La capa de ozono se recupera, pero el planeta sigue calentándose: son dos crisis con causas y soluciones distintas.
Montevideo | Todo El Campo | Hasta comienzos de la década de los ’80 la humanidad no sabía sobre el problema en el ozono y su degradación que se denominó y conoció como “agujero de la capa de ozono”.
En los ’70 se descubrió la existencia de un problema con el ozono, pero no fue hasta mayo de 1985 que se confirmó un gran agujero sobre la Antártida generando alarma mundial y acciones internacionales urgentes.
El ozono es un gas incoloro formado por tres átomos de oxígeno que filtra los rayos ultravioletas, lo que lo hace esencial para la vida en la Tierra. Su rotura (agujero) podría agrandarse si no se actúa atacando la raíz del problema, con consecuencias catastróficas.
Su perforación de la capa de ozono se debió al uso de productos químicos liberados por artículos fabricados y usados por el ser humano. Científicos de todo el mundo coincidieron que de seguir con el proceso de destrucción sufriríamos las graves consecuencias. La respuesta no se hizo esperar y la comunidad internacional adoptó el Convenio de Viena (1985) y el Protocolo de Montreal (1989) para prohibir los productos dañinos, iniciándose un proceso gradual de recuperación, el que se ha desarrollado con éxito. Se espera que la recuperación total del ozono se complete en las próximas décadas.
A fines de los ’90 el ozono alcanzó su punto más crítico con la reducción de casi el 10% de la capa, pero desde el año 2000 ha mostrado signos de recuperación.
UNA BUENA RARA NOTICIA.
En tiempos donde las catástrofes climáticas están al orden del día, con secas, inundaciones, deslizamiento de tierra, sunamis, huracanes, la evolución de capa de ozono es una buena y rara noticia de la que poco se ha dicho e informado.
Analizar lo que ha sucedido con la capa de ozono nos lleva a lo puede hacer la fuerza que la humanidad cuando asume unida y con responsabilidad acciones positivas: detectado el problema el mundo no vaciló en alcanzar y aplicar un acuerdo, reducir el uso de químicos dañinos y alcanzar el resultado positivo hoy conocido.
De todas formas, hay que ser conscientes y saber que el ozono sigue siendo sensible, y los avances no son uniformes y pueden ser reversibles. Por eso hay que estar atentos y monitoreando permanentemente para evitar un extremo adverso.
La recuperación del ozono no es una línea recta ni una autopista de alta velocidad, sino un camino sinuoso, escarpado, con momentos de diferentes velocidades, pero lo importante es hacia dónde va la tendencia. Las señales de recuperación se evalúan en series largas de varios años.
Las noticias sobre el tema son alentadoras, pero no se debe tener actitudes triunfalistas, queda camino por recorrer, no hacerlo nos puede llevar a un punto de retroceso. Lo que sabemos es que el ozono se está recuperando de forma gradual gracias a la aplicación del Convenio de Viena y el Protocolo de Montreal.
Las evaluaciones científicas más recientes proyectan que en las latitudes medias, dentro de unos 15 años (hacia 2040), el ozono podría volver a niveles previos a 1980. En los extremos fríos del planeta demorará más, y habría que esperar a 2045 para el Ártico, y a 2065 en la Antártida.
CAPA DE OZONO Y CALENTAMIENTO GLOBAL.
No se puede confundir la capa de ozono con el calentamiento global y mejorar el ozono no frena el calentamiento, para hacerlo se debe apelar a otras estrategias.
La capa de ozono se destruye por clorofluorocarbonos y otras sustancias, incrementando la radiación ultravioleta en la superficie, impactando en salud de los seres vivos y los ecosistemas.
El calentamiento global se generó y agrava por la acumulación de gases de efecto invernadero (GEI) como dióxido de carbono (CO₂), metano (CH₄) y óxido nitroso (N₂O). Su consecuencia es una mayor temperatura en el planeta, alteración de patrones climáticos y frecuencia de fenómenos extremos.
Las temperaturas elevadas impactan en los precios de los alimentos y elevan el costo de la seguridad alimentaria.
Montevideo | Todo El Campo | Entre los efectos del aumento de las temperaturas que afectan a todo el mundo, el aumento de los precios de los alimentos es la segunda consecuencia más citada del cambio climático, después del calor extremo.
Los análisis econométricos recientes confirman que las temperaturas anormalmente altas afectan a la producción agrícola, lo que provoca escasez de suministro e inflación en los precios de los alimentos. Esto conduce a una cadena de repercusiones sociales que van desde el aumento de las desigualdades económicas y la carga sobre los sistemas de salud, hasta la desestabilización de los sistemas monetarios y políticos.
El primer origen de estos eventos es la reducción de los rendimientos debido a la disminución de la producción, el estrés por calor en el trabajo agrícola o los daños a la infraestructura causados por las inundaciones. Sin embargo, contextos socioeconómicos más complejos asociados con cambios en la demanda, interrupciones del transporte y especulación también intervienen en la dinámica de precios.
EFECTOS CONCRETOS A NIVEL GLOBAL.
En Asia, las temperaturas mensuales sin precedentes que afectaron a casi toda Corea del Sur y Japón, así como a gran parte de China e India, en 2024, provocaron un aumento sustancial del precio de la col coreana (un 70% más en setiembre de 2024 que en setiembre de 2023), del arroz japonés (un 48% más en setiembre de 2024 que en setiembre de 2023) y de los precios generales de las verduras en China (un aumento del 30% entre junio y agosto).
También se han observado impactos significativos en las economías occidentales avanzadas.
Dado que California representa más del 40% de la producción de frutas y verduras de EE.UU., la sequía sin precedentes de 2022 contribuyó a un aumento del 80% en los precios año tras año. Otro ejemplo es el aceite de oliva: España cubre más del 40% de la producción mundial, la sequía que afectó al sur de Europa en 2022/23 provocó un aumento del 50% de los precios en toda la UE.
Los recientes fenómenos meteorológicos extremos también han aumentado los precios de productos básicos importantes como el cacao y el café. Ghana y Costa de Marfil producen casi el 60% del cacao del mundo; las temperaturas mensuales sin precedentes registradas en ambos países en febrero de 2024, que se sumaron a la prolongada sequía del año anterior, provocaron un aumento de los precios del mercado mundial del cacao de alrededor del 300% en abril de 2024 en comparación con el año anterior. Se observaron efectos similares para el café después de las olas de calor y sequías en Vietnam y Brasil el año pasado. Estos efectos en los mercados internacionales plantean desafíos tanto para los proveedores como para los consumidores que viven en países alejados de los directamente afectados por eventos climáticos extremos.
SEGURIDAD ALIMENTARIA Y SALUD PÚBLICA.
También hay que considerar que el aumento de los precios tiene implicaciones que van más allá de la dimensión inflacionaria porque puede afectar directamente la seguridad alimentaria, particularmente para las familias de bajos ingresos que se ven obligadas a gastar un porcentaje aún mayor en alimentos, aumentando la desigualdad.
Por ejemplo, en los Estados Unidos, el quintil de ingresos más bajos gasta alrededor del 33% en alimentos en comparación con el 8% del quintil de ingresos más altos. El hecho de que los mayores aumentos de precios se produzcan en los países más cálidos y típicamente más pobres amplificará aún más estas consecuencias.
Vayamos a los efectos sobre la salud pública: cuando el aumento de los precios empuja a los consumidores a optar por productos más baratos, a menudo menos nutritivos, esto puede tener consecuencias en cadena en la calidad de los alimentos. Dado que las enfermedades relacionadas con la dieta son responsables de más muertes que cualquier otro riesgo, los aumentos de precios inducidos por el clima podrían exacerbar una serie de consecuencias para la salud, desde la desnutrición y las comorbilidades asociadas (particularmente entre los niños, que tienen mayores necesidades nutricionales) hasta una variedad de enfermedades crónicas.
ABORDAR LA CRISIS CON ACCIONES GLOBALES.
Luego, los efectos del aumento de las temperaturas en los precios de los alimentos también aumentan la inflación general, con mayores efectos de contagio para las economías débiles, lo que lleva a la inestabilidad. La historia, desde las revoluciones francesa y rusa hasta la reciente Primavera Árabe de 2011, nos enseña cómo el aumento de los precios de los alimentos también puede ser un precursor de la agitación política y social.
Estos ejemplos ponen de relieve los impactos del cambio climático no mitigado en el sistema alimentario y, en consecuencia, ponen de relieve la urgencia de aplicar medidas que reduzcan las emisiones de gases de efecto invernadero y limiten el calentamiento global en consonancia con los objetivos acordados a nivel mundial.
Esta sigue siendo la palanca fundamental para reducir el riesgo. Sin embargo, dado que las trayectorias actuales indican que es inevitable un mayor calentamiento, es necesario invertir en acciones de investigación y acordar opciones de políticas globales para facilitar la adaptación y crear resiliencia ante un problema que afecta a todo y a todos.
Los académicos señalan que hay un calentamiento global como consecuencia de la conducta humana, pero nada prueba eso genere una dispara o incremento del calor como suele creerse.
Montevideo | Todo El Campo | Aunque hay quienes lo rechazan, el calentamiento global es aceptado masivamente por científicos y la población mundial en general. Aceptamos su existencia y lo vemos como un fenómeno altamente amenazante y peligroso para nuestro estilo de vida, incluso para vida misma.
También sabemos que contra la naturaleza no podemos y por eso desde hace algunos años el cuidado del medio ambiente se ha convertido en un tema central y de política de Estado en la mayoría de los países del mundo.
2023 fue, oficialmente, el año más caluroso de la historia, sin embargo, estudios científicos revelan que “a pesar de las temperaturas récord, el calentamiento global no se está acelerando”, informó la agencia británica Mail OnLine.
Los registros extremos en temperaturas llevan a que muchos crean que hay una aceleración del calentamiento global, algo de lo que no hay evidencia estadística científica, y no es porque no se hagan los estudios pertinentes. Por el contrario: los investigadores observaron las temperaturas superficiales globales a largo plazo desde que comenzaron los registros en 1850 y no encontraron evidencia de un aumento desde la década de 1970.
Como fue dicho, 2023 fue el año más cálido desde que comenzaron los registros globales en 1850, y los 10 años más cálidos registrados históricamente ocurrieron en la última década (2014-2023). Sin embargo, el nuevo estudio encontró que falta evidencia estadística para afirmar que estamos ante un aumento de calentamiento, dijo la profesora Rebecca Killick, docente de la Universidad de Lancaster (Inglaterra) y coautora del estudio. Actualmente, el debate pasa por “si el calentamiento reciente se ha desacelerado o acelerado”.
Para obtener más información, Killick y sus colegas de Universidad de California (en Santa Cruz, EE.UU.) estudiaron la Temperatura media global de la superficie (GMST).
GMST es la temperatura media de la superficie de la Tierra y una métrica ampliamente estudiada para monitorear el cambio climático. Los expertos analizaron su evolución en base a las cuatro organizaciones principales que han rastreado la temperatura promedio de la superficie de la Tierra desde 1850: la NASA, la Asociación Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA), Berkeley y HadCRUT del Reino Unido.
Encontraron que aunque la GMST está aumentando a largo plazo, en el corto plazo tiende a fluctuar debido a eventos naturales, como grandes erupciones volcánicas y El Niño Oscilación del Sur. Por lo tanto, el equipo consideró que un “aumento” de calentamiento era estadísticamente detectable si excedía y mantenía un nivel por encima de estas fluctuaciones temporales durante un largo período de tiempo.
Después de tener en cuenta las fluctuaciones a corto plazo en la GMST, el calentamiento “no se detectó de manera confiable” en ningún momento después de 1970, descubrió el equipo.
El artículo se publicó en el sitio de material científico Communications Eart & Enfironment (*), allí los investigadores escribieron: “A pesar de las temperaturas récord observadas en 2023, no se detecta ningún cambio en las tasas de calentamiento desde 1970”; y advierten de la posibilidad de que sí se podría estar produciendo un aumento del calentamiento global, sólo que aún no es detectable.
La autora principal Claudie Beaulieu, profesora de oceanografía en la Universidad de California, fue categórica: “Por supuesto, todavía es posible que el calentamiento global se esté acelerando”, pero “descubrimos que la magnitud de la aceleración es estadísticamente demasiado pequeña o que aún no había datos suficientes para detectarla de forma sólida”.
“Para ser claros, nuestro análisis muestra un calentamiento continuo; no obstante, si hay una aceleración del calentamiento global, eso todavía no pudimos detectarlo estadísticamente”.
LAS OBJECIONES AL ESTUDIO.
Richard Allan, profesor de ciencia climática en la Universidad de Reading (Inglaterra) y que no formó parte del equipo de investigación, respondió que en la investigación sólo se atendió una línea de videncia, pero “cuando se examinan todas las líneas de evidencia, queda claro que el cambio climático se está acelerando en lugar de continuar de manera constante”, afirmó el profesor Allan, que no formó parte del equipo de investigación.
“Prevenir el calentamiento global estabilizando el clima de la Tierra y limitando mayores daños causados por fenómenos meteorológicos extremos y el aumento del nivel del mar sólo puede lograrse mediante reducciones rápidas y masivas de las emisiones de gases de efecto invernadero”, subrayó.
El Dr. Kevin Collins, profesor titular de medio ambiente y sistemas en la Open University (Reino Unido), dijo que existía un “peligro muy real” de que los resultados fueran mal interpretados. “Sin embargo, a través de un análisis estadístico empírico de los aumentos de temperatura desde la década de 1970, esta investigación concluye que no hay un aumento detectable, todavía”.
“Los resultados sugieren que el calentamiento global se está produciendo en un estado estable”, y “como reconocen los autores, eso puede deberse a que el tamaño de cualquier aceleración es estadísticamente demasiado pequeño o no hay datos suficientes para detectar un aumento en la última década”.
“En otras palabras, todavía es demasiado pronto para decir si la última década -la más cálida registrada- representa un ‘salto’ en la tendencia al calentamiento. En 2035 o 2040 podremos mirar hacia atrás y ver a partir de 2015 que ha habido un cambio fundamental en la tendencia al calentamiento”.
Una serie de hechos naturales generados en el calentamiento global afectan la agricultura y la calidad del agua en el este de Estados Unidos. El Centro Climático de USDA investiga esos fenómenos y aporta herramientas de apoyo o posibles soluciones.
Montevideo | Todo El Campo | “La tierra está cambiando”, advierte el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA).
Agrega: “Un problema importante en el sureste (del país) es causado por los efectos del calentamiento de las temperaturas en los océanos. A medida que el cambio climático aumenta la temperatura del aire, los glaciares se derriten y los océanos se calientan. A medida que el agua se calienta, se expande. La expansión, junto con el agua oceánica adicional del derretimiento de los glaciares, hace que el nivel del mar aumente. El agua más cálida también conduce a tormentas más fuertes y extiende la temporada de tormentas. Las mareas más altas de las tormentas causan erosión costera a medida que el agua del océano empuja tierra adentro sobre bosques y campos. Por ejemplo, se prevé que la península de Albemarle-Pamlico en Carolina del Norte perderá hasta la mitad de su superficie terrestre para finales de siglo debido a un aumento de 1 a 3 pies en el nivel del mar”.
La advertencia se encuentra en la web USDA Climate Hubso el Centro Climático del USDA, repartición que investiga y proporciona información y herramientas a los administradores de tierras de producción, para que puedan tomar decisiones adecuadas a tiempo.
ESTÁ PASANDO.
En un artículo sobre la “intrusión de agua salda”, la institución explicó que ese fenómeno es “una amenaza creciente para la agricultura costera”, porque con el aumento del nivel del mar, “el agua salda puede pasar a la tierra”, ese fenómeno es el denominado “intrusión de agua salda” y “ocurre cuando las marejadas ciclónicas o las mareas altas sobrepasan las áreas de baja elevación”.
“También ocurre cuando el agua salada se infiltra en los acuíferos de agua dulce y eleva el nivel freático por debajo de la superficie del suelo”.
La intrusión de agua salda es un fenómeno que no se anuncia que ocurrirá, sino que está pasando: “A lo largo de gran parte de la costa noreste” de Estados Unidos “mucha área de tierras de cultivo se pierde cada año porque se están volviendo demasiado húmedas y saladas para cultivar”.
“El agua salada también puede afectar la calidad del agua al ‘desbloquear’ los nutrientes de los fertilizantes en los campos agrícolas. Esto se debe a la química única del agua salada y a la forma en que interactúa con el suelo. Una vez que estos nutrientes se vuelven móviles, pueden viajar a través de redes de zanjas agrícolas hacia cuerpos de agua costeros más grandes”, y ahí se puede dar “un crecimiento excesivo de algas”.
Al morir, dichas algas son descompuestas por las bacterias en un proceso que “puede consumir todo el oxígeno del agua” lo que provocaría “la muerte de peces, la pérdida de hábitat animal y otros efectos nocivos en los ecosistemas costeros y la vida silvestre”.
QUÉ PUEDEN HACER LOS AGRICULTORES.
USDA aporta “algunas estrategias” para mejorar la salud del suelo y disminuir los efectos de la intrusión de agua salada, pero son soluciones a corto y no largo plazo.
“Los agricultores pueden eliminar el exceso de sal de los suelos a través del riego. Los eventos de lluvia natural también ayudarán”; o pueden “agregar yeso para disminuir el exceso de sal en el suelo y usar compost y productos de estiércol con bajos niveles de sal”.
“Los cultivos de cobertura, que ayudan a que la sal se filtre a través del suelo al aumentar el flujo de agua, también se pueden cultivar en los campos afectados”.
Se puede generar ingresos en las tierras afectadas por la intrusión de agua salada mediante “la plantación de diferentes cultivos. Actualmente, los investigadores están probando variedades de cebada, sorgo, soja tolerante a la sal, pasto varilla y otras plantas para determinar qué tan bien pueden resistir los suelos salados y las inundaciones periódicas”.
Otra táctica consiste en “agregar prácticas de conservación en o cerca de los campos afectados por la sal. Esas prácticas pueden proporcionar un hábitat para la vida silvestre, proteger y mejorar la calidad del agua, y también pueden convertirse en fuentes de ingresos”.
El cultivo de pastos nativos sería positivo ya que hay variedades que crecen bien en sitios salinos.
Sin embargo habrá campos que dejarán de ser aptos para el cultivo porque el suelo se volverá demasiado húmedo. “Cuando esto suceda, la tierra puede convertirse en un hábitat de pantano y colocarse en un programa de servidumbre de conservación. Las marismas saladas proporcionan miles de millones de dólares de valor recreativo a los estados costeros, pero el aumento del nivel del mar está ahogando muchos acres de marismas costeras cada año. Por lo tanto, puede ser rentable que los estados ofrezcan incentivos para que los agricultores creen marismas saladas en sus propiedades a partir de tierras agrícolas afectadas por la sal”.
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Foto de portada de USDA Climate Hubs en X @USDAClimateHubs
“Un solo volcán que se prenda en más que todos los automóviles y todas las industrias prendidas durante años”.
Caracas, Venezuela | Todo El Campo | Científico venezolano Charles Brewer-Carías sostiene que el calentamiento global es un fenómeno que va a ocurrir con el hombre o sin el hombre, pues no es causado por este, como se suele afirmar.
Con sus afirmaciones, el naturalista, botánico, fotógrafo y explorador Brewer-Carías, generó un intenso debate en la comunidad científica y entre los defensores del medio ambiente, al expresar opiniones controvertidas sobre el calentamiento global y su relación con la actividad humana: “El calentamiento global es un fenómeno que está ocurriendo, va a ocurrir, con el hombre o sin el hombre”, afirmó; agregó que “el hombre no tiene nada que ver con el calentamiento global. Es una propaganda un poquito de los ecologistas para ganar puntos y hacer cosas interesantes, como por ejemplo, preocuparse por el plástico en los mares, y eso está muy bien”.
¿QUIÉN ES CHARLES BREWER-CARÍAS?
Brewer-Carías, posee una vasta experiencia en asuntos naturales, ha descubierto más de 20 especies de animales y plantas; en 1971 descubrió las cuevas del Cerro Autana, en 1974 las simas de Sarisariñama, y recientemente, un sistema de cuevas de cuarcitas en el tepuy de Chimantá.
Además, es autor de varios libros y coautor de muchísimas publicaciones científicas. Algunas de sus obras son: Las Simas de Sarisariñama, La vegetación del mundo perdido, The Lost World of Venezuela and Its Vegetation, Roraima the crystal mountain, Cerro de la Neblina: resultados de la expedición, 1983-1987.
PROFUNDO CONOCIMIENTO DE LA NATURALEZA.
Con su trayectoria se ganó el respeto de la comunidad científica de su país y más allá de fronteras, de ahí la importancia de sus dichos al señalar que en su opinión, el calentamiento global no es atribuible a la actividad humana, sino más bien a “un cambio en el eje de la tierra lo que produce la glaciación o los calentamientos globales. Y eso ha ocurrido en los últimos 2.000.000 de años en el paleozoico, unas 40 veces”.
“Un solo volcán que se prenda es más que todos los automóviles y todas las industrias prendidas durante años”, subrayó.
Respecto a si el calentamiento global continuará en el futuro, Brewer-Carías afirmó: “Se estima que sea 1,5° más a final del siglo, quizá un poco más ahora que tenemos estos veranos tan fuertes, pero no es culpa del hombre. Es culpa de los ciclos de Milankovitch. Y es una inclinación en el eje de la tierra”.
A medida que el mundo continúa debatiendo el papel de la humanidad en el cambio climático, las palabras de venezolano seguramente seguirán siendo objeto de discusión y análisis en los círculos científicos y más allá. Su enfoque en considerar múltiples factores y su profundo conocimiento de los procesos naturales resaltan la complejidad del debate sobre el calentamiento global.
El naturalista botánico y explorador venezolano Charles Brewer Carias sobre el “calentamiento global”: pic.twitter.com/RMf0SSvBLu
Conocido y hecho público el video, Brewer-Carías grabó un segundo video profundizando sus explicaciones, el que compartimos a continuación, con puntualizaciones sobre calentamiento global y cambio climático.
Fuente Las Américas e información propia | Foto de portada captura de YouTube.