Si no inventamos cosas distintas es muy probable que en algunos años la garrapata esté más desarrollada de lo que está hoy, pero se están haciendo investigaciones y es posible alcanzar la solución.

Salto | Todo El Campo | Con el 109º Congreso de la Federación Rural como contexto, se desarrolló en Salto el Simposio Internacional sobre Garrapatas, actividad que tuvo como uno de sus exponentes al Dr. Alejo Menchaca, director de la Plataforma de Salud Animal (PSA) del Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA).

Menchaca comenzó refiriéndose, de forma cruda y directa, a la difícil situación en la que está Uruguay y la región, para terminar exponiendo sobre los trabajos de investigación que se están realizando, los que muestran una luz al final del camino, pero el tiempo de investigación para llegar a un producto que pueda ser utilizado con confianza puede llevar mucho tiempo.

“En cinco años, si nos volvemos a reunir acá, es muy probable que vayamos a estar peor de lo que estamos hoy”, advirtió al iniciar su exposición. “No quiero ser pesimista, yo soy muy optimista, pero esa es una realidad; aun utilizando de la mejor manera todas las herramientas que hoy tenemos, es muy probable que estemos peor”, reafirmó.

LAS TRES DIMENSIONES.

Ese empeoramiento se va a dar en las tres dimensiones: la biología, la producción y el comercio.

La dimensión de la biología, porque la garrapata “se ha adaptado muy bien y lleva muchísimo tiempo adaptándose a las diferentes condiciones ambientales, incluido el uso de las herramientas que hoy tenemos que son los básicamente acaricidas, incluido el manejo, y crece en toda esta región, no sólo en Uruguay. Entonces, lamentablemente si no inventamos cosas distintas es muy probable que en algunos años la especie en sí esté más desarrollada de lo que está hoy”.

La dimensión productiva también se verá perjudicada: “En la medida que crezca vamos a estar con más problemas de lo que tenemos hoy”, razonó.

“En el comercio, tenemos los ejemplos de los meses más recientes y lo que pasó con China”, que no será el único destino que reaccionará. “Tenemos un acuerdo con la Unión Europea, por tanto, si somos objetivos y miramos hacia el futuro, lo que hoy nos pide China probablemente nos empiecen a pedir los demás”.

¿QUÉ VAMOS A HACER?

“¿Cuál va a ser el camino hacia el futuro?, -preguntó-, porque si se miden los residuos, aparecerán, y lo más probable es que los productores de la Unión Europea dentro del acuerdo con el Mercosur, exijan las mismas condiciones que tienen ellos, y eso probablemente implique restricciones a los medicamentos que en Europa no se usan o están prohibidos”.

Al mirar hacia adelante con objetividad, “nos encontramos con una realidad de menor cantidad de herramientas, y un problema, el de la propia garrapata, que crece. Entonces, ¿qué hacemos?”, volvió a preguntar.

INVERTIR EN INVESTIGAR.

“Desde mi rol y desde lo que hace INIA, la mejor contribución que podemos hacer es inventar algo distinto, para ganarle a La plaga”. Los humanos “tenemos la capacidad de poner ciencia y tecnología para hacer herramientas que sean más eficaces, eso quedó demostrado con el Covid”.

Por eso, “Uruguay tiene que invertir en desarrollar cosas nuevas. INIA y otras instituciones están tratando de hacer cosas: primero en utilizar mejor las herramientas que tenemos, en conocer mejor al enemigo”, y en ese sentido “no hace mucho pusimos a funcionar los test de resistencia en Tacuarembó para contribuir con el Dilave y la Facultad Veterinaria. Los veterinarios pueden mandar las muestras y hacer los test de resistencia, que es un instrumento clave y necesario”.

Entre otras cosas, eso “nos permite conocer a nivel genómico a las garrapatas y qué es lo que cambia en ella que genera la resistencia. Si conocemos ese dato vamos a poder desarrollar estrategias nuevas, así que cuando ustedes mandan cien garrapatas, nosotros también estamos entendiendo a nivel genómico qué es lo que está pasando”.

En segundo lugar, dijo que “tenemos que salir de los químicos y empezar a pensar en cosas distintas”.

LA VACUNA EN QUE TRABAJA INIA.

A su vez INIA está desarrollando una vacuna, desde hace un tiempo, en silencio y en conjunto con la Universidad de Estados Unidos, e incluso mandamos un investigador a aquel país.

El estado de situación actual es que hay productos que “vamos a empezar a evaluar, algo que nos puede llevar años, pero no hay más remedio que empezar rápido a trabajar, porque cuanto más tiempo llevan, antes hay que empezar”.

LOS HONGOS.

A su vez “estamos trabajando con los hongos entomopatógenos, una herramienta que es absolutamente necesario profundizar”; debemos “generar evidencia científica que asegure al usuario final que el producto es eficaz, es inocuo, cuándo hay que usarlo, cuál es el efecto que tiene y cuál es el beneficio”.

Toda esta información “hoy no tiene la evidencia suficiente como para poder registrar el producto en el Ministerio” de Ganadería, Agricultura y Pesca.

LA SELECCIÓN GENÓMICA DE LAS RAZAS BRITÁNICAS.

Otra área de trabajo es la selección genómica, “iniciando una línea de investigación”. Contamos con “herramientas tecnológicas que nos deberían permitir seleccionar dentro de las razas británicas individuos menos susceptibles que otros. Resistencia no existe en la garrapata, niveles de susceptibilidad diferentes sí, y en las razas británicas tenemos que empezar a diferenciar y por selección genómica los EPDs que en el futuro puedan tener ese dato para poder usar el semen o producir embriones”.

LA HERRAMIENTA MÁS INNOVADORA: LA GARRAPATA SE DESTRUYE A SÍ MISMA.

Por último, “estamos trabajando en otra herramienta aún más innovadora y más desafiante, que probablemente que nos lleve más tiempo que las otras, y es la edición génica: pretendemos desarrollar una estrategia en la cual la garrapata se autodestruye a sí misma”.

Consiste en “largar machos que tienen una característica genética que se la introducimos nosotros, que les la da capacidad de cruzarse con las hembras que están arriba de las vacas, y que toda la progenie hembra muera sobreviviendo únicamente los machos”, explicó Menchaca.

“Los nuevos machos conservan la capacidad de cuando se cruzan con otra hembra ocurra lo mismo, generación tras generación, de tal forma que desaparezcan las hembras de la población, y al no haber hembras se termina la especie en el predio, en Uruguay y en toda la región”.

Esas investigaciones, debemos hacerlas nosotros en nuestra región, “no va a venir Estados Unidos ni Europa a resolvernos el problema que es nuestro, porque ni Estados Unidos ni Europa tiene garrapata”, finalizó.

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