Alan Daitch, un emprendedor argentino especializado en IA, tecnología y startups, se refirió al tema y explicó cómo se solucionó es inconveniente.

Montevideo | Todo El Campo | Hoy todos hablarán del mundial, desde la tarde noche de ayer es el único tema para muchas personas, al menos en esta parte del mundo y especialmente allá en Europa. El gol, el dominio español, algunas jugadas, todo se resume en lo que pudo ser, lo que fue y lo que no fue.

Pero hay otras aristas informativas del mundial, cosas curiosas que vale la pena leer, conocer, porque forman parte de nuestro mundo, aunque no son tan potentes como la euforia por habar ganado o la desazón por haber perdido.

Una de esas informaciones que es bueno saber porque forman parte de lo que sucede es que la final del mundial se jugó en un estadio de césped sintético, algo que la FIFA prohíbe.

La pregunta cantada es, si está prohibido, ¿cómo pudo ser posible?, y lo primero que los humanos solemos pensar es que las autoridades del fútbol mundial son demasiado permisivas y no fueron capaces de decirle que no a Estados Unidos, ya que la fue en ese país donde tuvo lugar el encuentro, concretamente en el MetLife Stadium, oficialmente llamado Estadio de Nueva York / Nueva Jersey, ubicado en East Rutherford, Nueva Jersey-.

Esa suspicacia vale después de lo sucedido con Folarin Balogun, el delantero de Estados Unidos expulsado con tarjeta roja directa durante el partido de 16avos de final contra Bosnia-Herzegovina, pero que pudo jugar el encuentro siguiente (octavos de final frente a Bélgica) debido a que el Comité Disciplinario de la FIFA decidió suspender la sanción atendiendo un pedido del presidente estadounidense Donald Trump, en un hecho muy polémico.

Volvamos al Estadio de Nueva York y su césped sintético, pero antes aclaremos que esa denominación es equivocada. Por definición el césped es una cubierta vegetal compuesto por especies de gramíneas que crecen tupidas y de baja altura. Incluir el término sintético cambia lo de “vegetal”.

Alan Daitch, un emprendedor argentino especializado en IA, tecnología y startups, cofundador de Digodat (una consultora de análisis y datos que se convirtió en el principal partner de Google en Latinoamérica), se dedica a difundir temas de inteligencia artificial. En uno de sus últimos artículos explica cómo es posible que en la final del mundo pueda emplearse un césped sintético a pesar de la prohibición expresa y clara de la FIFA.

Para hacerlo reunió información de fuentes confiables y reconocidas masivamente: ESPN, The Athletic, CBS Sports y Al Jazeera.

Su explicación es la siguiente (con adaptaciones para Todo El Campo):

LA FINAL SE JUGÓ EN UN ESTADIO DE CÉSPED SINTÉTICO, ALGO QUE LA FIFA PROHÍBE.

La final se juega en un estadio de césped sintético, algo que la FIFA prohíbe.

Así que, para lograr que tenga pasto de verdad, hace cinco años la FIFA contrató a las universidades de Tennessee y Michigan State, para realizar más de 170 experimentos para que la cancha responda exactamente igual en México, en Canadá y en New Jersey.

Tienen una máquina que simula la pisada de un jugador de 77 kilos con tapones y otra que deja caer una pelota desde dos metros y analiza el audio del pique. Con todo eso, eligieron la variedad exacta de pasto para cada estadio y el de la final lo pusieron a crecer diez meses antes.

Pero se les complicó, porque ese césped se cultivaba en una granja de New Jersey y un invierno con mucha nieve lo arruinó. La FIFA tenía pasto de repuesto creciendo en once granjas distintas de tres países por si pasaba exactamente eso, así que el elegido terminó viniendo de Carolina del Norte, a mil kilómetros del estadio, en veinte camiones.

La cirugía fue una locura: enterraron el sintético abajo de 60 centímetros de arena, le pusieron riego automático, un sistema de ventilación que le sopla aire caliente o frío a las raíces según lo que necesiten y una máquina de coser gigante que atraviesa el pasto natural con fibras sintéticas para que aguante todos los partidos sin deshacerse.

Las semifinales las mandaron a Dallas y Atlanta para que la cancha llegue al domingo (19) sin que nadie la pise.

LA VENTA DE UNA RELIQUIA.

Otro dato curioso: ese pasto ya está desde antes del partido, cortado en pedacitos preservados en acrílico, 2.026 piezas por edición, entre 450 y 3.000 dólares cada una. Estaban vendiendo la reliquia de un partido que todavía no había ocurrido, y si lo vendieron todo, embolsaron más de 11 millones de dólares.

Foto de portada: MetLife Stadium | Foto Reporte Asia.

La fotografía fue tomada antes de su preparación para jugar fútbol. Habitualmente se emplea para fútbol americano, y allí equipos profesionales como New York Giants y New York Jets se desempeñan como locales.

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