En Palermo se expuso sobre carne y la lana. Se advirtió que Brasil importa 7.000 ton de carne, el 70% es de Uruguay: “Es un mercado que podemos desarrollar”.

Buenos Aires | Argentina | Todo El Campo | ¿Puede el sector ovino recuperar el brillo que tuvo años atrás? Ese fue el interrogante que atravesó la jornada dedicada a la cadena ovina en la Exposición Rural, donde funcionarios, técnicos y referentes de la industria coincidieron en que la actividad atraviesa una etapa de lenta recuperación, aunque todavía enfrenta importantes desafíos sanitarios y comerciales.

El encargado de abrir el panorama fue Manuel Chiappe, subsecretario de Producción Agropecuaria y Forestal, quien presentó los principales indicadores del sector.

“Tenemos poco menos de 12 millones de cabezas. Cerramos 2025 con un aumento del 7% en la faena y la producción, y en el primer semestre de 2026 también registramos un crecimiento cercano al 7% en producción y del 5% en toneladas res con hueso”, detalló.

“No son números para hacer una fiesta, pero vemos que el ovino crece lentamente, que volvió a ser un negocio y eso es un incentivo para desarrollar la cadena”, agregó.

TEMAS SANITARIOS: SCRAPIE Y SARNA OVINA.

La sanidad ocupó buena parte del encuentro. Representantes del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) repasaron la situación del scrapie y de la sarna ovina, dos de las principales preocupaciones del sector.

Mayra Román, del área de Vigilancia y Prevención de Enfermedades Transmisibles de los Animales, explicó las acciones implementadas desde la detección del primer caso de scrapie a comienzos de este año, con especial foco en la renovación de los certificados de exportación para garantizar la continuidad del comercio exterior.

A su turno, Guillermo Duarte, coordinador del Programa de Pequeños Rumiantes del Senasa, presentó un diagnóstico sobre el avance de la sarna ovina y advirtió sobre las dificultades para contener la enfermedad.

“La responsabilidad primaria del productor es informar y hoy nos encontramos con focos ya instalados porque esa alerta no llega. Corremos detrás de la sarna”, afirmó.

El veterinario también remarcó la necesidad de contar con tratamientos más eficaces durante todo el año. “Los inyectables tienen fallas y, en esta época, no podemos hacer los baños, por lo que hay focos que se mantienen”, sostuvo.

INDUSTRIA FRIGORÍFICA Y DEL SECTOR LANAS.

El análisis continuó con la mirada de la industria frigorífica y del sector lanero, dos eslabones fundamentales para agregar valor a la producción.

En representación de los frigoríficos patagónicos, Álvaro Sánchez Noya señaló que el consumo interno de carne ovina alcanza apenas los 250 gramos por habitante al año, muy por debajo de los 2,5 kilos que registra Uruguay.

En ese contexto, consideró que la exportación ofrece una oportunidad concreta de crecimiento.

“Brasil importa 7.000 toneladas de carne ovina, de las cuales el 70% proviene de Uruguay. Ese es un mercado que podemos desarrollar porque no exige estatus de libre de aftosa. En el caso de los mercados que sí lo requieren, como la Unión Europea, podemos abastecerlos desde la Patagonia”, explicó.

El desarrollo de esos mercados permitiría, además, afrontar uno de los principales problemas de la industria: la escasez de volumen para mantener las plantas frigoríficas activas durante todo el año. “Hoy trabajamos apenas tres o cuatro meses. La disminución del stock ovino es la principal desventaja. La producción total de Argentina ronda las 16.000 toneladas y la faena declarada es de un millón de cabezas. Hay mucha faena que no pasa por los canales oficiales y eso también afecta a la industria”, advirtió.

La visión del sector lanero estuvo a cargo de Mariano Guerra, representante de la Federación Lanera Argentina (FLA), quien aseguró que la estrategia no pasa por competir en volumen sino por diferenciarse a través de la calidad.

“Tenemos origen, industria local, trazabilidad, certificaciones y no exportamos solo lana sucia. El 60% de lo que exportamos son productos procesados y las exportaciones alcanzan los 193 millones de dólares anuales”, destacó.

Con un mercado interno prácticamente inexistente, el negocio depende casi exclusivamente de las ventas al exterior. “A nivel mundial, el 60% de las fibras corresponde al poliéster, el 20% al algodón y el 10% a otras fibras sintéticas. La lana ocupa un nicho y dentro de ese nicho nosotros apuntamos a posicionarnos como un speciality”, explicó.

Como cierre, Guerra adelantó que la cadena trabaja en un plan estratégico a diez años. La iniciativa contempla una primera etapa de estabilización del stock regional y una segunda orientada a consolidar la presencia en mercados premium. El objetivo, aclaró, no es recuperar el volumen histórico de animales que llegó a tener Argentina, sino hacer que el stock actual sea “más rentable y auditado”.

Fuente y foto Sociedad Rural Argentina SRA.

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