¿Bajarán los granos en el mercado internacional? Tal vez, pero el presidente turco afirma que con el paso dado “se evitará una subida de precios”.
El viernes 22, delegados militares de Rusia y Ucrania firmaron un acuerdo, el primero al que se llega de forma exitosa desde el inicio de la invasión en territorio ucraniano. El acto tuvo lugar en Estambul (Turquía), y permite liberar en agosto millones de toneladas de cereales guardados en silos ucranianos.
Turquía es un importante comprador de trigo ucraniano y lleva meses negociando el acuerdo.
Antonio Guterres, secretario general de las Naciones Unidas, dijo que la esperanza está puesta en el mar Negro, y agradeció al presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, su “perseverante gestión” con la cual logró un acuerdo, que “se enfoca en lo que importa más a la población del mundo. Es un acuerdo para el mundo, que puede traer alivio para países en desarrollo”.
Erdogan en tanto agradeció a los presidentes de Ucrania y Rusia, Volodimir Zelenski y Vladimir Putin, respectivamente, “el liderazgo” manifestado en la negociación.
¿Bajarán los granos en el mercado internacional? Tal vez, pero el presidente turco afirma que con el paso dado “se evitará una subida de precios”, y agregó que los firmantes del acuerdo están “contribuyendo al control del incremento del precio de los alimentos”.
“Estamos evitando el perjuicio contra millones de personas en Oriente Próximo y África; es importante proporcionar alimentos y seguridad al mundo”, subrayó Erdogan.
Agregó el acuerdo es un avance, pero “no hay ganador sino que todo el mundo pierde con este conflicto”.
25 MILLONES DE TONELADAS.
Las estimaciones son de 25 millones de toneladas de grano en silos ucranianos, prontos para ser vendidos al mundo.
Simbólicamente, Ucrania no quiso firmar el mismo documento que Rusia por lo que el acuerdo se rubricó en distintos pliegos, pero eso es anecdótico frente al cambio que significa liberar y poner en el mundo esos 25 millones de toneladas.
With the agreement reached today, we have contributed to averting the hunger that awaits billions of people, from Africa to the Middle East, from America to Asia.
May this initiative, which is essential for solving the food crisis, be auspicious for our countries and humanity. pic.twitter.com/ssLmpNgFLt
Se calcula que en los puertos ucranianos hay actualmente más de 20 millones de toneladas de cereales y semillas de girasol que no pueden salir al mercado como consecuencia del bloqueo del mar Negro.
Efe Agro | El secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, anunció este miércoles 13 grandes progresos de cara a lograr un acuerdo que permita la exportación del cereal ucraniano bloqueado por la guerra en el país, aunque aún será necesario más trabajo a nivel “técnico” para formalizar un pacto.
Según Guterres, las negociaciones dieron un “paso adelante clave” en las conversaciones mantenidas este miércoles en Estambul entre Rusia, Ucrania, Turquía y la propia ONU.
En declaraciones a los periodistas en Nueva York, el diplomático portugués explicó que hay acuerdos en varios de los aspectos como los mecanismos que controlarán las exportaciones y el sistema de coordinación para facilitar la salida del grano de los puertos, pero todavía se necesita cerrar algunas cuestiones.
“El de hoy es un paso importante y sustancial de cara a un acuerdo completo”, subrayó Guterres, que calificó estos progresos como un “rayo de esperanza” a la hora de estabilizar los mercados alimentarios globales y, sobre todo, poder apoyar a los países más vulnerables.
Se calcula que en los puertos ucranianos hay actualmente más de 20 millones de toneladas de cereales y semillas de girasol que no pueden salir al mercado como consecuencia del bloqueo del mar Negro, y la ONU lleva meses tratando de gestionar una solución.
La organización, al mismo tiempo, trata de garantizar que los productos agrícolas y fertilizantes rusos puedan exportarse sin trabas con el fin de aliviar la crisis alimentaria que vive el mundo debido al fuerte aumento del precio de los alimentos.
Rusia y Ucrania tienen un papel clave en los mercados alimentarios y de sus exportaciones dependen especialmente países pobres de África y Oriente Medio.
En medio de un gran secretismo, Rusia, Ucrania, Turquía y la ONU reanudaron el jueves 14 en Estambul las conversaciones para tratar de resolver esta crisis.
Según los observadores, el mayor obstáculo para alcanzar un acuerdo ha sido hasta ahora el control de los barcos en su ruta hacia Ucrania, pues Moscú quiere registrarlos para asegurarse de que no transporten armas al país invadido, una exigencia que Kiev rechaza.
A su vez, la parte ucraniana pide garantías de seguridad frente a los ataques rusos si accede a eliminar las minas marinas que colocó para proteger sus puertos.
Todavía se necesitará más trabajo técnico para materializar el progreso de hoy, pero el impulso es claro. Al final, el objetivo de las partes no es sólo un acuerdo entre la Federación Rusa y Ucrania, sino un acuerdo para el mundo, explicó Guterres.
La ONU espera que ahora las delegaciones vuelvan a sus respectivas capitales y que puedan volver a reunirse “muy pronto”, probablemente la próxima semana, para cerrar un acuerdo definitivo.
En su rol productivo y como parte de la solución al cambio climático, la agricultura debe ser protagonista en la conferencia de la ONU (COP 27).
La seguridad alimentaria está al tope de la agenda y, por su vinculación con la problemática ambiental y el papel de la agricultura como parte de la solución a los desafíos globales, debe ocupar un lugar destacado en la próxima Conferencia de Naciones Unidas sobre Cambio Climático (COP 27), que se celebrará en Egipto en noviembre.
Esa fue la mirada que compartieron el Grupo de Embajadores de Latinoamérica (Grulac) en el país del norte de África y el director general del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), Manuel Otero, en un diálogo virtual en el que sobresalió un detallado análisis del impacto económico y social que está sufriendo América Latina y el Caribe por las disrupciones que han alterado los mercados globales de alimentos, energía y fertilizantes.
La discusión se enmarcó en el contexto de las actividades que el IICA está realizando de cara a la COP 27. Para esa cita global, en el que se definirán el futuro de las acciones colectivas de mitigación y adaptación al calentamiento global, ministros y secretarios de Agricultura de las Américas pidieron al IICA que coordine la búsqueda de consensos, de manera de presentar una posición convergente del continente sobre la cuestión agrícola.
Reunidos en mayo, ministros, secretarios y funcionarios de 32 países de las Américas manifestaron que las condiciones globales actuales han aumentado la toma de conciencia sobre la fragilidad de la seguridad alimentaria y nutricional en el ámbito global y la necesidad de una mayor productividad agrícola sostenible, especialmente ante los crecientes riesgos climáticos.
En ese sentido, el embajador argentino en Egipto, Eduardo Antonio Varela, quien ofició como anfitrión del encuentro, destacó el valor de que el IICA haya asumido el compromiso de cooperar con Egipto en el camino hacia la conferencia de noviembre, que se realizará en la ciudad balnearia de Sharm el-Sheikh.
“Es de enorme importancia el acercamiento entre el IICA y Egipto para quienes representamos a las naciones latinoamericanas aquí”, dijo Varela desde la Embajada argentina en El Cairo.
Según lo convenido en mayo por el director general del IICA y la ministra de Medio Ambiente del país norafricano, Yasmine Fouad, durante un encuentro virtual, el respaldo del Instituto se centrará en la generación y la transferencia de conocimiento científico relacionado con la seguridad alimentaria y nutricional, la agricultura y la innovación, y su relación con el cambio climático.
“La agenda agrícola ocupará un espacio relevante en la conferencia, en un momento de tensiones en los mercados globales de alimentos”, agregó Varela, quien destacó que Egipto, país que recibirá a funcionarios y expertos en la cuestión ambiental de todo el mundo, es un país particularmente vulnerable en cuanto a seguridad alimentaria y puntualizó su especial dependencia de las importaciones de trigo, cereal cuyo precio se disparó por el conflicto bélico en Europa del Este.
El embajador de México y decano del Grulac en El Cairo, Octavio Tripp, consideró que la seguridad alimentaria es un tema de enorme relevancia en la actual coyuntura.
“Sin duda –señaló- la seguridad alimentaria se vincula al cambio climático, por lo que la próxima celebración de la COP 27 en Egipto hace que sea muy relevante su análisis conjunto. Los embajadores latinoamericanos en este país tenemos un gran interés por ilustrarnos en cuanto a la realidad de la seguridad alimentaria”, refiriéndose también a la situación que enfrenta la producción agropecuaria por los problemas de disponibilidad de fertilizantes.
Acción colectiva.
“Estamos convencidos que el sector agropecuario tendrá un lugar destacado en la COP 27, como parte de la solución a los problemas del cambio climático y de la necesidad de conservar la biodiversidad. La seguridad alimentaria, que está amenazada por varios factores, no puede ser tratada aisladamente, sino en conjunto con la problemática ambiental, el comercio internacional, los temas energéticos y de calidad de vida de las comunidades”, dijo por su parte Otero.
El director general explicó que el IICA, como institución que desde las Américas mira al mundo, promueve la acción colectiva.
“Los ministros de Agricultura del hemisferio son nuestros mandantes, pero interactuamos también con otros ministerios y con el sector privado, universidades y organizaciones de la sociedad civil, porque el desarrollo sostenible y la transformación de la agricultura debe ser preocupación de todos los actores. Es tiempo de actuar juntos. Debemos elaborar un mensaje poderoso para fortalecer la participación del sector agrícola en todos los ámbitos en donde se discuta la cuestión climática”. agregó.
Otero explicó que el IICA trabajará para que América Latina exhiba en la COP 27 sus avances en siembra directa, pasturas naturales, sistemas silvopastoriles, reducción de desperdicios y otras buenas prácticas en materia de sostenibilidad ambiental. “Tenemos que mostrarlos y sentirnos orgullosos” apuntó.
Dijo que es imprescindible resaltar la importancia de América Latina y el Caribe, tanto en los temas vinculados al cambio climático como es la seguridad alimentaria mundial.
“La región –explicó- tiene buena parte de los recursos naturales del planeta: el 50% de la biodiversidad del planeta, el 22% de agua fresca, el 31% de agua dulce y el 33% de las tierras cultivables. Nuestros bosques cumplen una función fundamental como sumidero de carbono y en el ciclo del agua. Y apenas generamos el 9% de las emisiones totales de gases de efecto invernadero, mientras somos la región exportadora neta de alimentos del mundo. Esto nos debe dar fuerza a la hora de las negociaciones”.
Asistieron al encuentro, además de los embajadores Varela (Argentina) y Tripp (México), los jefes de misión en Egipto de Brasil, Antonio Patriota; de Ecuador, Rafael Veintimilla; de Guatemala, José Guillermo; de Panamá, Julissa de Hoyos; de Cuba, Tania Aguiar; de Venezuela, William Omar; y de Colombia, Ana Milena Muñoz.
También participaron ministros, secretarios y agregados agrícolas de las embajadas de República Dominicana, Paraguay, Bolivia, Perú, Chile y Uruguay.
En su intervención, la embajadora de Panamá solicitó detalles al director general del IICA sobre las iniciativas de agricultura digital del Instituto.
Otero enumeró las acciones tendientes a estimular la conectividad rural, en alianza con organizaciones como el BID (Banco Interamericano de Desarrollo) y Microsoft, la construcción de capacidades digitales en las poblaciones rurales, y el papel de puente del Instituto entre start-ups con foco en el sector agropecuario y fondos de inversión, entre otras.
Algunos de los objetivos son crear empleos, atraer inversión y dinamizar la economía del país; se trata de ser creativos y dinámicos, dijo el ministro de Industrias, Omar Paganini.
Como parte de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la Agenda 2030, el Fondo de Innovación de Energías Renovables de Naciones Unidas (REIF) aportará US$ 10 millones para impulsar la segunda transición energética en Uruguay. Se otorgarán préstamos a empresas, asistencia técnica, fortalecimiento normativo, generación de capacidades, desarrollo de conocimiento y transferencia tecnológica.
El anuncio fue realizado el martes 17 en Torre Ejecutiva, en un acto encabezado por los ministros de Industria, Energía y Minería, Omar Paganini; y de Ambiente, Adrián Peña, junto con el coordinador residente de Naciones Unidas, Pablo Ruiz Hiebra; el representante de la Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial (Onudi) para el Cono Sur, Manuel Albaladejo; la asesora ambiental, María José González, y la coordinadora del programa REIF en Uruguay, Paula Cobas.
ELECTRIFICACIÓN DEL TRANSPORTE Y LA INDUSTRIA, ADEMÁS DE HIDRÓGENO VERDE.
Paganini consideró necesario avanzar en la segunda transición energética, que incluye entre sus desafíos la electrificación del transporte y la industria y el desarrollo de tecnología asociada al hidrógeno verde mediante proyectos de inversión. El Ministerio de Industria auspiciará proyectos piloto en conjunto con UTE, Ancap, el Laboratorio Tecnológico del Uruguay (LATU) y la Agencia Nacional de Investigación e Innovación (ANII).
Algunos de los objetivos son crear empleos, atraer inversión y dinamizar la economía del país; se trata de ser creativos y dinámicos, sintetizó. Además, recordó la persistencia de la empresa UTE para permitir el acceso a la energía eléctrica en todo el país, proceso en el que resta incluir a unos 2.000 hogares.
Asimismo, consideró muy valiosos los instrumentos desarrollados por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para el desarrollo socioeconómico de Uruguay.
URUGUAY ES UN PAÍS SOSTENIBLE.
En igual sentido, el ministro de Ambiente manifestó que Uruguay es un país sostenible en lo que refiere a sus políticas y que puede ser modelo para cambios mediante proyectos como el REIF.
Peña detalló que la segunda transición energética encuentra al Ministerio de Ambiente informándose y trabajando en el desarrollo de hidrógeno verde; respecto a la transformación de basura en combustible; y para la gestión de baterías en cuanto a la transición de transporte eléctrico. También consideró necesario mantener el trabajo transversal en materia ambiental y climática.
MENOS EMISIONES DE CARBONO.
A través del REIF, la ONU aportará unos US$ 10 millones para impulsar la segunda transición en energías renovables en Uruguay. Además de los ministerios de Industria y Ambiente, participan en la Oficina de Planeamiento y Presupuesto y UTE.
El financiamiento aportado permitirá ejecutar la transición hacia tecnologías que reduzcan las emisiones de carbono en la industria, el transporte, los sectores comercial y residencial. Además, brindará a apoyo técnico a empresas para implementar esos procesos, impulsar el fortalecimiento normativo y promover el desarrollo. Almacenamiento y gestión de la demanda, energía eléctrica, tecnologías de gestión y tratamiento de residuos y movilidad eléctrica conforman los cuatro ejes de la segunda transición energética impulsada en Uruguay.
En América del Sur el hambre afecta a 33,7 millones de personas, el 7,8% de la población. “Debemos decirlo fuerte y claro: América Latina y el Caribe enfrenta una situación crítica en términos de su seguridad alimentaria. Ha habido un aumento de casi el 79% en el número de personas con hambre entre 2014 y 2020”.
El hambre en América Latina y el Caribe está en su punto más alto desde 2000, después de un aumento del 30% en el número de personas que padecen hambre entre 2019 y 2020, según un nuevo informe de la Organización de las Naciones Unidas difundido el martes 30 de noviembre. El total de personas con hambre en esta parte del mundo es de 59,7 millones. La pandemia ha ayudado a esa caída.
La prevalencia del hambre en América Latina y el Caribe se sitúa actualmente en 9,1%, la más alta de los últimos 15 años, aunque ligeramente por debajo del promedio mundial de 9,9%. Solo entre 2019 y 2020 la prevalencia del hambre aumentó en un 2%.
El informe “El Panorama regional de seguridad alimentaria y nutricional 2021” (*) es una publicación conjunta de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA), la Organización Panamericana de la Salud (OPS), el Programa Mundial de Alimentos (PMA) y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef).
Julio Berdegué, representante regional de la FAO expresó: “Debemos decirlo fuerte y claro: América Latina y el Caribe enfrenta una situación crítica en términos de su seguridad alimentaria. Ha habido un aumento de casi el 79% en el número de personas con hambre entre 2014 y 2020”.
“Aunque la pandemia ha agravado la situación, el hambre ha ido en aumento desde 2014. Debemos corregir las vulnerabilidades profundas de nuestros sistemas alimentarios, hacerlos más inclusivos y sostenibles y asegurarnos de que brinden bienestar a las personas que alimentan a nuestras sociedades”, dijo Rossana Polastri, directora del FIDA para América Latina y el Caribe.
Entre 2019 y 2020, Mesoamérica experimentó el mayor aumento (2,5%) alcanzando su valor más alto en los últimos 20 años: 10,6%, o 19 millones de personas. El Caribe tiene la prevalencia más alta a nivel regional (16,1%, 7 millones de personas), mientras que en América del Sur el hambre afecta a 33,7 millones de personas, el 7,8% de la población.
INSEGURIDAD ALIMENTARIA AFECTA AL 41% DE LA POBLACIÓN.
Cuatro de cada diez personas en la región (267 millones) experimentaron inseguridad alimentaria moderada o grave en 2020, 60 millones más que en 2019, un aumento del 9%, el incremento más pronunciado en relación a las demás regiones del mundo.
En América del Sur, la prevalencia de inseguridad alimentaria moderada o grave aumentó en 20,5% entre 2014 y 2020, mientras que en Mesoamérica hubo un aumento de 7,3% durante el mismo período.
Peor aún, en la región la prevalencia de la inseguridad alimentaria grave (personas que se han quedado sin alimentos o han pasado un día o más sin comer) alcanzó el 14% en 2020, un total de 92,8 millones de personas, un enorme aumento en comparación a 2014, cuando afectaba a 47,6 millones de personas.
La inseguridad alimentaria no afectó por igual a hombres y mujeres: en 2020, el 41,8% de las mujeres de la región experimentaron inseguridad alimentaria moderada o grave, en comparación con el 32,2% de los hombres. Esta disparidad ha ido en aumento en los últimos 6 años y aumentó drásticamente, del 6,4% en 2019 al 9,6% en 2020.
«Este informe nos muestra una cruda realidad que debemos enfrentar de lleno para mitigar la situación de la población más vulnerable. Al expandir los sistemas nacionales de protección social, por ejemplo, los gobiernos pueden llegar a los más necesitados con asistencia para ayudarlos a superar estos tiempos difíciles”, dijo Lola Castro, directora regional del PMA para América Latina y el Caribe.
SOBREPESO Y OBESIDAD EN AUMENTO.
El “Panorama regional de seguridad alimentaria y nutricional 2021” advierte que la región también está perdiendo la batalla contra otras formas de malnutrición: 106 millones de personas —uno de cada cuatro adultos— padecen obesidad en América Latina y el Caribe.
Hubo aumentos significativos en la prevalencia de la obesidad entre 2000 y 2016: un aumento de 9,5% en el Caribe, 8,2% en Mesoamérica, y 7,2% en América del Sur
“Seguimos perdiendo la batalla contra todas las formas de malnutrición y estamos lejos de poder garantizar una nutrición saludable para toda la población. Si queremos acabar con el hambre y brindar bienestar y vidas saludables a las personas de las Américas, tenemos que transformar nuestros sistemas agrícolas y alimentarios para brindar dietas saludables para todos y no dejar a nadie atrás”, dijo la Dra. Carissa F Etienne, directora de OPS/OMS.
El sobrepeso infantil también ha ido en aumento desde hace 20 años en la región, y en 2020, 3,9 millones de niños y niñas —el 7,5% de los menores de cinco años— tenían sobrepeso, casi 2% por encima del promedio mundial. América del Sur muestra la mayor prevalencia de sobrepeso en niños y niñas (8,2%), seguida por el Caribe con 6,6% y Mesoamérica con 6,3%.
Aunque América Latina y el Caribe ha mostrado importantes avances en la reducción del retraso del crecimiento en los niños y niñas, habiendo disminuido la prevalencia del 18% al 11,3% en 20 años, sin embargo, entre 2012 y 2020 la tasa de disminución se desaceleró. La prevalencia regional de emaciación (desnutrición aguda) en niños es del 1,3%, significativamente más baja que el promedio mundial del 6,7%.
“En América Latina y el Caribe, el Covid-19 ha empeorado una crisis de malnutrición preexistente. Con los servicios interrumpidos y los medios de vida devastados, las familias tienen más dificultades para poner alimentos saludables en la mesa, lo que deja a muchos niños y niñas con hambre y a otros con sobrepeso. Para que crezcan sanos, debemos asegurarnos de que todas las familias tengan acceso a alimentos nutritivos y asequibles”, dijo Jean Gough, director regional de Unicef para América Latina y el Caribe.
El informe conjunto de las Naciones Unidas pide acciones urgentes para detener el aumento del hambre, la inseguridad alimentaria y la malnutrición en todas sus formas, instando a los países de la región a tomar medidas rápidamente para transformar sus sistemas agroalimentarios y hacerlos más eficientes, resilientes, inclusivos y sostenibles, para proporcionar dietas saludables para todos.