Descarbonizar, pero sin perder la ética humana.

Descarbonizar, pero sin perder la ética humana.

En el sentido profundo, humano y ético, descarbonizar la energía como la economía de un país no solo es decidir qué hacer con el petróleo, sino sumar todas las fuentes posibles y convenientes de energía para sostener el crecimiento económico que permita alcanzar el desarrollo humano.

Montevideo | Todo El Campo | Hace unos años, el Consejo Mundial de la Energía definió como el trilema energético consistente en a) las sociedades deben buscar simultáneamente en todo momento la seguridad en el abastecimiento de la energía, b) la equidad en el acceso para todos sus integrantes y c) la sostenibilidad ambiental, recuerda el Ing. Alejandro Stipanicic (expresidente de Ancap durante el gobierno de Luis Lacalle) en un editorial publicado por el Centro de Estudio de Políticas Públicas (CEPP), institución de ideas, investigación y debate sobre políticas públicas, que preside.

Es “imperativo” avanzar en la “sustitución de combustibles” fósiles por renovables, al igual que “reciclar los productos de la combustión, capturar y volver a almacenar el carbono en depósitos geológicos y desarrollar todas las tecnologías que permitan ampliar la oferta energética baja o libre de carbono fósil”.

Para eso hay que recordar “tres principios fundamentales”, agrega, el primero, la “neutralidad tecnológica” que consiste en que “toda solución conveniente es bienvenida, no es sano direccionar a nuevas tecnologías costosas o prohibir tecnologías probadas y mejorables”; además de que “! todos los energéticos disponibles aporten y convivan según lo mejor y más conveniente para cada uno en cada lugar del mundo”.

En segundo lugar, menciona el principio de “aditividad”, o sea “sumar fuentes, ampliar la oferta, no sustituir por dogma o imposición”.

Y tercero, la “diversidad de transiciones energéticas” que es que “cada país y región del mundo tiene sus particularidades, sus prioridades y sus recursos; imponer una visión desde una región a otra es establecer una relación de colonialismo energético en el que el beneficio sólo puede ser unidireccional”.

“Estos tres principios suponen sencillamente adoptar una estrategia para la transición energética adaptativa a cada sociedad, sumando nuevas fuentes sin privilegiar (subsidiar) ninguna a priori. Significa ejercer la mayor libertad posible en la elección de la herramienta para contribuir a la descarbonización”.

La carrera hacia la descarbonización “no se trata de petróleo si o petróleo no”, escribió más adelante, sino “de sumar todas las fuentes posibles y convenientes de energía para sostener el crecimiento económico para alcanzar el desarrollo humano. Sin dogmas, sin intereses particulares, atendiendo a una sociedad mundial despareja en recursos, necesidades y posibilidades que necesita de la energía tanto como el aire limpio para vivir”.

El siguiente es el artículo completo del Ing. Stipanicic.

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LA ÉTICA EN LA ERA DE LA DESCARBONIZACIÓN.

Solemos escuchar a mucha gente hablar sobre descarbonizar la industria, el transporte, la generación eléctrica o el consumo en general. Pero ¿qué significa el concepto? Es sencillamente dejar de introducir CO a la atmósfera a partir de cadenas de carbono originadas en el subsuelo (petróleo, gas y carbón) y, en una medida más exigente, empezar a reducir la cantidad de CO2 que ya está circulando en la atmósfera por vía de la captura y el almacenamiento en reservorios geológicos.

Es decir, cuando hablamos de descarbonizar debemos entender que el propósito apunta a mantener y reducir el balance de carbono en la atmósfera. Ese es el objetivo y medios para alcanzarlo hay muchos.

Dejar de quemar combustibles fósiles (petróleo, gas natural y carbón) es el más conocido, el más difundido y promocionado por algunos, pero en rigor, en el camino a descarbonizar es posible y saludable establecer metas razonables, asequibles y, sobre todo, económicamente viables. Las energías fósiles representan, como hace 20 años, el 80% de la energía primaria que utiliza el mundo. Con un crecimiento de la demanda total de energía del orden del 2% anual, no parece razonable pensar en sustituir toda la energía fósil en pocos años.

Si bien es un imperativo (moral, científico, social, tecnológico, el adjetivo que cada uno prefiera utilizar) seguir avanzando en la sustitución con combustibles renovables, reciclar los productos de la combustión, capturar y volver a almacenar el carbono en depósitos geológicos y desarrollar todas las tecnologías que permitan ampliar la oferta energética baja o libre de carbono fósil, parece necesario recordar tres principios fundamentales:

1. Neutralidad tecnológica: toda solución conveniente es bienvenida, no es sano direccionar a nuevas tecnologías costosas o prohibir tecnologías probadas y mejorables; que todos los energéticos disponibles aporten y convivan según lo mejor y más conveniente para cada uno en cada lugar del mundo.

2. Aditividad: sumar fuentes, ampliar la oferta, no sustituir por dogma o imposición.

3. Diversidad de transiciones energéticas: cada país y región del mundo tiene sus particularidades, sus prioridades y sus recursos; imponer una visión desde una región a otra es establecer una relación de colonialismo energético en el que el beneficio sólo puede ser unidireccional.

Estos tres principios suponen sencillamente adoptar una estrategia para la transición energética adaptativa a cada sociedad, sumando nuevas fuentes sin privilegiar (subsidiar) ninguna a priori. Significa ejercer la mayor libertad posible en la elección de la herramienta para contribuir a la descarbonización.

Pero claro, para ello es imprescindible recordar lo que el World Energy Council (WEC) definió hace algunos años como el Trilema de la Energía: las sociedades deben buscar simultáneamente en todo momento la seguridad en el abastecimiento de la energía, la equidad en el acceso para todos sus integrantes y la sostenibilidad ambiental.

Y este es un punto para nada menor y que refuerza los tres principios antes mencionados: en el mundo hay alrededor de mil millones de personas que no acceden a la energía producida por el mundo moderno. Para ellos, la transición energética no es avanzar a energías más limpias, es sencillamente acceder a la energía. Para las sociedades más desarrolladas, en cambio, donde las necesidades básicas están bien cubiertas para una enorme porción de la población, hablar de mayores precios para asegurar la sostenibilidad ambiental parece ser un problema más romántico.

Pero para esas personas que aún hoy no tienen acceso a energía y que, se manejan con fuentes primitivas y contaminantes, introducir energías más caras solo va a promover acrecentar la brecha y sumir en la pobreza energética a más gente.

En la última década ha habido un empuje notorio en prohibiciones; alianzas internacionales apuntan al cese del uso de la energía fósil y hasta la prohibición de vehículos con motores de combustión interna. La intención declarada podría decirse (con reservas) que es buena, pero el medio es absurdo y contraproducente. Prohibir algo que significa el 80% del soporte actual (y hace 20 años también) de la actividad económica del mundo sin tener resuelto cómo va a ser sustituido, es una locura. Prohibir el uso de motores que consumen combustibles fósiles atenta contra el desarrollo tecnológico de los combustibles sintéticos (moléculas de hidrocarburos que no provienen necesariamente del mundo fósil). Es tan absurdo que da para sospechar que la intención declarada no es la intención implícita.

Si bien los combustibles sintéticos tuvieron su auge e inicial desarrollo en Alemania y Japón en la época de las guerras de la primera mitad del siglo XX, el desarrollo de la electrólisis a gran escala a partir de energía eléctrica de fuente renovable para la producción de hidrógeno y de la tecnología de captura de CO2 del ambiente así como de la segunda generación de combustibles renovables que está pisando fuerte (hidrocarburos que vienen del mundo vegetal -aceites vegetales- o animal -sebo-) abren un escenario sustentable y accesible… ¡para motores de combustión interna!

No se trata de petróleo si o petróleo no: se trata de sumar todas las fuentes posibles y convenientes de energía para sostener el crecimiento económico para alcanzar el desarrollo humano. Sin dogmas, sin intereses particulares, atendiendo a una sociedad mundial despareja en recursos, necesidades y posibilidades que necesita de la energía tanto como el aire limpio para vivir.

Al fin y al cabo, actualmente, el 21% de los coches eléctricos de Alemania y el 16% de Estados Unidos circulan en base a electricidad generada con carbón.

¿Queremos más energía o queremos energías más limpias?

¿Quién define los tipos de energía que vamos a usar en el futuro?

¿Quién pone las metas de la transición para cada país o región?

¿Estamos dispuestos a pagar más?

¿Qué hacemos con la pobreza energética si la energía es cada vez más cara?

¿Estamos dispuestos a cambiar hábitos y rutinas?

¿Vamos a renunciar a nuestro actual confort?

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EL AUTOR. Alejandro Stipanicic es ingeniero industrial opción Mecánica por Udelar. Máster profesional en Dirección y Administración de Empresas por el IEEM, UM. Fue presidente de Ancap entre 2020 y 2024. Sus artículos, entre otros de información y análisis, se pueden leer en CEPP – Centro de Estudios de Políticas Públicas

Ahorro US$ 500 millones por el pago de combustibles.

Ahorro US$ 500 millones por el pago de combustibles.

“Ancap no le tiene miedo a la libre importación ni a la competencia, porque ya estamos trabajamos en un marco de competencia”.

Montevideo | Todo El Campo | Alejandro Stipanicic, presidente de Ancap, dijo que uno de los logros que los ciudadanos juzgarán como de los más importantes, fue el ahorro de US$ 500 millones en el precio de los combustibles.

“Vendemos nuestros productos en el mercado uruguayo a precios de paridad de importación o US$ 500 millones más barato en los últimos cuatro años”, expresó el jerarca en la inauguración de la Expo Prado.

Por eso es que “Ancap no le tiene miedo a la libre importación ni a la competencia, porque ya estamos trabajamos en un marco de competencia” a pesar de que sigue siendo una empresa monopólica.

Este año, la propuesta de Ancap apunta a destacar la presencia del ente en la vida cotidiana de todos los uruguayos a través de todos los productos en que es protagonista, que no son solo el gas y el combustible; también hay muchos vínculos con el agro, y se apunta a un protagonismo activo mirando hacia el futuro.

No es posible que Ancap no esté presente en la Expo Prado 2024, dijo Stipanicic, ya que “tiene mucha vinculación con el agro” a través del combustible, de los lubricantes, pero también por la caña de azúcar, el sorgo, la soja, el maíz, el girasol, la canola, la pongamia, la carinata o el cebo vacuno”. Todos productos relevantes para el presente y el futuro, porque “serán la materia prima para producir combustibles sustentables”.

A pesar del vínculo creciente entre Ancap y el campo, hubo años en que el ente no estuvo presente en el Prado, lamentó.

A LA VANGUARDIA.

Ancap está “a la vanguardia” con una “propuesta de negocio que es la primera en el mundo para producir hidrógeno offshore a gran escala”; Ancap es vanguardista cuando afirma que en 2027 la planta de La Teja “introducirá materia orgánica renovable para producir bio SAF -combustible sostenible de aviación- o green diesel”.

También es vanguardia cuando se anuncia que en el marco del Open Digital Lab “junto con ITC (la consultora de Antel) y Ducsa, se realizará una convocatoria a socios tecnológicos y de negocios para desarrollar una plataforma de soluciones para la movilidad”.

NIÑOS.

Los temas energéticos suelen estar alejados de los niños, este año Ancap desea acercarse a ellos para transmitirle la importancia de ese sector, y para eso el stand está pensado para que toda la familia -aún los más jóvenes- puedan acceder a información y crecer en conocimiento sobre la temática.

Ancap no suele estar tan cerca de los ciudadanos como sí lo están otras empresas públicas: UTE, Antel, etc., porque la cadena y la llegada al consumidor es diferente, sin embargo siempre está a través de los combustibles, del azúcar, del gas.

Foto de Ancap en X @AncapUruguay

Entre enero y marzo Ancap tuvo ganancias por US$ 73 millones.

Entre enero y marzo Ancap tuvo ganancias por US$ 73 millones.

El sector monopólico fue el único que dio pérdidas.

Montevideo | Todo El Campo | Los negocios no monopólicos de Ancap registraron una ganancia de US$ 36 millones, a lo que se suman US$ 18 millones por las ventas que realizó a UTE para la generación eléctrica, y otros US$ 8 millones por ganancias de empresas vinculadas. Asimismo, el ente también generó ganancias de US$ 13 millones por la apreciación del peso uruguayo, US$ 6 millones por el impuesto a la renta por contabilización de impuesto diferido y US$ 2 millones por otros ingresos.

Todo lo anterior suma US$ 83 millones.

Por otra parte, se registraron pérdidas en el mercado monopólico, de US$ 10 millones, lo que deja un saldo de US$ 73 millones.

Alejandro Stipanicic, presidente de Ancap dijo que se resignaron US$ 23 millones por la fijación de tarifas por debajo del precio de paridad de importación. Agregó que los resultados evidencian un equilibrio, ya que, de no haberse resignado ese monto, se hubieran percibido ganancias por US$ 13 millones.

ASOCIACIÓN CON PRIVADOS EN EL NEGOCIO DE CEMENTO Y CAL.

En otro orden, Ancap proyecta asociación con privados para negocio de cemento y cal, comentó Stipanicic. El 19 de mayo, el ente aprobó el pliego de la licitación para seleccionar al socio.

Así se busca hacer frente al problema estructural que presenta esa rama de negocios que en el primer trimestre de 2023 arrojó una pérdida de US$ 6,2 millones. Las pérdidas no son coyunturales, se vienen dando desde hace más de 20 años.

El socio privado deberá cumplir con una serie de requisitos, como disponer de capacidad tecnológica, acceso a mercados, capacidad financiera y un plan de negocios acorde a la realidad del país. Además, se debe comprometer a contratar personal de la industria, a seguir operando las tres plantas industriales, desarrollar acciones para fortalecer la presencia de la marca Ancap y poder exportar, subrayó.

TAREAS DE MANTENIMIENTO.

En setiembre Ancap realizará tareas de mantenimiento y renovación tecnológica en la refinería de La Teja lo cual determinarán la detención de su funcionamiento durante cuatro meses. Los trabajos implicarán obras de ingeniería complejas y sofisticadas, que requieren utilizar equipamiento no disponible en Uruguay.

Esos trabajos y otras inversiones ubicarán a la refinería en condiciones para garantizar su funcionamiento durante los próximos 20 o 30 años.

Segundo nuevo récord consecutivo: 8.300 kilos de azúcar por hectárea.

Segundo nuevo récord consecutivo: 8.300 kilos de azúcar por hectárea.

Stipanicic mencionó algunos de los logros del Ancap y algunas de las iniciativas en las que el ente está trabajando.

Hébert Dell’Onte | Este soleado lunes 12 de setiembre el presidente de Ancap, Alejandro Stipanicic, participó de la inauguración del estand del ente petrolero en la Expo Prado, contando con la presencia del ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca, Fernando Mattos.

Stipanicic mencionó algunos de los logros del Ancap y algunas de las iniciativas en las que el ente está trabajando.

Dijo que Ancap no es solo combustibles y que en otras áreas también se concretan logros.

En ese sentido “no puedo evitar decir lo que fue el cambio de paradigma en la plantación de caña de azúcar en el norte, terminando con el modelo asistencialista. Se terminó con el modelo en el cual el trabajo era la escusa para el subsidio, y se pasó a un modelo productivo rentable que da trabajo”.

Agregó que “con los incentivos adecuados la producción de caña de azúcar respondió como nunca”, y anunció: “Por segundo año consecutivo vamos a tener una zafra récord de 8.300 kilos de azúcar por hectárea”, un guarismo que “nunca en la historia se había alcanzado”.

Además, “con productores que prácticamente en su totalidad fueron capaces de producir lo que se había anticipado, cuando hace unos años el 20% o 25% de los productores quedaba endeudado con Alur”.

Stipanicic también anunció que en lo que va del año se ha “entregado de energía eléctrica a UTE el equivalente al consumo de 2.500 uruguayos”, y eso “con un subproducto de la producción agropecuaria”.

“Estamos orgullosos y quiero reconocer a todo el equipo de Alur que lo hizo posible, quiero reconocer a los trabajadores, a los plantadores de caña de azúcar del norte, que comprendieron nuestra propuesta y confiaron en ella, y ahora están satisfechos”, agregó.

Por otra parte “concretamos exportaciones de biodiesel y de aceite crudo de canola”.

Asimismo, Ancap está pronta para colocar más estaciones de autoservicio, para eso estamos esperando por la Unidad Reguladora de Servicios de Energía y Agua (Ursea), para la normalización del mercado. “Ya hemos localizado puntos del país, en una zona que demográficamente cambión en los últimos años por la industria forestal, y en esos lugares los volúmenes de venta no dan para una estación tradicional”, apuntó.

Otro de los anuncios es que esta semana se cerrará con el Ministerio de Defensa Nacional un acuerdo para instalar en terrenos de Ancap un nuevo paso de frontera con una nueva electrolinera, porque es un punto de entrada y salida del país y tenemos que contribuir a la modalidad eléctrica, aseveró.

En la planta Paysandú fue presentado el proyecto de un nuevo amarradero para “fortalecer la logística fluvial” respecto a “la segunda planta de distribución de combustible más importante del país”.

A su vez, “estamos a puntos de cerrar un convenio con el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca, con la Asociación de Productores de Leche de Paysandú y la UTU para instalar en breve un campo experimental en la Escuela Agraria Lorenzo Geyre” (en Paysandú).

Recordó el impulso de Ancap al hidrógeno verde. “Ahora vamos a entrar en una segunda etapa que es encontrar la forma legal para poner en valor los activos estratégicos para el negocio del hidrógeno en Uruguay, porque tenemos carbono biogénico, tenemos instalaciones de almacenamiento, logística fluvial y logística marítima. Tenemos que ofrecer eso a los privados”, subrayó.

Ancap va más allá del agro, dijo el presidente del ente, y para validar esa afirmación dijo que “en el año llevamos vendidos US$ 4 millones en información geológica a empresas globales del primer mundo”.

PRECIOS DE LOS COMBUSTIBLES.

Stipanicic finalizó refiriéndose a la gestión del precio de los combustibles, materia en la cual además de Ancap está también el trabajo de todo el equipo económico y el Ministerio de Industria.

La gestión desarrollada ha permitido que la sociedad pague, en lo que va del año, US$ 150 millones menos por el precio de combustibles respecto al precio teórico de paridad que fija la Ursea de forma independiente, eso sin afectar las finanzas de Ancap”, concluyó.

En la foto Alejandro Stipanicic | Ancap.

Próximas actividades de Ancap en la Expo Prado.

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