Desde la mejora del confort y la provisión de sombra para las vacas hasta la inversión en tecnologías de refrigeración más resilientes: la industria tiene que responder de forma proactiva.
Tony McDougal | Reino Unido | Food & Agribusiness World* | Todo El Campo | Las olas de calor de mayo y junio proporcionaron una de las señales más claras de que las temperaturas extremas afectan la producción láctea en todo el Reino Unido.
Un nuevo análisis de la Unidad de Inteligencia Energética y Climática (ECIU) constató que las entregas de leche desde los tambos experimentaron descensos sin precedentes durante las olas de calor de mayo y junio de 2026, lo que pone de manifiesto el creciente desafío que el cambio climático supone para los ganaderos, procesadores y cadenas de suministro.
LAS OLAS DE CALOR REDUJERON LAS ENTREGAS DE LECHE.
Según el análisis, las entregas de leche el 26 de mayo cayeron casi un 4% por debajo de la media de la semana anterior, equivalente a 3,2 millones de pintas de leche. Durante la ola de calor de mayo, las entregas bajaron en 8,3 millones de pintas. (Nota de Redacción: la medida británica pint equivale a 0,568 litros aproximadamente. Una caída de 3,2 millones de pintas equivale a unos 1,8 millones de litros de leche).
Una segunda ola de calor en junio, que vio batir récords mensuales de temperatura en muchas partes del Reino Unido, produjo una caída aún mayor en un solo día del 4,3%, con un déficit acumulado de aproximadamente 16,5 millones de pintas durante los 9 días del evento.
Como resultado, las dos olas de calor provocaron un déficit estimado equivalente a 25 millones de pintas de leche (es decir, cerca de 14 millones de litros).
PICO DE PRODUCCIÓN INTERRUMPIDO.
El momento de la ola de calor de mayo fue especialmente significativo. Mayo suele ser un mes de pico de producción para Los tambos del Reino Unido, con una producción lechera típicamente entre un 2% y un 4% superior a la de abril. Sin embargo, mayo de 2026 registró un aumento de solo el 0,08%, lo que sugiere que temperaturas inusualmente altas interrumpieron las ganancias estacionales esperadas.
Tom Cantillon, analista senior de ECIU, considera que los resultados representan una señal de alerta para el sector: “Las olas de calor de mayo y junio parecen las señales más claras hasta la fecha de que el calor extremo está afectando a la industria láctea del Reino Unido”, observó, añadiendo que el cambio climático probablemente agravará el estrés térmico en las vacas lecheras y ejercerá una presión adicional sobre la infraestructura de refrigeración y las cadenas de suministro alimentario.
LOS AGRICULTORES INVIERTEN EN LA ADAPTACIÓN.
Ruth Grice, ganadera lechera de Leicestershire, experimentó esos impactos de primera mano. “Las vacas estaban calientes y molestas y obviamente priorizaban mantenerse frescas antes que producir leche”, explicó. También señaló que el calor afecta tanto a la fertilidad como a la producción, creando desafíos a largo plazo para la rentabilidad agrícola.
Muchos productores están explorando estrategias de adaptación para mejorar la resiliencia. Grice dijo que su tambo está aumentando la sombra mediante la plantación de árboles y el establecimiento de cercos en zonas frecuentemente utilizadas por el ganado durante la parte más calurosa del día. Estas medidas pueden ayudar a reducir el estrés térmico y, al mismo tiempo, aportar beneficios para la biodiversidad y la captura de carbono.
INFRAESTRUCTURA DE REFRIGERACIÓN BAJO PRESIÓN.
El desafío va más allá de la puerta del tambo. La calidad y seguridad de la leche dependen de sistemas de refrigeración fiables y una logística con control de temperatura.
Maddy Coupe, responsable de políticas en el Federación de la Cadena de Frío, advirtió que el aumento de las temperaturas está exigiendo más infraestructuras de refrigeración. Aunque las empresas cuentan con planes de contingencia sólidos, señaló que gran parte de la red de cadena de frío del Reino Unido no fue diseñada originalmente para las temperaturas extremas que se están experimentando actualmente.
PREPARÁNDOSE PARA UN FUTURO MÁS CALUROSO.
Para el sector lácteo, el mensaje es cada vez más claro: la adaptación será esencial. Desde la mejora del confort y la provisión de sombra para las vacas hasta la inversión en tecnologías de refrigeración más resilientes, la industria tendrá que responder de forma proactiva.
La experiencia de 2026 demuestra que las olas de calor ya no son un riesgo futuro, sino un desafío operativo presente. Dado que las proyecciones climáticas indican que los eventos de calor extremo probablemente serán más frecuentes e intensos, comprender y gestionar el estrés térmico será fundamental para salvaguardar la productividad, el bienestar animal y la fiabilidad de la cadena de suministro en los próximos años.
(*) Autor: Alimentación y Agronegocios

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