Nov 3, 2025 | Economía, Noticias
Las presiones inflacionarias se atenúan, pero las tensiones geopolíticas opacan las perspectivas.
Washington, EE.UU. | Todo El Campo | Los precios mundiales de los productos básicos caerán en 2026 al nivel más bajo de los últimos seis años y llegará al cuarto año consecutivo de declive, según se afirma en la edición más reciente del informe del Grupo Banco Mundial titulado Commodity Markets Outlook (Perspectivas de los mercados de productos básicos) (*). Se prevé que los precios se reducirán un 7% tanto en 2025 como en 2026, impulsados por el débil crecimiento económico mundial, el creciente superávit en la oferta de petróleo y la persistente incertidumbre en las políticas.
La disminución de los precios de la energía está ayudando a atenuar la inflación mundial, mientras que la baja de los precios del arroz y el trigo ha contribuido a hacer más accesibles los alimentos en algunos países en desarrollo. Sin embargo, pese a las recientes reducciones, los precios de los productos básicos se mantienen por encima de los niveles anteriores a la pandemia: se prevé que en 2025 y 2026 serán un 23 % y un 14 % más altos, respectivamente, que en 2019.
“Los mercados de productos básicos están ayudando a estabilizar la economía mundial”, dijo Indermit Gill, economista en jefe y vicepresidente sénior de Economía del Desarrollo del Banco Mundial. “La caída de los precios de la energía ha contribuido a la baja de la inflación mundial de los precios al consumidor. Pero este respiro no durará. Los gobiernos deberían aprovechar para poner en orden sus finanzas, preparar sus economías para el desarrollo de la actividad empresarial y acelerar el comercio y la inversión”.
El excedente de petróleo a nivel mundial se incrementó significativamente en 2025, y se prevé que el año próximo se ubique en un 65% por encima del pico más reciente, de 2020. La demanda de petróleo crece más lentamente a medida que se estanca el consumo en China y se incrementa la demanda de vehículos eléctricos e híbridos. Según las proyecciones, los precios del petróleo crudo Brent caerán de un promedio de US$ 68 en 2025 a US$ 60 en 2026, el valor más bajo de los últimos cinco años. En términos generales, los precios de la energía bajarán un 12% en 2025 y otro 10% en 2026.
Los precios de los alimentos también están declinando, y se prevé que disminuyan un 6,1% en 2025 y un 0,3% en 2026. Los precios de la soja caen en 2025 debido a la producción récord y a las tensiones comerciales, pero se espera que se estabilicen en los próximos dos años. Por otra parte, según las previsiones, los precios del café y el cacao disminuirán en 2026 a medida que mejoren las condiciones de la oferta. Sin embargo, los fertilizantes aumentarán un 21% en 2025, como reflejo del incremento de los costos de los insumos y las restricciones comerciales, y se atenuarán luego a un 5% en 2026.
Es probable que estas subas erosionen aún más los márgenes de ganancia de los agricultores y generen inquietudes sobre el rendimiento futuro de los cultivos.
Los metales preciosos, por su parte, impulsados por la demanda de activos seguros y las continuas compras realizadas por los bancos centrales. Se prevé que el precio del oro, ampliamente considerado refugio seguro en tiempos de incertidumbre económica, aumentará un 42% en 2025. Se proyecta además que suba otro 5% el próximo año, con lo que llegaría a casi el doble de su promedio entre 2015 y 2019. También se espera que los precios de la plata alcancen un promedio anual récord en 2025, con un aumento del 34% y un 8% adicional en 2026.
Los productos básicos podrían caer más de lo esperado durante el período que abarca la proyección si el crecimiento mundial se mantiene en niveles bajos en un contexto de tensiones comerciales prolongadas e incertidumbre en las políticas. Si la producción petrolera de los miembros de la Organización de Países Exportadores de Petróleo ampliada (OPEP+) excede lo esperado, el superávit podría incrementarse y ejercer una presión adicional a la baja sobre los precios de la energía. Las ventas de vehículos eléctricos, que se espera que aumenten marcadamente para 2030, podrían provocar una disminución aún mayor en la demanda de petróleo.
Por el contrario, las tensiones geopolíticas y los conflictos podrían hacer subir los precios del petróleo e impulsar la demanda de productos básicos considerados refugios seguros, como el oro y la plata. En el caso del petróleo, el impacto que tendría en el mercado la aplicación de sanciones adicionales también podría elevar los precios por encima de las previsiones. Las condiciones meteorológicas extremas provocadas por un ciclo del fenómeno La Niña más intenso de lo previsto podrían afectar la producción agrícola y elevar la demanda de electricidad para calefacción y refrigeración, lo que intensificaría la presión sobre los precios de los alimentos y la energía. Mientras tanto, la rápida expansión de la inteligencia artificial (IA) y la creciente demanda de electricidad para el funcionamiento de los centros de datos podrían hacer subir los precios de la energía y de los metales básicos como el aluminio y el cobre, esenciales para la infraestructura de la IA.
“La baja en los precios del petróleo ofrece una oportunidad para que las economías en desarrollo impulsen reformas fiscales que promuevan el crecimiento y la creación de empleo”, afirmó Ayhan Kose, economista en jefe adjunto y director del Grupo de Perspectivas del Banco Mundial. “La eliminación gradual de los costosos subsidios a los combustibles puede liberar recursos para invertir en infraestructura y capital humano, áreas que crean empleos y fortalecen la productividad a largo plazo. Tales reformas ayudarían a reorientar el gasto pasando del consumo a la inversión, lo que permitiría reconstruir el espacio fiscal y respaldar al mismo tiempo una creación de empleo más duradera”.
En la sección especial del informe se examina la historia de los acuerdos internacionales sobre productos básicos en el contexto de la volatilidad actual de los mercados. Se concluye que, si bien muchas medidas adoptadas en el pasado —como los controles de inventario, los cupos de producción y las restricciones comerciales— ayudaron a estabilizar los precios de algunos productos en el corto plazo, pocas lograron resultados duraderos. El acuerdo internacional sobre productos básicos más perdurable, la OPEP, ha tenido dificultades para mantener su influencia en el mercado, especialmente cuando suben los precios, porque esto tiende a atraer a nuevos competidores. En lugar de utilizar esquemas de control de precios, en el informe se recomienda a los países impulsar una producción más diversa y eficiente, invertir en tecnología e innovación, lograr mayor transparencia en los datos y promover la fijación de precios basada en el mercado para generar resiliencia a largo plazo frente a la volatilidad.
Informe Commodity Markets Outlook completo (en inglés): aquí.
Abr 5, 2024 | Ganadería, Noticias
El Banco Mundial aprobó un préstamo por US$ 350 millones que incluye una mejora económica en la tasa de interés en la medida en que el país cumpla ciertas metas de carácter ambiental
Montevideo | Todo El Campo | El ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca, Fernando Mattos, sostuvo que gracias al préstamo de US$ 350 millones aprobado por el Banco Mundial los productores ganaderos recibirán asistencia técnica para mejorar la producción y habrá predios demostrativos de cumplimiento ambiental.
Explicó que se está “diseñando un sistema de apoyo a productores ganaderos, a través del Sistema Nacional de Información Ganadera, el Instituto Plan Agropecuario y el Sistema Nacional de Innovación y Desarrollo Rural, para asistencia técnica a quienes mejoren la eficiencia productiva, lo que derivará en la mejora del ingreso y mejor desempeño ambiental”.
Este miércoles 3 de abril, en el ciclo de charlas organizada por Universidad ORT sobre sostenibilidad ambiental, recordó que el Banco Mundial aprobó un préstamo por US$ 350 millones que incluye una mejora económica en la tasa de interés en la medida en que el país cumpla ciertas metas de carácter ambiental.
El préstamo se transmitirá por el Fondo Ambiental y contribuirá a que Uruguay disponga de asistencia técnica y predios demostrativos, de forma que una cantidad importante de productores ganaderos produzca más eficientemente.
Asimismo, agregó que el objetivo es que aproximadamente 1.000 productores ganaderos puedan recibir asistencia técnica. “Sería una escala importante en relación a la experiencia piloto que concluimos en 2023, con cerca de 65 productores a través del programa Ganadería y Clima apoyado por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO)”, manifestó.
Remarcó que los productores que cumplan las metas ambientales estarán capacitados para enfrentar las oportunidades que se abrirán a nivel internacional para comercializar productos certificados con un sello de sostenibilidad positivo.
En la oportunidad, afirmó que Uruguay trabaja en un sistema de investigación que generará información y demostrará que el sistema productivo ganadero no incide en la contaminación ambiental.
URUGUAY ESTÁ EN UNA POSICIÓN DE PRIVILEGIO.
Mattos también indicó que el sistema productivo de Uruguay captura carbono atmosférico, a través de las fotosíntesis de la planta, por lo que se debe trabajar en clave de balance. Añadió que se apela a que la que comunidad científica genere información fidedigna para abordar mejor el cambio climático. “Uruguay está en una posición de privilegio, tiene bienes públicos, credibilidad y un sistema ganadero mejor que muchos del concierto internacional”, certificó el ministro, quien afirmó que nuestro país debe ser cauto en las negociaciones con la Unión Europea.
Oct 5, 2023 | Información, Noticias
En los próximos años, las sociedades más estables y duraderas serán, en muchos casos, las que hayan adoptado enfoques más resilientes para el almacenamiento de agua.
Montevideo | Todo El Campo | Hasta ahora la sequía era algo que ocurría desde los límites de Montevideo hacia afuera, pero la última seca que afectó las fuentes de agua de la capital nos hizo reflexionar a todos del grave problema que genera no contar con ese vital elemento.
Todos sabemos lo importante que es contar con agua potable y que sin ella no es posible ninguna forma de vida, pero una cosa es el conocimiento teórico sobre lo que le pasa a otros y otra muy distinta es haber vivido esa situación en persona. Fue lo que ocurrió con la el déficit hídrico de los últimos meses. A partir de esa situación indeseable comprendimos a cabalidad la magnitud y gravedad de no contar con agua potable tal como estamos acostumbrados.
Esa comprensión, fruto de haber vivido la desagradable experiencia del agua salada saliendo de las canillas, no puede ser desaprovechada. Ahora que todos somos consientes de lo vulnerables que podemos ser, es tiempo de actuar desarrollando verdaderas políticas de Estado sobre el manejo del agua.
Otros países ya están trabajando en eso, también hay países que nos llevan varios años, pues comenzaron hace mucho motivados por la posición geográfica adversa que ocupan, por ejemplo Israel que está sobre tierra áridas y difíciles.
Casualmente, el Banco Mundial (BM) ha vuelto a publicar estos días, en sus redes sociales, un artículo de principios de año (3 de febrero) titulado “Qué nos depara el futuro: Un nuevo paradigma para el almacenamiento de agua”.
Allí expresa: “El almacenamiento de agua dulce es crucial para lograr la adaptación al cambio climático, fundamentalmente porque permite guardar agua para épocas más secas y reducir el impacto de las inundaciones. En los próximos años, las sociedades más estables y duraderas serán, en muchos casos, las que hayan adoptado enfoques más resilientes para el almacenamiento de agua”.
Agrega que cuando “las poblaciones de todo el mundo necesitan más almacenamiento, el volumen de agua dulce almacenada está disminuyendo, lo que genera una crisis internacional, una brecha mundial en las reservas de agua”
El informe es un llamado a los actores vinculados al uso de agua, para que “promuevan soluciones integradas de almacenamiento”, de forma tal que se pueda “satisfacer las diversas necesidades humanas, económicas y ambientales del siglo XXI”.
LOS MENSAJES PRINCIPALES.
Los principales mensajes del texto son los que se detallan a continuación.
• Desde las sequías en un extremo del espectro hasta las grandes inundaciones en el otro, numerosas poblaciones de todo el mundo padecen fenómenos climáticos que dejan a su paso sufrimiento humano, inestabilidad y pérdidas económicas, y destrucción ambiental. En algunos lugares, los acontecimientos meteorológicos extremos borran en apenas días los avances en el desarrollo humano alcanzados a lo largo de décadas.
• En los últimos 20 años, 1.430 millones de personas se vieron perjudicadas por sequías (Browder y otros, 2020). Debido a la escasez de agua, el crecimiento de los países puede reducirse hasta un 6 % (Banco Mundial, 2016). Para los pobres, los efectos negativos pueden durar generaciones.
• Durante las últimas dos décadas, al menos 1.650 millones de personas de todo el mundo padecieron inundaciones, lo que representa un aumento del 24 % respecto de las décadas anteriores (Browder y otros, 2021; Tellman y otros, 2021; Centro de Investigación sobre Epidemiología de los Desastres [CRED] y Oficina de las Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres [UNDRR], 2020). Las proyecciones indican que, para 2030, 180 millones de personas más se verán directamente afectadas por inundaciones (Tellman y otros, 2021).
• Más allá de los fenómenos extremos, el cambio climático está generando precipitaciones menos previsibles y más variables, por lo que el suministro de los servicios cotidianos, como el abastecimiento de agua confiable en zonas urbanas, se vuelve más difícil, la productividad de los agricultores se reduce, y se desalienta la inversión económica y la creación de empleo.
• El almacenamiento de agua proporciona tres servicios principales: mejora la disponibilidad de este recurso, reduce los impactos de las inundaciones y permite regular los flujos de agua para respaldar los sectores de energía, transporte y otros.
• Al mismo tiempo, la regulación que se logra con el almacenamiento puede dar pie a la producción de energía limpia, necesaria para mitigar el cambio climático. La generación de energía hidroeléctrica también es un complemento importante de otras formas más variables de energía limpia y equilibra su integración en la red. Por último, el almacenamiento por bombeo (centrales reversibles) constituye una fuente valiosa de almacenamiento de energía.
• El almacenamiento de agua dulce es crucial para lograr la adaptación al cambio climático, fundamentalmente porque permite guardar agua para épocas más secas y reducir el impacto de las inundaciones. En los próximos años, las sociedades más estables y duraderas serán, en muchos casos, las que hayan adoptado enfoques más resilientes para el almacenamiento de agua.
• En los últimos 50 años, la población mundial se ha duplicado, y esto ha dado pie a una creciente demanda de agua y de almacenamiento. Sin embargo, las reservas naturales disponibles han disminuido en alrededor de 27 billones de m³ (McCartney y otros, 2022) debido al derretimiento de los glaciares y las nieves, y a la destrucción de humedales y llanuras de inundación. Al mismo tiempo, el volumen de agua almacenada en instalaciones construidas está en peligro debido a que el espacio útil de los embalses se llena con sedimentos (Annandale, Morris y Karki, 2016), las nuevas construcciones incorporadas en ciertas soluciones de infraestructura de gran magnitud han resultado ser mucho menos sostenibles de lo previsto, y las estructuras construidas envejecen a un ritmo más acelerado que el de la rehabilitación.
• A nivel mundial, el déficit en el almacenamiento de agua está incrementándose (Asociación Mundial para el Agua e Instituto Internacional de Ordenación de los Recursos Hídricos, 2021).
• Para subsanar este déficit deben modificarse los enfoques actuales; en gran parte del mundo, continuar como hasta ahora no es una estrategia viable. En la mayoría de los casos, el almacenamiento se evalúa, diseña, desarrolla y gestiona mediante instalaciones independientes y para partes interesadas específicas, lo que da lugar a mecanismos compartimentados que son insostenibles e ineficientes.
• Una planificación deficiente del almacenamiento de agua tiene consecuencias costosas. Los múltiples sistemas compiten entre sí y prestan servicios diferentes a distintas partes interesadas, a menudo separadas por límites o fronteras, lo que conduce a un desarrollo descoordinado o a desembalses y a la reducción de los beneficios totales. Por otro lado, no siempre se comprenden bien los costos, los beneficios, los riesgos y las incertidumbres antes de decidir sobre una inversión. Como resultado, no siempre se minimizan o mitigan los impactos negativos en las personas y el medio ambiente, y las soluciones no se elaboran teniendo en cuenta la equidad distributiva.
• Abordar el déficit mundial de almacenamiento de agua constituye un desafío compartido. Y este desafío se ve agravado por el hecho de que, si bien el almacenamiento de agua comprende una red integrada de elementos naturales y construidos, rara vez se lo reconoce, planifica y gestiona como un sistema. La mayor parte del almacenamiento de agua del que dependemos en la actualidad se encuentra en la naturaleza y no se supervisa ni gestiona adecuadamente. Asimismo, la mayoría de los cursos de agua compartidos carecen de un marco legal que rija su uso.
• Los países de todo el mundo se encuentran en situaciones sin precedentes, luchando para hacer frente a los desastres relacionados con el agua y tratando de desarrollar, operar y mantener los servicios de suministro. En este informe se propone diseñar intencionalmente soluciones que sustenten servicios de almacenamiento resilientes, sostenibles e incluso cruciales para la vida, que puedan mitigar el impacto de los desastres relacionados con el clima y solucionar el déficit de almacenamiento.
• La planificación del almacenamiento de agua presenta desafíos considerables. La mayoría de los países cuenta con recursos limitados y deben buscar enfoques eficientes para aumentar su capacidad de almacenamiento. Esto incluye aprovechar y maximizar los recursos naturales de almacenamiento; evaluar las oportunidades para volver a poner en marcha, rehabilitar o reacondicionar las estructuras existentes, crear otras e introducir reformas (por ejemplo, invertir en instituciones para que gestionen mejor el almacenamiento), y analizar las alternativas al almacenamiento, que van desde la gestión de la demanda y las medidas de suministro alternativo dirigidas a reducir la escasez, hasta las normas sobre zonificación.
• La naturaleza es una parte muy importante de la solución. Más del 99% del almacenamiento de agua dulce de la Tierra se encuentra en la naturaleza, pero en gran medida se lo da por sentado. Es necesario reconocer colectivamente que el almacenamiento natural (las aguas subterráneas, los humedales, los glaciares y las reservas de humedad en el suelo) son fundamentales para la supervivencia, por lo que se las debe proteger y gestionar. Saber lo que tenemos es el primer paso para tomar conciencia del valor de la naturaleza y dejar de agotarla innecesariamente, como ha sucedido durante décadas en muchas partes del mundo. • El almacenamiento de agua debe planificarse con cuidado. Para ayudar a abordar estos y otros desafíos, en el informe se describe un enfoque integrado, sistémico y centrado en los problemas para el almacenamiento de agua (natural, construido e híbrido), que incluye herramientas prácticas —desde la toma de decisiones en condiciones de incertidumbre hasta las técnicas de planificación integrada— que pueden contribuir a simplificar procesos, facilitar la colaboración y, en última instancia, ayudar a los profesionales del sector a ofrecer soluciones resilientes, sostenibles e integradas diseñadas para respaldar a muchas generaciones.