México.-TodoElCampo. El sector avícola de México continúa su senda de crecimiento, proyectando una producción de carne de pollo que alcanzará los 4,2 millones de toneladas en 2026, lo que representa un incremento del 2%. Este avance se sustenta en inversiones sostenidas del sector privado en operaciones integradas verticalmente y mejoras tecnológicas de vanguardia. Las rigurosas medidas de bioseguridad aplicadas han permitido reducir drásticamente la mortalidad de los polluelos, asegurando que más aves alcancen el peso de mercado con eficiencia.
Por su parte, el consumo nacional crecerá un 3%, situándose en un récord de 5,3 millones de toneladas para el próximo año. Este dinamismo está impulsado por el sector HRI (Hoteles, Restaurantes e Instituciones), que se prepara para el impacto económico de la Copa Mundial de la FIFA 2026. Se estima que este evento deportivo atraerá a más de 5,5 millones de turistas internacionales, disparando la demanda de productos avícolas en ciudades clave como Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey.
El pollo se reafirma como la proteína animal líder en México debido a su gran versatilidad y asequibilidad frente a las carnes rojas. Mientras que el mercado de vacuno experimentó una escalada de precios del 16,7%, el pollo se mantiene como el pilar fundamental en la dieta de los hogares urbanos. Actualmente, el precio del cerdo en el sector minorista puede llegar a ser hasta tres veces superior al del pollo entero, lo que consolida la preferencia por el ave en el presupuesto familiar.
La producción se concentra estratégicamente en estados como Veracruz, Jalisco y Puebla, que disponen de la infraestructura necesaria y acceso a plantas de procesamiento. Gigantes del sector como Bachoco y Pilgrim’s Mexico están expandiendo sus capacidades con nuevos centros de distribución y plantas de alimento en regiones como Yucatán para localizar sus cadenas de suministro. Esta expansión se ve favorecida por los bajos precios globales del maíz amarillo y la soja, que han mejorado los márgenes de rentabilidad de los productores.
En el ámbito del comercio exterior, se prevé que las importaciones aumenten un 8% hasta alcanzar los 1,1 millones de toneladas. Este crecimiento es posible gracias a la prórroga del Decreto Presidencial Antiinflacionario hasta finales de 2026, que facilita el acceso libre de aranceles a proveedores como Brasil. Además, la industria de procesados cárnicos mexicana depende de importaciones competitivas de cuartos traseros para elaborar embutidos y jamones a precios populares.
Finalmente, las exportaciones mexicanas se estabilizarán en 9.000 toneladas, enfocándose principalmente en los mercados minoristas de Centroamérica por su proximidad geográfica. Aunque existen barreras sanitarias internacionales, el sector apuesta por productos de valor añadido «listos para comer» que superan estas restricciones. Simultáneamente, el gobierno mexicano mantiene cuotas de importación libres de impuestos para porcino y vacuno para asegurar el suministro total de proteína en el país.
Fuente Eurocarne

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