Consideran que la medida causa caos en el mercado; están recogiendo firmas para frenar la iniciativa.
Estados Unidos | Todo El Campo | “Importar carne argentina no funcionará y perjudicará a los productores de ganado de EE.UU.”, dice un comunicado de la Asociación de Ganaderos de Dakota del Norte.
“Donde las raíces crecen profundas, y los vientos soplan limpios. Donde el aire es dulce y el verano es verde. Donde los campos vírgenes esperan el arado. (…) Dakota, Dakota, donde hay tierra para todos”, cantaba por 1968 John Davison (1941), reflejando el espíritu y la esencia agropecuaria de esa zona del medio oeste estadounidense.
Ahora, frente a las intenciones y el anuncio de que Estados Unidos compraría hasta 800.000 toneladas de carne con arancel cero, los productores de Dakota del Norte han hecho saber su oposición a la medida por lo que significa intervenir en el mercado, y piden a la población en general que hagan saber su opinión a la los legisladores.
“La Administración Trump anunció un plan para importar más carne argentina como una forma de bajar los precios de la carne”, dice el texto.
Los productores ganaderos agregan que “el gobierno federal no debería tratar de influir en los precios de la carne de res y debería dejar que el libre mercado funcione”.
DESEQUILIBRIO COMERCIAL.
Por otra parte, sostienen, “Argentina tiene una relación comercial profundamente desequilibrada con Estados Unidos, lo que significa que venden mucha más carne de res en el mercado estadounidense de lo que Estados Unidos puede vender en Argentina”.
En los últimos cinco años, Argentina ha vendido carne de vacuno a Estados Unidos por valor de US$ 801.859.558, afirman.
Mientras que las compras de Argentina a Estados Unidos, en ese mismo tiempo, es por US$ 7.484.176.
El déficit comercial resultante es de US$ 794 millones, en los últimos cinco años.
Importar más carne desde Argentina “afectaría drásticamente el mercado de ganado y dañaría a los agricultores y ganaderos familiares estadounidenses”, sostienen.
CONVOCATORIA A POYAR.
Por todo lo anterior, “le instamos a que se comunique con sus miembros del Congreso para rechazar este plan y hacer oír su voz”, dicen los productores, instando a la población en general a expresarse sobre el tema. “Dígale al Congreso que en lugar de importar más carne argentina, el gobierno federal debería invertir en los agricultores y ganaderos familiares trabajadores de Estados Unidos”, concluye.
AFTOSA EN ARGENTINA.
En un pasaje del comunicado, los ganaderos dakoteños del norte apuntaron a la fiebre aftosa como cuestionamiento: “Argentina también tiene un historial de fiebre aftosa, y la controvertida aprobación por parte del USDA de la carne argentina para el mercado estadounidense sigue siendo un punto delicado para la mayoría de los productores de ganado de Estados Unidos”.
IMPACTO INMEDIATO.
Por otra parte, Julie Ellingson, vicepresidenta ejecutiva de la Asociación de Ganaderos de Dakota del Norte, dijo que la postura de Trump tuvo un impacto inmediato y dramático en la industria ganadera del país, lo que definió como “consecuencias en tiempo real y en la vida real para los productores de ganado”.
Las conversaciones se realizan en el marco de elecciones decisivas para Milei, y también para Trump que ve en Argentina un aliado estratégico.
Hébert Dell’Onte Larrosa | Montevideo | Todo El Campo | El mercado mundial de la carne, el de la región y por supuesto que también lo hace Uruguay, mira con atención cómo se mueven las agujas y los indicadores -si es que lo hacen- ante los anuncios de Estados Unidos sobre el incremento de la compra de carne argentina.
Como sabemos, el presidente estadounidense Donald Trump, ha puesto bajo su cuidado político a su colega argentino, Javier Milei, en una actitud que tiene su lógica por ser este el único país de esta parte del mundo totalmente aliado a sus políticas.
En ese sentido, con una visión económica y geopolítica a la vez, se entiende que en un caso que casi no tiene precedentes en el mundo, Estados Unidos esté comprando pesos argentinos para mantener estabilizada la economía y el valor del dólar. No es la primera vez que el tesoro estadounidense interviene de esa manera, ya lo hizo por los años ‘80/’90 en Japón, y posteriormente en la Unión Europea (2008). La normativa de Washington lo permite a través de Exchange Stabilization Fund (ESF), una herramienta creada en 1934 con el fin de proteger las finanzas globales.
Lo novedoso -han observado analistas- es que esta es la primera vez que se hace con un país emergente como Argentina. Emergente e inestable, podríamos añadir nosotros.
Trump también ha prometido ayudar financieramente a nuestros vecinos si en las elecciones del domingo 26 triunfa el oficialismo. No son elecciones presidenciales sino legislativas, por lo que cualquiera sea el resultado seguirá gobernando Milei. Lo que está en juego es el apoyo que tendrá o no en el Parlamento, lo que es clave para poder avanzar en su plan de gobierno y evitar un país trancado y en permanente conflicto.
Un resultado adverso para el Ejecutivo, además de trancarlo en el Parlamento podría desencadenar un juicio político con lo que eso significa para la institucionalidad, pero la oposición ha demostrado estar dispuesta a jugarse todas las cartas. Sabemos que en algunos sectores políticos argentinos la institucionalidad no es un tema de mayor cuidado.
En ese contexto es que Estados Unidos está dispuesto a aumentar las compras de carne argentina, llevándolas a 80.000 toneladas, lo que significa multiplicar por cuatro la cuota actual que está en 20.000 toneladas de carne deshuesada, fresca, enfriada o congelada, según el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA).
La medida es un apoyo directo a Argentina, pero también es en beneficio del propio Estados Unidos, donde la caída de la producción ha generado una importante suba en el precio al consumidor. Más carne significa menor precios en el mostrador.
Paralelamente, para no afectar la producción local ni la mano de obra rural en el agro estadounidense, Washington aplicará susidios y reducción de costos para la pequeña industria, entre otras medidas.
Trump lo dijo claramente: con esa compra bajará los precios locales y ayudará a Argentina. “Queremos ayudarlos a sobrevivir en un mundo libre”, expresó.
El cupo de 80.000 toneladas ingresaría con 0% de arancel, a partir de ese total regiría el arancel preferencial del 10%, inferior al actual. Para Argentina es ganar-ganar.
“LA SEÑORA ESTÁ MAL INFORMADA”.
Mientras ocurren las negociaciones, ha habido algunas desinteligencias.
Por ejemplo, que el almuerzo Trump-Milei en la Casa Blanca no contara con traductores, lo que fue juzgado como un “papelón” que empaño ese encuentro tan importante para Argentina. La responsabilidad cayó sobre el canciller argentino Gerardo Werthein quien apresuró su renuncia pocas horas antes de las elecciones del domingo.
El Dr. Ignacio Bartesaghi, director del Instituto de Negocios Internacionales de la Universidad Católica (INI-UCU) comentó: “Otro canciller en Argentina. Sin duda una señal muy negativa para un país que ya lleva años sin mostrar coherencia, claridad y visión en su política exterior, lo que para una economía de este tamaño y relevancia regional impacta negativamente en su proyección internacional”.
Otro ejemplo, cuando la titular del USDA, Brooke Rollins, dijo que Argentina “tiene problemas con la aftosa”, lo que fue respondido por el presidente de la Sociedad Rural Argentina (SRA), Nicolás Pino: “La señora está mal informada”, porque “hace más de 20 años que Argentina no tiene problemas con esa enfermedad. Trabajamos bien y de manera consciente, por eso mantenemos nuestro estatus sanitario internacional”.
En 2021 la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA) declaró al país como libre de aftosa con vacunación, lo cual fue ratificado en junio de 2025.
Cabe aclarar que Argentina se divide en una zona libre de aftosa sin vacunación (desde el río Colorado al sur; y otra zona libre con vacunación que abarca el resto del territorio (centro y norte).
Desde 2017, Estados Unidos ha perdido más del 17% de los establecimientos productivos familiares.
Washington, EE.UU. | Todo El Campo | Estados Unidos anunció este miércoles 22 un conjunto de medidas para fortalecer la industria de la carne en el país, reforzando y priorizando el papel fundamental del ganadero estadounidense.
Desde 2017, Estados Unidos ha perdido más del 17% de los establecimientos productivos familiares, más de 100.000 operaciones en la última década.
Además, el rodeo nacional se encuentra en su nivel más bajo en 75 años, mientras que la demanda de carne de res por parte de los consumidores ha crecido un 9% en la última década.
Pero como aumentar el tamaño del rodeo lleva tiempo, el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA) está invirtiendo para que los mercados sean menos volátiles para los ganaderos a largo plazo y más asequibles para los consumidores.
Del anuncio de las nuevas medidas participaron la secretaria de Agricultura, Brooke L. Rollins; el secretario del Interior, Doug Burgum; el secretario de Salud y Servicios Humanos, Robert F. Kennedy Jr.; y la administradora de Pequeñas Empresas, Kelly Loeffler,
Brooke Rollins expresó que “la cadena de suministro de alimentos de Estados Unidos es una prioridad de seguridad nacional para la Administración Trump”, y afirmó su “compromiso por garantizar que el pueblo estadounidense tenga una fuente asequible de proteínas y que los ganaderos estadounidenses tengan un entorno económico sólido que les permita seguir operando durante generaciones”.
“En USDA protegemos nuestra industria ganadera e incentivamos a nuevos ganaderos a que se dediquen a la noble vocación de la ganadería”. Por esa razón, desde “hoy, el USDA acelerará de inmediato las reformas desregulatorias, aumentará la capacidad de procesamiento, incluyendo la incorporación de más carne de res criada localmente a las escuelas, y trabajará con todo el gobierno para corregir las barreras de sentido común que han impedido a los ganaderos durante mucho tiempo, como las restricciones obsoletas al pastoreo”.
Doug Burgum comentó: “En el Departamento del Interior, estamos reduciendo drásticamente la burocracia y restaurando el acceso al pastoreo en tierras públicas para apoyar el sustento de los estadounidenses que trabajan arduamente en la industria ganadera”.
“Gracias al presidente Trump, esta administración está tomando medidas decisivas para apoyar a los agricultores y ganaderos estadounidenses, de modo que puedan mantener a las familias estadounidenses con carne de res de alta calidad, finalizó”.
“Nos enfrentamos a una epidemia de enfermedades crónicas en este país, relacionada principalmente con los alimentos que consumimos”, declaró el secretario de Salud y Servicios Humanos, Kennedy.
“Con el presidente Trump, estamos restaurando los alimentos integrales como base de la dieta estadounidense y acabando con el estigma de décadas de antigüedad contra las grasas saturadas naturales en la carne de res y los productos lácteos. Fortaleceremos la industria ganadera estadounidense para que las familias puedan elegir alimentos ricos en nutrientes y mínimamente procesados. En resumen: no podemos lograr que Estados Unidos vuelva a ser saludable sin los agricultores y ganaderos estadounidenses”.
“Casi la mitad de la fuerza laboral del USDA, alrededor de 42.000 empleados, ahora están suspendidos. Si bien los servicios esenciales como las inspecciones de carne y aves de corral y las protecciones fronterizas continuarán, el trabajo que sustenta la innovación de semillas, el financiamiento agrícola y la conservación se ha detenido”.
Washington, Estados Unidos | Todo El Campo | No es la primera vez que leemos en los diarios o escuchamos en la radio que el gobierno de Estados Unidos está cerrado. ¿Qué significa eso?
Lo primero a precisar es que no es gobierno sin la administración la que cierra, lo que quiere decir que suspende todos sus servicios federales, salvo los esenciales, por falta de financiación. Los servicios que dependen de cada estado no se ven afectado directamente.
El cierre ocurrió a partir de la hora cero del martes 1° de octubre a raíz de que el parlamento se estacara sin avanzar sobre determinados financiamientos en los que demócratas y republicanos no se han puesto de acuerdo.
La situación puso al país en un punto de mucha incertidumbre porque nadie sabe hasta cuándo se extenderá. La última vez que ocurrió algo así fue a fines de 2018 y comienzos de 2019, con una extensión de casi 40 días.
Además, tiene consecuencias gravísimas para miles de personas con despidos masivos en agencias y oficinas federales, la toma de licencias temporales y sin salario, o quizá continuidad laboral pero sin recibir el pago hasta que se aprueben los dineros.
En la vida diaria del estadounidense común, el cierre de la administración significa trastornos que van desde el cierre de parques y museos nacionales hasta retrasos en los préstamos federales para pequeñas empresas y eventuales compradores de vivienda, hasta retrasos en los aeropuertos.
¿CÓMO AFECTA AL AGRO DE EE.UU?
Aimee Nielson, editora de Seed World Latin America explicó en una nota editorial (video en inglés al final del artículo), cómo y de qué forma el cierre de la administración afectará a la agropecuaria estadounidense, pudiendo causar daños de largo alcance.
“Para la agricultura, y la industria de semillas, el momento no podría ser peor”, dijo Nielson.
“Casi la mitad de la fuerza laboral del USDA, alrededor de 42.000 empleados, ahora están suspendidos. Si bien los servicios esenciales como las inspecciones de carne y aves de corral y las protecciones fronterizas continuarán, el trabajo que sustenta la innovación de semillas, el financiamiento agrícola y la conservación se ha detenido”.
“Las inspecciones de certificación de semillas y las aprobaciones regulatorias entraron en pausa”; “los ensayos federales de investigación se congelan a mitad de temporada, lo que amenaza con borrar meses de trabajo”; “ y los datos clave del USDA, como los informes del estado de los cultivos, las ventas de exportación y las estimaciones de oferta y demanda, se suspenderán, dejando a los mercados y productores sin información para la toma de decisiones”.
Eso impacta en las compañías y el mercado de semillas, con “retrasos en los lanzamientos de productos e incertidumbre regulatoria”, lo que se traduce en que los productores verán demoras en trámites burocráticos en momentos en que deben tomar decisiones de siembra y cosecha.
“Este cierre también choca con otra fecha límite de alto riesgo: la expiración de las autoridades de la ley agrícola. Si bien muchos programas de leyes agrícolas son obligatorios y continúan automáticamente, otros, incluidas las iniciativas de conservación y ciertos programas relacionados con las semillas, requieren autorización y asignaciones anuales. Sin la acción del Congreso, la capacidad del USDA para administrar algunos de esos programas también caducó” a partir del 1° de octubre.
Determinar qué malo es todo lo anterior, continuó Nielson, “dependerá de cuánto dure”, porque si la administración consigue el financiamiento y el país vuelve a activarse en pocos días, el daño es reversible y manejable. Sin embargo, en caso de extiende a semanas, -ya estamos a jueves 9- los retrasos aumentarán, los ensayos podrían perderse, las inscripciones de conservación no cumplirán con los plazos y los mercados sufrirán por la falta de datos”.
Aún puede ser peor: “Si se extiende más allá de un mes, el daño podría volverse estructural” con programas que “necesitarán correcciones graduales y las compañías de semillas y los agricultores pueden enfrentar reveses duraderos”.
“Las semillas no esperan a la política” y “los ciclos de reproducción, las ventanas de siembra y las presiones de plagas no se detienen porque Washington no puede ponerse de acuerdo”, reflexionó.
“Cuanto más dure el cierre, mayor será lo que está en juego para cada agricultor, cada investigador y cada compañía de semillas”, concluyó.
Mientras Brasil ha tenido un importante crecimiento.
Rosario, Santa Fe, Argentina | Todo El Campo | En Argentina, la producción de carne vacuna ha permanecido estancada durante las últimas tres décadas.
En ese mismo período, Brasil pasó de representar el 50% de la producción estadounidense, a producir prácticamente lo mismo en 2024, tal como se puede observar en la gráfica de Argentina Datos en base a información de la Bolsa de Comercio de Rosario y la Secretaría de Agricultura.
El analista económico Damián Di Pace comentó que entre 1975 y 1978 se ve un “pico de entre 59 y 61 millones cabezas de ganados. Hoy 51,6 millones”, lo que equivale a -14%, 47 años después.
Di Pace señaló en su cuenta de X @DiPace4, que la gráfica deja en evidencia “la mentira de cuidar la mesa de los argentinos”, en referencia a una frase del kirchnerismo repetida como eslogan político para justificar algunas de sus medidas, como la limitación de las exportaciones. Básicamente, la gráfica muestra qué es lo que ocurre cuando se aplican medidas proteccionistas o de cierre de mercados.