Destacada científica: “Nada de lo que comemos es natural”.

Destacada científica: “Nada de lo que comemos es natural”.

Raquel Chan, investigadora del Conicet y que la BBC destacó como una de las diez científicas más destacadas de América Latina. Además, opinó que oponerse a los transgénicos es como ser antivacunas.

Argentina | La Dra. Raquel Chan (foto) es argentina, bioquímica, investigadora del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) especializada en biotecnología vegetal y directora del Centro Científico Tecnológico del Conicet Santa Fe. Recientemente su nombre, muy común en las publicaciones y artículos científicos, saltó a los medios de comunicación generalistas por ser la responsable de desarrollar la soja transgénica argentina aprobada por China.

En una conferencia que dictó en el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) Rafaela, donde se refirió respecto a los transgénicos y comparó a sus críticos con los antivacunas, agregó que lo que comemos no es natural.

“A mucha gente no les gusta los transgénicos porque no entiende, así como no quieren una vacuna”, afirmó, y agregó que hay una fantasía sobre los alimentos naturales. Son muchos “los que creen que lo que comemos es natural si no es transgénico, y eso no es verdad. Nada de lo que comemos es natural ni estaba así en la naturaleza. Nada”, enfatizó.

Argumentó que todo lo que comemos fue mejorado por la acción humana: “Dos plantas tienen una serie de hijas, algunas más lindas, otras más feas. El productor se queda con las lindas, las cruza con otras lindas y así, a lo largo de 500 años de agricultura, tenemos lo que compramos hoy en el súper”. Eso es lo que se llama selección.

Para que quede claro: “El maíz no existía en México, sino que es hijo de las mutaciones del teocintle (son los antecesores directos de los cuales se domesticó el maíz como cultivo). El brócoli no existía en la naturaleza, así como la coliflor, el kiwi y tantos otras frutas y verduras. Son producto del trabajo de mejoradores a lo largo de la historia”, subrayó.

LA FANTASÍA DEL ALIMENTO NATURAL: “NATURAL NO HAY NADA”

Es una fantasía creer que no comer transgénico es comer natural. “En realidad uno come bastante bien, pero hay que diferenciar entre orgánico y natural. Natural no hay nada, y orgánico quiere decir que no se usó herbicida en su producción. El problema con lo orgánico (salvo para algunos cultivos que se han logrado) es que como se muere todo, porque las plantas son atacadas por hongos, insectos y malezas, la producción es muy baja y el costo es muy alto”.

En Europa venden manzanas “preciosas y orgánicas, pero a 5 euros cada una.¿Quién puede pagarlas. El tema no es que esté en contra de la producción orgánica, sino que mientras tenga esos costos se nos va a morir de hambre más gente que hoy”.

LA FANTASÍA EUROPEA: “TODO ES NATURAL”.

Chan explicó la posición “naturalista” de Europa como el resultado de un conflicto estratégico con Estados Unidos.

Lo que sucedió fue que Estados Unidos le ganó a Europa la batalla de los transgénicos. Como respuesta los europeos “inventaron a los verdes” que se oponen a los transgénicos, pero “se les fue la mano” y ahora “no los pueden controlar”.

El resultado es que en Europa “no usan transgénicos salvo en lugares muy acotados”, sin embargó “sí usan glifosato, sí usan herbicida”.

Decir que Europa es natural “es una fantasía” porque se tienen que sacar de encima las malezas y lo hacen con glifosato, un producto sobre el cual “cada 5 años renuevan el permiso por otros 5 años”, y eso pasa “porque la ciencia no ha podido encontrar algo mejor” y difícilmente lo hagan en algún momento, “aleluya si se encuentra algo mejor”.

Con datos de INTA.

Alimento animal genéticamente modificado es más beneficioso para el medio ambiente.

Alimento animal genéticamente modificado es más beneficioso para el medio ambiente.

Una de las conclusiones es que las semillas no transgénicas reducen el beneficio de la preservación de la tierra. Los datos mostraron que el uso de semillas genéticamente modificadas permitió el ahorro cuantioso de hectáreas destinadas a agricultura.

Fundación Antama | Un estudio elaborado por el Instituto para la Educación e Investigación de Alimentos (Ifeeder) en Estados Unidos ha evidenciado que el uso de alimento animal libre de transgénicos tiene mayores costos para los actores de las industrias ganadera y avícola. Se destaca que la regulación puede conducir a un aumento de las emisiones de gases de efecto invernadero y a una disminución de las posibilidades de preservar los hábitats y la biodiversidad.

El objetivo del estudio era examinar las implicaciones ambientales y económicas que podría tener que los fabricantes de alimento animal de Estados Unidos necesitaran aumentar su producción de no biotecnológicos. El estudio quería ilustrar a los actores de la cadena de valor sobre las complejidades de pasar por el proceso de producción de líneas de alimentación genéticamente modificada (GM) y no GM.

Los resultados mostraron que cuando se limita el uso de tecnologías seguras y comprobadas, como los cultivos transgénicos, los costos para los productores, los consumidores y el medio ambiente pueden aumentar.

Cadena Avícola.

HALLAZGOS RELEVANTES.

Los hallazgos más relevantes fueron: A) Aunque las semillas de soja y maíz GM son más caras para los agricultores, los costos extra se compensan con menor uso de insumos agrícolas.

B) El uso de semillas no GM reduce el beneficio de la preservación de la tierra. Los datos mostraron que el uso de semillas GM permitió el ahorro cuantioso de hectáreas destinadas a agricultura.

C) El sistema de labranza cero del maíz GM reduce significativamente las emisiones de dióxido de carbono.

D) El uso de semillas GM ha mejorado la eficiencia del nitrógeno.

E) Separar los ingredientes GM y no GM supondría unos costes adicionales a todos los actores de la cadena de producción y suministro que derivaría en un incremento del precio final del producto.

F) Sustituir el alimento animal GM por no GM derivaría en un incremento significativo del precio de productos como la carne, la leche o los huevos.

Informe completo en Ifeeder. INFORME DE PIENSOS LIBRES DE TRANSGÉNICOS | IFEEDER

Uruguay se fortalece en la evaluación y aprobación de los OGM.

Uruguay se fortalece en la evaluación y aprobación de los OGM.

“Casi la mitad de los eventos biotecnológicos que Uruguay tiene aprobado lo ha hecho durante estos dos años de administración”.

Virginia Guardia (foto), titular de la Dirección General de Bioseguridad e Inocuidad Alimentaria del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca explicó en la Expoactiva Nacional qué son los organismos genéticamente modificados (OGM), cómo se aprueban, qué y quienes los evalúan.

El Sistema Nacional de Bioseguridad involucra a seis ministerios y a través de expertos de diversas especialidades se evalúan y aprueban los organismos, con análisis científicos de bases sólidas, dijo.

Además, se hizo una reseña sobre diversos temas como la caracterización e identificación molecular, aspectos ambientales, flujo génico, capacidad de sobrevivencia e invasión, transferencia de genes, interacción con organismos no blanco.

También se refirió a la inocuidad alimentaria como alergenicidad, toxicidad, composición nutricional, efecto del procesamiento, y nutrición animal.

EQUIPO DE EXPERTOS.

Guardia hizo especial hincapié en el equipo de expertos a cargo del análisis de OMG en nuestro país y describió además los eventos presentados por Uruguay comparados con la región.

Por otra parte, se refirió a el proyecto financiado, “Identificación de artrópodos benéficos en cultivos de maíz y soja no GM para utilizar en la evaluación de riesgos en bioseguridad”.

 La siguiente charla  complementaria tanto una con la otra, a cargo de Gerardo Evia Piccioli, director nacional de  Biodiversidad y Servicios Ecosistémicos del Ministerio de Ambiente expuso sobre la Base de Datos de Bioseguridad y Protocolo de Cartagena, sus funcionamientos y utilidades.

Guardia y Piccioli integran la comisión de Gestión del Riesgo del Sistema Nacional de Bioseguridad y el punto focal del Protocolo de Cartagena se encuentra en nuestro país  en el Ministerio de Ambiente.

EVENTOS BIOTECNOLÓGICOS.

Por otra parte, el viceministro de Ganadería, Agricultura y Pesca, Ignacio Buffa escribió en sus sus redes sociales que “casi la mitad de los eventos biotecnológicos que Uruguay tiene aprobado lo ha hecho durante estos dos años de administración”.

Cinco razones por las que el debate sobre los OMG ha terminado.

Cinco razones por las que el debate sobre los OMG ha terminado.

La opinión pública comienza a aceptar los transgénicos, luego de muchos años de información tergiversada sobre el tema la realidad se impone. Alianza para la Ciencia lo explica en cinco puntos.

Alianza para la Ciencia | Aunque todavía escuchamos algunos gemidos sobre los transgénicos (u organismos genéticamente modificados – OGM), provienen principalmente de un grupo pequeño y ruidoso. La mayoría de las personas simplemente no están preocupadas por los OGM, ya que se centran en problemas reales y apremiantes, como la crisis climática y la pandemia mundial de Covid-19. Incluso los grupos anti-OGM están dirigiendo su atención a otros lugares a medida que redirigen sus modelos de negocio impulsados por conflictos a temas más lucrativos, como teorías conspirativas del Covid y vendiendo curas milagrosas. Si bien el debate sobre los OGM se ha estado filtrando durante casi tres décadas, los datos indican que ahora ha terminado.

Aquí hay cinco hechos para apoyar esa conclusión.

1) LOS TRANSGÉNICOS SON SEGUROS.

Casi todas las instituciones científicas del mundo reconocen la seguridad de los cultivos genéticamente modificados. Unos 3.000 estudios científicos han evaluado la seguridad de estos cultivos, en términos de salud humana y ambiental, y 284 instituciones a nivel mundial reconocen que los cultivos transgénicos son seguros. Estos incluyen la Royal Society of Medicine, la American Medical Association, la Academia Mundial de Ciencias, la Organización Mundial de la Salud, la Comisión Europea y la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia, entre muchos otros.

El estudio más sólido fue de las Academias Nacionales de Ciencias, que convocaron expertos de una amplia gama de disciplinas alimentarias y agrícolas para observar los datos compilados a lo largo de los años. Todos llegaron a la misma conclusión: no hay evidencia fundamentada de una diferencia en los riesgos para la salud humana entre los cultivos transgénicos convencionales y los actualmente disponibles comercialmente y no hay evidencia concluyente de causa y efecto de los problemas ambientales de los cultivos transgénicos.

2) LA CONVERSACIÓN EN TORNO A LOS TRANSGÉNICOS SE ESTÁ REDUCIENDO Y TIENE UN TONO CADA VEZ MÁS POSITIVO.

Como parte de nuestro trabajo en Alliance for Science, hemos estado utilizando las herramientas de monitoreo de medios de Cision desde 2018 para rastrear la conversación global sobre los OGM. En 2020, descubrimos que la visibilidad de los OGM disminuyó en un 26 por ciento desde 2019 y el volumen de publicaciones en las redes sociales sobre el tema disminuyó en un 39 por ciento. Además, los datos muestran que la favorabilidad mensual promedio de la conversación sobre OGM tanto en las redes tradicionales como en las redes sociales aumentó del 68 por ciento en 2019 al 78 por ciento en 2020. El cambio fue más pronunciado en las redes sociales gratuitas, donde la favorabilidad aumentó de solo el 60 por ciento en 2019 al 78 por ciento en 2020. Las redes sociales también vieron una disminución en el contenido conspirativo anti-OGM en 2020, probablemente debido a las cuentas que tienden a promover tales mensajes centrándose cada vez más en varias conspiraciones de Civid. Mientras tanto, los medios de comunicación de primer nivel como Reuters, CGTV, CNN y New Scientist reemplazaron a los incondicionales anti-OGM, como GM Watch y GMO-Free USA, como los principales influyentes de Twitter en el tema en 2020. Los periodistas informan cada vez más sobre los OGM en un tono positivo o neutral que refleja la ciencia y el consenso científico sobre la seguridad.

3. LOS JÓVENES APOYAN LA BIOTECNOLOGÍA.

Los jóvenes adoptan la tecnología en general como una herramienta para alimentar a muchos mientras salvan el planeta. La receptividad entre este grupo demográfico también está mejorando a medida que crece la conciencia sobre el papel de los cultivos transgénicos en la reducción del impacto ambiental de la agricultura y las emisiones de gases de efecto invernadero asociadas con el calentamiento global. Una encuesta reciente no publicada por el Centro para la Integridad de los Alimentos encontró que la Generación Z y los millennials tienden a aceptar más la tecnología agrícola que sus contrapartes mayores y a verla como una oferta de soluciones poderosas a los problemas de la humanidad.

4. A LOS AGRICULTORES LES ENCANTAN LOS CULTIVOS TRANSGÉNICOS.

Los agricultores de todo el mundo pueden ver valor en cada cosecha, ya que logran mayores rendimientos con menos inversión en fertilizantes, pesticidas y otros insumos. Esto es cierto tanto para los pequeños agricultores como para aquellos con operaciones mucho más grandes. Por ejemplo, los pequeños agricultores en Bangladesh redujeron su uso de pesticidas en un 62 por ciento y aumentaron sus ganancias seis veces cultivando berenjena (berenjena) que ha sido modificada genéticamente para resistir el destructivo barrenador de frutas y brotes. Debido a estos beneficios, la biotecnología es la tecnología de cultivos más rápidamente adoptada en el mundo, aumentando 112 veces de 1996 a 2019. Unos 29 países, el 56 por ciento de ellos países en desarrollo, cultivaron 190,4 millones de hectáreas de cultivos transgénicos en 2019.

En particular, la adopción de cultivos transgénicos se está acelerando en el sur de Asia y África. Después de años de debate, Filipinas aprobó este año el cultivo de arroz dorado y la berenjena Bt se está moviendo a través del proceso regulatorio. Nigeria, a menudo llamado el Gigante de África, ya ha aprobado el caupí y el algodón transgénicos resistentes a los insectos. Ahora se está moviendo para adoptar maíz (maíz) tolerante a la sequía y resistente a los insectos y arroz transgénico NEWEST que es eficiente en el uso de agua y nitrógeno y tolerante a los suelos salados. Kenia, a pesar de tener una moratoria de OGM en vigor, ha adoptado el algodón transgénico y se espera que apruebe el maíz transgénico en 2022. Es probable que esta tendencia continúe a medida que los científicos africanos se dedican cada vez más a la investigación que aplica las herramientas de la biotecnología a los cultivos que son clave para asegurar los medios de vida de los pequeños agricultores y apoyar la seguridad alimentaria.

Brasil, cuyo sector agrícola está dominado por pequeños agricultores, está emergiendo como otra potencia de transgénicos. Además de cultivar cultivos básicos como el maíz transgénico y la soja, los investigadores del sector público brasileño desarrollaron un Frijol pinto GM que resiste una enfermedad devastadora de las plantas. Ahora se vende en las tiendas de comestibles del país. Brasil este año también se convirtió en el primer país en aprobar la importación de harina elaborado a partir de trigo transgénico, dando un impulso a un cultivo desarrollado en la vecina Argentina, que también ha abrazado la biotecnología agrícola. Es emocionante ver a los líderes gubernamentales dejar de lado la política y centrarse en lo que sus naciones y sus agricultores necesitan.

Aunque los consumidores se han beneficiado de los cultivos transgénicos sin siquiera darse cuenta, a través de mayores rendimientos que mantienen los precios bajo control y la reducción de las cargas de pesticidas que hacen que los alimentos sean más saludables, casi todos los cultivos transgénicos desarrollados hasta la fecha han atendido las necesidades de los agricultores. Es probable que los consumidores lleguen a amar de manera similar los cultivos transgénicos a medida que nuevos productos ingresen al mercado con rasgos que los beneficien directamente y / o reflejen sus valores, como una nutrición mejorada, un mejor sabor y enfoques más sostenibles para la agricultura.

5. LA OPOSICIÓN EN EUROPA HA DISMINUIDO.

Aunque los europeos son ampliamente percibidos como incondicionales anti-OGM, la preocupación por los OGM allí es cayó del 66 por ciento en 2010 a solo el 27 por ciento en 2019. Ese cambio en el sentimiento es una buena noticia para los países que están influenciados por las ONG europeas y las políticas que se interponen en el camino de los agricultores para acceder a los beneficios de los cultivos transgénicos.

El uso de la biotecnología para desarrollar vacunas eficaces y seguras contra la COVID-19 ha tenido un efecto halo en los cultivos transgénicos, mejorando la conciencia pública sobre la tecnología y sus beneficios tanto en aplicaciones sanitarias como agrícolas. Del mismo modo, es probable que el advenimiento de nuevas herramientas como Crispr y la biología sintética, que son muy prometedoras para hacer que la agricultura sea más sostenible y producir productos alimenticios con beneficios para el consumidor, refuerce las tendencias positivas. De hecho, nuestro monitoreo de medios ya está mostrando que la conversación sobre la edición de genes es aún más favorable que la de los OGM, tanto en los medios sociales como en los tradicionales.

TIEMPO E IMPULSO PERDIDOS.

Si bien es alentador ver que el debate sobre los OGM disminuye, se ha perdido mucho tiempo e impulso para abordar a la oposición. Solo 13 cultivos transgénicos están actualmente en el mercado a nivel mundial, la mayoría de ellos cultivos internacionales de productos básicos que apoyan la producción industrial y ganadera. Solo cinco (caupí, papaya, berenjena, frijoles pintos y arroz dorado) son cultivos de nicho y alimentos básicos. Esta parodia se debe principalmente a la desinformación (alarmismo) difundida por los opositores a los transgénicos y los obstáculos regulatorios que defienden que dificultan y encarecen a los científicos del sector público y a las nuevas empresas desarrollar cultivos con los rasgos que son útiles para las personas en sus sociedades.

El debate sobre los transgénicos, impulsado en gran medida por la oposición mal informada u ociosa del Occidente bien alimentado, ha terminado. En un mundo devastado por un virus mutante y el aumento de las temperaturas, la acción y las respuestas importan más que las opiniones y la retórica. La conversación que necesitamos tener ahora es sobre ampliar el acceso a las herramientas de la biotecnología. En pocas palabras, los agricultores necesitan un mayor acceso a semillas mejoradas y los jóvenes científicos necesitan más acceso a herramientas innovadoras.

Se estima que la agricultura necesitará aumentar la producción en un 70 por ciento para alimentar a los 9.000 millones de ciudadanos del mundo para 2050. Y necesita hacer esto mientras frena en gran medida sus impactos actuales. La agricultura actualmente representa el 50 por ciento de toda la pérdida mundial de tierra vegetal, el 33 por ciento de las emisiones mundiales de GEI, el 75 por ciento de las emisiones de nitrógeno y el 80 por ciento de la deforestación en todo el mundo. La biotecnología ofrece esperanza para reducir la huella de la agricultura mientras se producen más y mejores alimentos. Dejemos la charla y usemos las herramientas de hoy para salvar el planeta mañana.

Imagen: Un pequeño agricultor en Bangladesh muestra su cosecha de berenjena transgénica. Foto: Alianza por la Ciencia | Fuente Alianza por la Ciencia https://allianceforscience.cornell.edu/blog/2021/12/5-reasons-why-the-gmo-debate-is-over/

Nuevo estudio. El costo de las prohibir los transgénicos: alimentos más caros y sufrimiento innecesario.

Nuevo estudio. El costo de las prohibir los transgénicos: alimentos más caros y sufrimiento innecesario.

Un nuevo informe técnico del Consejo de Ciencia y Tecnología Agrícola (CAST), documenta el alto precio en inseguridad alimentaria, impactos en la salud y alimentos más caros que enfrentan los países por prohibir los cultivos transgénicos. Los resultados no son agradables, pero ilustran claramente los beneficios de adoptar y aprobar la biotecnología agrícola.

Después del Covid-19, el debate que alguna vez fue feroz en torno a los cultivos transgénicos parece un recuerdo que se desvanece, especialmente con el movimiento anti-OGM perdiendo rápidamente su influencia cultural y política. Las organizaciones que una vez apoyaron esta campaña tecnofóbica han enganchado su agenda a la pandemia en un intento por seguir siendo relevantes o simplemente renunciaron por completo a la oposición a la biotecnología agrícola.

Si bien deberíamos celebrar la desintegración del movimiento anti-OGM, debemos reconocer que los países de todo el mundo continúan renunciando a los beneficios de la biotecnología agrícola porque se tomaron en serio a grupos activistas como Greenpeace durante tantos años. ¿Qué tan graves son estas consecuencias? Según un nuevo análisis publicado por el Consejo de Ciencia y Tecnología Agrícola (CAST), muy grave [1].

PRECIOS DE LOS ALIMENTOS MÁS ALTOS, MÁS POBREZA.

Muchos comentaristas han documentado el trágico impacto del movimiento anti-OGM en el mundo en desarrollo. Negar a los agricultores pobres el acceso a herramientas que les ayudarían a alimentar a sus hijos y comunidades es más que cruel, especialmente porque parte del apoyo a ese esfuerzo proviene de activistas occidentales por la “justicia social” que se oponen abiertamente al «colonialismo». Pero el punto que a menudo se pasa por alto es que el activismo contra la biotecnología no solo daña a las personas en países remotos como Sri Lanka; todo el mundo pierde cuando ideólogos equivocados influyen en la política alimentaria y agrícola.

Como regla general, los productos elaborados con ingredientes transgénicos son sustancialmente más baratos que sus contrapartes. Esto se debe a que los agricultores que utilizan la biotecnología generalmente producen más de lo que cultivan, lo que tiende a hacer bajar los precios de los alimentos al consumidor. CAST informó que las primas estadounidenses para “productos no transgénicos oscilaron entre el 9,8% y el 61,8% y las primas para productos orgánicos, que implícitamente no son-transgénicos, oscilaron entre el 13,8% y el 91%”.

Los estadounidenses no tienen que comprar productos no transgénicos, por supuesto, pero esto establece una comparación interesante. Si Estados Unidos prohibiera los cultivos biotecnológicos, CAST estimó que podría aumentar los precios de los alimentos en US$ 14.000 millones por año y costarle a la economía estadounidense US$ 200 millones – US$ 4.900 millones anuales. Considere que muchos países todavía prohíben la producción de cultivos transgénicos, y se comienza a ver las consecuencias económicas de restringir el acceso a la biotecnología o cualquier tecnología que aumente el rendimiento [2].

La única forma de mitigar estos costos es importar grandes cantidades de granos transgénicos de otras naciones, lo que hace la Unión Europea a pesar de suaparente preferencia por los alimentos orgánicos. Aun así, cualquier regulación innecesaria conlleva desventajas sustanciales, explicó el informe:

Las barreras comerciales dirigidas a los OGMs reducen el acceso a los alimentos, limitan los ingresos agrícolas y aumentan los precios generales. Cuando los países levanten las barreras comerciales, se estima que las importaciones aumentarían en un 14,7% aproximado, lo que resultaría en una reducción estimada del 4,86% en los precios de los alimentos; a la inversa, una barrera comercial reduce el acceso a las importaciones en casi un 10% y los precios de los alimentos aumentan en un 1% (Nes et al. 2021).

El coautor del informe CAST, el Dr. Stuart Smyth, profesor asociado en el Departamento de Economía Agrícola y de Recursos de la Universidad de Saskatchewan, lo resumió de esta manera en un correo electrónico a ACSH:

Se ha demostrado que los cultivos transgénicos aumentan los rendimientos en un mínimo del 20%, generalmente más. El aumento de los rendimientos crea mayores volúmenes de suministro y el suministro abundante es un factor clave que contribuye a los bajos precios de los alimentos.

IMPACTOS EN LA SALUD.

Hay otras consecuencias más allá del aumento de los precios de los alimentos. Debido a que la biotecnología se puede utilizar para aumentar el contenido de nutrientes de varios alimentos, los países que restringen la producción o importación de cultivos transgénicos hacen que sea mucho más difícil para sus poblaciones comer dietas nutritivas, señalaron los autores del informe:

Una mayor disponibilidad de nutrientes en los cultivos y los alimentos puede reducir los resultados negativos para la salud humana, como el cáncer, la diabetes, las enfermedades cardiovasculares y la hipertensión (Hefferon 2015). Además, el acceso a alimentos con mayor contenido de nutrientes en los primeros años de vida tiene importantes beneficios para la salud a lo largo de la vida, como la reducción del retraso en el crecimiento y la ceguera (Wesseler et al.2017; Dubock 2019).

Los cultivos transgénicos pueden mejorar la salud humana mediante aplicaciones que biofortifican los alimentos; aunque, la mayor carga regulatoria impuesta a los OGMs ha limitado las aplicaciones biofortificadas a los cultivos mejorados convencionalmente (CAST 2020b; Garg et al. 2018) hasta hace poco.

Aquí es donde es mucho más fácil ver las consecuencias en curso que mencioné anteriormente. Los niños que se quedan ciegos debido a una deficiencia de nutrientes no se toman unos días fuera de la escuela y luego vuelven a crecer. Estoy siendo un poco pedante con ese ejemplo, pero quiero señalar un punto importante: las personas afectadas por estas afecciones crónicas tienen más probabilidades de morir como resultado. Si sobreviven hasta la vejez, su calidad de vida se ve afectada y necesitan más atención médica de la que consumirían con una salud normal. Todo el mundo está peor en un grado u otro.

Los países que aprueban cultivos biofortificados no eliminarán el cáncer ni ninguna otra condición debilitante; ningún experto creíble afirma que lo harán. Pero no se equivoque al respecto, los cultivos biotecnológicos pueden tener un impacto significativo en los resultados de salud. El maíz resistente a los insectos plaga, por ejemplo, reduce drásticamente las concentraciones de mohos que causan cáncer en el suministro de alimentos. También reduce la cantidad de insecticidas que los agricultores deben usar, reduciendo su exposición a largo plazo a químicos potencialmente tóxicos y la frecuencia de intoxicación aguda por pesticidas, que causa síntomas que van desde náuseas y diarrea hasta la muerte.

CONCLUSIÓN.

El comentario de CAST también describió de manera útil cómo los cultivos biotecnológicos han mejorado el bienestar económico de los agricultores y han impulsado nuestros esfuerzos de protección ambiental. Esos son temas importantes y vale la pena leer el informe en su totalidad si desea obtener más información sobre ellos. Pero el punto para nuestros propósitos aquí es que las prohibiciones de cultivos biotecnológicos claramente empobrecen a los consumidores y ponen en peligro nuestra salud en formas que muchos lectores probablemente encontrarán sorprendentes. Estados Unidos se ha librado de algunas (aunque ciertamente no todas) de estas consecuencias precisamente porque regulamos la producción de alimentos con un enfoque relativamente ligero.

[1] La membresía del grupo incluye sociedades científicas y profesionales, universidades, empresas, organizaciones sin fines de lucro, bibliotecas e individuos. Si está en contra de la participación de la industria en CAST, está bien. Pero tenga la amabilidad de responder a los argumentos del informe en lugar de hacer conspiraciones sobre el control corporativo del suministro de alimentos.

[2] En términos generales, los cultivos biotecnológicos y los plaguicidas ayudan a los agricultores a controlar las plagas de manera más eficiente, lo que tiene el efecto posterior de aumentar los rendimientos y, por lo tanto, disminuir los precios de los alimentos.

Artículo de Cameron English en American Council on Science and Health.

Cameron English es director de Biociencias, escritor, editor y coanfitrión del podcast Science Facts and Fallacies. Fue editor gerente en el Proyecto de Alfabetización Genética, una organización sin fines de lucro comprometida a ayudar al público, los medios de comunicación y los responsables políticos mediante la promoción de la alfabetización científica.

Sus trabajos han sido publicados por Forbes, RealClearScience, Priorities Magazine, Science 2.0 y Mic; también en libros de texto publicados por McGraw-Hill y Pearson Education para enseñar habilidades de pensamiento crítico a estudiantes de secundaria.

American Council on Science and Health (Consejo Americano de Ciencia y Salud) es una organización de investigación y educación

Fuente: https://www.acsh.org/news/2021/11/16/cost-gmo-bans-higher-food-prices-and-unnecessary-suffering-15941

Estudio: https://www.cast-science.org/wp-content/uploads/2021/11/QTA2021-2-GMO-Free-1.pdf

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