Nueva Zelanda invierte en hongos para reducir efectos agrícolas adversos.

Nueva Zelanda invierte en hongos para reducir efectos agrícolas adversos.

Necesitamos herramientas y tecnologías innovadoras para ayudar a los agricultores a reducir el uso de fertilizantes nitrogenados en los establecimientos pastoriles mientras mantenemos la producción y la rentabilidad.

Damien O’Connor, ministro de Agricultura de Nueva Zelanda, dijo que el Gobierno de su país está invirtiendo US$ 7,3 millones en un programa, de 7 años de duración, que busca reducir los gases de efecto invernadero agrícolas y la lixiviación de nitratos.

El uso de hongos con un fin ambiental no es nuevo. En 2013, un estudio publicado por el Smithsonian Tropical Research Institute reveló que algunos hongos, “colaboran” con las raíces de los árboles en el proceso de acumulación de carbono en el suelo. Investigadores identificaron que son hongos con la habilidad de alterar hasta en un 70% la cantidad de carbono que se acumula en el suelo. Una enorme contribución, considerando que el suelo captura carbono en forma masiva, incluso en mayor cantidad que las plantas y el aire juntos.

“Para nuestro futuro, necesitamos herramientas y tecnologías innovadoras para ayudar a los agricultores a reducir el uso de fertilizantes nitrogenados en los establecimientos pastoriles mientras mantenemos la producción y la rentabilidad”, dijo el ministro.

El programa N-Vision NZ, es al cual se refirió O’Connor, el cual comprende diferentes tecnologías y/o pruebas, que se detallan

N-Retain: una nueva tecnología de inhibidores de la nitrificación que buscará nuevas formas de bloquear los procesos biológicos en el suelo que conducen a las emisiones de óxido nitroso y la lixiviación de nitratos.

N-Test: una nueva prueba de suelo para informar las decisiones de fertilizantes nitrogenados en establecimientos pastoriles, que ayudará a capitalizar el nitrógeno que ya está en la materia orgánica del suelo.

N-Bio Boost: un bioinoculante fúngico para aumentar la eficiencia del uso de nitrógeno, que examinará cómo los hongos naturales aumentan la eficiencia del nitrógeno de las plantas como otra forma de producir productividad a prueba de futuro.

Ravensdown, la cooperativa de fertilizantes y agroquímicos con sede en Christchurch (ciudad ubicada en la costa este de la isla sur de Nueva Zelanda), lidera el programa y contribuirá económicamente con su desarrollo, y la Universidad de Lincoln y Plant & Food Research proporcionará experiencia en investigación.

El gerente general de innovación y estrategia de Ravensdown, Mike Manning, dijo que “los investigadores de la Universidad de Lincoln han descubierto cepas naturales de hongos que reducen la actividad de microbios específicos, que están involucrados con el ciclo y las pérdidas de nitrógeno. Estas pérdidas de nitrógeno pueden ocurrir como lixiviación de nitratos a través del suelo, lo que tiene un efecto perjudicial potencial en las vías fluviales, y como óxido nitroso, una potente emisión de gases de efecto invernadero”.

“Aunque ocurre naturalmente en suelos pastoriles a un nivel relativamente bajo”, aumentar el nivel de hongos “altera el ciclo del nitrógeno para reducir las pérdidas” dañinas al medio ambiente. Por el momento “la investigación indica que estamos ante un gran potencial para mitigar las emisiones de gases de efecto invernadero y reducir la pérdida de nitrógeno en las vías fluviales”, indicó.

En definitiva, N-Vision NZ aplicará ciencia y tecnología de vanguardia para crear herramientas que los agricultores puedan usar en las chacras. Es importante destacar que los agricultores tendrán opciones para mantener la rentabilidad al tiempo que minimizan el impacto ambiental de su uso de la tierra.

O’Connor dijo que los productos y tecnologías desarrollados a través del programa N-Vision NZ estarán ampliamente disponibles bajo términos comerciales.

“Esto asegurará que los beneficios ambientales y económicos se extiendan a toda Nueva Zelanda y no solo a los clientes de Ravensdown”, añadió.

En la fotografía, el profesor John Hampton y el Dr. Hossein Alizadeh de la Universidad de Lincoln recogen una muestra de óxido nitroso.

En base a Farmers Weekly y Funiber; foto de Farmers Weekly.

INIA presentó el primer manual de consulta sobre huella de carbono en la ganadería.

INIA presentó el primer manual de consulta sobre huella de carbono en la ganadería.

Hacer disponible un bien público a diversos usuarios que permite dar mayor robustez y representatividad a las estimaciones de emisiones de GEI.

El Instituto Nacional de Investigación Agropecuario publicó en su página web el documento “Factores de emisión y coeficientes para estudios de la Huella de Carbono en Uruguay: Sector Ganadero”, introduciendo al lecto en uno de los temas del momento y de alta preocupación de los consumidores.

De esa forma se busca dar información específica, teniendo en cuenta que ésta es “fundamental para lograr mayor exactitud en la cuantificación de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) en la producción ganadera”, dice el texto al comenzar.

El manual de poco más de 30 páginas muestra “los diferentes resultados obtenidos a nivel de investigación nacional con relación a factores de emisión aplicables en nuestras condiciones de producción, así como información específica en cantidad y calidad de diversas fuentes forrajeras utilizada en nuestros sistemas productivos”.

Sobre todo se “marca un punto de inflexión en hacer disponible un bien público a diversos usuarios que permite darle mayor robustez y representatividad a las estimaciones de emisiones de GEI para el beneficio de la producción agropecuaria nacional”.

Acceda al manual: Factores de emisión y coeficientes para estudios de huella de carbono en Uruguay: sector ganadero. Manual de consulta. (inia.uy)

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