Tecnologías en fertilizantes foliares y al suelo, complementarias en cultivo de maíz dulce.

Tecnologías en fertilizantes foliares y al suelo, complementarias en cultivo de maíz dulce.

Maldonado/TodoElCampo-La producción de maíz dulce para consumo humano es muy intensiva y demanda manejos y gestión de insumos y recursos diferentes al cultivo de maíz con otros destinos.

Los hermanos Sierra, Nelson y Alberto productores del departamento de Maldonado desde hace más de 25 años, nos plantearon algunos desafíos en la nutrición del cultivo. Es por eso que en esta zafra los hemos acompañado en el uso de fertilizantes foliares y al suelo, complementarios a la fertilización basal.

Instalamos un ensayo para demostrar los beneficios del uso de este tipo de tecnologías, según la demanda del cultivo medida a través del análisis foliar, herramienta que creemos fundamental al momento de realizar recomendaciones.

Las soluciones recomendadas fueron, Fetrilon Combi 2, complejo de macronutrientes secundarios y micronutrientes (Mg, S, Zn, Fe, Mn, Cu, B, Mo) en una relación balanceada, de alta solubilidad y fácilmente asimilable.

Coron fertilizante nitrogenado con polimetilenureas que actúa como una fuente controlada de nitrógeno orgánico, de alta efectividad.

Nucleus K fertilizante potásico líquido de alta calidad de aplicación al suelo de rápida y eficiente absorción, fuente solubilizada y protegida para no ser neutralizada por las reacciones del suelo. Y por último el bioestimualnte Aminoterra Plus Zn, para mitigar cualquier estrés abiótico existente.

Junto con el Ingeniero Guillermo Aznarez, de la consultora ENTOAGRO, estaremos analizando los resultados del ensayo generados.

Foto: Recorrida del ensayo junto a Nelson y Alberto Sierra, los técnicos de CALIMA, Jose Silva y Javier Barrios, Fernando Carbone colega de Agroenfoque y Guillermo Aznarez de ENTOAGRO.

Por Gabriel Croce, Comercial de la empresa Agroenfoque.

La calidad del suelo es fundamental para ayudar a los cultivos a capear el estrés por calor del cambio climático.

La calidad del suelo es fundamental para ayudar a los cultivos a capear el estrés por calor del cambio climático.

“Mantener el suelo saludable es un componente clave necesario para adaptarse a la crisis climática”

“Mantener el suelo saludable es un componente clave necesario para adaptarse a la crisis climática”, dijo Debjani Sihi, profesora asistente en el Departamento de Ciencias Ambientales de la Universidad Emory, en la ciudad de Atlanta, estado de Georgia (Estados Unidos).

Un estudio publicado en la revista científica Frontiers in Sustainable Food Systems (o simplemente Frontiers) señala que la capacidad del suelo para retener agua será fundamental para determinar el manejo que las chacras podrán hacer para contrarrestar el estrés hídrico y por calor generado a partir de los cambios que está sufriendo el ambiente y el clima a nivel mundial. El artículo se basa en el análisis de 30 años de datos sobre cuatro cultivos principales de Estados Unidos: maíz, soja, algodón y trigo.

Debjani Sihi, autora destacada del estudio y docente Ciencias de la Universidad de Emory, dijo que los agricultores enfrentan una doble batalla simultánea: Por un lado, luchan “contra fenómenos meteorológicos extremos causados por el cambio climático”, y por otro “contra el creciente problema de la degradación del suelo”.

La investigación señala que en 2019 había en el mundo 750 millones de personas desnutridas debido a los efectos del cambio climático, incluida una disminución en la producción de alimentos, aumentos de sus precios y una mayor competencia por la tierra y el agua. Lejos de solucionarse, se espera que el problema de la inseguridad alimentaria se agrave.

Para los próximos 25 años, se estima que los rendimientos mundiales de los cultivos disminuirán en un 25%, lo que pone al mundo en la disyuntiva de más habitantes con menos alimentos.

Frente a esa situación crítica, la Prof. Sihi, que es biogeoquímica que estudia cuestiones ambientales y de sostenibilidad en el nexo del suelo, el clima, la salud y la política, consideró que “mantener el suelo saludable es un componente clave necesario para adaptarse a la crisis climática”.

El suelo sano contiene microbios que proporcionan los nutrientes necesarios para que crezcan las plantas sanas, explicó, al tiempo que ayuda a que los alimentos vegetales que comemos sean más nutritivos.

SECUESTRO DE CARBONO.

Esos microbios también mejoran la capacidad del suelo para secuestrar carbono. Los 30 centímetros superiores del suelo del mundo contienen aproximadamente el doble de carbono que toda la atmósfera, lo que convierte al suelo en el segundo sumidero natural de carbono más grande después de los océanos, según la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO).

Sin embargo, el aumento de las temperaturas promedio está contribuyendo a la disminución de la humedad del suelo en algunas áreas, lo que puede afectar la producción de cultivos y al mismo tiempo degradar el suelo a largo plazo.

En su investigación, los científicos trataron de cuantificar el impacto a largo plazo del clima y las propiedades del suelo en los rendimientos de maíz, soja, algodón y trigo en todo el territorio continental de Estados Unidos. Se basaron en datos a nivel de condado del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA) de 1981 a 2015. El conjunto de datos contenía tasas de precipitación y acumulación de temperaturas diarias promedio durante la temporada de crecimiento de un cultivo, conocidas como días de grado de crecimiento. También se tuvo en cuenta las variaciones del suelo, incluida la capacidad de retención de agua, la textura de la materia orgánica (el porcentaje de arena, limo y arcilla), el pH, la pendiente, la erosionabilidad y la tolerancia a la pérdida del suelo.

¿CÓMO PUEDEN ADAPTARSE LOS AGRICULTORES?

Realizada la investigación, “el mensaje que debemos llevarnos es que los agricultores en regiones que enfrentan estrés térmico adicional para sus cultivos” deberían “enfocarse proactivamente en la capacidad de retención de agua de su suelo”, sintetizó Sihi.

Explicó que los suelos arcillosos y ricos en material orgánico retienen el agua mejor que el suelo arenoso, por lo tanto, las chacras con suelo arenoso, o con suelos que contienen menos material orgánico, pueden querer agregar más enmiendas para mejorar la capacidad de retención de agua de la tierra. Otra posible adaptación es usar más mantillo (abono o capa formada por materia orgánica) para reducir la evaporación.

Los investigadores esperan que sus hallazgos ayuden a los agricultores, especialistas en gestión de tierras y responsables políticos en la toma de decisiones relacionadas con las prácticas sostenibles y a largo plazo de gestión del suelo, el agua y los cultivos.

ARTICULO EN FRONTIERS. El artículo en Frontiers se puede leer siguiendo el siguiente enlace: Fronteras | Suelo. (frontiersin.org)

EQUIPO DE INVESTIGADORES. Además del Prof. Sihi, trabajaron en el estudio Kanad Basu y Abraham Peedikayil Kuruvila de la Universidad de Texas en Dallas; Biswanath Dari de la Universidad Estatal Agrícola y Técnica de Carolina del Norte y Gaurav Jha de la Universidad Estatal de Montana.

En base a artículo de la Universidad de Emory. Foto Universidad de Emory.

Ante la suba de los fertilizantes, ¿cómo podemos producir más cuidando el suelo?

Ante la suba de los fertilizantes, ¿cómo podemos producir más cuidando el suelo?

Podemos disminuir el impacto del precio de los fertilizantes cuyo aumento nos obliga a estudiar con más detalle el ciclo de los nutrientes. La materia orgánica y las lluvias pueden ser un aporte importante de nitrógeno.

“Hay que utilizar los conocimientos y los modelos para producir más y de manera sostenible”, y “el aumento de precios de los fertilizantes nos obliga a estudiar con más detalle el ciclo de los nutrientes y ver de qué manera podemos producir más, cuidando el suelo”, son dos afirmaciones de Gonzalo Berhongaray, un argentino especialista en suelos, nutrición de cultivos y pasturas.

A través de un hilo de Twitter, Berhongaray se refirió a la forma en que podemos disminuir el impacto del precio de los fertilizantes cuyo aumento “nos obliga a estudiar con más detalle el ciclo de los nutrientes y ver de qué manera podemos producir más, cuidando el suelo”, porque “la materia orgánica y las lluvias pueden ser un aporte importante de nitrógeno”, escribió.

La siguiente figura “muestra los pooles y flujos de nitrógeno en un maíz en la zona centro de Santa Fe”, importante provincia agrícola de Argentina.

Los cultivos de cosecha o de cobertura (CC) “tienen un rol importante también en el ciclo del nitrógeno (N)”, en el caso de “la vicia incorpora ~ 95 kg N/ha de FBN (fijación biológica de nitrógeno). El cual, 50% queda disponible para el cultivo siguiente”

En la zona pampeana los datos “muestras que el rendimiento del maíz aumentó significativamente después de CC de leguminosas (+7%)”.

Hay “otras leguminosas como arveja, soja y alfalfa que tiene también altas tasas de fijación biológica, y la disponibilidad de ese nitrógeno depende del destino, ya sea para grano, forraje para pastoreo, o para corte.

La siguiente gráfica muestra el balance de nutrientes según sistemas de tambo.

Pero Berhongaray aclara que “para poder fijar nitrógeno biológicamente primero hay que tener nódulos”, y para tener nódulos “hace falta: pH neutro, calcio, inoculante y aire”.

Seguidamente hace referencia a los elementos mencionados:

PH NEUTRO. El pH del suelo está “íntimamente ligado a la saturación de bases, principalmente Ca (calcio), Mg (magnesio), Na (sodio) y K (potasio). Debemos tener una saturación mayor a 80% para lograr pH entre 6,5 y 7”.

CALCIO. El Ca en “el medio de enraizamiento disminuye el efecto perjudicial del pH ácido en la nodulación. El Ca estimula la expresión de los genes de nodulación de rhizobium durante la fase inicial de unión a la raíz. El pH y el calcio se puede corregir con enmiendas calcíticas”.

INOCULANTE. Sobre la inoculación Berhongaray señaló que “asegura la presencia del inóculo específico”, y recomienda “no comprar semilla con más de 6 meses de inoculada y en lo posible inocular justo antes de la siembra”

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AIRE. Finalmente, el aire. “Las raíces y los nódulos necesitan aire para vivir. Es necesario una buena condición física del suelo para que trabajen”.

“¡A utilizar los conocimientos y los modelos para producir más y de manera sostenible!”, finaliza.

ONU advirtió sobre la salinización de los suelos y llamó a detener ese dañino proceso.

ONU advirtió sobre la salinización de los suelos y llamó a detener ese dañino proceso.

El domingo 5 se celebró el Día Mundial del Suelo, jornada en la que se intenta hacer entender globalmente la importancia que los suelos tienen para la humanidad. El lema de este año fue “Detener la salinización de los suelos, aumentar su productividad”. Para Uruguay «el cuidado del suelo es una política de Estado», somos un país «sumamente comprometido con el cuidado del suelo y la salud de este recurso”, dijo jerarca del MGAP.

Las Naciones Unidas (ONU) destacó la importancia de “detener la salinización de los suelos y aumentar su productividad”, porque “la salinización es uno de los problemas mundiales más importantes para la producción agrícola, la seguridad alimentaria y la sostenibilidad, especialmente en las regiones áridas y semiáridas”.

“El Día Mundial del Suelo 2021 y la campaña ‘Detener la salinización de los suelos, aumentar su productividad’ tiene como objetivo crear conciencia sobre la importancia de mantener ecosistemas saludables abordando los desafíos en la gestión del suelo, luchando contra su salinización, y alentando a todas las sociedades a comprometerse a mejorar la salud del suelo”.

La Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) señaló que el 10% de las tierras cultivables del planeta sufren problemas de salinización, lo cual es una amenaza para la seguridad alimentaria.

Los suelos con ese problema ven disminuida la disponibilidad de micronutrientes y la capacidad de los cultivos para absorber agua.

Además, estos suelos con salinización reducen su habilidad para filtrar contaminantes, y hasta pueden concentrar partículas tóxicas para las plantas y degradar la estructura del suelo.

Asimismo, según la FAO, el 55% de los países carecen de capacidades apropiadas para analizar sus suelos.

Hoy ya son más de 800 millones de hectáreas de suelos en todo el mundo afectadas por la sal, en ese total se incluye a América del Sur.

Qu Dongyu, director general de la FAO recordó que “el suelo es la base de la agricultura y los agricultores del mundo dependen de él para producir el 95% de los alimentos”.

URUGUAY: EL SUELO ES UN TEMA DE ESTADO.

En Uruguay, el director de Recursos Naturales del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP), Martín Mattos dijo que para nuestro país “el cuidado del suelo es una política de Estado y Uruguay es un país sumamente comprometido con el cuidado del suelo y la salud de este recurso”.

POLÍTICAS NACIONALES PARA EL CUIDADO DEL SUELO

El MGAP a través de la Dirección General de Recursos Naturales (DGRN) implementa y desarrolla diferentes planes y políticas para avanzar hacia una intensificación sostenible de la producción, promoviendo el cuidado del suelo.

Durante el año 2021 se ha trabajado en la generación de nueva información de calidad y la caracterización de los suelos, informó el Ministerio.

Equipos de la DGRN han recorrido el territorio nacional, con motivo de la actualización de la carta de suelos de Uruguay, lográndose recaudar información con mayor detalle y mejorar el uso de los suelos, adecuando su uso a sus aptitudes.

Esa información constituye una herramienta para la toma de decisiones de productores, técnicos y responsables en general.

Asimismo, a través de la implementación de la política de planes de uso y manejo responsable de suelos se promueve una correcta planificación a nivel predial para disminuir la erosión de los suelos. ARTICULACIÓN – La articulación interinstitucional es otra de las claves para promover el cuidado del suelo.  A nivel nacional se trabaja de forma conjunta con la academia, el Ministerio de Ambiente y otras instituciones, para la promoción de políticas y planes que tengan como centro el cuidado del recurso suelo, como lo son las iniciativas en la Cuenca del Río Santa Lucía y la iniciativa por el Río Negro.

Foto de National Geographic.

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