Marcado por tensiones geopolíticas, el ajuste semanal del crudo fue de más del 10%.
Montevideo | Todo El Campo | Al cierre de esta edición de Todo El Campo el barril del petróleo Brent continuaba dando señales de volatilidad, habiéndose alejado de los picos de US$ 103 a los que llegó el domingo 12, pero sin mostrar estabilidad, en un contexto de guerra en una zona de alta sensibilidad para ese producto.
Al redactar el presente artículo el valor del barril se colocó en 97,75 US$/barril, sin embargo el informe de Investing.com indica que el lunes 13 cerró la jornada en 97,86 US$/barril, con una caída diaria de -1,51% respecto al cierre anterior (99,36 US$). El rango intradía se ubicó entre 96,48 y 98,68 US$, mientras que en la comparación semanal el retroceso fue más marcado: -10,42%.
En perspectiva de mediano plazo, el Brent mantiene una suba acumulada de más del 50% en un año, y cerca de +47% en cinco años, reflejando la volatilidad estructural del mercado energético. La banda de 52 semanas muestra un recorrido amplio, entre 58,50 y 119,50 US$, lo que confirma la sensibilidad del crudo a factores geopolíticos y financieros.
La caída reciente del barril se vincula con la incertidumbre en Medio Oriente y las tensiones entre Estados Unidos e Irán, que impactan en las expectativas de suministro.
Los indicadores técnicos señalan una señal de venta fuerte en el corto plazo, aunque en el horizonte mensual se mantiene la recomendación de compra, evidenciando la disparidad entre análisis de corto y largo plazo.
El volumen negociado (409.104 contratos) confirma la alta actividad en el mercado de futuros.
TENDENCIA ALCISTA.
A modo de conclusión, el Brent atraviesa un momento de corrección técnica tras semanas de fuerte escalada, pero conserva una tendencia alcista en el mediano plazo. La volatilidad seguirá marcada por la evolución del conflicto en Medio Oriente y las decisiones de política energética de las grandes potencias.
El acuerdo entre Washington y Teherán da un respiro al mundo y la crisis energética global hace una pausa.
Montevideo | Todo El Campo | A seis semanas de la guerra en Irán y a 90 minutos de vencer el plazo que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, había impuesto a Irán para que reabriera el estrecho de Ormuz, bajo la pena de destruir el país si no lo hacía, ambas partes llegaron a un acuerdo -con la intervención de Pakistán- que detiene el ataque masivo estadounidense y que debería asegurar la paz por dos semanas. El acuerdo da tiempo para llegar a un acuerdo más amplio y duradero, y descomprime la presión sobre el mercado petrolero que ya ha dado saltos importantes a la baja.
Ayer, en redes sociales, Trump confirmó la existencia de un acuerdo entre Washington y Teherán y el mundo respira aliviado porque la crisis energética global hace una pausa.
Trump escribió en redes sociales que accede “suspender los bombardeos y ataques contra Irán durante un período de dos semanas” siempre y cuando Irán acepte “la apertura completa, inmediata y segura del estrecho de Ormuz”.
El ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abbas Araghchi, declaró que “durante un período de dos semanas, será posible el paso seguro por el estrecho de Ormuz mediante la coordinación con las Fuerzas Armadas de Irán” y que, si cesan los ataques contra su país, las “poderosas Fuerzas Armadas suspenderán sus operaciones defensivas”, informó Bloomberg.
Desde la Casa Blanca se ha informado que Israel también aceptó el alto el fuego por el tiempo de dos semanas.
Al momento del cierre de Todo El Campo no se han dado a conocer los términos del acuerdo. Trump se limitó a decir que recibió de Irán 10 puntos que componen “una base viable para negociar”, y que “Estados Unidos e Irán han llegado a un acuerdo sobre casi todos los puntos de controversia anteriores, pero un plazo de dos semanas permitirá finalizar y consumar el acuerdo”.
REPERCUSIONES INMEDIATAS.
Desde que se supo de la tregua, los mercados internacionales comenzaron a dar señales. Por ejemplo el petróleo tuvo un fuerte desplome del 14% llegando a los US$ 94,23. Antes de que Trump hiciera público la existencia de un acuerdo, el crudo Brent había batido todos los récords anteriores, alcanzando los US$ 144,42 por barril, mientras que los futuros del Brent cotizaban US$ 109.
Créditos blandos, alivios financieros y extensión del sistema de garantías buscan mitigar el impacto en el sector productivo, especialmente en actividades intensivas en uso de combustible.
Montevideo | Todo El Campo | El Poder Ejecutivo anunció medidas de apoyo que incluyen al agro. Participaron de los anuncios la ministra de Industria, Energía y Minería, Fernanda Cardona, y el ministro de Economía y Finanzas, Gabriel Oddone. También estuvo presente el ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca, Alfredo Fratti, entre otras autoridades.
Se busca mitigar el impacto del aumento del precio internacional del petróleo.
Cardona señaló que el 28 de febrero, con el inicio del conflicto en Medio Oriente, se produjo un cambio significativo en la dinámica del precio internacional del petróleo, que pasó de 70 dólares en febrero a más de 100 en marzo, lo que representa un incremento cercano al 30% y el mayor aumento mensual desde 1990.
Ante este escenario, se definió implementar una estrategia de mitigación en base a una metodología que se viene aplicando desde mayo del año pasado, que establece una fijación de precios bimensual y una franja que tiene un tope de 7%, ajustando en esta coyuntura la frecuencia a revisiones mensuales.
En relación a las medidas para el sector productivo, Oddone explicó que el gobierno ha dispuesto una serie de medidas extraordinarias dirigidas a las producciones “que están fuertemente expuestas a la modificación de los precios del gasoil y que además están atravesando una situación compleja por déficit hídrico y por las crisis hídricas que ha tenido Uruguay”.
Son producciones que realizan un uso intensivo de combustibles y que están en pleno proceso de cultivo y de siembra en estos momentos, con alta demanda estacional de combustible, como cereales, oleaginosos, legumbres y arroz, particularmente en los meses de abril y mayo, y tienen carácter transitorio.
LAS MEDIDAS.
• ANDE: Creación de un instrumento de crédito blando, a través de las instituciones de microfinanzas, dirigido a pequeños productores de cereales, oleaginosos, legumbres, arroz y cultivos de invierno para la lechería, por un monto máximo de 30.000 dólares y un plazo máximo de seis meses, para subsidiar hasta el 50 % de la tasa de interés de los créditos.
• Garantía SIGA Agro: Extensión de los beneficios del SIGA Agro a los sectores de cereales, oleaginosos, legumbres, arroz y cultivos de invierno para la lechería en todo el territorio, estableciendo una comisión del 0,6%, significativamente inferior a la comisión general, que se ubica entre 2% y 3%. (Sistema Nacional de Garantías – SIGA).
Esta medida ya había sido implementada para algunos departamentos en el marco de la Emergencia Agropecuaria declarada por el ministro Alfredo Fratti recientemente por déficit hídrico extendiéndose ahora para todo el territorio nacional.
• BROU: Exoneración del costo de la comisión del 0,6% de obligaciones SIGA para los productores que tomen crédito con BROU.
La financiación de los cultivos de verano suele cancelarse el 30 de junio con el producido de la cosecha. Dada la situación extraordinaria, se prevé que pueda realizar una cancelación parcial en esa fecha y que el saldo se abone con el producido de la zafra 2027. En este marco, el plazo del préstamo se extenderá en 12 meses.
• DGI: Extensión a 12 meses de devolución del IVA al Gasoil a contribuyentes de Imeba.
MEDIDAS TRANSITORIAS.
Se trata de medidas de carácter transitorio, orientadas a sostener la actividad productiva en un contexto internacional adverso y ante condiciones climáticas desafiantes.
Estados Unidos produce unos 13 millones de barriles de crudo al día, lo que lo coloca como líder, seguido de Arabia Saudita (10 millones) y Rusia (9 millones). También es el principal consumidor.
Washington, Estados Unidos | Todo El Campo | La guerra revela situaciones confusas del mercado. En este caso, el petróleo. Porque mientas el combustible ha comenzado a subir en todo el mundo a impulso del petróleo debido a la guerra en Irán, los ciudadanos estadounidenses se preguntan por qué, siendo su país el mayor productor mundial, también allí hay un incremento de los valores a la hora de llegar el tanque.
Los datos más recientes disponibles de la Administración de Información Energética (EIA), del año 2023, indican que Estados Unidos produce unos 13 millones de barriles de crudo al día, lo que lo coloca como líder, seguido de Arabia Saudita (10 millones) y Rusia (9 millones).
Un informe de la cadena estadounidense CBS News, indica que el miércoles 18, el precio medio de la gasolina en Estados Unidos subió a 3,84 dólares por galón (1 galón estadounidense son 3,7 litros), frente a los 2,92 dólares de hace un mes, según la American Automobile Association (AAA); y el galón de diésel ha subido a más de 5 dólares, el nivel más alto desde finales de 2022.
LA EXPLICACIÓN DEL ALZA.
La cuestión es que Estados Unidos exporta gran parte del petróleo que produce, al tiempo que es un importante importador, y el mayor consumidor mundial de petróleo, incluso más que China.
Por otra parte, es el mercado internacional el que marca el precio, sin importar la procedencia del petróleo, dijo el Ec. Bernard Yaros de Oxford Economics. Textual expresó: “El mercado global marca el precio. La procedencia del petróleo con el que llenamos los depósitos de gasolina no importa”.
Estados Unidos exporta unos 11 millones de barriles de su producción diaria, según la EIA. También importa aproximadamente 8 millones de barriles de petróleo.
Además, gran parte del petróleo producido en Estados Unidos es conocido como crudo ligero, un producto de alta calidad y de mayor demanda global. Pero las plantas de refinado del país están hechas para otro tipo de petróleo, más viscoso, es lo que se conoce como crudo pesado. Por tanto, las refinerías estadounidenses no pueden reconfigurarse rápida ni fácilmente para manejar petróleo de grados más ligeros y bajos en azufre, o crudos dulces, explicó Ernest Moniz, físico nuclear que entre 2013 y 2017 se desempeñó como secretario de Energía de Estados Unidos durante el gobierno de Barack Obama (2009 a 2017) y ahora investigador energético en el de la Nuclear Threat Initiative (NTI).
Willy Shih, experto en cadena de suministro y profesor en la Harvard Business School, agregó que “el petróleo de distintos lugares tiene características distintas”, y “las refinerías a lo largo de la costa del Golfo en Texas, están orientadas a tratar con un tipo particular de crudo proveniente de Venezuela”.
En conclusión: cuando un ciudadano estadounidense llena el tanque de su vehículo, lo hace con gasolina producida a partir de petróleo importado que se ha refinado en Estados Unidos. Así que cuando los precios del petróleo suben en todo el mundo, eso también incrementa el precio del combustible.
Ese es un problema que enfrentan también las empresas aéreas al cargar sus aviones, lo que está empujando las tarifas de las aerolíneas al alza.
Analistas de Deutsche Bank estudiaron los precios de los pasajes de avión estadounidenses y encontraron que las tarifas aéreas nacionales promedio para los viajeros que reservan vuelos en el mes de marzo han subido entre un 15% y un 124%. La tarifa media de los vuelos transcontinentales ha subido más del 100%, mientras que los precios de los vuelos al Caribe, Florida y destinos transatlánticos también han aumentado, según el banco de inversión.
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En base a artículo de Megan Cerullo en CBS News. Los artículos de Cerullo pueden leerse en Megan Cerullo – CBS News
Foto de portada: refinería petrolera de la bahía de Galveston, ubicada en el complejo industrial de Texas City, Texas, Estados Unidos | Foto www.marathonpetroleum.com
La posición geográfica es clave, Irán lo sabe y ha hecho de su geografía una estrategia para atacar al mundo entero, lo que incluye países y poblaciones que nada tienen que ver con esa guerra.
Montevideo | Todo El Campo | El filósofo y político florentino Nicolás Maquiavello (1469-1527) dijo que las guerras empiezan cuando uno quiere, pero no termina cuando uno desea, subrayando que los países ni los lideres de esos países tienen control sobre los procesos bélicos que pueden evolucionar en cualquier sentido.
Lo hemos visto (¿cómo no recordar Vietnam?); y lo estamos viendo ahora. Rusia invadió Ucrania en una operación que se decía era de unas semanas, sin embargo ya se cumplieron 4 años (comenzó el 24 de febrero de 2022), y nadie sabe cuándo terminará.
El ataque terrorista del 7 de octubre de 2023 no solo fue la peor masacre antisemita desde la Shoá o el Holocausto nazi, sino que en los hechos se convirtió en un acto de guerra de ramificaciones cruentas que aún no tiene fecha de finalización.
En este momento, mientras estamos en la comodidad de nuestras casas, el mundo asiste a un nuevo capítulo de un conflicto que lleva décadas y que tiene a Estados Unidos, Israel e Irán como protagonistas.
Por otra parte, en los conflictos bélicos no pesa únicamente el poder de fuego o el número de efectivos con que cuente un ejército. La posición geográfica es clave, Irán lo sabe y ha hecho de su geografía una estrategia para atacar al mundo entero, lo que incluye países y poblaciones que nada tienen que ver con esa guerra. Está claro que nos referimos al estrecho de Ormuz, un pasaje fundamental que conecta el Golfo Pérsico con el Golfo de Omán, y a estos con el mar Arábigo y el océano Índico, y de ahí al resto del mundo. Cerrarlo equivale a clausurar la llegada de insumos fundamentales sin los cuales los países no pueden funcionar correctamente.
No solo petróleo y gas natural, también fertilizantes, lo que golpea la producción de alimentos y la seguridad alimentaria, en especial de los países más pobres.
UN ESTRECHO CLAVE PARA LOS FERTILIZANTES.
Efectivamente, por Ormuz circula una parte crítica del comercio mundial de fertilizantes que se estima en una cantidad próxima Al 30% del volumen global, incluyendo urea, amoníaco, fosfatos y azufre. Estos productos salen principalmente de los países del golfo (Catar, Arabia Saudita, Kuwait, Emiratos Árabes Unidos, Omán e Irán) hacia Asia, Europa y América, donde son insumos esenciales para la producción agrícola.
De acuerdo con la Unctad, la agencia de la ONU encargada de apoyar a los países en desarrollo en su integración a la economía global, cada mes transitan por el estrecho de Ormuz 1,33 millones de toneladas de fertilizantes. 30 días de cierre bastaría para generar escasez y comprometer el rendimiento de cultivos como el maíz, el trigo y el arroz.
Joseph Glauber, investigador principal del Instituto Internacional de Investigación sobre Políticas Alimentarias (Ifpri), con sede en Washington advirtió en la radio y televisión alemana DW que “el encarecimiento de los precios influirá en la elección de los cultivos”.
En la misma línea, el banco holandés ING elaboró un informe en el que apuntó: “Una interrupción prolongada limitaría de forma significativa el acceso a estos insumos en las regiones más dependientes de las importaciones, como Brasil, India, el sur de Asia y varias zonas de la Unión Europea”.
Urea es el fertilizante nitrogenado más usado en el mundo. Originado en Catar, Arabia Saudita, Irán y Emiratos Árabes Unidos pasa por Ormuz para llegar a otros países de Asia como India o China, también Europa y América Latina.
Amoníaco como base para fertilizantes nitrogenados. Sale desde Catar y Arabia Saudita hasta Asia y Europa.
Los fosfatos y derivados, se usan en fertilizantes fosfatados. Parten hacia mercados agrícolas globales.
El azufre es clave como insumo en procesos industriales, se dirige a varios países de demanda agrícola, también a India y China.
Por lo tanto, cuando hablamos de Ormuz y su cierre, no solo se trata de petróleo, también de seguridad alimentaria, un punto sobre el cual Todo El Campo ya se ha hecho eco.
PAÍSES OCCIDENTALES SE OPONEN AL LLAMADO DE TRUMP.
Un informe de AFP difundido el lunes 16 da cuenta de que los aliados occidentales de Estados Unidos se oponen al llamado del presidente Donald Trump para que la OTAN ayude a reabrir Ormuz.
El fin de semana el mandatario estadounidense hizo un llamado a China, Francia, Japón, Corea del Sur y Reino Unido a enviar buques de guerra para escoltar petroleros a través del estrecho.
GRAN BRETAÑA. El primer ministro británico, Keir Starmer, dijo que Londres estaba trabajando con aliados para elaborar un plan “viable” para reabrir la vía fluvial, pero descartó una misión de la OTAN. En declaraciones a la prensa de su país aseguró que Gran Bretaña “no se dejará arrastrar a la guerra más amplia”, y que cualquier actuación “tendrá que ser una alianza de socios”.
ALEMANIA. Mientras que Berlín insistió en que el problema de Irán “no es una guerra” de la Organización del Tratado del Atlántico Norte. El portavoz del canciller alemán Friedrich Merz dijo que “la OTAN es una alianza para la defensa del territorio”, y el ministro de Defensa, Boris Pistorius, aseguró que no habrá “participación militar” por parte de su país, aunque añadió que Alemania apoyará los esfuerzos diplomáticos que “garanticen el paso seguro a través del estrecho de Ormuz”.
POLONIA. El ministro polaco de Asuntos Exteriores, Radosław Sikorski, aseguró que el presidente de su país ya había “descartado la participación de las Fuerzas Armadas polacas en esta operación”.
DINAMARCA Y OTROS PAÍSES. Otros países han reaccionado negativamente al pedido de Trump: “No queríamos esta guerra”, dijo el ministro de Asuntos Exteriores danés, Lars Lokke Rasmussen, a medios daneses en Bruselas.
Similar fue la reacción de Japón y Australia, este último un aliado clave de Estados Unidos en el Índico y el Pacífico sur.
Con datos de Agenda Económica, AFP e información propia.