IICA pide una “alianza continental” para enfrentar crisis alimentaria.

IICA pide una “alianza continental” para enfrentar crisis alimentaria.

En el marco de la Cumbre de las Américas, en el foro en que Estados Unidos anunció ayuda multimillonaria a Centroamérica, IICA pidió una “alianza continental” para enfrentar la crisis alimentaria.

Los Ángeles, Estados Unidos | El director general del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), Manuel Otero, llamó a conformar una alianza continental para enfrentar la creciente inseguridad alimentaria, en un foro de la Cumbre de las Américas en el que el gobierno de Estados Unidos anunció una multimillonaria ayuda humanitaria a países de Centroamérica.

La Administradora de la Agencia de Desarrollo Internacional de Estados Unidos (Usaid), también exembajadora de su país ante la ONU, Samantha Power, hizo el anuncio en el foro denominado “La crisis alimentaria global y las Américas” convocado por la organización no gubernamental Pacific Council on International Policy, en el que también participaron el ministro de Relaciones Exteriores de Honduras, Enrique Eduardo Reina; el destacado científico Gael Pressoir, de la Universidad Quisqueya, de Haití; y Renata Segura, del Grupo Internacional de Crisis.

Los panelistas discutieron acciones y propuestas que deben ser llevadas adelante en las Américas por los gobiernos, el sector privado, la sociedad civil y la academia frente a las crisis superpuestas del conflicto bélico en Europa del Este, la pandemia de Covid-19 y el cambio climático, un escenario que genera aumentos en los precios de los alimentos y de la energía, y crisis en el comercio de fertilizantes, con consecuencias especialmente delicadas para las poblaciones de los países más vulnerables de América Latina y el Caribe.

“No puedo pensar que haya un tema más importante que éste en el mundo de hoy. Estamos viendo los precios de alimentos más altos en toda una generación y la crisis es severa. Las sociedades nos están reclamando a los líderes de los sectores público y privado que trabajemos juntos para enfrentarla”, dijo Samantha Power.

“Ya antes de la guerra en Europa -agregó- el número de personas con hambre y desnutrición estaba aumentando y nos señalaba que estábamos en la dirección incorrecta”.

La alta funcionaria anunció nuevos fondos adicionales, por US$ 331 millones, para ayuda alimentaria y humanitaria a países de América Latina y el Caribe, “donde millones enfrentan inseguridad alimentaria”.

“Con la invasión de Rusia, fueron removidos unos 27 millones de toneladas de trigo, maíz y cebada del mercado mundial de alimentos. Sólo este año, hasta 40 millones de personas en el mundo pueden ser empujadas a la pobreza y el hambre por la guerra”, afirmó Power.

“Sabemos que la crisis no será solucionada con asistencia alimentaria, porque se requieren soluciones de largo plazo a través de inversión en agricultores para que puedan producir más. Por otro lado, esta crisis representa también una oportunidad para las Américas, que producen la tercera parte de los alimentos en el mundo y puede producir aún más”, señaló la responsable del Usaid.

Power también afirmó que el gobierno del presidente Joseph Biden está trabajando para que los países de las Américas puedan desprenderse de la dependencia de Rusia en cuanto a la provisión de fertilizantes y, a través de la ciencia y la innovación, incrementen sus rendimientos a pesar del cambio climático.

IICA QUIERE UNA ALIANZA CONTINENTAL CONTRA LA INSEGURIDAD ALIMENTARIA.

Manuel Otero, a su turno, expresó la necesidad de crear una alianza continental para enfrentar la inseguridad alimentaria. “A través de ella, el continente americano podrá proyectarse al mundo y asumir su responsabilidad como garante de la seguridad alimentaria y de la sostenibilidad ambiental globales. También significará más empleo, más ingresos y mayor calidad de vida. Necesitamos más instituciones y más inversiones”, afirmó.

Otero explicó que América Latina y el Caribe fue la región del mundo más afectada en lo económico y social por la pandemia, a lo que se sumó el impacto de eventos climáticos extremos cada vez más frecuentes y, ahora, las consecuencias de la guerra en Europa del Este con el aumento en precios de alimentos, energía y fertilizantes.

El director general del IICA explicó que América es un continente heterogéneo, con grandes productores de alimentos, como Brasil, Argentina, Estados Unidos y Canadá, y otros que son importadores y además sufren las consecuencias del cambio climático. Nombró, en ese sentido, a los países del Triángulo Norte Centroamericano, a los del Caribe Oriental y a Haití.

“Es esencial -señaló- que desvinculemos el conflicto bélico de la producción, las exportaciones y el abastecimiento de alimentos. El derecho a la alimentación es sagrado. Tenemos que asegurar financiamiento a nuestros agricultores, que son 16,5 millones, sobre todo pequeños productores”.

Finalmente, Otero mencionó la necesidad de aumentar el comercio intrarregional y de aumentar las inversiones en investigación y ciencia para elevar los índices de productividad.

Por su lado, el canciller hondureño afirmó que su gobierno recibe “con beneplácito el anuncio del gobierno de Estados Unidos sobre la ayuda alimentaria y humanitaria a Honduras. Es un buen mensaje el apoyo a todas las Américas y potenciar la relación con la región. Ahora lo importante es ver cómo trabajamos juntos para poner en acción esta ayuda para que se traduzca en beneficios para nuestras poblaciones más pobres y más necesitadas”.

Reina dijo que Honduras es uno de los países más vulnerables ante el cambio climático y afirmó que los últimos huracanes que azotaron el país provocaron miles de millones de dólares de pérdidas en sus zonas más productivas.

“Conocemos esta realidad –agregó- y sabemos que el Estado tiene que trabajar en ella. Pero también creemos que los proyectos de cooperación del IICA y el Usaid son muy valiosos para generar resiliencia”, dijo el ministro.

“Necesitamos acción, inversión y comunicación. Si no accionamos y no invertimos la situación no cambiará. Y si no nos comunicamos para encontrar mecanismos de cooperación conjunta será muy difícil transformar la realidad”, concluyó.

Renata Segura habló de cómo la crisis alimentaria está impactando sobre la emigración de los países del Triángulo Norte de Centroamérica. El Grupo Internacional de Crisis es una organización independiente que trabaja en prevención de conflictos.

El científico haitiano Gael Pressoir describió la situación en Haití ante el aumento del precio internacional de los alimentos. Pressoir es decano de la Facultad de Ciencias Agrícolas y Medioambientales (FSAE) de la Universidad Quisqueya y científico principal de la Fundación Chibas, centrada en agricultura sostenible en Puerto Príncipe, Haití.

Previamente a este panel, y como parte de su agenda en la Cumbre de las Américas, el Director General del IICA moderó un diálogo sobre Políticas Estratégicas para la Seguridad Alimentaria organizado por la Cámara de Comercio de Estados Unidos, en el marco de la Cumbre de CEOs de las Américas, un foro que contó con la participación de Mónica Bauer, Vicepresidenta de Asuntos Corporativos de Pepsico; Augusto Pestana, Presidente de la agencia de promoción comercial de Brasil (APEX); Helga Flores, Vicepresidente de Asuntos Públicos Internacionales de Bayer; María Nelly Rivas, Vicepresidente de Relaciones Gubernamentales para América Latina de Cargill; y Andrés Peñate, Vicepresidente Global para Asuntos Públicos y Regulatorios de InBev.

LA FOTO – En la fotografía, el director general del IICA, Manuel Otero, y la administradora de la Agencia de Desarrollo Internacional de Estados Unidos (Usaid), también exembajadora de su país ante la ONU, Samantha Power.

Director de IICA: Conflicto del este europeo puede impactar negativamente en seguridad alimentaria global.

Director de IICA: Conflicto del este europeo puede impactar negativamente en seguridad alimentaria global.

Además, al alertar sobre esos efectos negativos, Otero agregó que la escalada se produce en momentos en que el mundo –y particularmente América Latina y el Caribe- aún intenta recuperarse de la pandemia.

El director general del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), Manuel Otero, expresó su preocupación por la situación creada en el este europeo, y alertó sobre sus potenciales consecuencias negativas para la seguridad alimentaria global y el comercio de bienes agropecuarios.

La afectación a la paz mundial, con la extendida incertidumbre que provoca, altera el normal funcionamiento de los mercados y compromete el abastecimiento de alimentos, impactando sus precios e insumos claves para su producción, recordó.

Además, al alertar sobre esos efectos negativos, Otero agregó que la escalada se produce en momentos en que el mundo –y particularmente América Latina y el Caribe- aún intenta recuperarse de la pandemia de Covid-19, que empujó millones de familias a la pobreza y compromete el futuro de jóvenes, niños y niñas, principalmente de aquellos que no pudieron sostener su escolaridad.

Ante el nuevo escenario, Otero reforzó el compromiso del IICA de continuar velando por el desarrollo agropecuario y el bienestar de las comunidades rurales de las Américas y, también, de incrementar sus esfuerzos en materia de cooperación y asistencia técnica a los países –muchos de ellos importadores de alimentos-, buscando enfrentar y mitigar en la región las consecuencias derivadas del conflicto.

IICA y el Comité Veterinario Permanente del Cono Sur suman fuerza en el concepto de Una Sola Salud.

IICA y el Comité Veterinario Permanente del Cono Sur suman fuerza en el concepto de Una Sola Salud.

El director general del IICA, Dr. Manuel Otero, comprometió el esfuerzo del Instituto para trabajar junto al Comité Veterinario Permanente del Cono Sur a favor del concepto de Una Sola Salud, apoyo que fue destacado por la nueva presidenta pro tempore del Comité, Dr. Ximena Melón, que también es la directora nacional de Sanidad Animal de Argentina.

El Comité Veterinario Permanente (CVP) del Cono Sur y el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA) reforzaron su alianza estratégica en favor de la sostenibilidad de la producción animal en la región.

Durante el acto de cierre del ejercicio 2021 del CVP, funcionarios y equipos de trabajo de las dos instituciones acordaron continuar con una agenda de trabajo conjunta ante los desafíos constantes que presenta la problemática de la salud animal, en un contexto de cambio climático que potencia el riesgo de la aparición de plagas y enfermedades.

El CVP fue creado en 2003 y es una institución que reúne a Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay.

Su misión es realizar un trabajo conjunto en pro de la salud animal y sus implicancias en comercio, salud pública y ambiente.

El IICA ha apoyado al CVP desde su creación, a través de un convenio que cimenta la complementariedad y la sinergia de las dos instituciones, que se ha mantenido vigente desde 2005 y que se renovó en 2020. El énfasis de los últimos años ha sido trabajar en temas estratégicos con proyección regional.

El encuentro, realizado de manera virtual, sirvió para dar cuenta de las actividades del CVP durante 2021, en el marco del Plan Estratégico 2021-2025, y presentar el estado financiero de la institución. En la ocasión, asumió su cargo la nueva presidenta pro tempore, Ximena Melón, directora nacional de Sanidad Animal de Argentina, quien resaltó la importancia de la presencia en la reunión y el apoyo del director general del IICA, Manuel Otero, junto al equipo de profesionales y técnicos del organismo.

Los países miembros de CVP son emblemáticos en la producción de proteína de origen animal. La preponderancia no es solo en el contexto de las Américas, sino a nivel global. Tanto los países individualmente, y especialmente la región, lideran la oferta exportable de carne bovina, porcina y aviar.

El plan estratégico 2021-2025 del CVP está sustentado en cuatro grandes pilares: consolidación institucional, estrategia regional en salud animal, estrategia regional en inocuidad alimentos y salud pública, armonización de mecanismos de facilitación del comercio y posicionamiento regional frente a la normativa internacional.

“Seguiremos trabajando en conjunto en la reparación y respuesta ante las enfermedades transfronterizas. Nuestra alianza estratégica es muy importante porque la región tiene una producción animal que es de gran trascendencia económica y social, ya que nuestros países tienen una gran trayectoria en la producción bovina y hoy están mostrando un franco crecimiento en la producción porcina y aviar”, afirmó Melón.

“Necesitamos –añadió- seguir produciendo proteína animal de manera sostenible para preservar las economías y el ambiente. Las enfermedades exóticas, como la peste porcina africana, son el desafío más grande en este momento. Es primordial armonizar los lineamientos y tener criterios comunes para enfrentarlas, porque el impacto en un país puede extenderse a todos”.

Melón reemplaza al frente del CVP al uruguayo Diego de Freitas, quien puso de manifiesto la importancia del respaldo que brinda el IICA a la institución que trabaja por la salud animal en los países del Mercosur. En la reunión también participaron los responsables de Sanidad Animal de Bolivia, Robin Cuellar; Brasil, Geraldo M. de Moraes; Chile, Oscar Videla y Paraguay, José Carlos Martín.

Manuel Otero, a su turno, comprometió el esfuerzo del IICA para trabajar junto al CVP a favor del concepto de Una Sola Salud, por el que se entiende que no puede haber salud humana si no hay salud animal, y ambas son inviables si el ambiente no es saludable, si está deteriorado o si no es sustentable.

“Estamos preocupados por la crisis climática y su impacto sobre plagas y enfermedades. El de la salud animal es un tema absolutamente dinámico; nos enfrenta a desafíos constantes y cambiantes que refuerzan la importancia del CVP, el rol de la cooperación técnica y del esfuerzo público-privado”, señaló Otero.

El director de IICA recordó la importancia de los países del Cono Sur en la producción global de proteína animal. “Recibimos muchas críticas, la gran mayoría infundadas. Desde el IICA, con el apoyo de los ministros de la región, estamos dispuestos a defender la importancia, incluso cultural, de los sistemas de producción animal de nuestros países y pasar de la defensiva a la ofensiva”, afirmó. Otero recordó que el IICA acaba de firmar un trascendental acuerdo con el Fondo Verde del Clima, que acreditó al organismo hemisférico de desarrollo rural para implementar proyectos financiados por su cartera crediticia y está abriendo un fondo con los temas de ganadería sostenible y de sanidad animal en un lugar central.

Agricultura, eje central para toda estrategia de desarrollo sostenible.

Agricultura, eje central para toda estrategia de desarrollo sostenible.

Una visión transformadora es clave para avanzar hacia un modelo de producción sustentable.

Manuel Otero | Una crisis de múltiples dimensiones nos acecha y un sector ofrece las herramientas para enfrentarla de forma eficaz. El mundo demanda más alimentos sanos y nutritivos, producidos con un uso responsable de los recursos naturales.

Una agricultura intensiva en conocimientos, con rostro humano, construida en un marco de cooperación múltiple y con fuertes vínculos con la salud y en armonía con el ambiente, es la respuesta a esos retos.

El marco adecuado para construir esa agricultura es el que permitirá agregar valor en la ruralidad y promover el desarrollo sostenible, apuntando a saldar una deuda con nuestras sociedades: la de una industrialización inteligente que convierta a nuestros campos en una gran fábrica de alimentos, de bioenergías y biomateriales, generando empleos, progreso y bienestar en la ruralidad.

Si desde el origen de la vida humana la actividad agrícola ha sido entendida como un conjunto de técnicas y conocimientos para el cultivo de la tierra y durante siglos la agricultura y la alimentación fueron consideradas como dos caras de una misma moneda, las enormes posibilidades de agregado de valor y generación de riqueza a partir del aprovechamiento del capital natural las han convertido hoy en fenómenos cada vez más diferenciados.

Se trata de un cambio de importancia mayúscula que, con la consolidación de la bioeconomía, los cambios en la geografía poblacional, la globalización del consumo de alimentos, la transnacionalización de cadenas de valor, la conexión entre los sistemas agroalimentarios de distintos países y regiones, y el papel del comercio internacional, afecta positivamente la relación entre la agricultura y el resto de los sectores de la economía y ofrece una oportunidad única para dinamizar y valorizar los territorios rurales, construyendo puentes con los centros urbanos.

La profunda interacción con la ciencia y la tecnología ha convertido a la agricultura en un eje esencial para cualquier estrategia de desarrollo sostenible.

Este contexto alienta la formulación de una nueva generación de políticas públicas capaz de impulsar una mirada estratégica hacia el agro, en acción conjunta entre gobiernos, sector privado, la academia, la cooperación técnica y los organismos internacionales de crédito, y contribuir para superar la visión del sector como un mero proveedor de materias primas para las cadenas globales de valor.

Esta concepción renovada permitirá reconfigurar el papel y la tradición de la agricultura para posicionarla, junto a los sistemas agroalimentarios y los territorios rurales, como activos estratégicos de los países de América Latina y el Caribe, y aprovechar a pleno su capacidad para reactivar las economías golpeadas por la pandemia, impulsando oportunidades y una mejor calidad de vida.

Una visión transformadora es clave para avanzar hacia un modelo de producción sustentable apoyado en la gran base de recursos naturales de los países latinoamericanos y caribeños.

Es una nueva agricultura, responsable -además de la producción de materias primas- de la generación de energías renovables, insumos para la industria y la provisión de servicios ecosistémicos. Es el camino para que el agro sea considerado como una verdadera industria de la biomasa y no como un sector extractivista y generador de bienes primarios.

Las agendas prioritarias de una cooperación técnica moderna y en plena sintonía con las prioridades de los países y la necesidad de dejar atrás la destrucción causada por la pandemia deben enfocarse en el combate a la degradación de los suelos, la promoción de buenas prácticas agrícolas, la inclusión digital y la innovación en el campo, apuntando también a impulsar la acción colectiva entre países y regiones que favorezcan consensos que protejan, apuntalen y expandan sus intereses.

CAMBIO CLIMÁTICO.

Esa cooperación técnica actualizada, que escucha a los países, propone y actúa, ha dado muestras de su capacidad para articular, crear y sostener coaliciones efectivas, como se verificó en la última Cumbre de Sistemas Alimentarios organizada por las Naciones Unidas, en la que las Américas, partiendo desde la heterogénea realidad de su agricultura, supo construir un consenso sobre el funcionamiento de sus sistemas agroalimentarios.

Esa capacidad también se manifestó en la reciente Conferencia Mundial sobre Cambio Climático (COP 26), en Glasgow, Escocia, en la que se consolidó la Coalición de Acción para la Salud de los Suelos (CA4SH) y se ratificó la vital importancia de contar con suelos vivos para la mitigación del cambio climático y la resiliencia y sostenibilidad de los sistemas agroalimentarios.

Es una concepción moderna, en la que la agricultura propicia, como ningún otro sector, la creación de oportunidades de progreso en la ruralidad, al tiempo que consolida la posición de las Américas como garante de la seguridad alimentaria y nutricional del planeta, así como de la sostenibilidad ambiental.

(*) El Dr. Manuel Otero es el director general del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA).

Uruguay e IICA acuerdan proyectos de cooperación.

Uruguay e IICA acuerdan proyectos de cooperación.

El director general del IICA, Manuel Otero, junto al ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca, Fernando Mattos, con quien abordó temas como la formación, la capacitación y la transferencia de tecnologías en el sector agropecuario.

El Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA) apoyará la actividad agropecuaria de Uruguay a través de las transferencias de conocimientos y nuevas tecnologías, con el foco puesto en acompañar el desarrollo a los pequeños productores de los lugares distantes del país y no dejar a nadie atrás.

Así lo acordaron el ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca del Uruguay, Fernando Mattos, y el director general del IICA, Manuel Otero, durante una reunión en Montevideo.

 Luego de su misión en Brasil, Otero llegó a la capital uruguaya, donde además del ministro Mattos fue recibido por la vicepresidenta Beatriz Argimón, y mantuvo encuentros con autoridades de distintas instituciones del sector agropecuario y el comercio internacional.

El ministro Mattos destacó el apoyo “de muchas décadas” del IICA al desarrollo rural del continente y subrayó que el Instituto juega un rol importante en el diseño del plan estratégico agropecuario que el Uruguay tiene en preparación y que abrirá a consulta pública con distintos actores del sector en los primeros meses de 2022.

“Creemos que un acercamiento al IICA nos dará la posibilidad de incorporar técnicos de prestigio internacional y así contar con otras visiones de la realidad agropecuaria que queremos para el futuro. El IICA nos va a ayudar a pensar el diseño de una agropecuaria más moderna y más comprometida con la sociedad y con el ambiente”, explicó Mattos.

El ministro reveló que los temas centrales del encuentro con Otero fueron la formación, la capacitación y la transferencia de tecnologías en el sector agropecuario.

“Necesitamos –afirmó- que las nuevas tecnologías lleguen a los lugares más recónditos de la República, para facilitar la comunicación y la transmisión del conocimiento, y lograr que aquellos que tienen menos posibilidades, por distancia o por escala, también accedan a herramientas para realizar una producción más moderna”.

“Las empresas de mayor dimensión –agregó- ya tienen acceso a estas herramientas, pero no queremos tener sectores rezagados. Pretendemos empujarlos a través de la transferencia de conocimiento”.

Mattos también destacó el valor del Programa “Suelos Vivos en las Américas”, que el IICA lanzó en diciembre de 2020 con el objetivo de articular esfuerzos públicos y privados en el combate a la degradación de los suelos.

“Está en sintonía –dijo- con lo que venimos trabajando en el Uruguay como política de estado, que es el buen uso de los suelos. Podemos cooperar con el IICA y transferir la experiencia uruguaya en la materia, porque se trata de recibir cooperación y también de devolver”.

“Caminamos en la dirección; respaldamos la acción del IICA y tenemos muchos proyectos en conjunto por delante”, resumió Mattos.

OTERO: “TRANSFORMANDO AMENAZAS EN OPORTUNIDADES”.

Manuel Otero, por su lado, y acompañado por su asesor especial Jorge Werthein y el representante del IICA en el país, Rodrigo Saldías, agradeció el respaldo del Uruguay al proceso de discusión que los 34 estados miembros del IICA llevaron adelante de cara a la Cumbre de Sistemas Alimentarios de las Naciones Unidas, que se realizó en setiembre pasado.

El continente americano fue el único continente que concurrió a la cita global con un mensaje convergente, que puso en primer plano el rol de los agricultores en la producción de alimentos; destacó el valor de la ciencia y la tecnología para la transformación de los sistemas agroalimentarios y advirtió que la agricultura es parte de la solución a los desafíos que enfrenta la humanidad.

“Con esta filosofía hemos logrado un consenso en el hemisferio y ahora no podemos detenernos. Tenemos que pasar de la defensiva a la ofensiva, transformando amenazas en oportunidades”, dijo Otero.

“Nuestro continente –añadió- está llamado a ser garante de la seguridad alimentaria y nutricional y de la sostenibilidad ambiental del planeta. En la región se produce uno de cada tres kilos de alimentos que se comercializan en el mundo y también tenemos la mayoría de los recursos naturales. Esto tenemos que defenderlo con fuerza”.

El director de IICA reveló que conversó con el ministro Mattos de la importancia de la institucionalidad agropecuaria y calificó a Uruguay como un país de avanzada en temas como uso de suelo y sistemas productivos sostenibles.

Otero también contó que en el encuentro se comenzó a discutir la creación de hubs de innovación.

“Uno sería para agricultura tropical, con sede en Costa Rica, y otro en Uruguay, dedicado a los temas de la nueva agricultura digital para los países de zonas templadas”, anticipó.

“La agenda de cooperación técnica del IICA –finalizó Otero- está al servicio de las instituciones del Uruguay, de su ministerio, sus instituciones y sus productores agropecuarios”.

CON INIA, ALADI Y LA SUBSECRETARIA DE RR.EE.

Antes de viajar a Argentina, Otero se reunió también con el presidente del Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA), José Eduardo Bonica, y el vicepresidente de la entidad, Walter Baethgen Varela, y con la subsecretaria de Relaciones Exteriores de la Cancillería uruguaya, Carolina Ache Batlle.

 También mantuvo un almuerzo con el secretario General de la Asociación Latinoamericana de Integración (Aladi), Sergio Abreu, organismo con el que el IICA colabora estrechamente, principalmente en mecanismos relacionados a la facilitación del intercambio comercial.

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