En INIA funciona la cuota parte que corresponde a los productores, pero no es así con el aporte del Poder Ejecutivo: “Han pasado gobiernos de distintos colores y todos terminan sacándole plata a la investigación”.
Montevideo | Todo El Campo | El vicepresidente de la Federación Rural, Ing. Agr. Jorge Andrés Rodríguez, fue propuesto para integrar la Junta Directiva del Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA), cargo que ocuparía a partir del 31 de julio si es aprobado por el Poder Ejecutivo. Consultado sobre la falta de dinero para una de las principales instituciones de investigación que tiene el país, dijo que habría que debatir sobre la participación “política pública” en su gobernanza.
Recientemente se conoció que el Ministerio de Economía, Gabriel Oddone, informó al INIA que no cuenta con los fondos para transferirle, continuando así con una situación que se arrastra de antes.
Consultado Rodríguez sobre el tema dijo que efectivamente el problema “no es de ahora, pero entramos a jugar el partido. Repartieron las cartas, hicieron la seña del 2 y el 4 y no los tienen, no hay plata”, en clara referencia al Gobierno.
Esa falta de recursos lleva a que se deba discutir cómo se compone la gobernanza: “Habrá que discutir estos temas, por ejemplo de gobernanza. ¿Por qué tiene que tener tanto peso la gobernanza política pública si hay un desfasaje de financiamiento del Instituto?”, se preguntó, porque “la cuota parte de los productores está, funciona, pero han pasado gobiernos de distintos colores y todos terminan sacándole plata a la investigación”.
“Es fácil decir qué hay que hacer y hacia dónde tiene que ir el país”, pero “le sacamos los fondos”, cuestionó.
Las declaraciones del Ing. Rodríguez fuero realizadas en el programa Diario Rural (CX 4 Rural).
En Uruguay hay acotada información sobre las razas deslanadas o sus cruzas. Por tal motivo, INIA realiza el proyecto Genera para evaluar el comportamiento reproductivo, aspectos de salud y producción de carne, entre otras cosas.
Montevideo | Todo El Campo | En diciembre de 2024 el Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA) publicó en la Revista INIA (N° 79, pág. 89 y siguientes) el artículo “Ovejas que no se esquilan: tipos, comportamiento y otros beneficios”, entre las que se incluyó información de razas sin lana.
El artículo comienza señalando que “hay razas carniceras y/o lecheras muy eficientes para producir carne (45-50 kg de peso vivo de cordero vendido por año por oveja; Banchero y Vázquez, 2014) por lo que los costos de esquila no implicarían más de dos a tres kilos de carne de cordero por año”.
Continúa con que “el uso de razas deslanadas puras o en cruzamientos para deslanar las razas originales, deberían aportar algo más que evitar la esquila para que les convenga a los sistemas especializados en la producción de carne”.
“Dentro de las características que se describen para las ovejas deslanadas en zonas semiáridas-desérticas, se destacan su amplia estación de cría, su alta fecundidad, eficiencia de conversión, producción y calidad de producto (Bunch y col., 2003; Cardona-Tobara y col., 2020). A su vez, se ha reportado que las razas de pelo son más resistentes a la infección con parásitos gastrointestinales que las razas de lana (Burke y Miller, 2004)”, expresa la publicación.
Entre otras cosas el artículo firmado por destacados técnicos de INIA hace referencia a los cruzamientos con ovinos Dorper y Santa Inés, las primeras razas deslanadas que llegaron a Uruguay (Dorper en los 90 y Santa Inés en 2024).
“La raza Dorper se creó en la década del 30 del siglo pasado con el objetivo de tener una raza adaptada a condiciones áridas de Sudáfrica. Para ello se utilizó la raza africana Persa cabeza negra y la Dorset astada de Inglaterra”, detalla.
Mientras que la raza Santa Inés “es originaria del nordeste de Brasil y resulta del cruzamiento de las razas ovinas Bergamasca de Italia, Morada Nova de Brasil y Somalia de África. Esta última, es antecesora de la raza Persa cabeza negra, por lo que Santa Inés compartiría genes con la raza Dorper”.
LOS AUTORES.
Los autores del artículo son: Dra. Vet. Georgget Banchero, Téc. Agrop. Damián González, Aux. Inv. Alberto García e Ing. Agr. PhD. Ignacio de Barbieri (todos de INIA). Dr. Mauro Minteguiaga (Facultad de Veterinaria). Dra. Vet. Micaela Stazionati (Instituto Nacional De Tecnología Agropecuaria -INTA).
Son cinco proyectos con el objetivo de potenciar la investigación y la innovación agropecuaria y agroindustrial.
Montevideo | Todo El Campo | A través del Fondo Innovagro, la Agencia Nacional de Investigación e Innovación (ANII) y el Instituto Nacional de Investigaciones Agropecuarias (INIA) presentaron Conexionar Innovagro: Soluciones que Crecen y Generan Impacto.
Con el fondo se impulsa la investigación y la innovación para contribuir a un sector agropecuario y agroindustrial más fuerte, eficiente y sostenible.
El presidente de la ANII, Álvaro Brunini, remarcó la necesidad de promover la investigación para fomentar proyectos y el vínculo entre el sector académico y el productivo.
Explicó que el programa Uruguay Innova, que trabajará desde la Presidencia de la República, permitirá crear mayor sinergia entre los ministerios y las agencias públicas y privadas.
El titular del INIA, Miguel Sierra, por su parte, mencionó que esta es la tercera edición del Fondo Sectorial Innovagro y que el desafío abarca más eficiencia, diversificación, sostenibilidad ambiental, uso de nuevas tecnologías, del riego e inteligencia artificial en el contexto de cambio climático y adecuación a normas internacionales.
LOS CINCO PROYECTOS.
Riego inteligente para pasturas: optimización del rendimiento hídrico y productivo
Mayor productividad: Incrementa significativamente el rendimiento de materia seca.
Eficiencia de recursos: Reduce el consumo de agua y energía asociados al riego.
Sostenibilidad ambiental: Contribuye a la conservación del suelo y el agua.
Herramientas validadas: Ofrece recomendaciones técnicas y modelo de simulación para gestión del riego.
Vacuna contra la garrapata bovina: una solución biológica de alto valor sanitario y económico
Reducción de pérdidas: Disminuye el impacto económico de la garrapata en la ganadería.
Control sostenible: Ofrece una alternativa biológica y segura al uso intensivo de acaricidas.
Mejora sanitaria: Fortalece la salud del rodeo y la prevención de enfermedades transmitidas por garrapatas.
Acceso a mercados: Facilita el cumplimiento de normativas de residuos químicos para el ingreso a mercados más exigentes.
Monitoreo DAIS: Inteligencia hídrica para una agricultura irrigada competitiva
Toma de decisiones informada: Provee datos clave para una eficiente y estratégica gestión del riego.
Optimización de recursos: Permite un uso más racional del agua.
Gestión de riesgos: Ayuda a mitigar riesgos asociados a la variabilidad hídrica y la calidad del agua.
Desarrollo sostenible: Promueve una agricultura irrigada que equilibra productividad y cuidado ambiental.
Viticultura 4.0: Innovación en gestión hídrica sostenible y eficiente del viñedo
Consistencia en la calidad del producto: Asegura excelencia en las características del vino.
Eficiencia hídrica y energética: Optimiza el consumo de agua y los costos asociados al riego.
Adaptación al cambio ambiental: Sostenibilidad ante la variabilidad climática por gestionar mejor el recurso agua del viñedo.
Diferenciación en el mercado: Refuerza el posicionamiento de los vinos en segmentos de alta calidad.
Alperujo: De residuo a recurso para alimentación bovina
Solución ambiental: Reduce residuos de la industria olivícola.
Oportunidad económica: Crea una nueva fuente de alimento para el sector ganadero.
Innovación replicable: El proceso puede ser adoptado por plantas procesadoras de aceite, para impulsar sostenibilidad y economía circular.
Miguel Sierra (@INIA_UY) destacó la importancia de unir la capacidad científica del país y vincularla al sector. Por su parte, Álvaro Brunini (ANII) resaltó la necesidad de diversificar la producción agropecuaria e impulsar más I+D+i en el ámbito privado. pic.twitter.com/movqkwAObc
Tecnología y conocimiento para la producción ovina.
Montevideo | Todo El Campo | Desde la Estación Experimental La Magnolia, el investigador Ignacio De Barbieri compartió información sobre cómo se están preparando para la próxima parición ovina, y destacó el uso de una nueva herramienta disponible para todo el país: la aplicación AlertaOvina. Al pie del artículo se publica un enlace para acceder a la descarga.
AlertaOvina es una herramienta desarrollada por instituciones uruguayas, como el Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA), las facultades de Veterinaria y Agronomía (Fvet y Fagro), y el Secretariado Uruguayo de la Lana (SUL).
A través de su uso se podrá acceder a información que anticipa días de alto riesgo de mortandad de corderos y enviar notificaciones personalizadas que facilitan la toma de decisiones en este invierno.
Es una herramienta más para mejorar la eficiencia del sistema y apuntar a una mayor sobrevivencia de los corderos.
La Serie Técnica 272 incluye información sobre nuevas variables genéticas, emisión de metano, eficiencia de conversión, temperamento y reproducción, así como un análisis económico detallado y un estudio ambiental aplicado al norte del país.
Se analizaron 376 cuadros de producción de naranjas, mandarinas y limones de seis empresas del norte y del sur del país, pertenecientes a Upefruy, institución que nuclea el 85-90% de los cítricos que exporta Uruguay.
Montevideo | Todo El Campo | La citricultura nacional dio un paso relevante esta semana al presentar los resultados de la primera medición de huella ambiental que se realiza específicamente para el sector y que arrojó resultados optimistas. Productores, técnicos y referentes del rubro se acercaron a la sede del Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA) en Salto Grande para conocer los detalles del estudio, que fue una iniciativa de Upefruy y contó con la financiación del Fondo de Promoción de Tecnología Agropecuaria (FPTA) de INIA.
La Ing. Alim. (Dra.) María Inés Cabot estuvo a cargo de la actividad ya que fue la líder del proyecto, en el que se analizaron 376 cuadros de producción de naranjas, mandarinas y limones de seis empresas del norte y del sur del país, pertenecientes a Upefruy, institución que nuclea el 85-90% de los cítricos que exporta Uruguay.
Con el apoyo del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca, la Facultad de Agronomía (Universidad de la República) y la Universidad Politécnica de Valencia, se procesó la información relevada y se obtuvieron datos concretos. En el caso de la huella de carbono, el sistema citrícola uruguayo presentó valores de 0,17 kg CO₂ equivalente por kilogramo de fruta y 2.080,78 kg por hectárea, considerando únicamente la etapa de campo. Si se incluye también la etapa de packing, el valor total asciende a 172,08 kg CO₂ eq·ton⁻¹, de los cuales 165,65 kg CO₂ eq·ton⁻¹ corresponden al campo y únicamente 6,43 kg CO₂ eq·ton⁻¹ al packing.
“El valor que obtuvimos para la huella de carbono del sector citrícola es muy positivo. Coincide con el promedio reportado en estudios internacionales que reúnen múltiples casos productivos de distintos países, lo que refleja que nos encontramos en niveles comparables con los de otros sistemas citrícolas evaluados a escala global. En algunos casos, incluso, los valores registrados en Uruguay resultan más bajos, según la especie considerada y el país con el que se compare. Es un buen punto de partida y todavía hay margen para seguir mejorando. Además, este estudio marca un antes y un después para el sector, porque es la primera vez que se mide la huella de carbono con un enfoque representativo del sistema citrícola a escala nacional y con un nivel técnico comparable con el de otras cadenas agroalimentarias”, destacó Cabot.
Otro impacto ambiental relevante evaluado fue la escasez hídrica. En este caso, el sistema citrícola uruguayo registró un valor de 0,28 m³ equivalentes por kilo de fruta y 2.552,33 m³ equivalentes por hectárea de campo cultivado, considerando solo la etapa de campo. Si se incluye también el packing, el resultado asciende a 279,39 m³ equivalentes por tonelada, de los cuales 277,19 m³ eq·ton⁻¹ corresponden al campo y 2,20 m³ eq·ton⁻¹ al packing.
Entre los principales puntos críticos asociados a la huella ambiental que arrojó el estudio se encuentran los fertilizantes, tanto su producción, como las emisiones debido a su aplicación y la utilización de maquinaria agrícola como el tractor. “A partir de estos resultados, se plantearon una serie de recomendaciones técnicas orientadas a mitigar estos impactos, incluyendo opciones tecnológicas actualmente en desarrollo y otras con potencial de adaptación al sector citrícola uruguayo”, dijo Cabot.
En esa línea, se abordaron las principales medidas tecnológicas de mitigación recomendadas. “Las empresas ya están incorporando tecnologías y alternativas de manejo para mitigar los puntos críticos detectados. Desde INIA hemos generado información sobre opciones de manejo del suelo, para mejorar la estructura y la microbiología, y aprovechar lo que no aprovecha la planta, minimizando las pérdidas de fertilizantes. También hemos investigado otras opciones de manejo, como las coberturas verdes o el mulch orgánico protector, que mitigan las pérdidas y hacen más eficiente el uso del recurso hídrico, o las zonas de amortiguación cercanas al cultivo, para reducir el escurrimiento de sedimentos, nutrientes y agroquímicos desde áreas con uso productivo hacia cuerpos de agua”, explicó la Ing. Agr. (Dra.) Joanna Lado, investigadora del Sistema Vegetal Intensivo y del área de Agroalimentos de INIA.
A nivel metodológico, el proyecto permitió obtener factores de emisión concretos para Uruguay, que permiten cuantificar las pérdidas de nitrógeno de forma más precisa. “Esto permite obtener resultados más certeros adaptados al suelo, al clima y a la producción nacional. Entonces, cuando sea necesario cuantificar el impacto ambiental de un predio citrícola, los técnicos podrán acceder a factores de emisión representativos y seleccionar los que mejor se ajusten a las características específicas de su caso de estudio”, detalló Cabot.
Por último, se presentó la calculadora de huella de carbono diseñada en el marco del proyecto. “Es la única que hay en Uruguay adaptada especialmente a las características del sistema productivo nacional. Además, es muy simple de usar, porque las empresas solo tienen que completar determinados datos en pestañas específicas y obtienen su resultado”, explicó la líder del proyecto. Desde INIA destacaron los resultados del proyecto con una visión a futuro. “Lo más importante de este trabajo es que trazó una línea de base de impactos de la citricultura que no existía y detectó los puntos clave en los que hay que trabajar para seguir mejorando. La buena noticia es que tenemos tecnologías y conocimiento disponible, en buena parte desarrollado por INIA, y que hay compromiso por parte del sector productivo para seguir diferenciándose, ahora, en base a indicadores sólidos y concretos que antes de este proyecto no estaban cuantificados”, destacó Lado.