Dietista estadounidense desmonta las falacias de las carnes de laboratorio o “vegetales”.

Dietista estadounidense desmonta las falacias de las carnes de laboratorio o “vegetales”.

Las carnes “son los alimentos más importantes para nuestro sistema alimentario, especialmente para los niños en crecimiento”, dijo Rodgers en una presentación que realizó en Nueva Zelanda.

Diana Rodgers (foto), dietista estadounidense, aseguró que la carne roja es uno de los alimentos más importantes en el sistema alimentario de una persona. La profesional visitó Nueva Zelanda donde hizo tal afirmación y agregó: La narrativa global contra la carne que se está impulsando en los países occidentales es elitista, poco ética y puede conducir a malos resultados nutricionales para las personas. Es una especie de “desagradable bola de nieve”, grafió.

Las declaraciones de Rodgers fueron la Cumbre de Industrias Primarias de Nueva Zelanda en Auckland y publicadas por Farmers Weekly hoy lunes 18.

Hubo compañías cárnicas alternativas que obtuvieron enormes márgenes de la promoción de “alimentos basura” ultraprocesados, mientras que al mismo tiempo los activistas por los derechos de los animales y el medio ambiente quieren poner fin a toda la agricultura animal, señaló.

El argumento del carbono era la única pata en la que estas compañías podían apoyarse, dijo a los agricultores y líderes de la industria presentes en el evento.

“No pueden ganar en biodiversidad, no pueden ganar en la función del ecosistema, no pueden ganar en los medios de vida de los agricultores y no pueden ganar en nutrición. Solo pueden ganar con las emisiones de carbono”, dijo, y llamó a que las personas analicen quién se beneficia de la narrativa anticarne. El mayor terrateniente de los Estados Unidos es el multimillonario Bill Gates, quien también ha invertido mucho en industrias alternativas a la carne y es la persona menos calificada para dar consejos dietéticos. “Bill Gates es muy peligroso porque tiene mucho dinero y mucha influencia”, advirtió.

EQUIVOCADAS POLÍTICAS ALIMENTICIAS EN LAS ESCUELAS DE NUEVA YORK.

También criticó la campaña de lunes sin carne que aplican algunas escuelas públicas de Nueva York: “No hay ciencia que demuestre que alejar la carne de los niños en crecimiento es una buena idea, este tipo de mensajes son falsos”, enfatizó.

Además, el Gobierno estatal comenzó con los viernes veganos. Para la profesional la comida que se sirve a los niños ese día, es basura.

Alrededor del 70% de esos niños (de escuelas públicas de Nueva York) son de hogares de bajos ingresos y el 10% no tienen hogar, por tanto esas deficiencias de nutrientes a las que se los exponen son cuestionables: “Llevas a los niños con inseguridad alimentaria los fines de semana que van a casa a entornos no excelentes para la comida, las escuelas les ha quitado la carne de los lunes y ahora se la han quitado el viernes”.

Las carnes “son los alimentos más importantes para nuestro sistema alimentario, especialmente para los niños en crecimiento”, subrayó.

Para Rodgers hay un tema ético y moral, porque es fácil abogar por mejores dietas cuando las personas son lo suficientemente ricas como para permitirse diferentes opciones dietéticas. Pero las personas de bajos ingresos no tienen ese lujo, dijo. También fue elitista que este debate ocurriera en un momento en que la seguridad alimentaria y la escasez eran problemas tan importantes, mientras que los políticos están tratando de impulsar políticas en torno a la reforestación de pastos y el bloqueo de tierras.

“Tenemos que parar porque vamos a tener disturbios por alimentos muy pronto. La idea de que necesitamos comer menos carne es un privilegio que la mayoría no tiene”, razonó.

Las tasas de obesidad también estaban aumentando debido a la disminución del consumo de carne roja, en gran parte porque las personas se estaban llenando de azúcar y alimentos ultraprocesados, lo que resultaba en personas que están sobrealimentadas pero desnutridas.

“La realidad de una dieta vegana es que el 84% de ellos la abandonan después de tres meses, por lo que es completamente insostenible”. También podría conducir a deficiencias generalizadas de nutrientes, particularmente en vitamina B12.

LA CARNE DE LABORATORIO, COMO LAS CARNES FALSAS, NUNCA SERÁN UNA FUENTE DE ALIMENTO REGENERATIVA.

Desde una perspectiva climática, argumentó que el pastoreo de animales en pastizales tiene otros beneficios ambientales en torno a la salud del suelo y la biodiversidad.

Reducir el ganado va a ser demasiado dañino de muchas otras maneras y cuando estamos demasiado enfocados en las emisiones de carbono sin comprender realmente el impacto total que el ganado tiene en los medios de vida y los ecosistemas, realmente estamos perdiendo”, dijo.

El ganado en los pastos tiene la capacidad única de reciclar los alimentos que no podemos comer en tierras que no podemos cultivar en los alimentos más densos en nutrientes para los humanos.

En cambio, la carne producida en laboratorio y las carnes falsas nunca serán una fuente de alimento regenerativa.

“Creo que esta es la razón principal por la que todos están enfocados en las emisiones de carbono en este momento, porque es lo único en lo que puede ganar y eso es lo que está impulsando los precios de sus acciones”, indicó.

Los comentarios de Rodgers se pueden seguir en su cuenta de Twitter Diana Rodgers, RD, @SustainableDish

El petróleo, inestabilidades de un mercado que en los últimos días mostró que podría bajar.

El petróleo, inestabilidades de un mercado que en los últimos días mostró que podría bajar.

Gonzalo Gutiérrez, analista de mercados y asesor privado, dijo que “el cuello de botella del petróleo es la capacidad de refinación”, hay una “sobredemanda de gasoil que no es fácil de cubrir”, explicó al ser consultado por Todo El Campo sobre el tema.

Hébert Dell’Onte | El petróleo continúa mostrando incertidumbre. La semana pasada el precio del Brent cayó por debajo de los US$ 100 el barril (US$ 99 para ser exactos), a un valor que no se puede decir sea bajo como en agosto de 2021 que tocó el piso en torno a los US$ 60, pero lejos de los US$ 129 a los que llegó los primeros días de marzo, o US$ 122 en mayo.

Un informe de World Energy Trade, sitio informativo especializado en energía, señala que el precio perdió más de 20% de valor desde principio de junio con lo cual se “cumple con la definición técnica de un mercado bajista”. Esa caída “se está filtrando poco a poco en los precios de los combustibles para los consumidores, ofreciendo lo que podría ser un primer atisbo de alivio en la inflación galopante”, agrega en un análisis general y global que no necesariamente se aplicará a todos los países en forma particular.

Marwan Younes, presidente de Massar Capital Management, un fondo de cobertura que gestiona unos 1.200 millones de dólares en activos, estimó que “el Brent bajaría hasta los US$ 75 dólares”, un pronóstico que los países importadores esperan ver hecho realidad, pero realmente hay mucho escepticismo de que eso pudiera concretarse.

En las últimas horas el Brent volvió a recuperar valor encima de los US$ 100. En la noche del domingo 17 de julio al cierre de la edición de Todo El Campo ya está en US$ 101, veremos cómo amanece el lunes 18.

A su vez, World Energy Trade dijo que “el mercado del petróleo físico sigue fuerte” y que “parece cualquier cosa menos débil”.

En esa fortaleza la invasión de Rusia a Ucrania “significa que se avecina un embargo de la Unión Europea a uno de los mayores productores del mundo. El suministro de Libia se ha vuelto a paralizar y las luchas políticas continúan en el país norteafricano. Y todo ello antes de tener en cuenta la continua falta de inversión en la producción mundial de petróleo”, dice el citado artículo.

“EL PROBLEMA ES LA CAPACIDAD DE REFINACIÓN DEL CRUDO”.

Gonzalo Gutiérrez, analista de mercados y asesor privado, dijo que “el petróleo barato o caro es muy relativo porque el problema no es por la falta de oferta sino de la capacidad de refinación. Es posible sacar más petróleo pero no se puede procesar, entonces el cuello de botella está ahí, y lo principal es que por la guerra Ucrania – Rusia, Europa está reconvirtiéndose del gas natural ruso a gasoil y eso genera una sobredemanda de gasoil que no es fácil de cubrir”, explicó al ser consultado por Todo El Campo sobre el tema.

Que el petróleo haya estado por debajo de los US$ 100 muestra que “tiene la misma volatilidad que el resto de las materias primas, con la particularidad que no es sencillo aumentar la capacidad de refinación de forma rápida”, dijo.

Ese es un mercado que depende mucho de la capacidad de abastecimiento de Rusia que es uno de los principales exportadores de crudo en el mundo; y si Occidente decide no comprarle más, no venderle seguros, etcétera, la cosa se puede complicar y el precio podría subir más, advirtió Gutiérrez.

Agregó que otro escenario posible es que haya una recesión dura y fuerte que corte con la demanda de petróleo, si eso ocurre el precio bajaría, pero en el mundo eso no se ve como una posibilidad que pueda llegar a ocurrir.

Uruguay desperdicia 1 millón de toneladas de alimentos por año.

Uruguay desperdicia 1 millón de toneladas de alimentos por año.

En Uruguay el 11% de los alimentos disponibles para consumo humano se pierde o desperdicia cada año, lo que represente cerca de 1 millón de toneladas anuales. Para corregirlo, el Parlamento y la FAO colaboran para reducir las pérdidas.

Cuatro expertos de la Organización de Naciones Unidas para América Latina y el Caribe (FAO) aportaron datos para legislar en reducción de pérdidas y desperdicio de alimentos en la Comisión Especial de Derecho a la Alimentación del Parlamento uruguayo.

Las pérdidas y desperdicios de alimentos representan un desafío en el trabajo de los países para transformar los sistemas agroalimentarios, especialmente en un contexto de alza de precios de los alimentos y aumento del hambre e inseguridad alimentaria a nivel global”, indicó la oficial superior de Políticas de FAO para América Latina y el Caribe, Daniela Godoy.

La gran mayoría de los uruguayos no somos conscientes de lo que significa y el grado de importancia que tiene el desperdicio de alimentos en nuestro país. Capaz que el principio de todo, sabiendo lo que queremos lograr, es que tenemos que tratar de comunicar por qué tenemos un problema para después pensar en la solución”, declaró el Coordinador del Frente Parlamentario contra el Hambre de Uruguay y presidente de la Comisión, el diputado Armando Castaingdebat.

Para la FAO, las pérdidas de alimentos hacen referencia a la disminución de la cantidad o calidad de los alimentos como consecuencia de las decisiones y acciones de los proveedores de alimentos en la cadena, sin incluir la venta al por menor, los proveedores de servicios alimentarios y los consumidores.

En tanto, los desperdicios de alimentos son la disminución de la cantidad o calidad de los alimentos como resultado de las decisiones y acciones de los minoristas, los servicios alimentarios y los consumidores.

Reducir las pérdidas y desperdicios de alimentos debe ser una prioridad en la agenda global y en la de los países de América Latina y el Caribe, porque no solo tiene efectos en la inseguridad alimentaria, también tiene graves consecuencias sociales y económicas, y un gran impacto ambiental” precisó la especialista de la FAO en Pérdidas y Desperdicio de Alimentos, Sara Granados.

También estuvieron presentes para brindar elementos para el trabajo de la comisión, varios integrantes del equipo de la FAO en Uruguay que siguen este tema y, de manera virtual, otros miembros del equipo regional de la organización.

Pérdidas y desperdicios de alimentos en Uruguay: US$ 600 millones.

La experiencia internacional sugiere que reducir la pérdida y desperdicio de alimentos contribuye a mejorar el acceso económico a los alimentos y por lo tanto fortalece la seguridad alimentaria.

La información disponible sobre este tema en el país fue elaborada por la Fundación Ricaldoni a iniciativa de la FAO.

Un estudio publicado en 2017 establece que el volumen de pérdidas y desperdicios de alimentos están en el entorno del 11% de la oferta de alimentos disponible para consumo humano. Esto representa alrededor de 1 millón de toneladas por año, con un valor estimado de 600 millones de dólares, con base en la materia prima.

Además, el estudio publicado por la FAO indica que el 66% de las pérdidas y desperdicios se produce en las etapas de producción y poscosecha. En cuanto a al volumen de esas pérdidas por producto, se estableció que se trata de un 25% de cereales, 20% de lácteos, 19% de caña de azúcar, 15% de oleaginosos, 12% de frutas y hortalizas y 8% carne.

Los últimos datos del Estado de la Seguridad alimentaria y la nutrición relativos a Uruguay indican que la prevalencia de subalimentación (o hambre) pasaron de 3,9% en el periodo 2004-2006 a estar por debajo del 2,5 en 2018-2020 y la inseguridad alimentaria grave se redujo levemente de 6,8 % en 2014-16 a 6,7% en 2018-2020.

Sin embargo, la inseguridad alimentaria moderada o grave aumentó de 21,6% en 2014-16 a 23,5% de la población en 2018-2020.

La guasquería es Patrimonio Cultural Inmaterial del Uruguay.

La guasquería es Patrimonio Cultural Inmaterial del Uruguay.

Este año, en la Patria Gaucha, el Ministerio de Educación y Cultura tuvo, por primera vez, un stand donde hubo guasqueros enseñando cosas básicas del oficio.

Lavalleja | La guasquería fue declarada Patrimonio Cultural Inmaterial del Uruguay, informó el Ministerio de Educación y Cultura (MEC).

El primer acto de reconocimiento a esta práctica fue en el departamento de Lavalleja por la fuerza de la tradición, por referencia nacional. Después se repetirá en Montevideo.

La directora del Departamento de Patrimonio Inmaterial, Leticia Cannella, comentó sobre los cambios que ha tenido y la importante de esa práctica que debe ser enseñada para mantener una actividad que es esencial para que el Patrimonio Cultural Inmaterial.

El intendente de Lavalleja, Mario García, comentó que hoy la guasquería toma relevancia mundial. Eso “es producto del trabajo más que calificado de los guasqueros y del amor que le ponen a cada una de las piezas que elaboran, producto de su conocimiento”.

Agregó que esta práctica seguirá creciendo a nivel material por la gran producción e inmaterial por la generosidad de los guasqueros de transmitir el conocimiento a las futuras generaciones.

El ministro de Educación y Cultura, Pablo da Silveira, comentó que sería positivo para la gestión del MEC tener muchas declaraciones de patrimonio en el interior del país. También habló sobre la digitalización y la conexión del Registro Civil.

Por otro lado, mencionó que este año, en la Patria Gaucha, por primera vez, el MEC tuvo un stand y hubo guasqueros enseñando cosas básicas del oficio.

El guasquero Antonio Larrosa, oriundo de Lavalleja y representando en esta ocasión a los artesanos en este arte popular de todo el país, leyó un poema.

Finalmente, un grupo de guasqueros recibió un reconocimiento: Guzmán Puchalvert por su trayectoria como maestro de guasquería. Lides Larrosa por su trayectoria. Heber Sosa por la transmisión del oficio como guasquero de estancia.

Con datos del MEC.

Modelos de evaluación integrada ambiente – economía

Modelos de evaluación integrada ambiente – economía

Proceso que viene avanzando en Uruguay a paso firme. El nexo entre la producción de alimentos, energía y recursos hídricos está en la base del bienestar económico y social de los individuos.

Francisco Rosas | Blog Suma* | Los modelos de evaluación integrada ambiente – economía se especifican de tal forma que los procesos que caracterizan y conforman un sistema natural objeto de estudio se vinculen con aquellos que son propios de los procesos de toma de decisión de los agentes económicos. De esta forma, y por oposición a estudiar ambas dimensiones de forma separada, se logra que los impulsos en un nivel o dimensión repercutan no solo en sí misma, sino que también en la otra, a través de procesos de retroalimentación, tensiones y sinergias que las vinculan y que son modeladas explícitamente.

El avance en este tipo de modelación es un proceso que viene ocurriendo en Uruguay y ha derivado en la conformación de equipos de investigación multidisciplinarios. Acompañando la tendencia internacional, tienen como objetivo apoyar los procesos de toma de decisión de agentes económicos individuales, así como aportar insumos a la formulación y monitoreo de políticas públicas productivas y ambientales. Este proceso, a su vez, ya ha comenzado a dar sus primeros frutos en Uruguay.

El nexo entre la producción de alimentos, energía y recursos hídricos (FEW nexus, por su expresión en inglés) está en la base del bienestar económico y social de los individuos. Su análisis y entendimiento es necesario para el desempeño eficiente y sostenible de los sistemas basados en recursos naturales pertenecientes a dicho nexo, principalmente ante los desafíos recientes de crecimiento de la población mundial, cambios en el clima y cambios en el uso del suelo.

Generar información sobre su funcionamiento, que reconozca la articulación entre sus distintos niveles, es un insumo necesario para la formulación de políticas públicas y para la toma de decisiones de los actores involucrados del sector privado. Este rol lo pueden cumplir los modelos de evaluación integrada ambiente – economía.

Dichos modelos se pueden definir en base a tres componentes (Kling et al. 2017). El primer componente, que pertenece fundamentalmente al domino de las ciencias sociales, modela el comportamiento de los agentes en tanto toman decisiones económicas de producción y de consumo. Dichas decisiones, que están condicionadas por variables de mercado, políticas e instituciones, influyen en un amplio rango de sistemas biofísicos y naturales. El segundo componente, refiere justamente a los modelos biofísicos y naturales que típicamente pertenecen al ámbito de la ingeniería, la biología, ecología, y las ciencias físicas. El tercer componente, que vuelve al ámbito de las ciencias sociales y que interactúa con el primero, refiere a los modelos de asignación de valor a los bienes y servicios provistos por dichos sistemas biofísicos y naturales para los cuales existe un mercado, y a la valorización de los servicios ecosistémicos (en forma de externalidades y bienes públicos) que no poseen mercados.

Típicamente, ocurre que las disciplinas que predominan en el ámbito de cada componente llevan adelante procesos de evaluación y modelación caracterizados por un muy limitado conocimiento de los procesos que dominan los demás componentes y de las interacciones entre éstos. Por ejemplo, medidas de conservación aplicadas por la autoridad ambiental, cuyos impactos en diversas dimensiones del ambiente son evaluadas con modelos biofísicos de gestión de recursos hídricos, toman como dado o ignoran el proceso de decisión del agente económico, como, por ejemplo, la consideración de la rentabilidad económica de la actividad productiva. O de forma similar, la aplicación de incentivos económicos para promover tecnologías o prácticas productivas en el sector agropecuario que ponen el foco en los procesos de adopción y su rentabilidad económica, desconocen impactos no deseados en el ambiente o en el cambio en el uso del suelo.

Los modelos de evaluación integrada buscan hacer frente a esa forma compartimentada de abordar este tipo de análisis. Keiser y Muller (2017) argumentan que el uso de modelos integrados se ha expandido notoriamente en este siglo, por ejemplo, para el análisis de políticas de conservación de agua y los beneficios de la mejora de su calidad.

Entre las ventajas de una modelación integrada, encontramos que permiten capturar derrames (no intencionales) hacia otros ámbitos de la producción o el ambiente generados cuando se establecen políticas públicas con otros objetivos. Dado que algunos de esos efectos son transmitidos por los mercados y fruto de decisiones de los agentes, contar con un modelo de análisis que no solo contemple al tomador de decisiones sino que también integre una visión más amplia del ambiente (producción, calidad y cantidad de agua), provee de más herramientas para capturar dichos derrames e informar el diseño e implementación de políticas públicas (Kling et al. 2017). Similarmente, este tipo de modelos puede capturar los derrames ocurridos por la aplicación simultánea de más de una política sobre una misma dimensión del nexo FEW, implicando la necesidad de poder comprender el comportamiento de los agentes económicos a los estímulos de dichas políticas, así como de sus propias acciones sobre el sistema natural.

En esta misma línea, Irwin et al. (2016) destacan la importancia de entender y considerar el comportamiento humano en el proceso de manejar y construir sistemas productivos resilientes y evaluar su performance ambiental. También, que las consecuencias intencionales del comportamiento humano (por ejemplo, la adopción de tecnología) así como sus consecuencias no deseadas –que pueden reducir el beneficio social de su adopción– son críticas para entender, modelar y manejar sistemas socio-ecológicos.

Este proceso de modelación viene ocurriendo en Uruguay y en esta nota destacamos el trabajo incipiente, pero a paso firme, en la modelación integrada biofísica y económica para el estudio del uso de agua para diversos fines (agropecuario, humano e industrial), desde una perspectiva de manejo a nivel de cuenca hidrográfica. Este tipo de análisis, por su parte, requiere la conformación de grupos interdisciplinarios que abordan el tema de forma integrada y con un objetivo común. Se mencionan aquí un par de ejemplos para ilustrar esfuerzos que actualmente se vienen desarrollando, sin dejar de indicar que también existen otras iniciativas en curso y con niveles diferentes de desarrollo.

Un primer ejemplo es el “Grupo de Modelación Integrada de Cuencas”,[1] conformado por investigadores de la Universidad de la República, Universidad ORT Uruguay, Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria, University of Sydney y University of Columbia, New York, y técnicos asesores de instituciones públicas responsables de la gestión de recursos hídricos (Ministerio de Ambiente y Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca). El grupo viene trabajando hace más de 5 años en la calibración y validación del modelo hidrológico de simulación de cantidad y calidad de agua (Soil and Water Assesement Tool – SWAT) para diversas cuencas del país, con el objetivo de informar la toma de decisiones a nivel de productores, la formulación de políticas productivas y ambientales, así como el monitoreo de medidas ambientales por parte de las entidades reguladoras. Este grupo de “co-creación” facilita información científica de calidad para la elaboración de políticas públicas y permite desarrollar “confianza” entre las instituciones involucradas (Mer, Vervoort y Baethgen 2020), insumo fundamental para facilitar los procesos anteriormente mencionados.

Otro ejemplo es la “Plataforma de Desarrollo de la Agricultura Irrigada Sostenible para el Soporte a la Toma de Decisión (Proyecto DAIS-STD)” financiado por el Fondo Innovagro de ANII, que tiene entre sus objetivos la integración del modelo hidrológico SWAT con un modelo económico de toma de decisiones bajo incertidumbre a escala espacial y dinámico, capaz de representar diferentes escenarios de desarrollo económico y ambiental (cambios en el uso de suelo, prácticas productivas a nivel predial, medidas de conservación) y con el objetivo de evaluar de forma integrada sus impactos económicos y ambientales.

La adopción de tecnología es concebida como uno de los caminos para que los sistemas en el nexo FEW sean capaces de desarrollarse de forma sostenible. Se requieren análisis económicos abarcativos para profundizar el entendimiento de los costos y beneficios de dichas tecnologías, tal que los productores puedan tomar decisiones informadas, al tiempo de guiar el diseño de políticas públicas (Miao y Khanna 2021). Los modelos de evaluación integrada son una herramienta apropiada para este objetivo.

Es así, que en el marco del mencionado Programa DAIS-STD, se aplicó este tipo de modelación en la cuenca hidrográfica del Río San Salvador (Soriano), para hacer una evaluación de impactos económicos y ambientales de la tecnología de riego suplementario en cultivos agrícolas (Souto, Carriquiry y Rosas, 2021). Se formularon escenarios de diverso grado de expansión del área regada, con diferentes aumentos en la fertilización de los cultivos. Dada la incertidumbre que caracteriza el proceso de toma de decisión de los productores, se calculó cuánto valoran los productores el rol estabilizador de los rendimientos con riego respecto a secano a medida que cambia el nivel de aversión al riesgo. A su vez, en el plano ambiental, se cuantificó el tradeoff entre los beneficios económicos y la calidad del agua (concentración de nitratos y fósforo) fruto de los escenarios de riego y fertilización. Los resultados indican que los escenarios de expansión de riego con aumentos leves en la fertilización son preferidos cuando se los compara con el resto de los escenarios.

A modo de cierre, este camino hacia la modelación integrada ambiente – economía comenzó a transitarse de forma relativamente reciente en Uruguay, siguiendo la tendencia internacional, conformando grupos de trabajo multidisciplinarios e interinstitucionales, y ya ha comenzado a generar sus primeros resultados.

Referencias.

Irwin, E., Campbell, J., Wilson, R., Faggian, A., Moore, R., Irwin, N. (2016). Human adaptations in food, energy, and water systems. Journal of Environmental Studies and Sciences, 6(1): 127-139.

Keiser, D. A., Muller, N. Z. (2017). Air and water: Integrated assessment models for multiple media. Annual Review of Resource Economics, 9: 165-184.

Kling, C. L., Arritt, R. W., Calhoun, G., Keiser, D. A. (2017). Integrated assessment models of the food, energy, and water nexus: A review and an outline of research needs. Annual Review of Resource Economics 9: 143-163.

Mer, F., Vervoort, R.W., Baethgen, W. (2020). Building trust in SWAT model scenarios through a multi-institutional approach in Uruguay. Socio-Environmental Systems Modelling, 2: 17892, doi:10.18174/sesmo.2020a17892

Miao, R., Khanna, M. (2020). Harnessing Advances in Agricultural Technologies to Optimize Resource Utilization in the Food-EnergyWater Nexus. Annual Review of Resource Economics 12: 65-85. DOI: 10.1146/annurevresource-110319-115428.

Souto, A., Carriquiry, M.A. and Rosas, J.F. (2021). Assessing the Impact of Agricultural Intensification on Water Pollution: An Integrated Model Assessment of the San Salvador Basin in Uruguay. https://ageconsearch.umn.edu/record/314037/keywords

El autor.

Francisco Rosas es investigador en economía de la Universidad ORT Uruguay y del Centro de Investigaciones Económicas (Cinve). Es doctor en Economía por Iowa State University y licenciado en Economía de la Universidad de la República de Uruguay.

Twitter: @jfranciscorosas, email: frosas@cinve.org.uy

** Nota escrita para el Blog Suma de Cinve www.suma.org.uy

[1]  Grupo interinstitucional de herramientas de modelación para la gestión de la cantidad y calidad de agua (proyectoinia-iri-usyd.github.io)

La oportunidad que América Latina y el Caribe no pueden dejar pasar.

La oportunidad que América Latina y el Caribe no pueden dejar pasar.

Crisis en alimentos, energía y fertilizantes abre a América Latina la oportunidad para acelerar el desarrollo de la bioeconomía, plantea el IICA en relevante foro global

La guerra en Europa del este, al tiempo que provoca un fuerte impacto negativo en lo económico y social en América Latina y el Caribe, también crea condiciones para acelerar el desarrollo de la bioeconomía.

La magnitud de los recursos naturales de la región, combinada con nuevas demandas globales de una producción más sostenible y las modificaciones del tablero geopolítico global, constituyen una convergencia de factores que crea una situación favorable para una transición más rápida hacia un modelo que ponga el acento en lo biológico.

Así lo aseguraron expertos convocados por el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA) para discutir el escenario de la crisis en el marco de la Conferencia Internacional de Bioeconomía Aplicada (ICABR) 2022.

El ICABR es un consorcio internacional de expertos en bioeconomía, agricultura, biotecnología e investigación que constituye uno de los espacios mundiales más importantes de la bioeconomía académica, en el que participan universidades de la talla de Rutgers, Berkeley, MIT, Campinas, UC Davis, Wageningen, Saskatchewan, entre muchas otras. Dentro de los objetivos del ICABR destaca el fomento al colaborativo entre universidades, centros de investigación, gobiernos y empresas privadas, así como la promoción de la aplicabilidad de los resultados de la investigación (principalmente en políticas públicas). 

Como parte de esta conferencia, el IICA organizó el panel “Bioeconomía e impactos de la guerra Rusia-Ucrania en América Latina y el Caribe”, en el que se expuso el potencial que la región tiene en rubros como biocombustibles líquidos, biogás, combustibles para aviación, biotecnología y bioinsumos.

La discusión fue organizada por Hugo Chavarría, gerente del Programa de Bioeconomía y Desarrollo Productivo del IICA, quien además participó como panelista en dos plenarias de la ICABR.

“Hemos trabajado fuertemente para posicionar a América Latina y el Caribe en estos espacios mundiales de la bioeconomía.  Esta es la única forma en que la región puede visibilizarse al más alto nivel y además ser protagonista en las discusiones y decisiones que tienen los actores más influyentes de la academia y de los sistemas de ciencia, tecnología e innovación de la bioeconomía en todo el mundo”, dijo Chavarría.

El especialista consideró que la región tiene los recursos para acelerar el desarrollo de la bioeconomía y un escenario que la favorece pero es necesario potenciarlo a través del trabajo en sensibilización, formación de capacitación, fortalecimiento de marcos normativos, fomento de mercados e investigación y desarrollo.

La bioeconomía, que consiste en la industrialización sostenible de los recursos y principios biológicos, permite formular nuevas estrategias de desarrollo productivo para enfrentar el desafío de las crecientes demandas de alimentación y energía de la población mundial, al tiempo que contribuye a mitigar el impacto sobre el ambiente y los recursos naturales.

Las oportunidades.

“La guerra impactó sobre una región ya fuertemente afectada por la pandemia de Covid-19. En 2020, América Latina sufrió una contracción del 7% en el PBI, que fue la mayor en 120 años. Esto llevó a un crecimiento de la pobreza, que hoy afecta a 200 millones de personas, 86 millones de las cuales están en situación de pobreza extrema”, dijo Eduardo Trigo, uno de las referencias globales en materia de bioeconomía y asesor del director general del IICA.

Trigo hizo foco, de todas maneras, en las oportunidades: “Una de las características de la región es la magnitud de sus recursos biológicos. Por ese motivo, la bioeconomía, que consiste en el aprovechamiento de los recursos biológicos, es una respuesta lógica, quizás no en el corto plazo, sino en términos de visión del desarrollo”.

“La región, y particularmente los países tropicales, podría hacer un mejor uso de su riqueza biológica, para el fortalecimiento de su seguridad alimentaria. Esto no es un proceso nuevo en América Latina y el Caribe. Hay al menos once países que tienen estrategias para el aprovechamiento de estos nuevos senderos de desarrollo. Esto no es hablar de potencialidades, sino de cosas que ya están ocurriendo en la región y que tienen una dimensión realista”, apuntó el experto.

Materializar expectativas.

Agustín Tejeda, gerente de estudios económicos de la Bolsa de Cereales de Argentina, habló de los impactos disruptivos que ha generado la guerra y precisó que un productor en Argentina o Brasil necesita un 50% más en dólares de inversión para obtener los mismos productos, por el aumento de precio de los insumos.

Sin embargo, Tejeda consideró que se abren oportunidades en el largo plazo para consolidar a la región como proveedora global de alimentos y energía en los próximos años. “Ya estamos viendo un aumento en el uso de productos de origen biológico que pueden reemplazar a los productos de origen fósil. Quizás la mayor de las oportunidades es la que tenemos para consolidar una visión propia, destacando que no existe un enfoque único sobre sustentabilidad, sino tantos enfoques como realidades productivas existen”, afirmó.

Tejeda no dudó en que la región tiene potencial para aumentar las exportaciones y aprovechar las oportunidades de la bioeconomía: “Para que estas perspectivas se materialicen, se necesita una revisión de la estrategia de inserción internacional y generar consensos a nivel regional sobre el desarrollo de políticas de desarrollo productivo y de negociaciones internacionales”.

Jorge Bedoya, presidente de la sociedad de agricultores de Colombia, apuntó que su país produce 73 millones de toneladas de alimentos pero importa 13,8 millones de toneladas. “Todo lo que ha venido ocurriendo desde la invasión a Ucrania generó una presión impresionante en los costos de producción de alimentos muy relevantes para la población colombiana como el pollo, el cerdo y la leche. Tenemos una inflación anual de más del 23% en alimentos”, señaló.

Bedoya destacó que Colombia puede ser menos dependiente de las importaciones: “Hemos dado pasos importantes en la producción de biodiesel y etanol. Tenemos una frontera agrícola de 40 millones de hectáreas, agua y la presencia de inversores nacionales y extranjeros, por lo que en el mediano plazo vemos que puede haber un escenario distinto”.

Agustín Torroba, especialista en Bioenergía del IICA, pronosticó que la producción y consumo de biocombustibles líquidos se va a acelerar en el corto y mediano plazo, mientras que en el mediano plazo crecerán otros, como el biogás y los biocombustibles de aviación. “La situación genera una oportunidad para los biocombustibles porque son más baratos que los combustibles fósiles y se constituyen como un garante del abastecimiento”, enfatizó.

Roberto Bisang, de la Universidad de Buenos Aires (UBA) habló de las oportunidades que se presentan en biotecnología, mientras que Nicolás Cock Duque, de Bioprotección Global, se refirió al papel que pueden jugar los bioinsumos en la transición hacia una agricultura más resiliente. Por último, José Roberto Vega, director de LANOTEC Costa Rica, ahondó en las posibilidades que tienen las biorrefinerías (particularmente las basadas en el aprovechamiento de residuos) para la producción de biocombustibles u otros nuevos bioproductos en el nuevo escenario. (IICA).

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