En España dicen que Uruguay es “la capital de esquiladores de ovejas en el mundo”.

En España dicen que Uruguay es “la capital de esquiladores de ovejas en el mundo”.

Lejos de las cámaras de televisión, nuestros esquiladores son verdaderos representantes del trabajo y de los trabajadores uruguayos. Para nosotros debería ser motivo de orgullo.

Montevideo | Todo El Campo | Durante la pandemia los esquiladores uruguayos fueron noticia aquí, en España y en otros países del mundo, porque mientras las fronteras se cerraban un grupo de esos profesionales viajó desde Carrasco al aeropuerto de Barajas (Madrid) a cumplir una función fundamental en el rubro ovino y para la cual no cuentan con personal preparado ni con ciudadanos con ganas de llevar a cabo tal tarea, a pesar de que es bien paga.

Pero no solo eso, los esquiladores uruguayos mostraron a España y los españoles su don de gente y su profesionalismo que se reflejó en el rendimiento como en el cuidado de cada oveja.

Esa no fue la primera vez que viajaban a España, ni España fue el único destino. Desde hace mucho hacen ese viaje, trabajan y vuelve a continuarlo aquí durante la zafra; y así como ocurre respecto a España puede decirse de otros países.

Lo cierto es que lejos de las cámaras de televisión, nuestros esquiladores son verdaderos representantes del trabajo y de los trabajadores uruguayos. Para nosotros debería ser motivo de orgullo.

La pandemia pasó y todos los años los viajes se repiten: llegan a Barajas y luego son destinados a diversos establecimientos en diferentes puntos de España. Cumplen su función, se trasladan a otro predio y así sucesivamente. Cuando terminan regresan a Uruguay o van a otro destino en el extranjero.

En España y en el mundo están contentos con los esquiladores uruguayos, y por eso siempre los vuelven a convocar.

El reconocimiento es tal que ha trascendido los predios productivos y las conversaciones entre productores para llegar a diversos medios de comunicación.

El viernes 20, La Sexta de Madrid publicó un artículo que tituló: Uruguay, la capital de los esquiladores de ovejas del mundo: “Desde muy pequeño te exigen hacer la escuela y te dan un carné como profesional”.

Título de La Sexta (España) del 20 de febrero de 2026.

Comienza diciendo que año a año se hace un llamado a esquiladores para atender a las ovejas de ese país: “Ante la falta de trabajadores españoles, los uruguayos se posicionan como la alternativa para poder hacer frente a la demanda de trabajo”.

España necesita 350 esquiladores más para cubrir las necesidades de 15 millones de ovejas, y como no los tiene llama a personal extranjero.

En Uruguay “hay escuelas que enseñan el oficio de esquila, entonces desde muy pequeño ya se exige a hacer la escuela y te dan un carné como profesional de esquilador y con eso ya salía a esquilar”, dijo uno de los contratados, que al terminar su trabajo allá viajará a Brasil: “Donde haya ovejas, estamos”.

Foto de portada: redes sociales.

En Australia preocupa la falta de esquiladores que pone en riesgo la cadena lanera.

En Australia preocupa la falta de esquiladores que pone en riesgo la cadena lanera.

Si no hay quien esquile, no vale la pena pensar en la industria lanera.

“Sin esquiladores, la industria de la lana se encuentra con un dilema”, dice el título de un artículo publicado el domingo en un medio australiano. Desde hace 200 años han habido “muchos problemas que han amenazado la existencia de la industria de la lana”, son los mismos años en los cuales las ovejas merinas se han criado en ese país.

Pero ninguno de esos desafíos arrastrados por dos siglos presenta una amenaza tan grave como la falta de esquiladores: “Todos los problemas del sector palidecen al lado del único factor que causará el declive final de la industria lanera que Australia se ha enorgullecido de llamar suya durante más de dos siglos”, expresa la comuna de Esteban Burns en The Land.

“Ese problema es, por supuesto, la disminución del número de personas interesadas en trabajar como esquiladores o peones”, explicitó.

Recordó que “hubo un tiempo” muchas familias asumían “con orgullo el haber formado parte de equipos de esquila durante generaciones” y muchas de las localidades donde estos esquiladores vivían y tenían a sus familias y hogares “eran prósperas y vibrantes cuando la industria de la lana estaba en su apogeo, pero ahora están luchando por mantener un sentido y un propósito”, escribió Burns.

En los años 80 el número de ovejas disminuyó en el país y los esquiladores emigraron hacia otras actividades. Hoy “es difícil conseguir” quien haga ese trabajo, lo que lleva a que “los productores estén vendiendo las ovejas merinas e invirtiendo en el desprendimiento de ovejas, lo que agrava aún más la situación”.

En Australia, la industria ha llegado a “depender de esquiladores de Nueva Zelanda, pero la pandemia reafirmó la falta de esquiladores locales” y “sin esquiladores no hay lana”, subrayó.

Las consecuencias son que “no habrá corredores de lana en las ciudades rurales, ni empresas de transporte de lana que trasladen lana desde los galpones al centro de venta” y con eso “se habrá ido toda una infraestructura y mano de obra construida en torno a la compra y distribución de la lana en todo el mundo, por no hablar de industrias enteras de procesamiento y venta al por menor cuya existencia misma ha dependido de la lana australiana”.

Si no hay quien esquile, no vale la pena pensar en la industria lanera, concluye.

La foto: En una escuela de esquila, los estudiantes son enseñados en las habilidades de la esquila. Foto The Land.

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