“Discrepemos y discutamos todo lo necesario, pero no nos perdamos el respeto y no dejemos nunca de ser tolerantes”, planteó el ministro de Economía.
Montevideo | Todo El Campo | El domingo 28 a las 13.00 horas, el ministro de Economía y Finanzas, Gabriel Oddone, apeló a las redes sociales para expresas algunas reflexiones respecto a la interpelación del senado realizada el lunes 22 de junio y que estuvo a cargo del senador blanco Sergio Botana.
Más allá de los temas de la interpelación y casi una semana después, Oddone expuso un balance sobre economía global y local, alertó sobre tensiones políticas y llamó a repensar el rumbo de Uruguay. Reconoció el peso y la ineficiencia del Estado, y llamó a la político y los políticos a no perder el respeto y no dejar de ser tolerantes”.
LAS CINCO CLAVES.
Los principales puntos mencionados por el minstro fueron los siguientes:
1) Orgullo nacional. “Somos un gran país… ser funcionario de Uruguay me hace sentir muy orgulloso”.
2) Estado y modelo. Estado grande y complejo, con protecciones que dieron estabilidad, pero también lentitud e ineficiencia.
3) Logros. Energías renovables, conectividad digital, acceso universal a agua y electricidad, menor pobreza y desigualdad en la región
4) Nuevos desafíos. Pobreza infantil, inseguridad, exclusión social (carcelaria, calle, empleos informales).
5) Democracia y respeto. La democracia recuperada en 1985 es el principal activo; el disenso debe gestionarse con respeto y tolerancia.
“LA BÚSQUEDA DE ACUERDOS Y GESTIÓN CIVILIZADA DEL DISENSO ES NUESTRO ROL”.
“Somos un gran país”, afirmó el ministro, y reforzó el concepto mencionando el orgullo que siento al viajar al exterior: “Cada vez que debo viajar al exterior, ser funcionario de Uruguay me hace sentir muy orgulloso. Eso es algo que hay valorar, sin caer en la autocomplacencia. Somos un gran país”.
“Sin perjuicio de ello, tenemos viejos y nuevos desafíos”, reconoció y uno de “los viejos está que seguimos enfrentando un crecimiento insuficiente para costear nuestro modelo de convivencia”.
Ese modelo al que refiere “está caracterizado, entre otras cosas, por un entramado denso y complejo de compensaciones y protecciones que han hecho del Estado un agente grande, lento y a veces ineficaz e ineficiente”.
Ese “entramado” se construyó “por el sistema político” y “se convirtió en árbitro y articulador entre diferentes grupos organizados que alentaron la construcción de mecanismos para protegerse y obtener ventajas de una economía”.
Así y todo, fue “gracias a ese mismo Estado” que Uruguay se convirtió en “referencia mundial” en diversas áreas, como por ejemplo “energías renovables, conectividad en telecomunicaciones, infraestructura educativa digital y acceso universal a energía eléctrica y agua potable. Como si fuera poco, contamos con un sistema de protección social que nos permite exhibir los menores niveles de pobreza y desigualdad de la región”, agregó.
Nuevos desafíos deben enfrentarse: “Pobreza infantil, inseguridad y el aumento de las personas excluidas de la matriz de protección social” entre las que están “la población carcelaria y en situación de calle y las personas que no tienen empleos formales”. Esa informalidad es “muy frecuente en las periferias de los centros poblados grandes y en el centro y norte del país”.
Por todo eso “debemos concentrarnos en lo importante”, porque “el mundo nos está abriendo muchas oportunidades, pero son oportunidades nuevas” que nos deben llevar a “pensar, hacer y trabajar de forma muy distinta a la que estamos acostumbrados, concentrándonos en los objetivos y no en los instrumentos”, sin perder de vista que “el bienestar colectivo no surge de la simple agregación del bienestar de cada grupo”.
En ese contexto, “la búsqueda de acuerdos y gestión civilizada del disenso es nuestro rol como representantes de la ciudadanía y responsables de la elaboración de políticas públicas”.
La discrepancia “es normal, deseable y hasta sano”, pero la forma en la que siempre hemos manejado esas diferencias nos hace “diferentes”.
“La indignación y la estridencia vacía nos distrae y nos debilita frente a los ciudadanos”, apuntó.
Finalizó haciendo un llamado a no desatender lo que los ciudadanos esperan de los gobernantes y políticos, a que se tomen decisiones en provecho de las personas; “que discrepemos y discutamos todo lo necesario, pero que no nos perdamos el respeto y no dejemos nunca de ser tolerantes”.

Compartir
Comparte este contenido en tus redes sociales!