Recopila información de más de 10.000 hectáreas de raigrás distribuidas en distintas regiones del país, siendo la primera aproximación nacional a la dimensión del problema.

Montevideo | Todo El Campo | La aparición de un episodio sanitario inusual de brusone en raigrás durante 2026 encendió una señal de alerta para los sistemas pastoriles uruguayos. Con reportes provenientes de distintas regiones del país y en diversos cultivares, la enfermedad motivó la realización de la primera encuesta nacional sobre esta problemática, cuyos resultados fueron presentados por el investigador de Pasturas y Forrajes del Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA), Ing. Agr. Félix Gutiérrez, durante la jornada Ganadería en zona baja: sanidad, manejo y productividad, realizada en Treinta y Tres.

El brusone es una enfermedad causada por el hongo Pyricularia oryzae que afecta al raigrás anual y puede reducir significativamente la producción y la calidad del forraje, además de comprometer la producción de semilla. Según explicó Gutiérrez, «durante el otoño e invierno de 2026 comenzaron a recibirse numerosos reportes de brusone desde diferentes zonas del país con especial énfasis en la región norte y noreste. La cantidad de casos y su amplia distribución motivaron la realización de un relevamiento nacional para disponer de una primera caracterización objetiva del problema», señaló.

La encuesta reunió respuestas de productores, técnicos asesores, investigadores y empresas vinculadas al sector forrajero. En conjunto, la información recopilada representa más de 10.000 hectáreas de raigrás distribuidas en distintas regiones del Uruguay, constituyendo la primera aproximación nacional a la dimensión del problema.

Entre los principales hallazgos, el investigador destacó que «los resultados muestran que la enfermedad estuvo ampliamente distribuida, con presencia en más de 10 departamentos del país, y afectó diferentes cultivares con mayor incidencia en raigrás Estanzuela 284 material público de larga data y con una amplia distribución en utilización”.

Asimismo, la enfermedad presentó distintos niveles de severidad, desde chacras con efectos moderados a otras con efecto severo, con un porcentaje de pérdida de plantas en el verdeo en etapa de implantación mayor a 50%. “Esto indica que el brusone no puede atribuirse a un único factor y que existe una fuerte interacción entre ambiente, manejo y material genético”, señaló Gutiérrez.

Este primer relevamiento también permitió confirmar que el brusone constituye un problema sanitario que, dependiendo del año, puede ser relevante para los sistemas pastoriles uruguayos. “Los resultados representan un primer diagnóstico nacional y muestran la necesidad de profundizar la investigación para comprender mejor los factores predisponentes y desarrollar estrategias de manejo integradas», afirmó el investigador.

A partir de la información obtenida, INIA orientará nuevas líneas de trabajo para avanzar en el conocimiento de la enfermedad. «Utilizaremos esta información para orientar nuevas líneas de investigación sobre epidemiología, evaluación de cultivares, manejo agronómico y desarrollo de herramientas de monitoreo y alerta temprana. También servirá para fortalecer el trabajo conjunto con productores, técnicos y empresas», explicó el referente del instituto.

Durante el cierre de su presentación, también enfatizó que el desafío no pasa por buscar una única causa, sino por comprender la complejidad del fenómeno. «Uno de los principales mensajes es que el brusone debe abordarse desde una visión integral, considerando la interacción entre el patógeno, el hospedero, el ambiente y el manejo del cultivo”, concluyó.

Fuente: INIA.

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