China, el gigante adormecido al que le cuesta despertar.

China, el gigante adormecido al que le cuesta despertar.

Análisis Rosgan: En 2023, las importaciones de carne de China rompieron el récord de 2022, sin embargo, el valor medio de compra por tonelada se desplomó en más de 20%.

Rosario, Santa Fe, Argentina | Rosgan* | Todo el Campo | El Año Nuevo Lunar o Fiesta de la Primavera es una de las festividades más importantes en la cultura china que, además de representar el inicio de un nuevo ciclo, coincide con su período anual de vacaciones.

En rigor, el Festival de la Primavera se extiende por un lapso de 40 días en torno a los feriados por el Año Nuevo Lunar, que en este 2024 ocurrieron entre el 10 y el 17 de febrero. Este período es conocido como chunyun y genera la mayor migración anual del mundo, dado que cientos de millones de personas vuelven a su localidad de origen precisamente para reunirse con sus familias y celebrar el Año Nuevo.

Este año, el chunyun se inició el 26 de enero y finalizará el próximo 5 de marzo. Para los ojos del mundo occidental, se trata de un período clave para testear el nivel gasto que están dispuestos a destinar los chinos durante estas festividades.

LOS PASAJES, UN INDICADOR CLAVE: 474 MILLONES DE VIAJES NACIONALES.

En este sentido, un indicador clave que suele seguirse son los datos de venta de pasajes, en los diversos medios de transporte.  Según cifras publicados el domingo 18 de febrero por el Ministerio de Cultura y Turismo del país, China registró 474 millones de viajes turísticos nacionales durante el feriado de ocho días con motivo de la Fiesta de la Primavera que finalizó el sábado, lo que supone un aumento del 34,3% respecto de lo registrado en igual período del año pasado. De acuerdo a las cifras dadas a conocer por el Ministerio, los turistas gastaron cerca de 632.700 millones de yuanes (US$ 89.070 millones) en sus viajes de vacaciones domésticos, lo que implica un incremento del 47,3% interanual.

De igual modo, las proyecciones para los 40 días que comprende el chunyun de este año se ubican en torno a los 1.800 millones de viajes comerciales -sin incluir viajes en vehículos privados- contra un registro oficial de 1.595 millones de viajes durante igual período de 2023, primer año sin restricciones para movilizarse luego de tres años de estrictos controles a causa de la pandemia del Covid.

Aun así, más allá de los datos que revelan las cifras oficiales de transporte comienzan a difundirse indicadores poco alentadores del consumo durante este Año Nuevo, tradicionalmente la temporada de compras más importante del país.

DUDAS SOBRE LA RECUPERACIÓN DE CHINA.

Analistas y compradores aseguran que este año, los consumidores chinos -especialmente los jóvenes- están reevaluando sus hábitos de consumo, centrándose más en lo estrictamente necesario. Las ventas tanto en el segmento de restauración como del consumo local no estarían cumpliendo las expectativas, algo que acrecienta las dudas respecto de la recuperación de la economía china.

Sucede que, a causa de los duros controles impuestos durante la pandemia, la economía china ingresó en una fase de desaceleración de la cual no está pudiendo salir al ritmo de lo esperado. Es por ello que el mercado está mirando muy atentamente el desarrollo de este inicio de año. Se cree que, si el año no comienza bien y los consumidores no gastan suficiente dinero durante estas festividades, la economía China seguirá en deflación por mucho más tiempo. La deflación es un fenómeno que se produce cuando la oferta en el mercado es mayor a la demanda, debido a que los consumidores no tienen dinero suficiente para comprar, provocando así la consecuente caída general de los precios. Esto es lo que viene sucediendo en China desde la postpandemia. El IPC (Índice de Precios al Consumidor) lleva tres meses consecutivos de caída, cerrando el 2023 en un acumulado del 0,2% anual.

Si bien en términos de crecimiento económico, el 5,2% logrado el año pasado cumplió con el objetivo del gobierno, para 2024 las proyecciones ya no son las mismas. El Fondo Monetario Internacional (FMI) pronostica que el crecimiento económico de China se desacelerará al 4,6% este año, disminuyendo aún más en el mediano plazo.

CAÍDA DEL CONSUMO DE CARNE.

En materia de consumo de carnes, los datos del Departamento de Agricultura de los EE.UU. (USDA) muestran cerca de 2 puntos de caída para este año, marcando el primer retroceso tras la crisis de la peste porcina. No obstante, es interesante observar que aun con caídas esperadas en consumo de carne de cerdo y pollo en torno al 2,5% respecto al año anterior, el consumo de carne vacuna sigue mostrando una tendencia positiva. Según proyecta el USDA, el consumo de carne vacuna este año experimentaría un incremento del 1,6% anual que lo sitúa en torno a los 11,23 millones de toneladas, de las cuales 3,55 millones (32%) provendrían de mercados externos. Si bien el dato resulta apenas ligeramente inferior (-0,7%) al estimado por el organismo para 2023, representa el primer retroceso anual para este mercado.

De acuerdo a los datos de la aduana china, las importaciones de carne vacuna durante el año pasado totalizaron 2,73 millones de toneladas, 1,8% más que el récord alcanzado en 2022.

Sin embargo, el valor medio de compra por tonelada se desplomó en más de 20%, al pasar de un promedio de US$ 6.600 por tonelada registrado en 2022 a US$ 5.200 el último año.

De Argentina, China llevó en 2023 el 78,5% del total exportado a un valor promedio 32% inferior que el año previo. En 2023, el precio promedio por tonelada embarcada a China resultó en US$ 3.120 contra un promedio de US$ 4.630 en 2022.

En relación al resto de los mercados abastecidos por Argentina, China pagó un 58% menos. Esto es, excluyendo este destino, el valor promedio de las exportaciones de carne vacuna argentina alcanzaron en 2023 los US$ 7.530 por tonelada, lo que represente una caída más moderada del 10% contra los US$ 8.400 obtenidos en 2022.

Sin duda China es el principal destino de nuestras exportaciones de carne el cual, a su vez, por tipo y calidad de producto, representa un complemento perfecto para la integración con el resto de los destinos que abastece Argentina. No obstante, su elevada participación no deja de generar un alto grado de exposición comercial para la industria local, en especial en contextos como los actuales, con una economía con serios riesgos de ingresar en un proceso de recesión.

Por tanto, el desafío en adelante no solo pasa por aumentar la participación en otros mercados que reporten un mayor valor marginal por cada punto de crecimiento en nuestras exportaciones sino también, por acompañar el desarrollo del mercado chino con la introducción de cortes de mayor valor comercial, atenuando así la elevada dependencia del consumo masivo.

Sucede que, a pesar del fuerte aumento de precios registrado durante el último año en los tres tipos de carne, en términos reales, los precios en general siguen estando más baratos que hace tres años.

En particular, la carne vacuna, que es la que mayor incidencia tiene en nivel de gasto general al representar el 65% del presupuesto total de compra, en promedio se encuentra un 11% más barata que lo que costaba en 2021, llevado a moneda actual.

Claro está que, durante el último año, la abundante oferta de carne que se dio en un contexto de elevada salida de hacienda producto de la sequía y un consumo, tanto interno como externo, sumamente debilitado, contribuyó a mantener los valores de la carne vacuna relativamente estabilizados.

En adelante, es probable que esta relativa contención de los valores tienda a relajarse a medida comience a percibirse la menor cantidad de hacienda que llegaría a faena en los próximos meses. Será entonces momento de testear verdaderamente cuán inelástico resulta el consumo de carne vacuna, ante un aumento real y sostenido de precios.

(*) Rosgan está integrada por la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) y once casas consignatarias de todo el país.

A pesar de la pérdida del poder de compra, en 2023 los argentinos aumentaron la ingesta de carnes.

A pesar de la pérdida del poder de compra, en 2023 los argentinos aumentaron la ingesta de carnes.

El informe Rosgan de esta semana analiza cuánta carne consumen los argentinos y cuánto pagan por ella. En un escenario de aumento de precios y inflación, el resultado sorprende, pero tiene su explicación.

Rosario, Santa Fe, Argentina | Rosgan | Todo El Campo | En una primera mirada, muchas de las teorías de consumo quedarían invalidadas al analizar el comportamiento del consumidor argentino ante la ingesta de carnes. A priori, podríamos esperar que en un contexto de fuerte pérdida del poder adquisitivo de los salarios como el que se viene registrando en los últimos años, se observaría una restricción significativa en la ingesta de carnes, en particular de los cortes más caros.

De acuerdo a los últimos datos publicados por el Indec (Instituto Nacional de Estadísticas y Censos) el índice general de salarios en Argentina aumentó en 2023 un 152,7% contra un aumento general de precios al consumidor (IPC) que en el mismo período se incrementó en un 211,4% anual, lo que denota un claro deterioro del poder de compra de los consumidores.

Si bien esta situación se agudizó en el último año, se trata de una brecha que se viene ampliando más significativamente desde finales de 2021.

Aun así, el conocido efecto de sustitución de bienes que suele observarse en contextos de fuerte pérdida real de los ingresos parece no estar dándose en el consumo de carnes, en particular con la carne vacuna que, siendo más cara en relación a otros tipos de carne como pollo o cerdo fue, a su vez, la que mayor incremento porcentual de precios registró en el último año.

Según el relevamiento de precios minoristas que realiza el IPCVA (Instituto de Promoción de Carne Vacuna), mientras que el precio de la carne de pollo aumentó en 2023 un 240% y la carne de cerdo lo hizo en un 254% anual, la carne vacuna registró un aumento del 307% en esos doce meses. Si bien los tres tipos de carne ajustaron por encima del promedio general de precios, los precios de la carne vacuna aumentaron 3 veces desde diciembre de 2022, mientras que las otras carnes lo hicieron en 2,5 veces, lo que amplia aún más la brecha de valores. En efecto, en diciembre de 2023, con el equivalente en pesos a 1 kilo de carne vacuna ($ 4.969) era posible comprar 3,5 kilos de pollo fresco ($ 1.448) cuando un año atrás se compraban 2,9 kilos y algo semejante sucede con la carne de cerdo.

Aun así, el consumo de carne vacuna en Argentina parece haber encontrado un piso, del cual se resiste a caer. Diez años atrás, el consumo total de carnes en Argentina -según datos registrados- se ubicaba en torno a los 110 kilos de carne por habitante por año. En aquel entonces, compuesto en promedio por unos 60 kilos de carne vacuna, 40 kilos de pollo y 10 kilos de carne de cerdo.

Desde entonces, sucedieron años de mayor y menor consumo de carnes, pero sin variaciones significativas en la ingesta total. En 2023, las cifras oficiales suman un consumo total de los tres tipos de carnes de 113 kilos per cápita, aunque en la composición la carne vacuna perdió desde entonces unos 10 kilos mientras que, el pollo y el cerdo aumentaron en promedio entre 6 y 7 kilos, respectivamente.

Sin embargo, este proceso de sustitución que se fue dando paulatinamente en los últimos años no se asocia exclusivamente a un efecto ingreso, sino que involucra además una tendencia a la incorporación de carnes alternativas, respondiendo a su vez al fuerte crecimiento registrado en la producción y comercialización interna de estas otras carnes.

Lo que resulta curioso observar, en una primera mirada, es la inelasticidad general que ha presentado el consumo de carnes en los últimos dos a tres años, frente a un proceso de fuerte deterioro real de los salarios. En este sentido, a pesar de los aumentos sostenidos en los precios, el consumo de carnes no solo no cayó, sino que aumentó ligeramente. En efecto, en 2023 el aumento general de 111 a 113 kilos per cápita se explica casi íntegramente por un aumento en el consumo de carne vacuna puesto que el resto de las carnes, tanto pollo como cerdo, se mantuvieron estables.

Pero, analizando más detenidamente los números, si medimos el gasto promedio mensual destinado al consumo de carnes en Argentina, descontando la inflación acumulada a diciembre de 2023, vemos que el gasto total, lejos de crecer, en términos reales ha disminuido ligeramente en los últimos tres años.

Sucede que, a pesar del fuerte aumento de precios registrado durante el último año en los tres tipos de carne, en términos reales, los precios en general siguen estando más baratos que hace tres años.

En particular, la carne vacuna, que es la que mayor incidencia tiene en nivel de gasto general al representar el 65% del presupuesto total de compra, en promedio se encuentra un 11% más barata que lo que costaba en 2021, llevado a moneda actual.

Claro está que, durante el último año, la abundante oferta de carne que se dio en un contexto de elevada salida de hacienda producto de la sequía y un consumo, tanto interno como externo, sumamente debilitado, contribuyó a mantener los valores de la carne vacuna relativamente estabilizados.

En adelante, es probable que esta relativa contención de los valores tienda a relajarse a medida comience a percibirse la menor cantidad de hacienda que llegaría a faena en los próximos meses. Será entonces momento de testear verdaderamente cuán inelástico resulta el consumo de carne vacuna, ante un aumento real y sostenido de precios.

Foto de portada: Parrillada Puerto Pichón, ciudad de Rosario.

En Argentina la ganadería es buena alternativa.

En Argentina la ganadería es buena alternativa.

2024 puede ser un año bisagra, con un récord de exportación que supere el millón de toneladas, donde comencemos el camino de darle más kilos a los animales permitiendo tener con el mismo stock mayor producción

Rosario, Santa Fe, Argentina | Rosgan | Todo El Campo | El 2024 macroeconómicamente está signado por un año de ordenamiento de las cuentas públicas y privadas, donde todos los actores mensuran el impacto que tendrá en su sector las medidas oficiales, quienes nunca dependen del Estado poseen una ventaja adicional de solamente prestar atención el clima y su tarea productiva, el campo naturalmente nos es un prebendaria del sistema público sino por el contrario un colaborador involuntario vía las retenciones que se le aplican.

Por ello, superada la sequía extrema que se vivió durante los tres últimos años y destructivamente en el 2023, las lluvias llegaron y con ello el campo nuevamente mostrará en todas sus producciones cuánto bien le hace al país. Habrá cosecha récord de maíz y soja volcando recursos suficientes para mover todo el interior del país, aportando divisas tan necesarias para equilibrar las cuentas públicas y derramando en los pueblos e industrias del interior sus excedentes.

La ganadería forma parte de este entramado de producciones que aspiran en el 2024 ir por la revancha, dejada atrás la sequía que tanto daño hizo a la producción malvendiendo sus animales, produciendo una caída de los índices de preñez en sus vientres y despoblando los campos ante la imposibilidad de darle comida.

El año pinta positivo para la cadena ganadera, nuevamente los animales serán una reserva de valor importante ante las escasas alternativas existentes, repoblar los campos y darle kilos será la mejor opción para quienes siempre apostaron por la producción, el criador buscará reponerse de las pérdidas de la sequía y mostrará su mejor cara que es producir. 2024 puede ser un año bisagra, con un récord de exportación que supere el millón de toneladas, donde comencemos el camino de darle más kilos a los animales permitiendo tener con el mismo stock mayor producción.

El próximo remate de Rosgan del 7 de febrero promete ser importante en número de cabezas presentadas y con valores sostenidos en todas las categorías, los actores principales volverán a ser los invernadores tradicionales y nuevamente veremos el regreso de los productores agrícolas que comenzarán a prestar atención adonde canalizar sus futuros excedentes de las cosechas.

El comienzo de la zafra de terneros permitirá igualmente al sistema de confinamiento comenzar a repoblar los corrales, donde los números de ocupación como siempre en enero y febrero resultan escasos y como contrapartida augura mejores precios para la hacienda con destino a faena ante la oferta disminuida estacional en el Mercado de Cañuelas. La solidez de la exportación y la búsqueda del novillo terminado en Cañuelas es también el reflejo de los buenos valores de los novillos y novillitos de la invernada, el tractor que empujará los precios este año será sin dudas la exportación gran jugador de la cadena. Rosgan es un emprendimiento conjunto de la Bolsa de Comercio de Rosario e importantes consignatarios de hacienda de distintas provincias de Argentina.

Foto de portada: Ganadería y Agricultura; X @GanaderiayAgro

Análisis Rosgan. Perfil de faena: el desafío de recuperar la producción de animales pesados.

Análisis Rosgan. Perfil de faena: el desafío de recuperar la producción de animales pesados.

El desafío de la ganadería a partir de 2024 pasará justamente por administrar la escasez de hacienda.

Rosario, Santa Fe, Argentina | Rosgan | Todo El Campo | El aumento que registró la faena durante el último año, producto de la severa pérdida de forrajes ocasionada por la sequía, será un gran condicionante de la oferta ganadera a partir del presente ciclo, sumado al faltante esperado de terneros debido al impacto registrado sobre las tasas de procreo propiamente dichas.

De los 14,5 millones de animales enviados a faena en el año, casi 1 millón más (+7,5%) que en 2022, 2,95 millones fueron hembras adultas que salieron de producción (+24%), nivel nunca antes visto desde la última gran seca de 2009 cuando se faenaron 3,17 millones de vacas. Pero al mismo tiempo, durante 2023 se registró también un aumento en la faena de vaquillonas que superó los 4 millones de cabezas, un 9% más que lo faenado un año atrás.

Ambos indicadores constituyen dos grandes alertas para el stock de vientres disponibles para la producción actual de terneros, que terminará impacto en la reposición del siguiente ciclo, es decir 2025 en adelante.

 Sin embargo, estos cambios tan significativos en la faena de un año a otro, también conllevan efectos plasmables dentro del corto y mediano plazo. En este sentido, ante una condición de sequía tan prolongada y generalizada, si bien los primeros sistemas de engorde que resultan resentidos son los de recría e invernada pastoril, también se ven afectados aquellos más intensivos que involucran una mayor participación de grano en la dieta, cuya disponibilidad también resulta escasa y cara ante un escenario climático semejante.

Es por ello que en estos contextos se da un doble efecto, por un lado, la interrupción de las recrías con invernadas saliendo más livianas de los campos y a su vez, una aceleración de los tiempos de engorde a corral debido a los elevados costos que suponen dietas más energéticas. En suma, esto deriva a en un incremento de la tasa de extracción de categorías más jóvenes que no logran ser retenidos en engorde, limitando la producción de animales pesados.

En efecto, del crecimiento en la faena que se vio el año pasado, con casi 1 millón de animales más que en 2022, la mitad lo explica el incremento en la faena de vacas (570.000 cabezas más) y el resto (475.000 animales) una mayor salida de los feedlots.

Pero, más allá de las adversidades que ha presentado el clima particularmente en los últimos dos años, esta mayor de extracción de animales livianos, especialmente en machos, se viene registrando en los últimos 4 a 5 años por confluencia de otros factores igualmente dañinos para la actividad como son la falta de previsibilidad para la comercialización a largo plazo, las trabas a la exportación -principal demandan de animales pesados- y los elevados costos tanto impositivos como financieros que erosionan los márgenes de ganancia y obligan a acortar los ciclos productivos.

Si observamos una serie desde el año 2008 a la actualidad, la tasa de extracción de machos jóvenes -esto es la cantidad animales faenados durante un período anual medido sobre el stock inicial de novillitos para ese ciclo- pasó del 65% al 125% en 2022 y 131% en 2023. Esto implica que, desde 2019 con tasas de extracción superiores al 100%, estuvimos faenando más novillitos que los registrados a inicios del año, lo que supone que estuvimos terminando y faenando terneros destetados durante ese mismo ciclo.

Este comportamiento es el que indefectiblemente ha estado impulsando la caída sistemática que se observa en el stock de novillos y, en consecuencia, limitando la oferta de carne futura al truncar la posibilidad de obtener más kilos al momento de la faena.

Basta con ver la diferencia de kilos logrados por animal faenado en Uruguay, país con el que compartidos grandes similitudes en cuanto al tipo de ambiente en el que se desarrolla la actividad ganadera. Particularmente el año pasado, habiendo atravesado la misma seca, Uruguay no solo logró reducir la faena total, sino que, a su vez, ha aumentado los kilos de carne logrados por res. De acuerdo a los datos publicados por el INAC, su Instituto Nacional de Carnes, el peso medio de faena logrado en novillos (bajo nuestra clasificación novillos y novillitos) se vio incrementado en unos 7 kilos, pasando de un promedio de 281 kg en 2022 a 288 kg en 2023, con una faena 8,4% inferior.

En nuestro país, expuestos a un escenario climático similar, la faena de estas categorías aumentó ligeramente, en particular de novillitos jóvenes (+3%), dando como resultado un peso medio de faena que pasó de 247 kilos en 2022 a 243 kilos carcasa en 2023.

Por tanto, terminamos perdiendo unos 3 kilos de producción en el último año, ampliando la brecha contra lo obtenido por nuestros vecinos uruguayos a 44 kilos por animal faenado. En un simple ejercicio, trabajando con los kilajes de nachos logrados en Uruguay, los 7,33 millones de novillos y novillitos faenados el año pasado nos hubieran aportado un adicional de más 320.000 toneladas de carne vacuna a la producción final.

El desafío de la ganadería a partir de 2024 pasará justamente por administrar la escasez de hacienda. Indefectiblemente este año sufriremos el efecto conocido como “frazada corta”, la aceleración de faena animales livianos que se dio producto de la imposibilidad de continuar las recrías pastoriles sumado a un costo de engorde a corral sumamente elevado, nos llevó a “comernos” parte de la oferta futura; tendencia que, si bien se acrecentó durante el último año, no deja de ser un comportamiento presente en los últimos ciclos que debiera corregirse de modo inminente.

Mayores pesos de faena, implican mayor productividad del stock, mayor aprovechamiento de los recursos, y una paulatina convergencia de los estándares de producción demandados por el consumo y la exportación.

Análisis de Rosgan | Foto de portada Macarena Aguirre X @maguirrecal

Análisis Rosgan. Mercosur: El 2023 cierra con un nuevo récord para los embarques de carne vacuna, pero con valores en baja.

Análisis Rosgan. Mercosur: El 2023 cierra con un nuevo récord para los embarques de carne vacuna, pero con valores en baja.

En 2023 Argentina fue el país que más creció en exportaciones de carne (8% anual) respecto a 2022, seguido de Brasil (1%). Uruguay y Paraguay cayeron en volumen. Uruguay lidera en precios, con los valores más altos de la región.

Rosario, Santa Fe, Argentina | Rosgan | Todo El Campo | Las exportaciones de carne vacuna del Mercosur alcanzaron en 2023 un nuevo récord histórico de 3,38 millones de toneladas peso producto, tras superar ligeramente la marca del año anterior de 3,35 millones de toneladas. La cifra considera el total exportado por los cuatro principales socios del bloque:  Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay sin incluir aun a Bolivia, recientemente incorporado como quinto socio pleno del bloque, tras haber actuado como miembro asociado desde 2015.

 Pues bien, considerando los cuatro socios originales, Argentina fue el origen que mayor crecimiento registró en volumen durante el último año, al aportar 683.092 toneladas peso producto, es decir unas 50.000 más que en 2022. Esto convierte a nuestro país en el único origen del Mercosur en aumentar su participación en los embarques regionales al crecer cerca de un 8% anual, seguido por Brasil que muestra un crecimiento mucho más moderado (1%) a diferencia de Uruguay y Paraguay que en el último año cayeron en volumen embarcado en torno al 5% anual.

En 2023, Argentina con 683.092 toneladas embarcadas -o 966.123 equivalente res con hueso- aportó el 20% de las exportaciones totales del bloque, 1 punto más que en 2022. Por su parte, Brasil se mantuvo prácticamente sin cambios integrando el 59% de las exportaciones totales con algo más de 2 millones de toneladas exportadas que se convierten en unos 3 millones, llevadas a igual equivalencia de res con hueso. En tanto que Uruguay y Paraguay, con 371.303 y 320.476 toneladas peso producto exportadas, respectivamente, pierden menos de un punto de participación.

Como contracara de este desempeño exportador, el valor promedio obtenido por cada tonelada embarcada desde el Mercosur, resultó casi un 20% inferior al registrado en 2022, generando una facturación total de US$ 15.900 millones, unos US$ 3.730 millones menos que los obtenidos un año atrás a pesar de haber logrado ventas por cantidades récord.

En efecto, Argentina es el que mayor dicotomía presenta en esta performance exportadora. Siendo el origen que más creció en volumen exportado dentro del bloque, es al tiempo el que mayor caída experimentó en materia de precios. De enero a diciembre de 2023, el valor promedio de las exportaciones de carne vacuna argentina arrojó US$ 4.066 por tonelada, esto es un 25,6% inferior al obtenido en 2022, y el registro más bajo dentro del bloque.

Aun en un contexto de precios internacionales en baja, Paraguay fue el origen de la región que menos cayó consiguiendo US$ 4.773 por tonelada, apenas un 7,1% menos que en 2022, situándose así ligeramente por arriba de los valores medios conseguidos por Brasil (US$ 4.734) quien, al igual que Argentina, termina cayendo más de 20 puntos porcentuales.

Liderando el bloque, sigue estando Uruguay, quien a pesar de registrar una caída del 15,7% anual, consigue sostener un valor medio por tonelada exportada de US$ 5.656, casi US$ 1.000 por encima del promedio de la región y casi 40 puntos porcentuales por sobre los valores conseguidos por Argentina.

En este punto, un ítem no menor que afecta significativamente el valor medio de la tonelada exportada por Argentina es la inclusión a partir de 2020 de los “huesos con carne”, partidas que representan aproximadamente el 12% de los embarques totales de Argentina y que, por su bajo valor comercial, deprimen considerablemente los precios respecto de los promedios generales de la región.

CHINA DEPRIMIÓ LOS VALORES DURANTE 2023 EN UN 21% ANUAL.

Sin embargo, si acotamos el análisis al último año, observamos claramente que los tres orígenes que mayor caída de valores presentan en 2023, son precisamente los que mayor participación registran en el mercado chino. Mercado que más allá de sostener una sólida demanda de importación de carne vacuna, durante el último ciclo llegó a deprimir los valores de compra en un 21% anual.

 En efecto, la exposición que presenta el bloque al mercado chino es muy elevada, especialmente en el caso de Argentina, donde el 79% de los embarques del último año tuvieron ese destino, contra un 60% y 55% en el caso de Brasil y Uruguay, respectivamente.

Asimismo, analizado desde el destino, para China es igualmente elevada su exposición o dependencia de compras al Mercosur. En 2023, la región en su conjunto abasteció el 72% de los 2,7 millones de toneladas importadas. De ese total, de acuerdo a los datos extraídos de la misma Administración de Aduanas china, Brasil aportó el 43%, Argentina el 19% y Uruguay el 10%. Distinto es el caso de Paraguay que, debido a sus relaciones diplomáticas con Taiwán, sigue sin establecer acuerdos comerciales con el gigante asiático.

LO QUE SE VIENE EN 2024.

Mirando ya hacia el presente ciclo, a pesar del menor crecimiento económico esperado para el país, las últimas proyecciones publicadas por el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA) muestran para 2024 una leve mejora en la necesidad de abastecimiento externo de China. En números, el organismo proyecta importaciones de carne vacuna por 3,55 millones de toneladas, prácticamente sin cambios respecto del pico histórico registrado en 2023.

Sin embargo, aun proyectando un incremento considerable en producción, que según el organismo llegaría a 7,7 millones de toneladas -200.000 más que en 2023- China se encuentra limitada para abastecer tanto en cantidad como en calidad de carne un consumo creciente, actualmente proyectado en más de 11.200 millones de toneladas anuales.

Pero más allá de los volúmenes que siga llevando China, en adelante el mayor desafío pasará por comenzar a introducir a este mercado cortes de mayor valor comercial, especialmente en el caso de nuestro país que vuelca a este mercado cortes de bajo valor dejando de lado el enorme potencial que ofrece este mercado para productos de mayor calidad.

Hasta entonces, a pesar del fenomenal crecimiento que experimentó China en volumen de importación, supo consolidar una estrategia muy fuerte en su política de precios, al ampliar rápidamente su nómina de proveedores, con mayor cantidad de plantas habilitadas, lo que le permite moverse cada vez con mayor holgura al momento de negociar valores de compra.

Sin embargo, tratándose de un mercado de 1,4 billones de consumidores, donde en los últimos 10 años más de la mitad de la población pasó a vivir en los grandes centros urbanos, a medida que el ingreso medio siga creciendo, la posibilidad de desarrollar nichos de mercado de mayor valor agregado sigue posicionando a China como un mercado sumamente atractivo que ningún proveedor mundial de carne desea soslayar.

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