Ing. Agr. Diego Sotelo: “La digitalización del agro es uno de los desafíos más relevantes para el sector”.
Montevideo | Todo El Campo | El pasado viernes 24 de octubre de 2025, en el horario de la tardecita, más de cincuenta jóvenes rurales se dieron cita en una nueva instancia del ciclo de charlas que vienen desarrollando el Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA) y la Asociación Rural de Jóvenes del Uruguay (ARJU), orientadas a fortalecer la formación y el intercambio en temas estratégicos para el futuro del agro.
La apertura estuvo a cargo del especialista de INIA Ing. Agr. Diego Sotelo, quien enmarcó la actividad destacando la importancia de esta instancia:
“La digitalización del agro es uno de los desafíos más relevantes para el sector. Estas herramientas no solo contribuyen a mejorar la eficiencia en el uso de los recursos naturales y aumentar la cantidad y calidad de los productos provenientes de nuestro sector agropecuario, sino que también abren oportunidades para aquellos jóvenes que sueñan con emprender en el área de las AgTech. El negocio agropecuario es diverso y tiene un enorme potencial para la innovación”.
En el mismo sentido se expresó el presidente de ARJU Manuel Figueroa, quien luego de darle la bienvenida a todos los jóvenes rurales asistentes a la actividad, agradeció la apertura y la colaboración de INIA para trabajar en conjunto.
La actividad, abordó la temática “Soluciones digitales en el agro: Programa Converge de INIA. Trabajo con sensores, plataformas digitales y automatización en el agro”, con presentaciones a cargo de los ingenieros Ariel Lutenberg y Juan Caputto (INIA). Durante los primeros 40 minutos, los técnicos de INIA compartieron avances y aplicaciones concretas en digitalización, seguidos de un fructífero intercambio en el que se evacuaron numerosas consultas de los jóvenes asistentes.
En este contexto, se presentó el Programa Converge de INIA (www.inia.uy/converge), que impulsa el desarrollo y adopción de soluciones digitales para el agro, que aumenten la resiliencia al cambio climático en la región, facilitando la validación, difusión y promoción de soluciones digitales transformadoras.
La jornada despertó gran interés entre los participantes, quienes valoraron la posibilidad de interactuar directamente con los especialistas de INIA, al tiempo que conocer experiencias aplicadas. Los organizadores evaluaron la actividad como muy positiva, y el intercambio posterior permitió identificar oportunidades para seguir profundizando la colaboración en formación y desarrollo tecnológico.
Esta actividad forma parte de un ciclo de actividades mensuales de formación para jóvenes rurales, impulsado conjuntamente por INIA y ARJU, que seguirá generando espacios para acercar ciencia, tecnología e innovación a las juventudes del sector agropecuario.
La campaña se desarrollará junto al MGAP y a Upefruy, en consonancia con las políticas públicas, y estará dirigida a productores, técnicos y población en general.
Salto | Todo El Campo | La Comisión Técnica Mixta de Salto Grande (CTM) y el Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA) firmaron un convenio de cooperación para el diseño, implementación y evaluación de una campaña integral de comunicación y sensibilización sobre el HLB, problemática que constituye una seria amenaza para la citricultura nacional y regional.
La iniciativa será ejecutada por INIA, el Ministerio de Ganadería Agricultura y Pesca (MGAP) y la Unión de Productores y Exportadores Frutihortícolas del Uruguay (Upefruy).
El convenio fue firmado por el presidente de CTM, Gonzalo Casaravilla, y el presidente de INIA, Miguel Sierra, ante la presencia del presidente de Upefruy, Washington Guarino; y del jefe del Departamento de Asesoría Técnica en la Dirección General de Servicios Agrícolas del MGAP, Sergio Vázquez.
Junto a ellos, también estuvieron presentes múltiples ministros, como Cristina Lustenberg (Salud Pública), Fernanda Cardona (Industria, Energía y Minería), José Carlos Mahía (Educación y Cultura) y Lucía Etcheverry (Transporte y Obras Públicas), y el director de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto, Rodrigo Arim, quienes asistieron a la estación experimental de INIA Salto Grande para acompañar la ceremonia y conocer las principales líneas de investigación que allí se desarrollan.
La enfermedad Huanglongbing (HLB) fue reportada por primera vez en Uruguay en la ciudad de Bella Unión (Artigas) en enero de 2023. Es causada por una bacteria que provoca la muerte de las plantas infectadas (mandarinas, naranjas, limones, pomelos) y para la cual no se ha podido desarrollar ninguna cura hasta el momento, siendo la principal amenaza de la citricultura a nivel mundial.
La citricultura en Uruguay ocupa una superficie efectiva de 13.000 hectáreas, con casi 7 millones de plantas, y se ubica mayoritariamente en el litoral norte del país (Salto, Paysandú, Artigas), mientras que en el sur se encuentra el 20% del área que se especializa en la producción de limones y mandarinas tardías. El rubro exporta anualmente más de 150.000 toneladas de frutas y productos derivados, lo que en 2024 se valuó en US$ 79 millones.
Considerando el impacto que puede tener el HLB en un sector competitivo para el país, el convenio apunta al diseño y desarrollo técnico de una campaña de comunicación multiplataforma dirigida a productores, técnicos, comunidades locales y la población en general que genere consciencia sobre la problemática y las formas de prevenirla. Para ello, INIA, MGAP y Upefruy están llamados a desarrollar en conjunto una estrategia multimedio (radio, prensa, TV, redes sociales, podcasts, videos y/o aplicaciones móviles), así como organizar instancias de comunicación en el territorio y con la comunidad.
Ante la presencia de la delegación oficial en la estación experimental de INIA Salto Grande, se realizó un recorrido por la sede, que incluyó una parada en el laboratorio de Biotecnología, donde la investigadora Ana Arruabarrena presentó las líneas de investigación en cultivo de tejido in vitro y biología molecular que se desarrollan allí para aplicar en el mejoramiento genético de nuevas variedades hortifrutícolas, hortícolas y citrícolas.
También tuvieron oportunidad de conocer parte del trabajo que realiza INIA para el control del HLB. Según explicaron, INIA ha enfocado sus esfuerzos en la última década a investigar la biología del insecto vector de la enfermedad y a desarrollar diferentes estrategias de control de su población, compatibles con los requisitos de los mercados internacionales que deben cumplir las empresas citrícolas, especialmente con relación a la mínima presencia de residuos de agroquímicos en fruta.
Las principales estrategias incluyen el ajuste de métodos eficientes de monitoreo a campo, evaluación de productos selectivos de muy bajo impacto sobre insectos benéficos y el medio ambiente, control biológico del vector mediante insectos y hongos entomopatógenos, así como la producción de cítricos bajo cobertura de mallas que no permiten el ingreso del insecto vector. Asimismo, destacaron que mediante un proyecto alianza financiado por la Agencia Nacional de Investigación e Innovación y Upefruy, con apoyo del MGAP, se instaló en INIA Salto Grande un centro de cría de Tamarixia radiata, la avispita que controla el insecto vector alimentándose de sus estados juveniles. Esto permitió iniciar las liberaciones en plantaciones comerciales y zonas urbanas del norte del país a partir de 2022. Actualmente, mediante otro proyecto coordinado entre estas instituciones, se está mejorando la eficiencia del proceso de producción y el registro de Tamarixia radiata, para habilitar su uso comercial.
El experimento lleva cuatro años de resultados y analiza efectos de distintos niveles de pastoreo ovino sobre campo natural para mejorar producción y servicios ecosistémicos.
Montevideo | Todo El Campo | La Unidad Experimental de Palo a Pique (UEPP) del Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA) en Treinta y Tres fue anfitriona de la jornada “Oportunidades para una ganadería sostenible en el Este”, en la que productores, técnicos y referentes del sector pudieron conocer diferentes líneas de trabajo que está desarrollando INIA asociadas a eficiencia y mitigación de emisiones de metano, gestión del pastoreo sobre campo natural, monitoreo de pastizales y manejo de pasturas perennes.
En la primera parada, el DMV. Gonzalo Fernández Turren y el Ing. Agr. Mario Lema (INIA) compartieron resultados de estudios que está realizando INIA sobre estrategias nutricionales adaptadas a sistemas extensivos para reducir las emisiones de metano provenientes de la cría vacuna. Durante el recorrido, mostraron las unidades GreenFeed, que permiten estudiar el patrón diario de emisiones a nivel individual y de rodeo, y así cuantificar las emisiones de metano.
“Estamos evaluando el potencial de mitigación de estrategias nutricionales que los productores conocen hace muchos años, como los mejoramientos con Lotus Rincón o la suplementación invernal con afrechillo de arroz entero. Si fueran estrategias muy novedosas la implementación y el impacto a nivel nacional sería más gradual y a largo plazo, por eso trabajamos con las que los productores ya conocen, para que sientan mayor seguridad a la hora de aplicarlas”, explicó Fernández Turren.
Entre los resultados, Lema y Fernández Turren destacaron que “los mejoramientos con Lotus Rincón permiten mejorar la productividad y bajar la intensidad de emisión”, y que “la suplementación con afrechillo de arroz parecería ser una estrategia promisoria a considerar para bajar las emisiones en animales pastoreando campo natural durante el invierno, porque permite duplicar la ganancia diaria sin incrementar las emisiones de metano”.
El recorrido siguió de la mano de los Ings. Agrs. Gerónimo Cardozo y Amparo Quiñones, quienes abordaron uno de los puntos críticos para los campos naturales del este: la invasión de la gramilla. Para dimensionar la situación, mostraron al público resultados de estudios de INIA que constatan que los gramillales implican pérdidas de diversidad vegetal y en general, lo que se asocia a la pérdida de carbono de los suelos; y que, en condiciones extremas, no pueden ser revertidos a partir del banco de semillas del suelo.
Quiñones explicó que, para abordar esta problemática, desde 2015 INIA está evaluando el potencial de especies nativas para revertir la invasión de gramillales. Detalló que actualmente las especies evaluadas son Paspalum notatum cv. INIA Sepé, y Paspalum dilatatum cv Surenio.
La novedad de la actividad estuvo en la segunda parada, donde se presentó por primera vez un experimento de largo plazo que se instaló en 2021 y por 30 años evaluará los efectos de distintos niveles de pastoreo ovino sobre el campo natural, en la medida que, la productividad y huella ambiental de los pastizales pueden verse comprometidas cuando el pastoreo es inadecuado.
Según detalló al público el zootecnista Jean Savian de INIA, “la hipótesis central del ensayo es que una intensidad de pastoreo moderada (8–12 cm) promueve mejor equilibrio entre sostenibilidad productiva y ambiental a largo plazo. Para eso, el experimento evaluará distintos niveles de pastoreo ovino sobre campo natural de 4, 8, 12 y 16 cm de altura, de forma de poder analizar la relación suelo-planta-animal-atmósfera y definir criterios de manejo que sirvan directamente al productor”.
Cerrando la segunda parada, el público pudo conocer de la mano de la Ing. Agr. Amparo Quiñones (INIA) algunas mediciones que está realizando INIA de la vegetación de las sierras y lomadas del Este. “Esto nos brinda información objetiva y continua para comprender cómo los cambios en la vegetación afectan el desempeño animal y la biodiversidad, facilitando decisiones de manejo más sustentables y eficientes”, detalló.
Con métodos tradicionales de medición de la composición florística y métodos más modernos como el sensado remoto con drones, han logrado registrar 151 entidades vegetales, correspondientes a 34 familias botánicas. Los resultados muestran que las familias Poaceae y Asteraceae son las más numerosas, con 52 y 26 registros respectivamente; la riqueza promedio es de 38 especies/m2 (valor mínimo de 14 y máximo de 58); la diversidad, según el índice de Shannon, es de 1,97 (valor mínimo de 1,11 y máximo de 2,8), y anualmente las 10 especies más abundantes logran una cobertura de entre 74 y 78%.
La última parada tuvo lugar en el experimento de largo plazo “Intensificación sostenible de sistemas ganadero-agrícolas”, de la mano de los Ings. Agrs. Walter Ayala, Agustina Carrasco, Pablo Rovira, Virginia Pravia (INIA), Nicolás Engel (estudiante de posgrado) y Tobías Choyt (becario Fulbright), quienes hicieron foco en el rol de las gramíneas perennes Festuca y Paspalum notatum, con la colaboración de los investigadores de INIA Tacuarembó, Ing. Agrs. Rafael Reyno y Javier Do Canto.
Entre los datos más relevantes, mencionaron que “Festuca ofrece un potencial destacado en diferentes ambientes y sistemas del este, permitiendo alcanzar productividades de 9 a 12 ton. de forraje/año que, manejadas con cargas anuales promedio de 900 kg de peso vivo/ha, pueden lograr ganancias individuales de 600 a 700 g/animal/año y producciones entre 450 y 530 kg PV/ha de forma sostenida durante 8-10 años”.
Sobre el cierre, mencionaron que la incorporación de una gramínea perenne nativa de ciclo estival, como Paspalum Notatum cv. INIA Sepé, “permitirá valorar su contribución complementaria en la cadena forrajera del sistema junto a Festuca y campo natural, cuantificando la estabilidad productiva, así como el potencial secuestro de carbono en un sistema 100% pastoril basado en la combinación de gramíneas perennes”.
Es gratuita y abierta a todos los jóvenes rurales bajo la modalidad a distancia, por lo que se puede acceder desde cualquier lugar donde cada participante se encuentre. La duración es de 1 hora.
Montevideo | Todo El Campo | Este viernes 24 de octubre, el Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA) y la Asociación Rural de Jóvenes del Uruguay (ARJU) realizarán la actividad sobre soluciones digitales en el agro, programa Converge de INIA, trabajo con sensores, plataformas digitales y automatización en el agro.
Se invita a todos los jóvenes rurales a participar.
Se trata de una actividad abierta a todos, sin costo, pero requiere inscripción previa en el formulario que se publica a continuación.
El ranking, elaborado por la Universidad de Stanford y Elsevier, considera un universo de ocho millones de científicos del mundo y selecciona el 2% más citado de ese total en el año 2024.
Montevideo | Todo El Campo | Un año más la Universidad de Stanford y Elsevier publicaron el listado del 2% de los mejores científicos del mundo y 21 investigadores uruguayos lograron posicionarse allí, entre ellos, tres del Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA): los Ings. Agrs. PhD. José Paruelo e Ignacio Aguilar y el Dr. en Medicina Veterinaria PhD. Alejo Menchaca. El ranking evalúa más de ocho millones de perfiles científicos y solo posiciona al 2% con mejores resultados a nivel de citas, basándose en datos indexados por Scopus.
Según explican en su web, para tener una medida integral “que contemple la cantidad y la calidad de las contribuciones de los científicos”, la clasificación considera “citas totales, Índice H, Índice Hm, citas de artículos de un solo autor, citas de artículos de un solo autor o de primer autor y citas de artículos de un solo autor, primer autor o último autor”.
Consultado por el reconocimiento, Menchaca, que coordina la Plataforma de Investigación en Salud Animal de INIA, valoró: “Saber que lo que hacemos desde Uruguay puede contribuir a resolver problemas o inspirar nuevas ideas, suena motivante. En lo personal lo siento como un logro colectivo, ya que son muchos años de trabajo compartido, dedicación y equipos comprometidos”.
Por su parte, Paruelo, quien actualmente es investigador principal referente en INIA en temas vinculados a ecología de pastizales naturales, servicios ecosistémicos, indicadores de desempeño ambiental y transiciones agroecológicas, valoró el reconocimiento y lo asoció a su formación en el sistema “público, gratuito y de calidad universitario”, el apoyo de sus maestros “que me permitieron adquirir el oficio de publicar, que no es algo que se aprende sólo” y el aprendizaje colectivo con “compañeros, pares y sus estudiantes de grado y posgrado”.
Aguilar, investigador principal en mejora genética animal de INIA, apuntó que “es una gran satisfacción ser parte del reconocimiento. Si bien el ranking está basado en las publicaciones científicas y su impacto por referencias en otras publicaciones, la mayoría de ellas generaron herramientas informáticas para desarrollar investigación en mejora genética animal y vegetal nacional e internacional, que es la disciplina en la que trabajo”.
Consultados por la representación de Uruguay en el listado mundial, Paruelo reparó en que fueran 21 y que todos sean hombres. “Si Uruguay tiene el 0.042% de la población mundial, los 21 uruguayos representamos el 0,009% de los 236.000 científicos y científicas que constituyen el 2% más productivo/citado. Tenemos un problema serio si pensamos en un desarrollo inclusivo apoyado en la ciencia y la tecnología. La lectura de esto es que necesitamos más científicos en general y que debemos reducir una brecha de género escandalosa”.
Aguilar consideró que “INIA podría aspirar a incrementar la representación en el ranking”, dado el “nivel de especialización de sus investigadores”, mientras que Menchaca señaló que el resultado “muestra un ecosistema pequeño, pero competitivo”. En ese sentido, agregó que “Uruguay es un país con muy escasos recursos destinados a la investigación. Que INIA tenga referentes en esta lista indica que la investigación en la institución, llevada a ámbitos exigentes, puede ser bien reconocida”.
“El desafío es ampliar la base. Que no sean solo ‘islas de excelencia’, sino que podamos extenderlo a una masa crítica creciente. Si Uruguay pretendiera esto, no basta con un puñado de investigadores comprometidos, se requiere decisión política y mayor apoyo a nivel institucional y nacional”, agregó el coordinador del área de Salud Animal de INIA.
Por otra parte, Aguilar señaló que “a través del fortalecimiento de la participación de INIA en los programas de estudios de posgrado nacionales, con incorporación de contraparte de centros de investigación referentes a nivel internacional”, es posible fortalecer la cultura de publicación científica y aumentar la visibilidad internacional de la investigación aplicada al agro.
Menchaca señaló que Uruguay necesita promover la motivación y el reconocimiento de quienes investigan. “Cuando se crea un entorno que celebra la curiosidad, la perseverancia y el rigor científico, la publicación deja de ser un simple paper para convertirse en el reflejo natural de un sistema que piensa, crea y comparte. Y ese es el tipo de ciencia que posiciona a Uruguay en el mapa del conocimiento global. Una vez logrado esto, es más fácil dirigir esta capacidad país hacia metas claras, generar valor de este conocimiento y aplicarlo en innovaciones que nos devuelvan desarrollo, beneficio o bienestar. Sembrar conocimiento es cosechar desarrollo”.
Los tres investigadores destacaron la importancia de las políticas públicas y las alianzas interinstitucionales en el posicionamiento de las publicaciones, tecnologías y productos científicos. “Es impensable el mantenimiento y expansión del sistema que genera conocimiento y tecnologías sin una política pública sólida, que provea recursos y que defina una estrategia de desarrollo de infraestructura y, sobre todo, de formación y retención de investigadores e investigadoras”, dijo Paruelo. Resaltó que “fortalecer la integración debe ser una prioridad”, ya que “resolver problemas con facetas productivas, ambientales y sociales es inabordable por parte de una sola institución”. “Las políticas públicas deben aportar previsibilidad y estabilidad, que son necesarias para que algunas personas en Uruguay puedan dedicarse a la investigación. Esto se logra con financiamiento a largo plazo, evitando la fuga de talentos y generando condiciones para que los investigadores puedan tener proyección personal”, agregó Menchaca. Quien concluyó que “Uruguay tiene oportunidades de ser líder mundial en producción sostenible de alimentos” y que “es un liderazgo que está a nuestro alcance, si apostamos a la ciencia como motor de este desarrollo”.