Selección uruguaya viaja a Qatar con lanas Merino del Crilu.

Selección uruguaya viaja a Qatar con lanas Merino del Crilu.

“Uruguay utilizará trajes y vestimenta formal confeccionada con tejidos nacionales de lana Merino provenientes del Consorcio Regional de Lanas Ultrafinas del Uruguay (Crilu)”

El ministro Fernando Mattos mantuvo ayer una reunión de trabajo con el subsecretario de Deporte, Pablo Ferrari, el titular de la Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF) Ignacio Alonso, y Andrea Lanfranco (también de la AUF) para la firma de convenio interinstitucional de la indumentaria que vestirá la selección uruguaya en el Mundial de Fútbol en Catar 2022.

“Uruguay utilizará trajes y vestimenta formal confeccionada con tejidos nacionales de lana Merino provenientes del Consorcio Regional de Lanas Ultrafinas del Uruguay (Crilu)”, informó el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca.

“Intentamos que fuera lo más novedoso y lo que el mundo hoy está usando, que son prendas de lanas superfinas”, dijo el presidente de Crilu, Dr. Juan Pérez Jones, al sitio web Actualidad Agropecuaria.

Pérez Jones agregó que no solo la vestimenta formal (trajes) de los jugadores forman parte del convenio, sino que también el de toda la selección incluyendo el equipo técnico y el resto del grupo que acompaña la misma.

El Ing. Fabio Montossi escribió en sus redes sociales que “es un proyecto de amplia base institucional para el beneficio del país, donde Crilu es un integrante más”.

Con el futbol como pasión, y ventana abierta al mundo, para que nos miren.

Con el futbol como pasión, y ventana abierta al mundo, para que nos miren.

Ayer se informó que la en el próximo Mundial la selección utilizará prendas confeccionadas con lana Merino de Crilu.

Hébert Dell’Onte | El fútbol puede y debe ser mucho más que patear una pelota. De hecho lo es, y para decirlo de forma resumida en cuatro palabra, el futbol es pasión. Pero flaco favor le haríamos a ese deporte si nos quedáramos con esa definición imprecisa.

Para Uruguay es mucho más que las pasiones sumadas de tres millones y medio de habitantes, es una ventana por la cual el mundo se entera, masivamente, que en este continente hay un país de pequeñas dimensiones llamado Uruguay.

Y como en todo, quienes tengan un poco de curiosidad buscarán en sus celulares o computadoras dónde está ese país, y se encontrarán con las maravillas que nosotros conocemos porque de aquí somos, pero que no siempre valoramos por la misma razón, porque de aquí somos.

En definitiva, el fútbol bien entendido no es sólo ganar, eso es parte, pero también es una expresión cultural, y un medio para expresar lo que somos, y -esto es muy importante- mostrar lo que somos, compartirlo con el mundo y celebrar cuando el mundo asume como propio algo que es nuestro. ¿O no celebramos cuando un simpático Antoine Griezmann adoptó el mate gracias a la influencia de los jugadores uruguayos en España?

A los argentinos le pasó lo mismo con Paul Pogba, estrella Manchester United y campeón del mundo en Rusia, cuando se lo vio y fotografío con termo y mate de una marca argentina. En ambos casos fue el fútbol imponiendo allá lejos algo tan nuestro, y eso nos cae muy bien.

Esos ejemplos son solo anécdotas agradables. Hay otros que tienen un valor mayor.

El Instituto Nacional de la Carne (INAC) ha sabido aprovechar el prestigio de la selección uruguaya en el exterior para difundir y dar a conocer nuestras carnes llegar a consumidores nuevos. En eso INAC ha sido muy inteligente usando el tango, el ballet y hasta el candombe como aliado.

Ayer, en el mismo sentido de lo anterior, se informó que la en el próximo Mundial la selección utilizará prendas confeccionadas con lana Merino de Crilu.

Primero la carne, ahora la lana, es el camino, hacer de un deporte que es pasión en el mundo, un canal de conocimiento de todo lo bueno que tenemos para ofrecer.

Crilú suma nuevos productores, el plazo para incorporarse cierra el 19 de agosto.

Crilú suma nuevos productores, el plazo para incorporarse cierra el 19 de agosto.

El Ing. Montossi se refirió a las metas y desafíos nuevos que comienzan a partir de esta segunda edición, con la perspectiva de superar todo lo logrado hasta ahora.

El martes 19 se realizó el lanzamiento de la segunda edición del Consorcio Regional de Innovación de Lana Ultrafina (Crilu) en el Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA) Las Brujas, en Canelones.

Participaron del acto Juan Pérez Jones, presiente de Crilu; el presidente de la Sociedad de Criadore de Merino Australiano, Álvaro Fros; el presidente de INIA, José Bonica; y cerró el ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca, Fernando Mattos.

Sobre el final y ante una pregunta concreta, Pérez Jones dijo que la posibilidad de incorporarse a Crilu es para todos los productores, sin importar en qué punto del país está; además no es necesario ser criador Merino, la raza no condiciona. Las inscripciones se abrieron el 18 de julio y van hasta el 19 de agosto.

FABIO MONTOSSI: “APARECEN NUEVAS METAS Y DESAFÍOS”

Pasado el evento, el Ing. Agr. Fabio Montossi dijo que se está en un proceso “dinámico” con el cual “aparecen nuevas metas y desafíos”.

Sobre esas metas y desafíos que van surgiendo expresó que “el proceso de afinamiento de la majada nacional no terminó” y que esas lanas “se deben mover a las ventanas de mayor precio”.

A su vez resaltó que las preguntas siempre surgen y por eso “la investigación va a tener que estar presente” y mencionó un “nuevo escalón de valorización de la lana” para “mejorar el proceso productivo en el cual se generan, y ahí van a estar todas las prácticas de bienestar animal, donde hay cuestiones que se deben mejorar”.

Otro tema es lo que tiene que ver con la huella de carbono, algo en lo que “se está avanzando, pero hay que seguir trabajando” aunque ya se poseen datos al respecto.

Una arista que también tiene avances es la “valorización del ambiente donde se produce, incluyendo la biodiversidad, la fauna y micro fauna”.

“Los procesos productivos ligados a la mejora del producto” presentan también sus propios desafíos, agregó.

La capacitación a todo nivel y la trasferencia de tecnología es otra de las partes” que se deben atender. “Crilú se ha trasformado en un espacio de articulación y coordinación entre los distintos organismos que se dedican a la investigación y transferencia, con los propios actores que están haciendo el negocio”.

También incorporar la carne ovina porque “está cantado que si certificamos el predio y la lana podemos certificar la carne, en este caso de Merino que es una forma de valorizar su producción”.

El marketing y la promoción de las lanas es otra área donde trabajar, con crecimiento hacia nuevos espacios con estrategia para avanzar sobre el resto del país.

LA SUMA DE NUEVOS PRODUCTORES.

Finalmente mencionó el sumar más productores, para la cual quedó abierta esa posibilidad luego del evento del martes. Los interesados pueden ingresar a la web www.crilu.org.uy

Montossi destacó como premisa que “no importa de donde venís, sino a dónde vas”. Eso significa que “si hay productores que se quieren sumar a esta orientación y no lo habían hecho antes”, tal vez son productores Merino con otra orientación o con otra raza, “pero quieren ir a la producción de lana y ahora también de carne de alto valor, están invitados a ser parte del proceso”, enfatizó.

Crilu inicia su segunda etapa de trabajo con eje en la innovación y el agronegocio de lanas y carne Merino de alto valor.

Crilu inicia su segunda etapa de trabajo con eje en la innovación y el agronegocio de lanas y carne Merino de alto valor.

La próxima semana INIA y Crilu renovarán la alianza para dar inicio a la segunda etapa de trabajo que potenciará la innovación y el agronegocio de lanas y carne Merino de alto valor.

El próximo martes 19 de julio el Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA), la Sociedad de Criadores de Merino Australiano del Uruguay y los productores consorciados fundacionales que conforman el Consorcio Regional de Innovación de Lana Ultrafina (Crilu) renovarán esta alianza para iniciar una segunda etapa de trabajo que se enfocará en potenciar la innovación y el agronegocio de lanas y carne Merino de alto valor.

Crilu es una alianza público-privada creada en el año 2010 con el principal objetivo de valorizar la lana Merino nacional y hacerla más competitiva. Con una visión integral de la ovinocultura, el consorcio no solo se centró en el afinamiento de la materia prima, sino que también trabajó en conjunto con otras instituciones en la capacitación de productores, el control de enfermedades, la mejora de la presentación del producto y en alternativas para comercializarlo.

Esta segunda edición se extenderá por seis años y uno de sus enfoques será el agronegocio. “La idea no solo es tratar de mejorar la productividad y la calidad vía la investigación e innovación, sino también ser un facilitador y articulador de nuevas oportunidades y alternativas comerciales para el sector ovino”, explicó Juan Pérez Jones, presidente del Crilu. Asimismo, señaló que la transferencia de tecnología será otro eje central, “y para eso nos interesa capacitar a productores, técnicos y colaboradores, para que se especialicen en la producción de este tipo de lana y carne ovina”.

Otra de las líneas de acción que cobrará relevancia en este periodo del consorcio será la vinculada a la carne. “Una forma de valorizar estos sistemas y ofrecerle más beneficios al productor es incorporar la carne como otro producto de relevancia. Creemos que puede haber un público similar al de las lanas superfinas y ultrafinas que esté dispuesto a pagar por carne de calidad producida en ambientes naturales, sostenibles y éticos”, señaló Fabio Montossi, investigador principal referente del Programa de Carne y Lana de INIA.

“Esto requiere no solo trabajar en el sabor, la terneza y otros atributos intrínsecos de la carne, sino también a nivel de los procesos de producción, probando que realmente más del 95% del área donde se produce es campo natural y/o mejoramientos extensivos, donde hay muy poca aplicación de agroquímicos, se conserva el ambiente y la biodiversidad y se cuida el bienestar animal”, agregó el experto.

Actualmente, el consorcio está conformado por 42 productores de entre 115 y más de 5.000 hectáreas que producen 400.000 kilos de lana en total con un promedio de menos de 18 micras. En esta segunda etapa, el objetivo será llegar a más productores ovejeros, creciendo hacia todas las regiones ganaderas del Uruguay. Para eso, se abrirá un llamado a interesados que se extenderá desde el 19 de julio al 19 de agosto. En ese plazo deberán comunicarse al correo secretaria@crilu.org.uy, al teléfono 4632.24.07 interno 1306 o al celular 099.969.392.

A nivel país, Pérez Jones señaló que “Crilu es una excelente propuesta de valorización de la producción ovina y podría ser parte de una política público-privada que apunte a ese objetivo”. En ese sentido, afirmó que “si el Poder Ejecutivo quiere buscar un proceso para mejorar la competitividad de este sector, lo puede encontrar en Crilu. Es una propuesta tecnológica muy competitiva, con lógica de agronegocio que puede crecer en el país rápidamente y cambiar la realidad del rubro”.

Importantes hitos.

En los primeros diez años de funcionamiento, esta alianza alcanzó importantes hitos. “Una de las metas era llegar a un millón de kilos por debajo de 20 micras y eso se logró antes de la primera década del proyecto. Desde que comenzamos, la majada Merino del Uruguay bajó de 22 a 19 micras promedio, los lotes de lana de los consorciados rondan las 18 micras promedio y hay casos por debajo de las 17 micras o menos donde se captura más valor”, dijo Pérez Jones. También destacó que a nivel país, en los últimos 20 años las lanas por debajo de las 20,5 micras aumentaron en cantidad (+134%) y representan en la actualidad el 32% de la producción nacional.

“Desde el punto de vista tecnológico, científico y productivo se cuestionaba si en Uruguay se podía generar una nueva versión del Merino con ese valor agregado y con Crilu se pudo. De hecho, hoy con la producción de lana de dos ovejas por hectárea de menos de 18 micras y cuatro kilos de vellón, el productor ovejero puede pagar la renta de una hectárea ganadera en este tipo de campos”, destacó Montossi.

También subrayó que las tecnologías propuestas por el consorcio “han permitido aumentar 40% la producción de carne y 20% la lanera por hectárea”. En forma adicional, estudios de la Federación Uruguaya de Grupos CREA con Crilu muestran que se aumenta sustancialmente el ingreso con lanas por debajo de las 18 micras y el ovino se transforma en un componente esencial de la economía del productor. En un periodo de varios años y múltiples empresas analizadas, se observó una correlación directa entre la reducción de finura del lote de lana y el ingreso de capital de dichas empresas.

Sostenibilidad.

La sostenibilidad fue otro tema prioritario de la primera década de trabajo y se mantendrá para este período. “En materia ambiental tenemos en marcha los proyectos Rumiar y Smarter, donde el mayor número de animales evaluados son las progenies del núcleo de la Unidad Experimental de Glencoe, y se ha evidenciado que es posible seleccionar a los animales que producen carne y lana de altísimo valor, pero consumiendo menos alimento y emitiendo menos metano. Además, en los predios de algunos productores consorciados estamos midiendo la huella de carbono y biodiversidad en la producción de carne y lana, y de todo el establecimiento”, explicó Montossi. 

Sobre el final, Pérez Jones destacó que, “según un estudio realizado por Equipos Consultores y financiado por la Agencia Nacional de Desarrollo el impacto económico de Crilu en los beneficiarios directos se valuó en 50 millones de dólares”. En ese sentido, concluyó que “es una plataforma de investigación e innovación que ha cambiado la visión del negocio ovino y el resultado económico de las empresas de muchos productores que hoy en día tienen ingresos interesantes y una producción que pueden seguir desarrollando y valorizando cada vez más”.

Crilu: “10 años creando y entretejiendo futuro”.

Crilu: “10 años creando y entretejiendo futuro”.

Sobre la base de 20 años de trabajo, este artículo de INIA resume los procesos de cocreación, transformación y gestión público-privada que generó una innovación institucional contribuyendo al desarrollo de un nuevo agronegocio para el beneficio del sector ovino y del país.

El Crilu representa una experiencia exitosa de innovación público-privada para el beneficio del sector ovino de Uruguay. La dedicación, compromiso y articulación entre investigadores, técnicos, productores, industria y las diferentes organizaciones involucradas, generaron innovaciones institucionales que contribuyeron al desarrollo de un nuevo agronegocio que el Uruguay no tenía hace 20 años.

Sobre la base de 20 años de trabajo, este artículo resume los procesos de cocreación, transformación y gestión público-privada que generó una innovación institucional contribuyendo al desarrollo de un nuevo agronegocio para el beneficio del sector ovino y del país.

Los autores son: Ing. Agr. PhD. Fabio Montossi, Ing. Agr. PhD. Ignacio De Barbieri. Ing. Agr. PhD. Gabriel Ciappesoni, Med. Vet. MSc. Zully Ramos, Med. Vet. MSc. Gracialda Ferreira, Med. Vet. Juan Pérez, Téc. Agrop. Alfredo Fros, Ing. Agr. Francisco Donagaray, Ing. Agr. Álvaro Fros, y Med. Vet. Juan Carlos Tafernaberry.

INTRODUCCIÓN.

En la búsqueda de nuevas alternativas tecnológicas que pudieran aportar soluciones a la falta de competitividad de los productores laneros del país, durante el período 1998-2010, en un emprendimiento público-privado entre INIA, SUL y la Sociedad de Criadores de Merino Australiano del Uruguay (SCMAU), se desarrolló el Proyecto Merino Fino del Uruguay – Fase I (PMFU). El cual tuvo un proceso de expansión (Fase II; 2001-2004) con el apoyo del MGAP y de la industria textil-lanera del país, en el que participaron más de 200 productores. De esa manera, fue posible generar un paquete tecnológico para producir e industrializar lanas de 18-20 micras en nuestro país, producto que se desarrolló comercialmente por las señales positivas provenientes del mercado nacional e internacional.

Sobre la base del éxito logrado por el PMFU, con el objetivo de seguir avanzando en el agregado de valor a lanas finas y superfinas uruguayas, en el año 2010, se creó un consorcio de innovación público-privado, denominado “Consorcio Regional de Innovación de Lanas Ultrafinas del Uruguay” (Crilu). Este fue integrado por INIA, la SCMAU, la industria textil-lanera y 42 consorciados, con el objetivo de desarrollar una nueva propuesta tecnológica que permitiera producir lanas por debajo de las 16 micras, promoviendo concomitantemente otros atributos productivos de importancia económica para el negocio ovino (ej. peso del cuerpo y vellón) y contribuir al desarrollo de un nuevo agronegocio para estas lanas.

A continuación, se describen las metas y logros alcanzados en este proceso de innovación, con particular énfasis en el desarrollo de los 10 años de vida del Crilu.

CARACTERIZACIÓN DEL CRILU.

El convenio de creación del Crilu estableció derechos y obligaciones, que incluyen el cogobierno, cofinanciación y gestión entre públicos y privados de la organización. En este sentido, los productores cumplen un rol protagónico en los procesos de priorización, gestión estratégica y asignación de recursos. Los 42 productores consorciados al inicio del Crilu tenían diferente tamaño (115-12.000 ha), manejaban 120.000 ha con índice Coneat promedio de 76, con una población de 180.000 ovinos que producían más de 400.000 kg de lana, en los que la producción se realizaba fundamentalmente a campo natural (85%), y estaban ubicados principalmente en el norte del país en la región del Basalto. Estos productores capitalizaron con importantes recursos al Crilu en su formación y pagaron anualmente por todos los productos y servicios que recibieron del consorcio.

Por sus aportes en investigación y generación de genética superior, se destaca el rol estratégico del Núcleo Genético Ultrafino (NGU) del Crilu, ubicado en la Unidad Experimental Glencoe de INIA Tacuarembó. Por más información sobre el Crilu consultar a su portal https://crilu.org.uy/institucion/.

PRODUCTIVIDAD Y CALIDAD ALCANZADA A NIVEL EXPERIMENTAL Y COMERCIAL.

Después de 20 años de selección y adecuación del paquete tecnológico, la información de las ovejas adultas del NGU demuestra (Cuadro 1) que fue posible reducir drásticamente el diámetro de la fibra (DF) aumentando a la vez el peso del cuerpo (PC), el peso del vellón sucio (PVS) y la eficiencia reproductiva. En base a simulaciones realizadas, estos cambios en productividad y calidad impactaron positivamente en el ingreso económico a lo largo de la vida productiva de las ovejas tanto a nivel del NGU (+32%) como en predios comerciales (+21%). En el año 2020, las ovejas adultas del NGU tenían valores promedio de DF, PC, PVS y destete (%) de 15,5 micras, 49,4 kg, 3,86 kg y +90%, respectivamente. A nivel de fardos, la lana de las borregas, los borregos y las ovejas adultas fueron de excelente calidad, resultando en valores de DF, rendimiento al lavado (RL), material vegetal (MV), luminosidad (Y) y color (Y-Z) de 14,9/15,4 micras, 75,7/79,7%, 1,2/0,5%, 66,1/68,1, y 0,5/0,1, respectivamente.

En forma adicional, durante dos zafras (2015 y 2016), en el marco de un proyecto ejecutado entre INIA-LATU-Crilu, se realizó una caracterización de la lana producida en los predios de los consorciados. De esta información se destacan los valores obtenidos en las principales características de calidad (industrial y comercial) del producto (Cuadro 2). Entre 52 y 65% de las lanas producidas se clasificaron como superfinas y ultrafinas, demostrando así el éxito en la adopción a nivel comercial del paquete tecnológico propuesto, resultando en un producto de alto valor que permite acceder a los mercados más exigentes.

En estos 10 años del Ctilu, el NGU de INIA Glencoe ha cumplido un rol clave como plataforma de innovación para la generación y multiplicación de genética superior que reciben los consorciados, la cabaña nacional y los productores en general.

En estos 10 años se entregaron: i) 539 carneros a los consorciados, ii) 78 carneros en el Día del Merino a productores generales, iii) 1870 dosis de semen congelado a productores en general y iv) servicio de inseminación con carneros del NGU en predios de consorciados.

A ello, se le deben agregar 80 carneros que fueron entregados –en el marco de convenios de responsabilidad social del Crilu con CLU y el IPA– a productores de escala reducida, que de otra manera tendrían serias dificultades para acceder a esta genética superfina y ultrafina. Por otro lado, se apoyó con 12 carneros a proyectos de investigación que están llevando adelante investigadores de la Udelar.

MEDICIÓN DE IMPACTO.

Se realizaron diferentes trabajos de transferencia de tecnología, entre los que se destacan el proyecto CriluMerino$ (2017-2020; FPTA 350) y las acciones conjuntas Crilu-Fucrea (2016-2020). El primero demostró que con la aplicación de un paquete tecnológico adecuado adaptado a cada predio es posible incrementar la productividad (kg/ha) de carne ovina (+40%) y lana (+20%).

La información del ingreso del capital (IK) de 42 empresas Crea ubicadas en el norte del país demuestra la conveniencia del uso de ovinos y cuanto más finos mejor para aumentar el retorno económico, donde el IK fue de 83, 66, 49 y 54 US$/ha para predios que producían lanas de <18, 18-20, >20 micras y sin ovinos, respectivamente.

Con el apoyo de un proyecto financiado por la Agencia Nacional de Desarrollo (ANDE) (2019-2021) al Crilu, se realizaron evaluaciones por consultoras independientes acerca del impacto del PMFU y el Crilu. En el Cuadro 3 se describen los principales hallazgos del estudio de Equipos Consultores. Los impactos parciales (2019) o retrospectivo (1998-2019) demuestran el alto impacto socioeconómico de estos proyectos, reconociendo que este valor esta subestimado.

En forma adicional, la empresa Delta Consultores realizó un trabajo de estimación del cambio del perfil de la producción de lana del Uruguay según rango del DF (1997-2019; Cuadro 4).

Se observa la importante reducción en la producción de lana del Uruguay (-71%) en más de 20 años, particularmente en las medias a gruesas. Sin embargo, en este contexto de reducción generalizada, las lanas finas (<22,5µ) aumentaron en cantidad (+134%) y representan en la actualidad el 32% de la producción nacional.

Adicionalmente, se destaca el crecimiento exponencial de la producción de lanas superfinas y ultrafinas, que eran casi inexistentes a fines de los 90. Claramente, el PMFU y Crilu tuvieron un rol protagónico en este aumento del valor agregado de la lana.

LA CONFORMIDAD DE LOS CONSORCIADOS.

Durante el año 2021 se procesó una encuesta personalizada a los consorciados sobre su grado de conformidad con el Crilu (Gráfico 1) e INIA (Gráfico 2), con un resultado ampliamente favorable: i) Crilu; “87% de muy buena a excelente” y ii) INIA; “91% de muy buena a excelente”.

Con respecto a mantener (M)/cambiar (C) la orientación, gobernanza, formato jurídico y financiación del Crilu a futuro, los consorciados opinan que se debería M(59%)/C(41%), M(77%)/C(23%), M(91%)/C(9%) y M(91%)/C(9%), respectivamente.

Con respecto a la consulta sobre la continuidad de un nuevo emprendimiento “Crilu II”, los consorciados señalaron que “participarían fuertemente” (68%) y “participarían” (32%).

RECONOCIMIENTOS.

En dos instancias el Crilu fue reconocido por ser una organización referente en la innovación: i) a nivel nacional; premio INNOVA 2012 de la ANII – Categoría Agroindustrial; y ii) a nivel internacional; premio de la RED Innovagro 2015 – Categoría Innovación Institucional.

Estos premios llegan de orgullo a todos los integrantes de la organización, en particular por el alcance de conceptos como este: “Se destaca al Crilu por transformarse en una innovación institucional” (Comité Evaluador, Innova 2012).

REFLEXIONES FINALES.

El Crilu representa una experiencia exitosa de innovación público-privada para el beneficio del sector ovino de Uruguay. La dedicación, compromiso y articulación entre investigadores, técnicos, productores, industria y las diferentes organizaciones involucradas, generaron innovaciones institucionales que contribuyeron al desarrollo de un nuevo agronegocio que el Uruguay no tenía hace 20 años. Y la orientación fue la correcta, hay que tener en cuenta que las lanas por debajo de 20 micras son hoy más del 30% de la producción nacional. La investigación debe adelantarse y contribuir a los procesos de transformación productiva y agroindustrial para acompañar las tendencias de los mercados y consumidores. En este caso, se llegó en tiempo y forma, beneficiando al sector y al país.

En el marco del Plan Estratégico del Crilu e INIA, de cara al comienzo del año 2022, con la opinión favorable de los consorciados y abiertos a nuevos interesados y contando con el respaldo estratégico de la ciencia, tecnología e innovación, se está avanzado en generar una nueva innovación institucional público-privada orientada a promover a futuro una mayor diferenciación y valor agregado de la carne y lana Merino. Finalmente, queremos compartir vivencias, conceptos e imágenes de los consorciados sobre lo que significó este proceso de innovación para estos, sus familias y su entorno.

AGRADECIMIENTO.

A los productores y al personal de apoyo, técnico y autoridades de INIA, y en particular aquellos con base en INIA Tacuarembó y la Unidad Experimental Glencoe, por su dedicación y compromiso durante estos 20 años, superando ampliamente las desafiantes metas establecidas.

Fuente: Revista INIA. Nr. 67 | Diciembre 2021.

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