Dicho de otra forma, el combustible en Uruguay está entre los diez más caros del mundo.
Montevideo | Todo El Campo | Pasado lo peor -al menos momentáneamente- de la inflación energética generada a partir de la guerra en Irán con el cierre del estrecho de Ormuz y la destrucción de varias plantas petroleras, Uruguay sigue siendo el país con el combustible más caro en toda Latinoamérica (más de 30 países).
No solo somos los más caros, sino que, a diferencia del resto, somos el único país de ese grupo cuyo valor supera los 2 dólares por litro.
A partir del 1° de julio el valor de la nafta Súper es de $ 88,67/litro, y el gasoil 50S $ 58,68/litro. El valor del dólar es de $ 40,2.
En Uruguay el precio del combustible se ubica en US$ 2,3/litro, poniéndonos a la cabeza, según el último informe de Global Petrol Prices con fecha 29 de junio.
En segundo lugar se encuentra Cuba, a un valor inferior a los 2 dólares (US$ 1,9/litro); seguido de Chile y México (US$ 1,6 cada uno); Perú, Jamaca y República Dominicana (US$ 1,5); Haití (US$ 1,4); Argentina, Costa Rica y Nicaragua, (US$ 1,3); Honduras, Surinam, Brasil, El Salvador, Colombia y Guatemala (US$ 1,2); Paraguay, Panamá y Puerto Rico (US$ 1,1); y Bolivia (US$ 1,0) cierra el grupo de los países por encima del dólar.
LOS MÁS CAROS DEL MUNDO.
De acuerdo a Global Petrol Prices, Hong Kong es el país con el combustible más caro en el mundo. Uruguay se encuentra en el top 10.
Hong Kong es el más caro a US$ 4,0/litro; en orden descendente le siguen: Malawí (US$ 3,2); Israel (US$ 2,7%); Dinamarca y Países Bajos (US$ 2,5 cada uno); Finlandia (US$ 2,4); Singapur, Liechtenstein, Uruguay, Mónaco y Suiza (US$ 2,3).
EL CONFLICTO EN MEDIO ORIENTE IMPUSO UN AUMENTO DEL 15%.
Un informe de Bloomberg sobre el tema cita Andrés Rebolledo, secretario ejecutivo de la Organización Latinoamericana de Energía (Olade), quien expresó que los precios de la gasolina en América Latina y el Caribe aumentaron en promedio un 15% tras el estallido del conflicto en Medio Oriente, y que, pese al posterior anuncio de un cese de hostilidades, los valores se han mantenido sin grandes cambios.
En las últimas semanas el precio promedio de la gasolina en la región se ha ubicado entre US$ 1,37 y US$ 1,39/litro, un valor que se ha mantenido estable en los últimos meses en general, agregó.
El mayor impacto se dio en el diésel, continuó Rebolledo, con un incremento en su valor del 21% en promedio, en la región.
IMPACTOS MIXTOS EN LA REGIÓN.
Jonathan Fortun, economista sénior del Instituto de Finanzas Internacionales (IIF) dijo a Bloomberg que “los precios de combustibles en América Latina ya no siguen al petróleo de forma mecánica”.
“El Brent cayó desde niveles cercanos a US$ 118 por barril al cierre del primer trimestre hasta alrededor de US$ 72 en julio, pero el alivio no llegó de forma pareja al surtidor. La diferencia está en la política doméstica de cada país. Impuestos, precios administrados, fondos de estabilización, subsidios y capacidad fiscal separaron más a los países que el propio crudo”, explicó al ser consultado sobre el tema.
EFECTO DE LOS SUBSIDIOS.
Otro aspecto de análisis es el papel que juega el subsidio en la conformación del precio al consumidor, dijo Rebolledo.
El subsidio es una herramienta que contiene el precio en algunos mercados locales, pero también son generadores de presión sobre las finanzas públicas de varios países en América Latina.
Debido a estos subsidios, el alza del precio del petróleo ha tenido un impacto desigual entre los países de América Latina, que se refleja en que el fuerte aumento de los precios de los energéticos en marzo no se tradujo en un incremento equivalente de la inflación regional.
Su análisis revela que, a pesar de contar con una matriz de generación eléctrica altamente renovable, la región mantiene una alta dependencia del petróleo y sus derivados, cosa que ocurre en Uruguay.
Otro actor de peso en la conformación del precio final depende de los esquemas utilizados por cada país, señaló José Luis Mojica, gerente macroeconómico del equipo de Investigaciones Económicas de Bancolombia. Como ejemplo dijo a Bloomberg que Colombia, México y Perú cuentan con mecanismos de estabilización de precios de los combustibles que permiten evitar el traslado del aumento del precio del crudo a los consumidores y un cargo inflacionario adicional.
Brasil, explicó, -y cabría agregar a Uruguay en su razonamiento- mantiene un esquema de precios más alineado con las cotizaciones internacionales, por lo que los incrementos del petróleo se reflejan con mayor rapidez en los precios locales de los combustibles y, en consecuencia, en la inflación.
PERSPECTIVAS DE MÁS VOLATILIDAD.
Mojica anticipó que en los próximos meses el mercado petrolero continuará enfrentando una elevada volatilidad debido a la incertidumbre geopolítica en Medio Oriente.
Las negociaciones en Medio Oriente se trasladarán a un escenario mucho más complejo, vaticinó: Irán buscará el levantamiento de las sanciones impuestas por Estados Unidos, mientras que Washington probablemente mantendrá como principal objetivo el programa nuclear iraní, un tema en el que hasta ahora ha sido muy difícil lograr concesiones por parte de Teherán.
“Probablemente, un organismo internacional tendrá que hacer las veces de árbitro en esa negociación sobre el programa nuclear y empezar a revisar cómo podrían solventarse las ambiciones que tiene Estados Unidos en términos de la renuncia que haría Irán al uranio vinculado con su programa nuclear”, apuntó. “Estas negociaciones van a ser bastante difíciles y muy duraderas”.
De todos modos, estimó que el precio del crudo podría estabilizarse en un rango de US$ 75 a US$ 90 por barril, dependiendo de la evolución del conflicto y de las interrupciones en la oferta global.

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