Aunque esta práctica promete un impacto económico positivo, se advierte que no es un instrumento válido para todos los sistemas y establecimientos.
Montevideo | Todo El Campo | El Ing. Agr. Esteban Montes, en su columna de los martes en el programa Diario Rural (CX4 Radio Rural) abordó la viabilidad del entore de 15 meses como estrategia para optimizar los sistemas de cría vacuna.
Señaló que es una alternativa que puede generar un impacto económico favorable del 13% y liberar espacio para más vientres, sin embargo aclaró que esos beneficios pueden igualarse en sistemas tradicionales de dos años mediante el aumento del peso de destete de los terneros o la venta de vacas gordas.
Montes subrayó que, antes de adoptar esta práctica, es fundamental evaluar indicadores clave como los kilos de ternero por hectárea y por vaca entorada. Advirtió, además, que esa medida puede complejizar el manejo al crear categorías problemáticas en el segundo y tercer entore, concluyendo que no es una solución universal y requiere un análisis profundo de los recursos disponibles en cada establecimiento.
LOS RIESGOS DEL ENTORE PRECOZ: CUIDADO CON CREAR NUEVAS CATEGORÍAS PROBLEMÁTICAS.
El entore a 15 meses es una alternativa viable con un impacto económico. Estamos sacando una categoría del rodeo lo que puede permitir introducir más vacas al sistema, dijo Montes.
En un sistema criador el impacto económico puede llegar a ser de un 13% en la comparación del sistema que entora a 15 meses con el de 2 años, cubriendo el espacio de las vaquillonas con vacas de cría, pasando de 0,7 a 0,8 vacas por hectárea. Eso con ventas de terneros de 150 kilos, explicó.
“Si se analiza ese sistema más a fondo, y si en lugar de las vaquillonas a 15 meses hacemos el entore de 2 años, pero llevamos los terneros de 150 kilos a 200 kilos, se da el mismo resultado”, añadió el técnico.
“Antes de analizar una posibilidad de entore de 15 meses, es importante considerar los indicadores que muestran productores exitosos” y que aportar “un dato muy importante que son los kilos de terneros por hectárea”.
Previamente debemos tener los kilos de ternero por vaca entorada. Si estamos en el entorno de los 150 kilos de ternero producido, un paso más allá es el kilo de ternero por hectárea”, y “no es que sólo hay que tener los terneros pesados sino que hay que tener un buen porcentaje de preñez y un buen número de vaca entoradas por hectárea”.
Enfatizó en que no se trata de acumular vacas, sino que esas vacas se preñen y su vez den terneros pesados, de donde surge el indicador kilo de ternero por hectárea.
“Esos indicadores son los que hay que mirar para ver si conviene dar ese paso”, recalcó, “y en caso de que estar en los 150 kilos de ternero por vaca entorada o más o menos 100 kilos de ternero por hectárea, no vale la pena dar ese paso porque siempre nos convendrá ajustar los números”.
“Si en un entore de 15 meses se pasa de 0,7 a 0,8 vacas por hectárea, eso implica que no podemos perder porcentaje de marcación ni peso de los terneros para que los kilos de terneros por hectáreas no se vean afectados. Aumentar el número de vacas en cría no resulta e implica mucho: hay que ver el sistema, la distribución del campo, la capacidad de recursos humanos”.
En la publicación La cría de vacunos, claves para su mejora que está en el web del Plan Agropecuario, se abordan esos indicadores y se señala qué hay que tener en cuenta a la hora de aumentar el número de vacas de cría y tener éxitos.
Montes advirtió que “el tema no es entorar la vaquillona a los 15 meses, a eso se puede llegar fácilmente, sino que se crea otra categoría problemática que es un segundo entore con 2 años y un tercer entore con 3 años, que es la que normalmente es de segundo entore que siempre es un problema”.
Se están creando más categorías problemáticas en el establecimiento y eso se debe tener en cuenta para tener buenos resultados reproductivos y económicos.
AUDIO COMPLETO.
Producción periodística: Horacio Jaume, programa Diario Rural (CX4 Radio Rural).

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