La pesca uruguaya exporta apenas US$ 90 millones cuando su potencial es de US$ 1.200. Es hora de animarse a ejecutar cambios estructurales y regulatorios.
Hébert Dell’Onte Larrosa | Montevideo | Todo El Campo | El año pasado, entrevistado por el semanario Crónicas Económicas, el consultor Carlos Mazal, dijo que el potencial de la industria pesquera uruguaya es de US$ 1.200 millones. También advirtió que “el gran escollo” del sector son los sindicatos.
“La pesca en Uruguay tiene un potencial en plena explotación de US$ 1.200 millones, porque en el rubro también hay recursos genéticos marinos. Uno va a una tienda de pesca en Japón y hay algas o 40 subproductos del mar que nosotros no explotamos. Tenemos 150 millas adicionales de zona económica exclusiva, que hacen que Uruguay tenga 350 millas. Esto es el doble de la superficie terrestre. Hay que ver la riqueza que existe allí, pero se exporta solo US$ 90 millones”, expresó.
Agregó que “hace 10 años” se exportaron “hasta US$ 500 millones”, por lo tanto el potencial de la pesca es real: “No se trata de un sueño, sino de algo a lo que se puede llegar”, dijo el especialista.
Las afirmaciones de Mazal nos llevan a la pregunta básica de qué debe hacer Uruguay para retener e impulsar la inversión pesquera.
Lo primero, algo que le cuesta mucho a Uruguay: ejecutar cambios, atreverse a hacerlos, y lo más complejo, es que se deben realizar en varios frentes estructurales y regulatorios.
Tal como publica Todo El Campo en esta misma edición (*), una empresa española se retira del país por los conflictos sindicales, problemas de inseguridad jurídica y trabas operativas que disminuyen la rentabilidad.
Son cuatro áreas críticas claramente determinadas, que afectan en este caso a la empresa que decidió marcharse, pero también a las que permanecen. Corregir esos puntos es clave para que no se sigan yendo y para que otras quieran venir a invertir, lo que nos llevaría a elevar la producción a todo el potencial posible y generar hasta US$ 1.200 millones que dijo el consultor.
Si lo logramos, las empresas no serán las única que ganen. Lo harán y está bien que así sea, pero también el país con la generación de puestos de trabajo y mayores exportaciones e ingreso de dinero a un país que no crece lo suficiente y cuyos recursos siempre son exiguos.
POR DÓNDE EMPEZAR.
1. Seguridad jurídica y estabilidad normativa: a) establecer reglas claras y duraderas para la explotación pesquera, evitando cambios abruptos en licencias, cuotas o regulaciones; y b) generar un marco legal que brinde confianza a los inversores extranjeros, con procedimientos transparentes en permisos y fiscalización.
2. Relaciones laborales y clima sindical: a) promover instancias de diálogo tripartito para reducir la conflictividad y que trabajar sea un derecho con sus obligaciones y no una herramienta de lucha político sindical; b) diseñar mecanismos de resolución rápida de conflictos para evitar paros prolongados que afectan la operativa de flotas y plantas.
3. Incentivos económicos y competitividad: a) si queremos que el puerto de Montevideo sea el más atractivo de la región, es importante analizar y corregir la carga impositiva y los costos; y b) facilitar acceso a financiamiento y programas de modernización tecnológica para flotas y plantas de procesamiento.
4. Infraestructura y servicios portuarios: a) mejorar la logística y los servicios; b) invertir en infraestructura portuaria que agilice operaciones de carga, descarga y exportación.
Para todo esto es necesario contar con la buena voluntad de las partes, con un sindicato desideologizado y comprometido con el trabajo y el cuidado de las fuentes laborales, y un gobierno y Ministerio de Trabajo con ideas y prioridades claras en cuanto a la defensa de los intereses del país, sin consideraciones políticas partidarias, y menos ideológicas.
Horacio Jaume | Montevideo | Todo El Campo | La ganadería uruguaya ha tenido que enfrentar en los últimos 40 años distintos desafíos.
Una ganadería cerrada donde el abasto superaba muchas veces a la exportación, se convertía en el principal cliente.
Una de las características era lo que se conocía como el ciclo de los cinco años, cinco para el productor y cinco para la industria. Dependía del aumento o la baja del stock.
Esa ganadería vacuna compartía campo con el ovino y alcanzó los 25 millones de cabezas, ya que la lana era un rubro fuerte.
La mayoría del ganado para faena era de dentición completa. La zafra y la poszafra eran muy marcadas.
Las reservas no se conocían y el racionar era para tamberos.
Las cuereadas del invierno eran bastante comunes, dependían de la crudeza de cada invierno.
Éramos un país que estaba dentro del circuito aftósico, los mercados internacionales eran erráticos, y la exportación no era fluida.
Los bolsones eran bastante frecuentes (se conocía como bolsones las deudas que se cancelaban y se iniciaban de nuevo).
El stock regulador se inventó para contrarrestar la poszafra congelando carne y vendiéndola en la poszafra.
Frente a una crisis muy grande se inventó el operativo conserva. Especular era el deporte preferido que se practicaba. Lo mismo que “revolear ganado”, que no era otra cosa que llevar ganados de una feria a otra.
El valor de la tierra era un novillo para faena, y valía más la pena comprar una hectárea de campo que hacer una pradera.
Ha pasado de todo a partir de la exportación en pie y que los mercados internacionales empezaron a abrirse.
El quedar libre de aftosa nos ofreció otro panorama.
Durante todo ese tiempo y todas las cosas que pasaron hay una que nos faltaba, sí era el sueño de muchos, pero difícil de concretar. Hoy el mercado tiene buenos precios y está demandado. La tierra vale 3 o 4 novillos para faena.
Eso dejó al desnudo otras cosas: bajos procreos , manejos no apropiados, la necesidad de racionar y hacer reservas. En definitiva, las cuereadas desaparecieron.
Los mostradores demandan. Somos el país de mayor consumo per cápita de carne, cerca de 100 kilos por persona por año.
La exportación significa el 80% de la faena y la exportación en pie también viene trabajando.
El desafío es otro: aumentar la producción. El paquete tecnológico está, hay que aplicarlo. La extensión también muestra sus debilidades.
El Dr. Ignacio Arrospide: “Encontramos productores que piensan en grande, que entienden que la sanidad es una inversión con retorno concreto”.
Montevideo | Todo El Campo | Biogénesis Bagó cierra su participación en Expo Durazno con la convicción de haber profundizado el diálogo con productores, veterinarios y referentes del agro uruguayo en un momento crítico para la actividad.
Más allá del evento, estas jornadas confirmaron lo que orienta el trabajo de la compañía: escuchar de primera mano los desafíos reales que enfrenta el productor, porque ese conocimiento directo es el que alimenta las soluciones que se desarrollan y se llevan al territorio.
UN ACTIVO QUE EXIGE PERMANENTE CUIDADO.
Uruguay ha construido a lo largo de décadas un estatus sanitario reconocido a nivel mundial y que constituye uno de los pilares más sólidos de su competitividad exportadora. Pero mantenerlo no es un logro consumado. Es un desafío constante que requiere inversión, tecnología, compromiso institucional y decisiones estratégicas en cada establecimiento productivo.
Biogénesis Bagó asume ese desafío como propio. Su rol en Uruguay va más allá de ser proveedor de insumos: es ser socio tecnológico en la protección y el fortalecimiento del capital sanitario colectivo que el país tardó décadas en construir.
CRECIMIENTO CON BASE SANITARIA SÓLIDA.
El productor uruguayo lo comprende bien: para producir más, mejor y acceder a los mercados más exigentes requiere rodeos sanos, protocolos preventivos consistentes y tecnología aplicada con rigor.
En ese marco, Biogénesis Bagó desarrolla soluciones concretas orientadas a la eficiencia reproductiva, la reducción de pérdidas sanitarias y la mejora sostenida de productividad y rentabilidad. No se trata de productos aislados, sino de una propuesta integral que acompaña decisiones estratégicas del productor para su negocio.
El Dr. Ignacio Arrospide, gerente comercial de Biogénesis Bagó Uruguay, reflexionó al cierre de estas jornadas: “Instancias como esta nos permiten tomar el pulso real del campo. Encontramos productores que piensan en grande, que entienden que la sanidad es una inversión con retorno concreto. Uruguay tiene un orgullo legítimo en su estatus sanitario, pero también la responsabilidad de no darlo por garantizado. Estamos acá para acompañar ese esfuerzo con tecnología y soluciones que impacten directamente en la rentabilidad del negocio ganadero”.
RESPALDO GLOBAL, COMPROMISO LOCAL.
El estándar internacional de Biogénesis Bagó es garantía de solidez para el productor uruguayo. A comienzos de 2026, Sudáfrica incorporó sus vacunas contra la fiebre aftosa a su plan nacional de erradicación, y Brasil la integró como proveedor estratégico de su banco de antígenos. Estos hitos reflejan la confianza que organismos sanitarios de primer orden depositan en la compañía. Ese mismo estándar es el que Biogénesis Bagó trae a Uruguay en cada solución. La compañía continuará recorriendo el territorio nacional, participando activamente en los espacios de intercambio sectorial y trabajando junto al productor en la construcción de un sistema ganadero más eficiente, más competitivo y más sostenible. (Biogénesis Bagó).
La pasividad ante la escalada de quienes demonizan la carne y niegan cuánto aporte ha hecho y hace a la humanidad, nunca dará buenos resultados.
Hébert Dell’Onte Larrosa | Montevideo | Todo El Campo | La arremetida contra la carne es global y poderosa. A políticas de gobiernos que dificultan la producción ganadera se le suma una intensa propaganda anticonsumo con argumentos que desconocen lo que la ciencia verdaderamente dice sobre la proteína animal. Como si fuera poco, hay ciudades en que comienza a prohibirse la publicidad callejera, tal como informó Todo El Campo en un reciente artículo.
Europa es una especie de punta de lanza en la materia llevando a cabo políticas y tomando decisiones que en otras zonas del mundo no, quizá como sabia táctica de avance paulatino que las poderosas fundaciones y organizaciones desarrollan con diversos objetivos, uno de ellos reducir todo lo posible o eliminar el consumo de carne en beneficio de productos vegetales o alternativos. Lo hacen bajo argumentos supuestamente ambientales que ven en la ganadería un enemigo que en realidad no es.
En esta parte del mundo no se ha llegado a los extremos europeos, pero se llegará, no lo dudemos. Siempre hay que estar atentos a los que sucede en Europa porque de una forma u otra, indefectiblemente, acaba llegándonos, salvo que haya una respuesta contundente que impida la instalación de falsedades y la aceptación de conceptos y definiciones equivocadas.
Por eso es importante lo que la ciencia dice sobre la producción de carne y el consumo de la proteína animal. Esa información es trascendente por sí misma, pero lo es más si aquellos que la generan y todos los actores del sector son capaces de transmitirla con claridad y contundencia. Recordemos que vivimos en un mundo donde todo se relativiza y todo es cuestionando, aun lo que la ciencia dice y ha probado y validado tras años de investigación objetiva, incluso las cosas más evidentes.
Para algunas (cada vez más) cabecita, ya no es suficiente aquello de “ver para creer” que dijo el apóstol Santo Tomás hace 2.000 años, mucho menos suficiente lo que la investigación científica concluye. Dicho más claramente: el relativismo de algunos es tal que son capaces de negar lo obvio; y el fanatismo de otros tantos es tan ciego que retuercen lo obvio para acomodarlos a lo que mejor les conviene, como el siniestro personaje Procusto.
Pero no es solo ciencia.
También la sociología tiene mucho que decir positivamente de la carne, porque esta es responsable de estructurar algunas prácticas culturales y vínculos comunitarios. Compartir carne en rituales y banquetes reforzó jerarquías y generó cohesión grupal.
Además, la producción ganadera impulsó economías rurales y configuró identidades colectivas ligadas al territorio y al trabajo.
No hay dudas de que la carne es un elemento central en la alimentación, pero también de la organización social de los pueblos, articulando alimentación, poder y pertenencia geográfica, social y cultural.
Todo eso hay que decirlo y profundizarlo.
Corresponde a las organizaciones vinculadas a la carne y la ciencia hacerlo a través de diversas estrategias, para que el mensaje llegue a toda la sociedad, y que nadie quede desinformado.
Con las tierras raras y los minerales críticos como gancho, Estados Unidos puso la mirada en los tres países del Mercosur. ¿Qué deberá hacer Uruguay?
Hébert Dell’Onte Larrosa | Montevideo | Todo El Campo | Javier Milei en Argentina y Luiz I Lula da Silva en Brasil, están moviendo sus fichas respecto a Estados Unidos, y aunque el primero ya ha logrado resultados concretos, el segundo está decidido a hacerlo también, para eso ya anunció una reunión en Washington con su par, Donald Trump, para tratar temas que van atados a asuntos comerciales. Paraguay por su parte, se incorporó a la iniciativa de Estados Unidos para fortalecer la cadena de suministros de minerales críticos.
Se denominan tierras raras a 17 elementos químicos esenciales para la tecnología moderna, incluyendo imanes de vehículos eléctricos, aerogeneradores, smartphones y defensa. A pesar de su nombre son relativamente abundantes, pero difíciles de encontrar en concentraciones explotables y complejos de refinar.
Los minerales críticos son elementos metálicos o no metálicos esenciales para la tecnología moderna, la seguridad nacional y la economía, pero con cadenas de suministro vulnerables a interrupciones.
BRASIL, DEL ENFRENTAMIENTO A LA NEGOCIACIÓN.
El influyente diario paulista Folha de São Paulo publicó este viernes 6 de febrero dos artículos que merecen ser considerados para tener una visión real de lo que está sucediendo en la región. A pesar de que todos hablan de que China puso el ojo en esta zona del mundo, la verdad es que también lo ha hecho Estados Unidos.
Cuando Estados Unidos impuso aranceles del 50% a Brasil en marzo de 2025, bajo una orden ejecutiva firmada por Trump que se efectivizó en agosto, el gobierno brasileño comenzó a desarrollar una estrategia de acercamiento entre ambos países para revertir esa situación. La medida afectó y afecta a más del 35% de sus exportaciones a ese destino, incluyendo café, frutas y carnes.
Durante todo este tiempo la diplomacia brasileña ha trabajado con ese fin que parece comenzar a dará resultados y hoy estamos a pocas semanas de la cumbre Lula – Trump que se ha anunciado para los primeros días de marzo, sin precisar fechas. Los temas de conversación serán las exportaciones y la industria brasileña, las tierras raras y los minerales críticos.
La segunda noticia del viernes es que el gobierno estadounidense, a través del banco estatal Development Finance Corporation (DFC), elevó a US$ 565 millones el financiamiento concedido a Serra Verde, la única minera de tierras raras en operación en Brasil. La mina opera en el norte del estado de Goiás.
Lo más significativo de esa información es que el nuevo acuerdo otorga al gobierno estadounidense el derecho a adquirir una participación accionaria minoritaria en la empresa, consignó Folha de São Paulo.
El monto representa un aumento de US$ 100 millones respecto a lo anunciado anteriormente.
Actualmente, Serra Verde exporta su producción a China, pero planea ampliar su capacidad hasta 6.500 toneladas para finales de 2027 con el objetivo de abastecer cadenas de valor occidentales.
Según el diario, la medida refuerza la estrategia de Estados Unidos de cerrar contratos directos con mineras de minerales críticos en Brasil, con el fin de reducir la dependencia del suministro chino.
Brasil posee la segunda mayor reserva mundial de estos elementos. Además de Serra Verde, la DFC también ha invertido en la minera Aclara, en un esfuerzo por asegurar insumos clave para sectores como vehículos eléctricos y defensa.
Brasilia necesita y busca vínculos pacíficos para fortalecer el comercio con Estados Unidos, las conversaciones diplomáticas entre ambos países, como el anunciado encuentro Lula – Trump- se encaminan hacia allí.
ACUERDO ARGENTINA Y ESTADOS UNIDOS.
Mientras eso ocurre, Argentina y Estados Unidos firmaron un acuerdo de comercio e inversiones recíprocas. La Cancillería argentina dijo que “la iniciativa posiciona” al país como el primero “de América del Sur en firmar un acuerdo de esta magnitud”.
Consiste en la eliminación de aranceles recíprocos en 1.675 productos argentinos, “lo que permitirá recuperar exportaciones por US$ 1.013 millones”, entre otros beneficios como que agilita las colaciones y favorece la apertura de nuevos mercados.
Uno de los puntos clave del acuerdo entre los dos países se juega en el sector cárnico: Estados Unidos concederá una ampliación sin precedentes a 100.000 toneladas para el acceso preferencial de la carne vacuna a su mercado. Eso en números significa que este mismo año habrá un adicional de 80.000 toneladas a favor de Argentina, que se suman a las 20.000 toneladas con que ya cuenta. El incremento será de casi US$ 800 millones a favor de las exportaciones argentinas sólo en carne.
PARAGUAY Y ESTADOS UNIDOS: MINERALES CRÍTICOS.
Paraguay tampoco escapa a la movida estadounidense en la región. Esta semana el país guaraní se incorporó a la iniciativa de Estados Unidos para fortalecer la cadena de suministros de minerales críticos, fundamentales en la producción de tecnologías limpias y en la promoción de la transición energética.
La Cancillería paraguaya señaló que ambos países “se comprometen a intensificar los esfuerzos de cooperación para acelerar el suministro seguro de minerales críticos necesarios para apoyar la fabricación de tecnologías avanzadas y de defensa, así como el fortalecimiento de sus respectivas bases industriales”.
URUGUAY.
Mientras cada país hace su juego (todos legítimos) con Estados Unidos, Uruguay parece quedar fuera. En primer lugar porque no tenemos tierras raras ni minerales críticos que es lo hoy está en disputa y preocupa a muchos países.
Corresponderá al gobierno decidir qué cartas juega, lo que no puede hacer es quedar fuera del juego. Por el momento, como ha sido desde siempre, la producción de alimentos, fundamentalmente carne, sigue siendo nuestro naipe ganador. Juguémoslo.
Lo que más nos preocupa es la resignación, el aceptar no poder. Se busca cualquier pretexto para justificar esta realidad.
Horacio Jaume | Montevideo | Todo El Campo | Domingo de clásico de fútbol. Durante la semana todos los medios dan a conocer las normas de seguridad que hay que cumplir, qué es lo que se puede llevar, aconsejan a qué hora ir al estado y hasta por dónde conviene entrar.
Por supuesto que las bengalas están prohibidas, pero las tribunas rebosan de ellas.
¿Qué futuro podemos tener cuando no podemos ni controlar las bengalas?, ¿hasta qué punto llega la corrupción o la irresponsabilidad de los encargados?
No queremos, no podemos o lo que es peor no respetamos ninguna norma.
Lo que más nos preocupa es la resignación, el aceptar no poder. Se busca cualquier pretexto para justificar esta realidad.
Uno veía en la pantalla de televisión al supuestamente encargado diciendo que si caía una bengala más el partido se suspendía. ¿No es que estaban prohibidas?
Si no podemos con las bengalas ¿cómo controlamos los perros, los zorros, las cotorras, o cómo podremos llevar adelante una campaña sanitaria? ¿Usted cree que a la garrapata la vamos a combatir teniendo un despacho de tropa electrónico?
Indudablemente, la lista de desafíos es grande. Lo que no sabemos es si tenemos la voluntad de combatirlos.
Buscar la fácil nombrando las dificultades es de torpes; el l hacerse cargo y responder es lo difícil.
Las herramientas están, el tema son los hombres que deberían ponerlas en práctica.
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Foto de portada: captura de Telemundo 12.
Foto interior: captura de redes sociales del partido clásico del 1° de febrero.