Momento de producir alimentos para el ganado, y reservas.

Momento de producir alimentos para el ganado, y reservas.

Conocer las certezas y las incertidumbres de nuestro sistema de producción es otro de los puntos importantes de todo productor.

Montevideo | Todo El Campo | Las incertidumbres generadas por el conflicto en Medio Oriente dan al mundo una serie de preocupaciones e incertezas en cuanto al costo de combustibles y fertilizantes. Mientras tanto, en Uruguay ingresamos en un período de certezas respecto a las pasturas con la posibilidad adecuada para lo que necesitamos en materia de pasturas.

Entramos en un período del año que nos da certezas: ¿cuál es la probabilidad de que si sembramos raigrás en la segunda mitad de marzo no tengamos muchísimo pasto al los 45 o 50 días, o no tenga muchísimo pasto en pleno invierno y a comienzos de primavera?, se preguntó el Ing. Agr. Juan Díaz de Pasture Genetics.

Eso es extremada cierto que ocurrirá, aseguró al ser entrevistado en el programa Diario Rural (CX 4 Rural), en una extensa entrevista en que abordó esos temas tan oportunos para el momento del año en que estamos.

CONFLICTIVIDAD EN MEDIO ORIENTE.

La conflictividad en Medio Oriente lleva a la necesidad de realizar un “uso muy cuidadoso y estratégico de los fertilizantes porque va a ser un insumo caro, pero al mismo tiempo sabemos que son fundamentales para lograr resultados. Sin nitrógeno las gramíneas no progresan”, señaló.

PASTURAS EN URUGUAY.

En cuanto a nuestro país, el Ing. Díaz destacó la importancia que tiene otoño para el desarrollo agrícola, pensando en las pasturas.

“Nosotros sembramos en otoño: las pasturas perennes se siembran en otoño y también un porcentaje muy importante de los verdeos”, subrayó. Eso es relevante porque “si llevamos adelante una rotación promedio en la que hacemos un año de verdeos y tres años de pasturas, quiere decir que la mitad del área está en barbecho; un cuarto corresponde al verdeo que estamos sembrando, y el área que viene de verdeo va a pasturas perennes de primer año.

“Parte de nuestro desbalance forrajero está en que la mitad del área no la tenemos disponible en otoño, un cuarto del área va a seguir no disponible en invierno, y cuando lleguemos a la primavera tendremos el 100% del área disponible”, explicó.

Ese “conflicto entre tasas de crecimiento y producción de pasto, sumado a la ausencia de una parte muy importante del área en esta época, hace que en este momento del año estemos muy complicados. Eso pasa siempre y es la explicación de por qué la avena es un verdeo tan importante: porque es la primera, la que nos animamos a sembrar en seco y quienes lo hicieron hoy respiran al ver el verdeo que arrancó”.

En cambio, con raigrás, el otro gran verdeo, “la fecha de siembra es marzo y recién ahora nos estamos empezando a animar” a trabajarlo.

CERTEZAS.

Conocer las certezas y las incertidumbres de nuestro sistema de producción es otro de los puntos importantes de todo productor.

Sobre las certidumbres, dijo que cuando tenemos un buen verano, nuestra base forrajera responde, pero es común y frecuente que nos toquen veranos como el actual, que nos dificultan y estresan mucho.

Asimismo, tenemos certidumbres: “Afortunadamente, en una parte del año (de mayo a octubre) tenemos probabilidades muy altas de producir pasto” dado las características de las temperaturas y porque “es muy difícil que nos falte el agua al extremo de comprometer la producción de forraje”.

Ver el medio vaso lleno es saber que “en cuanto llueva voy a poder sembrar”, pero tendremos que decidir qué se sembrará; y a los 30 o 40 días se va a tener pasto. Eso va a pasar”, enfatizó, y aseguró que “nuestras temperaturas son suficientes para producir a altas tasas con las especies adecuadas, en particular raigrás y pasturas perennes”.

PLANIFICACIÓN DE SIEMBRAS.

Consultado sobre la avena, Díaz dijo que “hay disponibilidad” con una “demanda enorme”.

Además, el presente año se parece a 2023 aunque es distinto, y en algunos lugares mucho peor.

De una situación como la actual “se sale produciendo” y por eso “es importante recordar qué paso en 2023 con el área de verdeos. Hoy a nivel país esa área es de 670.000 / 680.000 hectáreas pero en el 22/23 eran 800.000 hectáreas. La explicación es que veníamos de una seca increíble que generó un déficit de forraje muy grande ante el cual los productores reaccionaron sembrando”, causando un aumento del 20% con respecto al área actual.

Lo que se espera es demanda importante que “se va a concretar en la medida que empiecen a aparecen las lluvias”.

La planificación de la siembra es la siguiente: avena en febrero; raigrás en marzo; pasturas perennes en abril, esa es una receta que cada uno ajustará en función de donde está y el año que le toque, pero “debemos tratar de sembrar lo más temprano que podamos, minimizando riesgos de perder las pasturas porque se presente un período estresante después de la siembra”.

“No hay que perder de vista que el pasto más barato está en las perennes”, destacó, a pesar del escenario que presenten o que sean más caras.

Otro punto importante “es planificar y salir a recorrer el área de pasturas perennes para determinar las tres categorías sobre las que van a caer cada una de las pasturas que tenemos. ¿Cuáles son las que no siguen y tenemos que pasar a verdeo; cuáles admiten una intersiembra y pueden seguir un año más; y cuáles están razonablemente bien y las vamos a manejar para aprovechar sin gastar en siembra? Esas situaciones se van a develar en las próximas semanas”, según las lluvias que se vayan registrando y dónde.

¿AVENA Y RAIGRÁS JUNTOS?

Sobre si la avena y el raigrás pueden ir juntos, el Ing. Díaz dijo que teóricamente la respuesta es no porque las avenas deben ir muy temprano (principio de febrero si hay condiciones) que no es la fecha para el raigrás.

En cambio los raigrases tienen la enorme virtud de producir muchísimo pasto en invierno y tener tanta primavera como se desee, entonces ¿para qué juntarlos si uno complica al otro?

Sin embargo, en momentos como el de ahora que son complejos, “si quiero apurar el primer pastoreo de un raigrás, agregarle algunos kilos de avena no es una mala idea”, pero con el cuidado y el criterio como para no comprometer el verdeo.

RESERVAS.

En entrevistado también se refirió a la importancia de “recomponer reservas” con la oportunidad de hacerlo en estaciones no tradicionales.

“Lo más inmediato es sembrar ya una avena que voy a ensilar en 90 días, permitiéndonos contar con 5 o 7 toneladas; y lo otro es la siembra de mayo – junio con cosecha setiembre – octubre con un resultado de entre 8 y 10 toneladas.

Aseguró que es absolutamente cierto que si sembramos raigrás en la segunda mitad de marzo vamos a tener muchísimo pasto a los 45 o 50 días, que vamos a tener muchísimo pasto en pleno invierno y a comienzos de primavera.

“Con tecnologías ciertas, la resiliencia de los sistemas aumenta”, enfatizó.

ENTREVISTA COMPLETA.

Producción periodística Horacio Jaume y Estela Apollonio (Diario Rural, CX4 Rural).

Hay que buscar la forma de producir pasto de forma rápida y eficiente.

Hay que buscar la forma de producir pasto de forma rápida y eficiente.

Los costos no han cambiado mucho respecto al año pasado, se mantienen, aunque ahora los fertilizantes están teniendo un aumento, señaló el Ing. Julio Perrachón.

Montevideo | Todo El Campo | El Ing. Agr. Julio Perrachón del Instituto Plan Agropecuario se refirió a la siembra de otoño pensando en producir pasto de forma rápida y eficiente.

Entrevistado en el programa Diario Rural (CX4 Rural), dijo que “la avena sigue siendo el verdeo de otoño que nos salva y se puede sembrar si no hay humedad, y si la chacra está bien la semilla enterrada es una buena alternativa”.

Hay establecimientos en los que “la soja no va a dar nada y están intersembrando con avena. Otra alternativa es avena y trébol alejandrino, con la cual se puede producir mucho pasto de calidad”.

A los productores que consultan sobre raigrás, Perrachón comentó que “todavía es temprano, las lluvias no se han generalizado y planteamos plantar desde mediados de marzo para adelante”.

Las lluvias son zonales, con áreas complicadas por la escasez en tanto que en otras regiones sí hubo precipitaciones en mayor volumen.

Los costos no han cambiado mucho respecto al año pasado, se mantienen, aunque ahora los fertilizantes están teniendo un leve aumento, apuntó.

“Es interesante que el costo de una alfalfa o pradera de larga duración es casi el mismo que un verdeo. Estos últimos son un mal necesario, es bueno tenerlos porque aportan forrajes rápidos para la rotación, pero también hacer buenas praderas amortiza mucho más”, dijo el técnico.

SEMILLA PREINOCULADA.

Otro tema de cada otoño es la semilla preinoculada y “la importancia de la inoculación con la siembra en 24 horas, porque si pasa más tiempo el inóculo ya no sirve. Hay que tenerlo presente, más con estos precios de fertilizantes: una semilla mal inoculada no tiene solución, y si está bien inoculada evita que gastemos US$ 500 o US$ 600 en urea”.

CÓMO OBTENER PASTO RÁPIDO.

Perrachón explicó las estrategias que se pueden desarrollar par obtener “pasto rápido” y acaró que el trébol alejandrino “no tiene semilla dura, por lo tanto va a germinar si hay humedad, y por eso es bueno que la haya en el suelo. Si ya hay humedad se puede sembrar ahora, pero hay que asegurar un buen nacimiento”.

Subrayó que como parte de la planificación la compra de semilla se debe hacer con tiempo y buscar los cultivares, sugirió, y comentó la disponibilidad de semillas.

COSTOS.

En cuanto a costos, la hectárea de avena ronda los US$ 290 o US$ 300, pero son costos de referencia que aporta el Plan Agropecuario, y cada uno debe tomar la decisión de los herbicidas, cuánto fertilizante, los kilos de semilla y el precio que varía según el cultivar o la especie forrajera que vamos cultivar.

Al cierre, advirtió e insistió en el costo de los fertilizantes: “Están subiendo día a día”.

ENTREVISTA COMPLETA.

Producción periodística Estela Apollonio, programa Diario Rural (CX4 Rural).

Cómo Australia protege sus pastizales.

Cómo Australia protege sus pastizales.

El Ing. Diego Cáceres cuenta la experiencia de haber viajado, junto a otros técnicos y productores, a Australia donde se realizó una gira técnica en Nueva Gales del Sur.

Montevideo | Todo El Campo | El pasto natural es, para Uruguay, un valor intrínseco y vital: sostiene la ganadería extensiva, conserva biodiversidad única y regula el clima. Provee agua, suelo fértil y paisajes culturales. Es fuente de identidad nacional, turismo rural y equilibrio ecológico. Su preservación asegura producción sostenible y resiliencia frente al cambio climático.

En la edición 159 de la revista Plan Agropecuario se publica un artículo del Ing. Agr. Diego Cáceres (Dirección de Recursos Naturales del MGAP) en el que cuenta la experiencia de haber viajado, junto a otros técnicos y productores, a Australia donde se realizó una gira técnica en Nueva Gales del Sur. En el texto (que se publica a continuación) se refiere al campo natural y los pastizales australianos.

Para tener un contexto más amplio, tengamos presente que Nueva Gales del Sur (NSW) es el estado más productivo de Australia, posee una economía diversificada que combina servicios, minería, agricultura e industria; y representa el 30% del PIB nacional, aproximadamente, lo que lo convierte en la mayor económica del país y un motor clave para su funcionamiento.

Si NSW fuera un país independiente, ocuparía el puesto económico N° 37 en el mundo.

Además de otras áreas productivas, allí se trabaja la agricultura con plantaciones de cereales, la ganadería vacuna y ovina, también la ganadería de leche, y en granja la producción de vino.

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EL LLAMADO DEL CAMPO NATURAL: CÓMO AUSTRALIA PROTEGE SUS PASTIZALES.

Diego Cáceres | Plan Agropecuario | Australia es un país enorme, unas 44 veces más grande que Uruguay, con diversos biomas que van desde desiertos hasta bosques tropicales. En conjunto con técnicos del Plan Agropecuario, técnicos privados y productores tuve la suerte de participar en una gira técnica qué se desarrolló en el suroeste de este país, en Nueva Gales del Sur, una región con la que compartimos algunas características, como la producción agrícola, lechera y la ganadería vacuna y ovina.

CAMPOS NATURALES Y FAUNA EMBLEMÁTICA.

En estos paisajes coexisten diferentes ecosistemas con una variada flora y fauna. El caso más llamativo es el de los canguros, que comparten campos naturales con el ganado doméstico. En Australia habitan varios tipos de canguros; uno muy abundante es el canguro gris occidental (Macropus fuliginosus), que se observa en la foto tomada en uno de los establecimientos visitados. Los productores señalan que compiten por el forraje, “llegando de a cientos cuando los campos verdean”. En algunos casos incluso se colocan barreras físicas para evitar su paso.

Una parte de la ganadería en Nueva Gales del Sur se desarrolla sobre campos naturales, similares a nuestros campos, aunque estos ocupan menos del 2% del territorio. Para proteger estos ecosistemas se creó el Fondo de Conservación de la Biodiversidad, que apoya su preservación.

¿EN QUÉ CONSISTE EL FONDO?

El Fondo para la Conservación de la Biodiversidad de Nueva Gales del Sur es una iniciativa diseñada para proteger, conservar y restaurar la biodiversidad del estado. Apoya proyectos enfocados en la conservación de especies y ecosistemas nativos, tanto en tierras públicas como privadas, promoviendo la gestión sostenible de la tierra y la restauración de hábitats degradados. Además, financia investigaciones, programas educativos y la implementación de prácticas de conservación a largo plazo.

ÁREAS DE CONSERVACIÓN EN TIERRAS PRIVADAS.

La conservación de tierras privadas ocurre cuando los propietarios de campos toman medidas voluntarias para proteger y preservar el medio ambiente en su propiedad. El fondo busca garantizar la protección de áreas de alto valor ecológico y fomentar la colaboración entre el gobierno, las comunidades y los productores, contribuyendo a la lucha contra la pérdida de biodiversidad en la región.

RESULTADOS EN LOS ESTABLECIMIENTOS VISITADOS.

Charles y Anne Maslin, y Charly y Tania Massy y su familia son dos de los productores que visitamos que tenían áreas de conservación de campo natural en sus establecimientos. Esto consiste en un acuerdo a largo plazo, en el que se establece un plan de gestión con medidas de manejo para conservar el campo natural, se monitorea anualmente y, como contrapartida, se tiene acceso a subvenciones por alcanzar los objetivos de conservación planteados.

Estos programas de conservación han generado mejoras en la biodiversidad, la salud del suelo y la productividad ganadera, según los productores, además de un impacto positivo en el resto del establecimiento.

EL ÚLTIMO DRAGÓN DE LOS PASTIZALES.

Charles Massy, productor y escritor, hizo un hallazgo inesperado: una diminuta lagartija conocida como dragoncito de los pastizales (Tympanocryptis spp.), una de las especies más amenazadas de Australia, cuyo hábitat se había ido reduciendo a pequeños fragmentos durante décadas.

Verla reaparecer en un campo manejado bajo prácticas regenerativas y en un área de conservación fue para Massy y su familia la confirmación de que los suelos y la biodiversidad pueden recuperarse si se les da la oportunidad. Para ellos, la lagartija se convirtió en un “último guardián” de los ecosistemas de campo natural: pequeña, frágil, casi invisible, pero vital.

CONSIDERACIONES FINALES.

El sistema de conservación de pastizales en Nueva Gales del Sur es un ejemplo inspirador de cómo se pueden implementar estrategias efectivas para proteger los ecosistemas. Nos invita a reflexionar sobre nuestra propia realidad en Uruguay: mientras Australia desarrolló este modelo tras perder casi por completo sus pastizales en esta región, nosotros aún conservamos más del 50 % de nuestro valioso bioma.

Esto no solo resalta su importancia, sino que pone en valor nuestros campos naturales, ricos en biodiversidad y productividad. La buena noticia es que todavía estamos a tiempo de actuar, de tomar decisiones que garanticen su preservación y dejar un patrimonio vivo a las generaciones futuras.

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MATERIALES CONSULTADOS.

Página principal | BCT

Victorian Grassland Earless Dragon

Praderas | Medio Ambiente, Energía y Ciencia de NSW

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Acceda a todos los artículos de la última edición de la revista del Plan Agropecuario: Revista 195.

Evolución de las pasturas, la sequía de 2022 y las lluvias de 2024: jornada de Pasture Genetics.

Evolución de las pasturas, la sequía de 2022 y las lluvias de 2024: jornada de Pasture Genetics.

Crecimiento en pasturas perennes y verdeos.

Montevideo | Todo El Campo | Pasture Genetics realizó la primera jornada anual virtual de pasturas, tema sobre el cual el Ing. Juan Díaz comentó al programa Diario Rural (CX4 Rural) que se alcanzaron los objetivos planteados.

Destacó que “se generó un contenido de alto valor con 300 cuentas conectadas a la transmisión y más de 500 visualizaciones” al viernes 7 de noviembre a primera hora de la mañana. (Nota de redacción: al cierre de la edición de Todo El Campo de hoy, ese total trepó a 730 visualizaciones. Quienes quieran acceder a. video del evento, se publica al final del artículo).

LOS DATOS: “CRECIMIENTO DE PASTURAS PERENNES Y VERDEOS”

Los datos muestran que hubo “un fuerte crecimiento en pasturas perennes y verdeos; que esa área tuvo un traspié sostenido fundamentalmente por don fenómenos. El primero fue la sequía 2022 con la pérdida de 130.000 hectáreas que todavía se sufre porque esas pasturas deberían estar en su cuarto año; y el segundo que el año pasado llovió mucho y quedaron 50.000 hectáreas sin sembrarse que representa entre el 10% y 15% del área prevista”.

Esos fenómenos “tiran de la cola al stock total de las pasturas perennes y nos hace percibir un enfriamiento que en realidad nosotros creemos que no es tal”, añadió.

En 2009, el área total de pasturas en ganadería y lechería (perennes y verdeos) fue de 1,5 millón; en 2023 hubo un pico de 2 millones (1/3 de crecimiento), hoy el área es de 1.750.000 (21%) hectáreas.

Las pasturas perennes, en 2009 fueron en un área de 1 millón; en 2020 el área fue de 1,3 millón; y hoy tenemos 1,1 millones de hectáreas.

Esa evolución se explica por los dos fenómenos aludidos: la seca de 2022 y las intensas lluvias de 2024.

Si se proyecta cuál sería el área de pasturas perennes si esos dos eventos extremos no se hubieran dado, el resultado es que tendríamos entre 1,2 y 1,3 millones de hectáreas. Esto quiere decir que “podríamos estar en el mismo valor que teníamos en el pico (2020) o un poquito por abajo. Se confirma lo que vemos: una ganadería y una lechería pujante que hace mucha pastura, que apuesta a la intensificación”.

VERDEOS.

Respecto al área de verdeo, Díaz dijo que en 2009 eran de 500.000 hectáreas; el área actual es de 700.000; y en 2023 fueron casi 800.000. “Eso es muy interesante porque pone de manifiesto lo que todos sabemos: cuando hay una seca extrema los productores intentan recomponer su base de perennes, pero ‘el bomberito’ son los verdeos”.

“Se aumenta provisoriamente el área de verdeo para intentar resolver la situación, y eso explica que en 2023 postseca hayamos tenido 120.000 hectáreas de verdeos más que los que hubiésemos tenido de no haber ocurrido la seca, y eso coincide casi exactamente con las 130.000 hectáreas que habíamos perdido prematuramente”.

Los números cierran y no es raro que eso suceda, subrayó.

LOS NÚMEROS POR PRODUCCIÓN.

La lechería representa 1/4 del área de siembra de pasturas perennes y 1/5 del área de siembra de verdeos, experimentó un pequeño decrecimiento entre un 5% y 10%, en el período 2009/2025 (17 años).

Los sistemas agrícolas ganaderos, también representan 1/4 de siembre de pasturas y 1/5 de área de siembra de verdeos, pero hubo un pequeño crecimiento del 10%.

Con esos datos “ya queda claro que todo el crecimiento importante del área de pasturas perennes y verdeos se aloja en la ganadería”, adelantó, y “el mensaje es que en estos 17 años en que la ganadería se intensificó y permitió llegar a las producciones y la faena que hoy tenemos, con los corrales haciendo su aporte, las pasturas perennes y los verdeos también participan”.

Sobre el crecimiento de las pasturas perennes y los verdeos en los sistemas ganaderos explicó que en 2009 había 500.000 hectáreas de pasturas perennes; 750.000 fue el máximo; y el área actual es de 615.000 (24% más que en 2009).

“Si sacamos los eventos adversos (la sequía y posterior lluvia), el área estará entre 670.000 y 720.000 hectáreas, y el aumento en los 17 años sería entre 40% y 50%, lo cual es fantástico”, valoró.

Con los verdeos “pasó algo parecido, con un tremendo crecimiento: en 2009 eran 200.000 hectáreas, el área actual es de 400.000 (100% más); y en la seca hubo un poco más por el ‘fenómeno bomberito’, con 80.000 a 100.000 hectáreas más”.

Díaz señaló que “no corresponde concluir que el camino es la intensificación y con eso llevarnos puesto al campo natural. No es lo que proponemos ni es el camino que visualizamos para Uruguay”.

Asimismo, “siendo inteligentes y estratégicos hay oportunidad de seguir creciendo”, lo que nos lleva a los números analizados.

Producción periodística: Horacio Jaume y Estela Apollonio.

ENTREVISTA COMPLETA.

Márgenes y rentabilidades de los sistemas de cría en campo natural y recría sobre pasturas intensivas.

Márgenes y rentabilidades de los sistemas de cría en campo natural y recría sobre pasturas intensivas.

Análisis de Apeo.

Montevideo | Todo El Campo | En un contexto de precios récord para los negocios ganaderos, la consultora Apeo compartió en X @ApeoAgro un análisis sobre los márgenes y rentabilidades de los sistemas de cría en campo natural y recría sobre pasturas intensivas, marcando un punto de referencia para el sector agropecuario uruguayo.

El hilo publicado el 1° de noviembre señala que los precios implícitos de los distintos negocios ganaderos se encuentran en máximos históricos. En ese contexto se analizan los “márgenes y rentabilidades de los negocios de campo natural (cría) y pasturas (recría)”.

En la primera gráfica de imágenes se muestran resultados del negocio de cría en campo natura y recría sobre pasturas intensivas.

“Los precios actuales que reciben los productores están por encima de las relaciones históricas en función de la carne exportada”, puntualiza Apeo. En caso de volver al equilibrio y en la comparación de los últimos 5 años, los resultados serían “aún por encima”, lo que constituye un “muy buen escenario”.

En un caso de campo natural arrendado, el margen y la rentabilidad se hace muy importante en el caso de un campo vecino, contra el campo natural lejano. En el primer caso, se desarrolla en la estructura existente; en el segundo se debe montar una estructura completa.

En el caso de las pasturas en campo arrendado, vecino o lejanos, los márgenes netos y rentabilidad son los siguientes:

El informe finaliza señalando los resultados de las empresas vinculadas a Apeo, para el período julio, agosto y setiembre de este año:

Pasturas (38%): logran un margen neto de US$ 585/ha.

Campo natural (62%): margen neto de US$ 155/ha.

Sistema notal: margen neto de US$ 319/ha.

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