cuotaparte de Uruguay es de 324.000 toneladas para 2026, con incrementos a 330.000 en 2027 y 337.000 en 2028 (INAC, 2026b). El volumen resulta holgado frente al flujo real: en 2025 Uruguay exportó a China unas 200.000 toneladas de los productos alcanzados, por debajo incluso del máximo histórico de 350.000 toneladas (2021-2022) (INAC, 2026a).

Como se observa, Brasil concentra el mayor riesgo de agotamiento anticipado de su cuotaparte, mientras que Uruguay opera aun con amplio margen.

ESTADOS UNIDOS.

El tercer proceso es bilateral entre Argentina y Estados Unidos. Tras la firma del Acuerdo sobre Comercio e Inversiones Recíprocas, el presidente Trump firmó el 6 de febrero de 2026 una proclamación que amplió el cupo preferencial de carne argentina de 20.000 a 100.000 toneladas anuales, en cuatro tramos trimestrales de 20.000 toneladas (El Observador, 2026). La medida, acotada a recortes magros y con vigencia solo para 2026, respondió a una caída del stock vacuno estadounidense a un mínimo histórico (86,2 millones de cabezas en enero de 2026) y a un récord de precios de la carne picada en diciembre de 2025 (El Observador, 2026).

Uruguay mantiene, en paralelo, su propia cuota histórica con Estados Unidos, de 20.000 toneladas anuales con un arancel de US$ 44 por tonelada (26,4% fuera de cuota), administrada por INAC según criterio de past performance (INAC, 2026b). En febrero de 2026, el ministro de Ganadería, Alfredo Fratti, reclamó formalmente al embajador estadounidense una ampliación de ese cupo, aprovechando el precedente argentino; según el jerarca, el planteo está “siendo trabajado” hasta la fecha sin definición (Ámbito Financiero, 2026).

Los escenarios descriptos plantean a Uruguay al menos tres desafíos concretos. En primer lugar, frente a la UE, el país enfrenta un desafío de coordinación regional antes que de acceso: el beneficio del acuerdo Mercosur-UE depende de que Uruguay logre incidir en la definición del criterio de reparto intrabloque, en un terreno donde su peso relativo es menor al de Brasil y Argentina. También debe seguirse de cerca las medidas sanitarias impuestas a Brasil y su posible repercusión en las corrientes de exportación de Uruguay a Europa, donde pueden también surgir algunas oportunidades debido a que la Comisión Europea confirmó que Uruguay no estaría afectado por esta medida.

En segundo lugar, frente a Estados Unidos, el desafío es de capacidad negociadora bilateral: a diferencia de Argentina, Uruguay no cuenta hasta el momento con un marco de negociación específico que le permita disputar una ampliación de su cupo histórico, pese a operar en el mismo contexto de escasez de oferta estadounidense que explicó la ampliación argentina.

En tercer lugar, la salvaguardia china expone un desafío distinto: el de la dependencia de un mercado cuyas condiciones de acceso Uruguay no negocia, sino que recibe. A diferencia de las cuotas con la UE y con Estados Unidos, que surgen de acuerdos bilaterales o de bloque, la cuotaparte china fue definida unilateralmente por China como resultado de una investigación de salvaguardia, y puede volver a modificarse en el mismo formato al cabo de los tres años de vigencia, lo que obliga al gobierno uruguayo a esta preparado y a llevar una política proactiva en relación a la capacidad de acceso al mercado de uno de los principales productos de la canasta exportadora uruguaya.

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