La lactancia debe ser una etapa a manejar, pero también a medir.

Gianni Bianchi | Montevideo | Todo El Campo | En publicaciones anteriores he compartido algunos momentos del ciclo productivo de la oveja en los que vale la pena intervenir y medir para tomar decisiones que impacten en el ingreso.

Ahora le toca el turno a la lactancia y, en particular, a la señalada.

La producción de leche comienza a definirse en el preparto, pero durante el posparto se determina buena parte de su productividad. Durante las primeras 8 semanas existe una estrecha relación entre producción de leche y ganancia de peso del cordero.

La oveja alcanza su máxima producción de leche antes de alcanzar su máximo consumo. Por eso, además de llegar con reservas al parto, es fundamental asegurar calidad y disponibilidad de alimento en el posparto inmediato.

El desafío productivo es llegar al destete con al menos 25 kg. Con pesos al nacer conservadores, esto implica ganancias de 150–190 g/día, según se destete a los 150 o 120 días. Aunque los pesos promedio al destete difícilmente superen los 18–20 kg, los 25 kg permiten dimensionar la brecha. Para tener una referencia, estamos hablando aproximadamente del peso que alcanza un cordero a los 9–10 meses de edad en Uruguay, cuando comienza su invernada para cordero pesado.

No se trata solamente de producir más kilos, sino de producirlos durante la lactancia, cuando el crecimiento es más eficiente y de menor costo.

Difícilmente podamos resolver la brecha esperando al destete: corregirla durante la recría será más caro.

Por eso, la lactancia debe ser una etapa a manejar, pero también a medir.

La señalada es una excelente oportunidad para comenzar: identificar y pesar una muestra representativa de corderos permite construir una trayectoria de crecimiento y saber anticipadamente si avanzamos hacia el peso objetivo. Esa misma muestra puede servir para el seguimiento productivo y sanitario posterior.

También existen decisiones con impacto productivo. Si los machos serán faenados antes de la pubertad, mantenerlos enteros puede permitir alrededor de 10% más de peso que los castrados. La criptorquidia inducida es una alternativa, pero requiere precauciones y, después del destete, separar machos y hembras.

En esta lámina comparto las actividades que considero pertinentes en la unidad oveja–cría y nuevamente el Manual de Buenas Prácticas de Producción Ovina.

Ojalá logremos que llegue a muchos más colegas, productores y estudiantes y se transforme en una guía para mejorar la producción de carne ovina.

EL AUTOR.

Gianni Bianchi Olascoaga es ingeniero agrónomo, doctor, técnico en Producción Ovina.

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