Las financieras estarían por detrás de los certificados de sostenibilidad en la industria cárnica.

Las financieras estarían por detrás de los certificados de sostenibilidad en la industria cárnica.

La industria cárnica debería actuar urgentemente para lograr el reconocimiento de las métricas climáticas que diferencian el efecto de calentamiento de las emisiones de metano biogénico de corta duración en comparación con las emisiones de dióxido de carbono

Montevideo | Todo El Campo | Los principales impulsores de la presentación de informes sobre las credenciales de sostenibilidad en las cadenas de valor de la carne roja australiana no son los consumidores, sino los bancos y el Gobierno, dice un artículo publicado por Beef Central, un sitio web dedicado a la carne de vacuno australiana.

En un extenso artículo publicado el lunes 6, Beef Central hace referencia a un artículo científico publicado en la revista Agriculture el 29 de abril donde se asegura que “se encontró poca evidencia de que los consumidores sean los impulsores de la certificación de sostenibilidad”, por el contrario, “los principales impulsores” son “el sistema financiero mundial” que se expresa a través de “políticas coordinadas de acción climática por parte de los proveedores de servicios financieros y en la legislación financiera gubernamental emergente relacionada con el clima”.

El estudio referido fue publicado en la revista científica Agriculture el 29 de abril, titulado Drivers of Sustainability Credentialling in the Red Meat Value Chain: A Mixed Methods Study, escrito por el científico de CSIRO, el Dr. Bradley Ridoutt (*), y recomienda que la industria de la carne roja debería “actuar urgentemente” para lograr el reconocimiento de las métricas climáticas que diferencian el efecto de calentamiento de las emisiones de metano biogénico de corta duración en comparación con las emisiones de dióxido de carbono.

Agrega que la transición a cero emisiones netas de gases de efecto invernadero presenta muchos riesgos para las cadenas de valor de la carne roja, lo que podría implicar intervenciones costosas y un acceso más difícil a los servicios financieros, con implicaciones directas para los costos de producción y el valor de los activos.

Recomienda una “acción urgente” por parte de la industria de la carne roja para lograr el reconocimiento formal y el uso de métricas climáticas que diferencien el efecto de calentamiento de las emisiones biogénicas de metano de corta duración en comparación con las emisiones de dióxido de carbono.

Falta “un enfoque de la acción climática en las cadenas de valor de la carne roja que sea proporcional al perfil de emisiones de gases de efecto invernadero, que está dominado por el metano biogénico de vida corta”, agrega, y añade: “Los objetivos de estabilización climática del Acuerdo de París pueden cumplirse sin reducir estas emisiones a cero neto”.

Si bien hay alguna evidencia de que los consumidores están dispuestos a pagar más por productos cárnicos con credenciales de sostenibilidad, señala el informe, también hay evidencia que apunta a lo contrario.

“En general, la evidencia relativa a la disposición a pagar por productos cárnicos diferenciados por la acreditación de sostenibilidad es limitada, ya que se deriva principalmente de experimentos de elección utilizando productos hipotéticos en lugar de estudios realizados en entornos de consumidores reales”, dice.

Un mensaje recurrente del estudio es que los procesadores no ven valor en la acreditación de sostenibilidad a nivel de producto para los consumidores.

La consulta con los procesadores de carne roja reveló escasas pruebas de que las credenciales de sostenibilidad sean una oportunidad de creación de valor para los consumidores.

La principal excepción fue en el caso de los productos cárnicos rojos 100% alimentados con pasto, para los que existe una prima de precio en algunos mercados y donde las credenciales de sostenibilidad pueden mejorar la propuesta de valor general para los consumidores.

Varios procesadores destacaron la demanda de los consumidores de productos de carne roja 100% alimentados con pasto de primera calidad y señalaron que, para estos productos, las credenciales de sostenibilidad eran un atributo de apoyo.

Esto incluyó credenciales de sostenibilidad como “libre para deambular”, lo que implica un alto nivel de bienestar animal, libre de hormonas y antibióticos, y criado utilizando prácticas agrícolas regenerativas.

De manera abrumadora, los procesadores de carne roja australianos identificaron que la principal demanda de acreditación de sostenibilidad proviene de grandes entidades corporativas en la cadena de valor, de bancos y otros proveedores de servicios financieros, y del Gobierno: “La opinión común sobre las grandes entidades corporativas en la cadena de valor era que la acreditación de la sostenibilidad tenía menos que ver con aumentar el valor para los consumidores de carne roja y más con abordar sus propios requisitos para reportar información de sostenibilidad corporativa y abordar las políticas corporativas”.

REGULACIÓN GUBERNAMENTAL

Además de los impulsores de la acreditación de sostenibilidad en el sector financiero, la consulta con los procesadores de carne roja también identificó la regulación gubernamental emergente.

El Departamento del Tesoro del Gobierno de Australia ha propuesto un proyecto de ley con una implementación gradual que en un corto número de años requerirá que las empresas con un ingreso anual de 50 millones de dólares australianos y tan solo 100 empleados informen sobre los procesos de gobernanza relacionados con el clima, la planificación de la transición y los objetivos relacionados con el clima, y las emisiones de GEI.

Muchos procesadores de carne roja en Australia superarían estos umbrales de información, al igual que los minoristas corporativos de alimentos y comestibles.

El proyecto de ley exige a las empresas que divulguen las emisiones materiales de alcance 3, que se refieren a las emisiones que se producen en la cadena de valor de la entidad declarante.

En el caso de un procesador de carne roja, esto incluiría las emisiones asociadas con el sistema de producción que produjo el ganado y, en el caso de un minorista de carne roja, esto incluiría las emisiones de GEI asociadas con la cría y el procesamiento.

El estudio dice que el marco australiano de legislación en torno a la divulgación relacionada con el clima puede verse como una respuesta a los desarrollos emergentes de la información financiera internacional que han surgido como resultado del trabajo del Grupo de Trabajo sobre Divulgación Financiera Relacionada con el Clima establecido por el Consejo de Estabilidad Financiera del Banco de Pagos Internacionales (BPI), “que puede considerarse un impulsor de origen”.

Si bien las oportunidades para que las cadenas de valor de la carne roja se beneficien de la acreditación de la sostenibilidad pueden ser pocas, los impulsores de más allá de la cadena de valor presentan muchos riesgos, según el estudio.

“El riesgo es que, cada vez más, la toma de decisiones a nivel empresarial en la cadena de valor de la carne roja se vea directamente influenciada por los proveedores de servicios financieros”, agrega.

“Tampoco es descartable que los bancos puedan reequilibrar sus carteras de préstamos e inversiones lejos de los productores de carne roja, lo que dificultaría la refinanciación o la compra de granjas productoras de ganado ovino y vacuno sin intervenciones a gran escala para mitigar o compensar las emisiones a través del secuestro de carbono en los suelos y la vegetación”, lo que “sin duda tendría implicaciones para la productividad, la rentabilidad y el valor de los activos”.

Otro riesgo es que los productores más pequeños que no puedan cumplir con los nuevos requisitos de información corran el riesgo de quedar fuera de las cadenas de suministro.

Otra observación importante fue que los principales impulsores de la acreditación de la sostenibilidad no son locales, sino que se originan en la formulación de políticas globales, surgen de fuera de la cadena de valor y crean el riesgo de interferir con los procesos normales de funcionamiento de la cadena de valor que tradicionalmente se refieren a la producción eficiente de bienes y servicios que son valorados por los consumidores.

“Lo que está surgiendo es una situación en la que las instituciones financieras se alejan de las cadenas de valor y los consumidores y toman decisiones sobre el ritmo y el alcance del cambio social y ambiental”.

Artículo completo: Las instituciones financieras, no los consumidores, son el principal impulsor de la acreditación de sostenibilidad en la industria de la carne roja: estudio – Beef Central

(*) Texto completo gratuito | Impulsores de la acreditación de la sostenibilidad en la cadena de valor de la carne roja— Un estudio de métodos mixtos (mdpi.com)

Nota. El Dr. Ridoutt ha publicado anteriormente una investigación que muestra que el objetivo de “neutralidad climática” es realista para la industria australiana de la carne roja para 2026: La neutralidad climática es «realista y alcanzable» para el sector de la carne roja de Australia para 2026 – Beef Central

Argentina. Empresa entrerriana logra la primera Declaración Ambiental en la producción ganadera.

Argentina. Empresa entrerriana logra la primera Declaración Ambiental en la producción ganadera.

El Ing. Agr. Paolo Fontana es el director del establecimiento San Esteban, empresa que trabaja exclusivamente con Angus debido a la rusticidad y adaptabilidad al entorno que posee.

Entre Ríos, Argentina | Todo El Campo | Una empresa ganadera familiar del departamento Federal, provincia de Entre Ríos, demostró la viabilidad de combinar la innovación eficiente con la sostenibilidad ambiental reduciendo sus emisiones de gases de efecto invernadero.

La empresa obtuvo la Declaración Ambiental por cada kilogramo de animal en peso vivo, tras analizarse exhaustivamente las emisiones y capturas de carbono en su producción silvopastoril, informó el canal de noticias Todo Noticias (TN).

El Ing. Agr. Paolo Fontana -de origen italo-argentino- es el director del establecimiento San Esteban, empresa que trabaja exclusivamente con Angus debido a la rusticidad y adaptabilidad al entorno que posee.

Con una carga animal aumentada y una producción más eficiente, lograron mejorar tanto la calidad de la carne como sus márgenes brutos a pesar de ser un terreno con sus propios problemas: suelos arcillosos y drenaje deficiente.

Ahora San Esteban se destaca por su enfoque en el carbono negativo y el manejo sostenible del monte.

Preocupado por garantizar la transparencia y la calidad de su producción, Fontana implementó rigurosos sistemas de trazabilidad, como el uso de caravanas y balanzas electrónicas, así como el empleo de chips para recopilar información detallada desde el nacimiento hasta la faena de los animales. Esta dedicación a la trazabilidad se complementó con un firme compromiso con la calidad, lo que llevó a iniciar el proceso de certificación ambiental para analizar el impacto de carbono de su campo.

El resultado: la obtención de la Declaración Ambiental de Producto (EPD) por cada kilogramo de animal en peso vivo. Este logro, resultado de un estudio realizado por un equipo multidisciplinario del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) y la Universidad de Río Cuarto, marca un avance significativo en la medición y comprensión del impacto ambiental en la producción ganadera. El análisis se llevó a cabo utilizando el método de Análisis de Ciclo de Vida, de acuerdo con la norma ISO 14025 de Ecoetiquetado, publicó TN.

Los resultados del estudio revelaron un impacto ambiental sorprendente: logró un balance de carbono negativo, con -1,77 kg CO2eq por cada kilogramo de peso vivo en la tranquera del campo. Para Fontana, este logro refuerza su convicción de que el monte es una valiosa oportunidad cuando se maneja de manera inteligente, con prácticas de limpieza, siembra y rotación de animales.

Por otra parte, considerando los cambios y las exigencias de la Unión Europea al momento de importar, en una serie de modificaciones que se implementarán en 2025, Fontana reconoció el valor estratégico de la certificación como empresa carbono neutral. Consideró que esta distinción no solo proporciona una ventaja competitiva en el mercado internacional, sino que también abre nuevas oportunidades de negocio.

Pero la creciente demanda de productos con certificación ambiental no se limita únicamente a Europa, sino que también se observa en otros mercados importantes como Estados Unidos, Alemania, Suiza y China. Fontana reconoció este cambio en los hábitos de consumo y está comprometido en expandir su negocio para satisfacer esta demanda creciente. En la foto el Ing. Paolo Fontana en San Esteban. Foto Expoagro.

Instituciones científicas y tecnológicas de 45 países estudiaron cuánto carbono pueden almacenar los bosques nativos.

Instituciones científicas y tecnológicas de 45 países estudiaron cuánto carbono pueden almacenar los bosques nativos.

Los bosques representan entre el 80% y el 90% de la biomasa vegetal mundial y cumplen con un rol clave en la mitigación y en la adaptación al cambio climático.

Montevideo | Todo El Campo | Más de 200 instituciones de ciencia y tecnología de 45 países participaron de una investigación sobe el carbono que pueden acumular los bosques nativos, determinando que el almacenamiento es de 328 gigatoneladas. La información generada cuantifica y pone en valor el aporte de los bosques en su rol de mitigación al cambio climático.

El estudio fue publicado en la revista científica Nature bajo el título Evaluación global integrada del potencial de carbono de los bosques naturales.

Los bosques son un importante sumidero de carbono terrestre, pero los cambios antropogénicos en el uso de la tierra y el clima han reducido considerablemente la escala de este sistema”, comienza diciendo.

Por otra parte, un artículo del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) de Argentina señala al respecto que los bosques representan “entre el 80% y el 90% de la biomasa vegetal mundial” y cumplen con “un rol clave en la mitigación y en la adaptación al cambio climático, debido a que son un importante sumidero de carbono terrestre”.

Partiendo de esas premisas, las investigaciones se enfocaron “en comprender cuánto carbono pueden almacenar los bosques nativos”. El trabajo en Nature demostró que el almacenamiento actual de carbono forestal es de 328 gigatoneladas.

Para arribar a esa conclusión se estudiaron datos de 1.188.771 parcelas forestales en todo el mundo, donde se midieron los diámetros de los árboles, densidad y biomasa y se emplearon modelos que combinan mediciones de carbono con datos climáticos, suelo, topografía, cobertura forestal y perturbaciones humanas.

Pablo Peri, coordinador del Programa Nacional Forestal del INTA y uno de los especialistas que participó del estudio dijo que “el trabajo se desarrolló con el objetivo de evaluar cuánto carbono pueden almacenar los bosques en todo el mundo y cómo ha sido afectado por las actividades humanas”.

Agregó: “La información generada es importante ya que cuantifica el aporte de los bosques del mundo en su rol de mitigación al cambio climático”.

En el trabajo se estimó que el almacenamiento actual de carbono forestal es de 328 gigatoneladas (Gt), un valor “menor que el potencial natural total que podrían tener los bosques”, destacó Peri.

Una gigatonelada (Gt) equivale a 1.000 millones de toneladas. Una tonelada son 1.000 kilos. “Se estima que todos los animales del mundo pesan aproximadamente 4 gigatoneladas (Gt), mientras que todo el plástico del mundo equivale a 8 Gt”, comparó.

Del potencial de almacenar carbono en los bosques, 123 Gt de carbono correspondería a las regiones tropicales, 55 Gt C a las regiones templadas, 14 Gt C (5–25 Gt C) a las regiones boreales y 25 Gt C (9–41 Gt C) a las regiones secas.

“Los resultados respaldan la idea de que la conservación, restauración y gestión sostenible de diversos bosques ofrecen contribuciones valiosas para alcanzar los objetivos globales de clima y biodiversidad”, señaló Peri.

Como conclusión del estudio se destaca que “a nivel global los modelos predijeron que el 69% del carbono de árboles vivos se encuentra en regiones tropicales, mientras que las regiones templadas, boreales y secas representan el 18%, 11% y 1%, respectivamente”.

Foto de portada de Verónica Etchebarne Palla | Revista INIA, junio 2020 | Bosque serrano de Sierras del Este.

El estudio original fue publicado en la revista científica Nature bajo el título Evaluación global integrada del potencial de carbono de los bosques naturales

El 75% de los gases de efecto invernadero proviene del sector energético y la quema de combustibles fósiles.

El 75% de los gases de efecto invernadero proviene del sector energético y la quema de combustibles fósiles.

Eliminar la desforestación, el buen manejo de campo natural, de pasturas, la agricultura conservacionista, la ganadería regenerativa, todo eso ayuda a reducir emisiones.

Montevideo | Todo El Campo | El vicepresidente del Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria, Walter Baethgen, dijo que, a pesar de las evidencias, la ganadería es presentada como la mala en mundo urbanizado, en el que el 90% de las personas vive en las ciudades y está cada vez más lejos del proceso de producción de alimentos.

El especialista indicó que cuando se menciona el “efecto invernadero, enseguida se piensa en algo malo, pero el efecto invernadero es lo que permite que haya vida en el planeta” y consiste en el mantenimiento del calor que “cuando va a escapar a la atmósfera se encuentra con algunos gases que son como el techo de un invernáculo, que absorben ese calor y lo vuelven a emitir. Sin ese efecto invernadero natural no podría haber vida en el planeta”.

El problema está en el efecto invernadero aumentado, y eso se debe a que en los últimos 250 años la actividad humana generó muchos de esos gases, con la capacidad de atrapar calor y volverlo a emitir, al punto de que estamos en un planeta que, si fuera un invernáculo, tiene el techo de vidrio más grueso, atrapa más calor y modifica el clima del mundo”.

Agregó que “no importa tanto que la temperatura aumente de cero a cinco grados cada cien años, lo que importa es que eso desestabiliza el clima y entonces hay más sequías, más inundaciones, más zonas de calor”.

Por tanto, “el primer efecto del cambio climático es el efecto invernadero aumentado, y si nos importa el cambio climático la primera pregunta es de dónde salen los gases con efecto invernadero”, planteó.

El origen de esos gases, “en casi el 75%, viene del sector energético, de la quema de combustibles fósiles; y si en verdad lo que nos importa es el cambio climático, no nos distraigamos con cosas que en la suma representan la cuarta parte de las emisiones; concentrémonos en ese 75%”.

PÉRDIDAS FUGITIVAS DE METANO.

Baethgen explicó también qué son las pérdidas fugitivas de metano: “Cada vez que se abre una mina de carbón, antes que la gente ingrese a trabajar, hay que ventilarla” por la acumulación de metano. Además, “cuando se abre un pozo de petróleo hay un escape de metano que sigue saliendo mientras se explota el pozo”. Y la tercera pérdida fugitiva se da en las tuberías, “desde el yacimiento de gas natural hasta nuestro hogar. Todas las tuberías tienen pérdidas”.

En los tres casos, “son pérdidas por ineficiencias, que la industria debería reducir hasta por un motivo económico”. La suma de las pérdidas fugitivas de esas tres fuentes da “el 6,8% del total de emisiones de gases de efecto invernadero”. En contraste, “todas las vacas del mundo emiten un poco menos que eso. Solo las fugas del sector combustibles fósiles son mayores que el metano de todas las vacas del mundo”.

EL CICLO EN LA ACTIVIDAD GANADERA.

Ingresando en el sector productivo ganadero, Baethgen dijo que el vacuno “come el carbono que está en el pasto y lo transforma en proteína, en grasa y hueso, pero hay una parte que se pierde como metano”, que “a los diez o quince años se oxida y pasa a dióxido de carbono, que vuelve al ciclo de la fotosíntesis”, a ser parte de una pastura que la vaca vuelve a consumir. Por tanto, en ese ciclo, “no hay una entrada ni generación de carbono nuevo y eso es importantísimo”, remarcó.

Con el combustible fósil pasa algo distinto: “En el subsuelo hay lugares en donde el carbono estuvo millones de años y un día comenzamos a liberarlo e ingresamos carbono nuevo, no es el mismo carbono reciclado”.

Cuando se quema un bosque tropical “pasa una cosa parecida”, porque ese carbono que estaba en una masa enorme de árboles, cuando estos fueron cortados o prendidos fuego, se libera y entra al ciclo del carbono en que antes no estaba”.

“El número que nos tiene que importar son las entradas netas: diecisiete millones de toneladas de metano por año”, precisó.

LO QUE SE PUEDE HACER DESDE EL AGRO.

Por otra parte, Baethgen dijo que “hay mucho por hacer también en el sector agropecuario”, bajando las emisiones netas, y eso se logra “reduciendo las emisiones o lo que hay en la atmósfera”.

La emisión se reduce “atacando el 75%, descarbonizando las economías, usando energías renovables. Uruguay es un ejemplo en el mundo, casi el 100% de la electricidad es renovable, más del 70% de la energía es renovable. Ese es el camino”.

“Eliminar la desforestación, el buen manejo de campo natural, de pasturas, la agricultura conservacionista, la ganadería regenerativa”, todo eso es reducir emisiones. “Lo otro interesante es cómo capturo o cómo limpio la atmósfera. Lo hago secuestrando carbono con el manejo, con buenos sistemas agropecuarios o aumentando la forestación”.

LA MALA IMAGEN DE LA GANADERÍA

El vicepresidente del INIA dijo que “la imagen de la ganadería en el mundo es mala”, y en esa percepción tal vez tenga que ver la urbanización de la humanidad: “Yo creo que el mundo está cada vez más urbano, el 90% de la gente vive en las ciudades y está cada vez más lejos del proceso de producción de alimentos”. Cuando a esa persona le dicen que la vaca contamina y lo mejor es no comer carne, “como está lejos del proceso, cree eso con facilidad. Además, cree que en el mundo hay un sistema de producción ganadera y lo asocia a la quema del bosque tropical para poner pastura y comenzar a producir”.

Pero “¿qué pasa con los sistemas donde hay ganado y herbívoros desde hace seis u ocho millones de años? Esos herbívoros, junto con los fuegos naturales, fueron los que hicieron que esos paisajes se mantuvieran como pasturas naturales”, aseguró Baethgen. “La pregunta que tenemos que hacernos es qué es lo natural en Uruguay, ¿qué es lo que había hace seis u ocho millones de años? Había herbívoros. Esa es una cosa para pensar”.

La exposición de Baethgen fue en la primera edición de Agro en Punta Expo & Business.

Fuente: La Mañana. Más información sobre la exposición de Baethgen: Derribando mitos: la ganadería y los gases de efecto invernadero (contenidoscrea.org.ar)

Foto de portada de CREA.

COP 28 presentó nuevo reporte sobre emisiones de gases y mitigación, con presencia de ministro Mattos.

COP 28 presentó nuevo reporte sobre emisiones de gases y mitigación, con presencia de ministro Mattos.

El informe presenta una evaluación global integral de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) provenientes de los sistemas agroalimentarios ganaderos. Allí se sugiere que el sector ganadero puede desempeñar un papel fundamental en la reducción en las emisiones de GEI.

Montevideo | Todo El Campo | El viernes 8 de diciembre, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) presentó en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP 28) que se está llevando a cabo en Dubai su nuevo reporte “Caminos hacia menores emisiones: Una evaluación global del efecto invernadero, emisiones de gases y opciones de mitigación de sistemas agroalimentarios ganaderos”. El evento comenzó con unas palabras de apertura por parte del ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca Fernando Mattos.

El informe presenta una evaluación global integral de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) provenientes de los sistemas agroalimentarios ganaderos. Allí se sugiere que el sector ganadero puede desempeñar un papel fundamental en la reducción en las emisiones de GEI.

Este informe, reemplaza y disminuye la cifra de emisión asociada a la ganadería. Los hallazgos del Modelo de Evaluación Ambiental Ganadera Global (GLEAM) de las Naciones Unidas, revelan que los sistemas ganaderos agroalimentarios (que incluyen ganado, búfalos, ovejas, cabras, cerdos y pollos) son responsables de 6,2 gigatoneladas (Gt) de equivalente de dióxido de carbono (CO2 eq) en emisiones. Esto representa el 12% de todas las emisiones antropogénicas de GEI (con base en el año de referencia 2015). Es importante señalar que esta cifra es inferior a las estimaciones anteriores de GLEAM utilizando las mismas métricas tradicionales.

La intensidad de las emisiones, o huella de carbono, de la producción ganadera varía significativamente entre países, especies y sistemas de producción debido a diferencias en razas, prácticas de manejo, calidad del alimento y condiciones ambientales.

La adopción de prácticas sostenibles es crucial para lograr menores emisiones y mitigar el impacto ambiental de los sistemas ganaderos. Estas incluyen mejoras de la salud y bienestar animal, mejorar la productividad del ganado, implementación de nuevas prácticas de alimentación y nutrición, la reducción de la pérdida y el desperdicio de alimentos, la mejora de las prácticas de cría y la implementación de medidas dirigidas directamente a las emisiones de GEI. Al implementar colectivamente estas mejoras, el sector ganadero tiene la potencial para lograr reducciones de emisiones.

Esta divulgación es muy importante para las ganaderías del mundo porque la estimación original de la FAO realizada en el 2006 imputó un 18% de las emisiones totales a ese sector, valor popularizado en el trabajo La Larga Sombra del Ganado. En el primer reporte GLEAM en el 2013, la cifra fue disminuida a 14,5% por una mejora en el método de estimación. Finalmente, con este nuevo reporte que acaba de ser comunicado, se estima que la producción animal representa a un 12% con la utilización de métricas tradicionales. El INAC junto con el MGAP promueven el uso de métricas alternativas (GWP*) que reconocen que el metano es un gas de vida corta. Si se generaliza este uso se puede anticipar que la cifra de emisiones actualmente divulgada (12%) será sustantivamente menor. Adicionalmente cuando además de la emisión se analice la captura de los sistemas ganaderos es posible que la ganadería uruguaya sea climáticamente neutra es decir no contribuya al calentamiento adicional del planeta algo sobre lo que ya existe alguna evidencia inicial en trabajos elaborados por el INIA.

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