El veto de la UE a la carne brasileña abre un nuevo capítulo comercial, con repercusiones directas en precios internos, exportaciones y la estrategia productiva.
São Paulo, Brasil | Todo El Campo | A partir de setiembre de 2026 Brasil no podrá exportar carne a la Unión Europea. La medida fue adoptada debido al uso de antimicrobianos en la ganadería, que está prohibido en el continente europeo desde 2006. ¿Tendrá consecuencias la ausencia de este mercado para el ganado vivo? ¿Cuál debería ser la postura del gobierno brasileño respecto a los antimicrobianos?
Pedro de Carmargo Neto fue entrevistado sobre el tema. Sus manifestaciones fueron publicadas en Scot Consultoría.
De Camargo Neto es ingeniero civil y doctor por la Escuela Politécnica de la Universidad de São Paulo. Ganadero y agricultor durante más de 40 años, exsecretario de Producción y Comercialización del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Suministros, expresidente de la Sociedad Rural Brasileña y uno de los creadores del Fondo de Desarrollo Ganadero (Fundepec).
Para poner el contexto la situación y al comenzar, el experto recordó que el Reglamento (UE) 2019/6, publicado en 2018, y su posterior regulación operativa, el Reglamento (UE) 2023/905, establecieron claramente que los países exportadores necesitarían demostrar equivalencia regulatoria en el uso de antimicrobianos para mantener el acceso al mercado europeo. La fecha límite de implementación fue, y siempre ha sido, setiembre de 2026.
La siguiente es la entrevista de Scot Consultoría.
¿Cómo puede afectar esta decisión a la competitividad internacional de la carne de vacuno brasileña? ¿También se vieron afectados otros países que conforman Mercosur?
Pedro de Camargo: La pérdida económica será durante un cierto periodo, en el que el ganadero ciertamente pierde, pero quienes más pierden son los mataderos que exportan a la Unión Europea. Tanto la cuota Hilton como la cuota GATT, ahora conocida como General, siempre han tenido un importante sobreprecio apropiado por el matadero exportador. Ahora, con el acuerdo entre el Mercosur y la UE, las cuotas aumentarán. Los mataderos que no tienen otras unidades en otros países del Mercosur pierden, ya que estos países no ignoraron a la autoridad sanitaria europea y cumplieron con los nuevos requisitos. Superemos el error y pongamos la casa en orden.
¿Podrán los mataderos con una fuerte exposición al mercado europeo redirigir esta producción a otros destinos o habrá un exceso de oferta en el mercado nacional? ¿Cuáles son los riesgos para el sector industrial?
Pedro de Camargo: Las exportaciones son grandes, así que es una pérdida que será absorbida. Me preocupa más el fin de la cuota china. Es necesario ser conscientes del posible arancel impuesto por Estados Unidos durante la administración (Donald) Trump, a pesar de que los estadounidenses necesitan carne de vacuno debido a la enorme sequía que ha dañado gravemente la ganadería de ese país.
¿Qué medidas puede tomar el gobierno brasileño ante esta situación?
Pedro de Camargo: Nunca culpo al gobierno, aunque sea bueno, malo o terrible. El gobierno es un reflejo de la sociedad y necesita ser apoyado y presionado. Quién debe tomar las medidas es el sector público, junto con el sector privado. No más búsquedas de culpas ni polarización. O bien todos nos sentamos en la misma mesa, con transparencia, o no avanzaremos hacia el lugar donde merecemos estar.
¿Debería Brasil prohibir las moléculas antimicrobianas de la lista presentada por la Unión Europea? ¿Son perjudiciales para la salud humana?
Pedro de Camargo: Esta es una respuesta muy técnica, y quienes deberían responderla son los médicos. Son ellos quienes deben decidir qué es o no perjudicial para la salud humana de la población brasileña. Estoy de acuerdo en que si estas moléculas son perjudiciales para la salud, deberían prohibirse. Sin embargo, existen divergencias entre países, ya que la prohibición estadounidense es diferente de la adoptada por la Unión Europea, por ejemplo. Por lo tanto, Brasil debería prohibir lo que nuestros médicos establecen que debe estar prohibido, y no porque debamos seguir el estándar europeo. Podemos segregar, rastrear y producir de diferentes maneras para cada importador, cobrando más por ello. Para el mercado nacional, los estándares deben ser establecidos por médicos brasileños. Es Brasil quien decide, no la UE, ni Estados Unidos ni China. El propio fármaco dipirona, Novalgina, está prohibido en EE.UU., pero permitido en la mayoría de los países europeos. Tú y yo lo hemos estado usando desde que nacimos.
Fuente: Scot Consultoría

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