En un año con un rendimiento destacado, el arroz generó un incremento del 19% en los puestos de trabajo “en toda la cadena”.
Terminó la cosecha de arroz 2021-22 con resultados destacados según el informe de la Asociación de Cultivadores de Arroz (ACA).
El área dedicada al cultivo se recuperó en un 15% y fue de 163.800 hectáreas.
El rendimiento promedio por hectárea se ubicó en 9.230 kilos por hectárea (184 bolsas de arroz sano, seco y limpio).
El total producido fue el mayor de la última década.
Producción por departamento: Treinta y Tres, 36% del total; Rocha 23%; Cerro Largo 17%; Artigas 14%; Tacuarembó 4%; Rivera 2%; Lavalleja 2% y Salto 2%.
Los registros difieren según quien los haga, pero el Registro Global de Especies Introducidas e Invasoras da cuenta de 1.720 especies: En Argentina hay 553, 247 en Bolivia, 503 en Brasil, 723 en Chile, 265 en Colombia, 348 en Ecuador, 166 en Guyana, 72 en Paraguay, 288 en Perú, 61 en Uruguay y 219 en Venezuela.
El sur del continente americano registra la mayor cantidad de especies de plantas del mundo. Sin embargo, hoy se conocen 2.677 especies que han logrado establecerse en el continente y muchas tendrían potencial para convertirse en invasoras. Los investigadores aseguran que se desconoce el número total de plantas introducidas en Sudamérica.
Un reciente libro destaca que muchos estados de la región comparten las mismas plantas invasoras pero no hay trabajo en equipo para enfrentar una de las principales causas de pérdida de biodiversidad a nivel mundial. Países como Ecuador ni siquiera cuentan con una lista oficial de plantas invasoras.
Las especies invasoras son una de las principales causas de pérdida de vida silvestre a nivel mundial. Así lo han reiterado constantemente los científicos y el mensaje ya quedó plasmado, en el 2019, en el gran Informe Mundial sobre la Diversidad Biológica y los Servicios de los Ecosistemas presentado por la Plataforma Intergubernamental Científico-Normativa sobre Diversidad Biológica y Servicios de los Ecosistemas (IPBES) (i).
“Muchos tipos de contaminación, así como las especies exóticas invasoras, van en aumento, lo que conlleva consecuencias negativas para la naturaleza. Los registros acumulados sobre especies exóticas invasoras han aumentado un 40% desde 1980”, resalta el informe.
Recientemente, el libro Invasiones globales de plantas (ii) mostró un panorama sobre lo que ocurre con la flora mundial y uno de sus capítulos destaca la preocupante situación que se vive en Sudamérica. El tema no es menor pues los autores de ese capítulo destacan que la región alberga el 60% de la vida terrestre y posee la mayor cantidad de especies de plantas en el mundo -es hogar de más de 82.000 especies, de las cuales el 90% son endémicas del continente-. Sin embargo, toda esa riqueza se ve amenazada por 2.677 especies no nativas registradas, más un número desconocido de otras plantas foráneas que han sido introducidas en Sudamérica. Sumado a esto, a los científicos les preocupa que no se conozca mucho sobre la abundancia de estas especies y los impactos que ocasionan a la vida silvestre nativa.
IMPACTOS GRAVES, PERO MAGNITUD DESCONOCIDA.
Cuando los científicos hablan de especie invasora se refieren a un organismo que tuvo que superar una serie de etapas para poder obtener ese calificativo. A lo largo de ese proceso entran en juego otros conceptos como especie exótica, introducida y naturalizada. Para los expertos, es importante distinguirlos pues no necesariamente pueden usarse como sinónimos de invasora.
Ileana Herrera, bióloga, profesora de la Universidad Espíritu Santo e investigadora del Instituto Nacional de Biodiversidad de Ecuador (Inabio), comenta que el punto de partida es cuando una especie es llevada de su ecosistema natural a otro, ya sea de forma deliberada o accidental. En ese momento se puede hablar de una especie exótica o introducida.
Si la especie encuentra condiciones favorables para establecerse en el nuevo hábitat, puede empezar a observarse esporádicamente en medio de la naturaleza nativa. La profesora Herrera comenta que, sobre todo en el caso de las plantas, que pueden tener reproducción asexual, es muy frecuente que puedan comenzar a generar una o varias pequeñas poblaciones que siguen reproduciéndose. Cuando eso ocurre se habla de una especie naturalizada.
Luego viene la etapa final, cuando esa población naturalizada es autosustentable y, además, tiene el potencial de dispersarse a larga distancia, incrementando su distribución de forma exponencial. “Cuando eso pasa ya se habla de una especie invasora que genera impactos en el ecosistema. No necesariamente todas las especies que alcanzan a naturalizarse se vuelven invasoras. Si uno se pone a pensar, el hecho de que una especie llegue a ser invasora es casi un milagro, son como una suerte de súper especies porque tienen que pasar un montón de trabas a lo largo de su camino para establecerse y expandirse”, dice Herrera.
Los expertos consideran que cuando una especie se considera naturalizada ya hay un riesgo: algunas tendrían el potencial de convertirse en invasoras. El capítulo para Sudamérica del libro ‘Invasiones globales de plantas’ comienza destacando que no se conoce el número total de plantas introducidas, pero que de acuerdo con la base de datos registrada en la página de la Flora Exótica Global Naturalizada (Glonaf por sus siglas en inglés -iii-) existen 2.677 especies no nativas naturalizadas. Por su parte, el Registro Global de Especies Introducidas e Invasoras (GRIIS por sus siglas en inglés -iv-) da cuenta de 1720 especies. Sin importar la discrepancia en los números, ambas cifras les parecen preocupantes a los investigadores.
“Si las plantas no nativas se incluyeran en los listados de flora regionales, al final representarían por lo menos un 1,4% del total de flora del continente”, se lee en el libro. Es más, un estudio previo del científico brasileño Rafael D. Zenni, autor principal del capítulo, indica que, incluso, la flora no nativa llegaría al 7% en algunos ecosistemas sudamericanos y que uno de los grandes problemas es que actualmente no existe una lista completa de plantas no nativas invasoras a nivel de Sudamérica.
El trabajo de los científicos en el libro incluyó datos para Argentina, Brasil, Chile, Ecuador y Venezuela, hicieron un análisis inicial de las plantas naturalizadas en cada país y seleccionaron las especies no nativas invasoras más relevantes en los ecosistemas. No se incluyeron otros países de Sudamérica pues “intentar este método para países en los que carecemos de una experiencia profunda sería un esfuerzo inútil y probablemente daría como resultado suposiciones y puntos de vista incorrectos”, relatan los autores.
Los países que tienen mayor información y estudios sobre especies invasoras son Brasil, Chile y Argentina. Por ejemplo, en Brasil hay 573 plantas naturalizadas, de las cuales 194 se consideran invasoras; en Chile la lista de naturalizadas llega a 743 pero el número de invasoras se desconoce y, en Argentina, se han identificado 1.401 especies de plantas no nativas en las áreas protegidas del país pero no se saben cuántas son naturalizadas y cuántas son invasoras.
Uno de los datos que destaca la investigación es que la Sudamérica tropical tiene entre dos y tres veces menos especies de plantas no nativas naturalizadas que la parte templada de la región, a pesar de que el trópico abarca un área mucho mayor.
Para la profesora Ileana Herrera, también coautora del capítulo, una de las hipótesis sobre lo anterior radica en que la zona templada tiene una mayor afinidad climática con los países del primer mundo que colonizaron América y es muy probable que, precisamente, a esas especies se les haya hecho mucho más fácil establecerse en áreas templadas de Sudamérica.
“Por otro lado, en las zonas tropicales hay una mayor biodiversidad debido a que la temperatura y la radiación son constantes y las precipitaciones más elevadas. En la zona tropical vas a encontrar ecosistemas con una mayor diversidad de especies que funcionan como una suerte de efecto de resistencia contra las invasoras”, añade Herrera.
A pesar de que el capítulo no analiza todos los países de Sudamérica, la base de datos de GRIIS tiene registradas 553 plantas naturalizadas en Argentina, 247 en Bolivia, 503 en Brasil, 723 en Chile, 265 en Colombia, 348 en Ecuador, 166 en Guyana, 72 en Paraguay, 288 en Perú, 61 en Uruguay y 219 en Venezuela. En total son 1.720 especies de plantas, de las cuales GRIIS ha registrado impactos negativos para 783 de ellas (45,5 %).
“Las plantas invasoras pueden competir o desplazar a las plantas nativas o incluso a los cultivos. También pueden interactuar con elementos como el fuego, aumentando las probabilidades de incendios forestales, o utilizando más agua que la vegetación nativa del lugar. Todos estos son impactos ecosistémicos bien descritos en la literatura y que hacen que las plantas invasoras sean de preocupación”, comenta Aníbal Pauchard, director del Laboratorio de Invasiones Biológicas de la Universidad de Concepción, integrante del Instituto de Ecología y Biodiversidad de Chile y coautor del capítulo sobre Sudamérica del libro Invasiones Globales de Plantas.
Pauchard menciona algunos de los impactos más representativos de las plantas invasoras, sin embargo, una de las conclusiones a la que se llega en el capítulo es que se desconoce la magnitud de dichos impactos porque las especies invasoras y los ecosistemas invadidos de Sudamérica se encuentran poco estudiados.
FALTA TRABAJO EN EQUIPO ENTRE PAÍSES.
En países como Argentina, los estudios sobre plantas invasoras se han centrado en regiones como la Patagonia donde especies de la familia de los pinos han llamado la atención debido a la extensión de sus invasiones y a que pueden reemplazar la vegetación nativa en el bosque, cambiar la estructura de la vegetación nativa en las áreas que colonizan y hacer la zona más propensa a incendios.
“Si bien hay muy pocas especies extintas por invasiones de plantas, es claro que las poblaciones de plantas nativas se reducen mucho con la invasión. Por ejemplo, los pinos en Patagonia ocupan lugares donde hay especies en problemas, como el ciprés de la cordillera que podría ocupar ese espacio. Otra especie amenazada es la araucaria (Araucaria araucana) que también puede ser reemplazada por pinos dado que estos crecen mucho más rápido”, le dice a Mongabay Latam Martín Núñez, ecólogo, investigador del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas de Argentina y también coautor del capítulo.
En Brasil, la mayoría de los trabajos sobre los impactos de los árboles invasores han reportado efectos negativos en la estructura y dinámica de los ecosistemas forestales. “Los árboles no nativos invasores pueden cambiar la abundancia, riqueza y composición de especies y la estructura de diferentes tipos de vegetación en Brasil”, resalta el documento.
Se destaca que la región carece de acuerdos bilaterales o multilaterales para prevenir la propagación de especies invasoras entre los países sudamericanos. “Cada país ha estado lidiando con invasiones biológicas por su cuenta, y existe la necesidad de una mayor integración en todo el continente”.
La plantación surge de un acuerdo entre la Agropecuaria de Dolores y la Dirección de Educación Técnico Profesional. Especialistas de la Interagrovial capacitaron a los estudiantes.
La semana pasada la Escuela Agraria La Concordia, ubicada en Soriano, realizó la cosecha de soja con muy buenos resultados. Se plantaron 18 hectáreas y se cosecharon 3.509 kilogramos por hectárea, informó la Dirección General de Educación Técnico Profesional UTU.
Precisamente, el proyecto para la plantación de soja en la escuela surgió de un acuerdo entre la Asociación Agropecuaria de Dolores y la Dirección General de Educación Técnico Profesional.
Durante la cosecha, la Asociación convocó a especialistas de la Interagrovial – John Deere, quienes capacitaron de forma teórica y práctica a los estudiantes.
María Inés Pérez, directora de la escuela agraria, habló de la importancia de la soja para potenciar los procesos de enseñanza y aprendizaje que se llevan adelante. “Es una excelente oportunidad para ampliar los insumos para la formación de los estudiantes; el aumentarlos y diversificarlos nos ayuda a contextualizar más temas de los que se abordan en la institución y a nivel regional, porque Soriano es el granero del país”, expresó.
La Concordia cuenta con alrededor de 140 estudiantes de Soriano, Río Negro, Colonia y San José, de los cuales cien de ellos se encuentran en el régimen de internado.
La escuela cuenta también con vacunos, un tambo, y plantaciones de pradera, avena, alfalfa y reservas de pasturas.
También se elaboran suplementos para los animales.
Posee una huerta donde las verduras extraídas son utilizadas en el comedor escolar y para elaborar recetas en una pequeña agroindustria del centro.
Se prevé la adquisición de un pivot de riego para poder trabajar con otros cultivos.
“El gremialismo rural tiene un rol muy importante en defender el campo natural y fomentar la generación de políticas públicas para mejorar la producción y su conservación”.
Hébert Dell’Onte | “¿Qué opciones tiene la ganadería del Uruguay para una intensificación sostenible de largo plazo?”, esa fue la pregunta de la cual partió el Ing. Agr. Martín Jaurena, investigador del Programa Pasturas y Forrajes del Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA) en su exposición sobre el campo natural en el 105° Congreso de la Federación Rural llevado acabo el viernes 27 y sábado 28 de mayo en Tacuarembó.
El campo natural es “el oro del Uruguay” y se encuentra en los 2/3 de la superficie del país; es “un recurso clave pero no tiene espónsor”, expresó Jaurena al inicio, y destacó que “el gremialismo rural tiene un rol muy importante en defender el campo natural y fomentar la generación de políticas públicas para mejorar la producción y su conservación”.
Definió el campo natural como “un ecosistema compuesto por una alta diversidad de especies”, y su “valor agregado ambiental en un mundo cada vez más contaminado” hace de él un elemento “clave”. “Uruguay tiene la suerte de tener un recurso muy bien conservado y cada vez más valorado”, añadió.
INTENSIFICACIÓN SOSTENIBLE.
El técnico se refirió también a la “intensificación sostenible” que es la forma “de mejorar la producción sin romper, o rompiendo lo menos posible, los ecosistemas naturales; es una forma de producir buscando la rentabilidad sin sacrificar los recursos naturales que dejaremos a las próximas generaciones”.
No siempre se valoró ese concepto ya que hasta hace unos años el campo natural no se apreciaba en su real dimensiones, “hasta era considerado sinónimo de atraso”.
Hay muchas formas de “mejorar e intensificar de forma sostenible el manejo del campo natural” en un contexto climático con tantas incertidumbres, pero “necesitamos herramientas simples, de bajo costo y flexibles”.
TRES METAS.
En la intensificación sostenible, “la meta número uno es mantener el campo natural como recurso base de la ganadería, porque así conservamos el valor agregado ambiental”.
La segunda meta es “mejorar las limitaciones de baja producción de invernada y de baja calidad”, y la tercera “aprovechar las complementariedades del campo natural con las pasturas cultivadas y los animales que cosechan el forraje”.
LAS HERRAMIENTAS.
TECNOLOGÍA APLICADA AL CAMPO NATURAL – “La base del campo natural está en identificar los distintos tipos de campo y monitorear la disponibilidad de pasto; la otra herramienta clave es el ajuste de la carga animal basada en el monitoreo de la disponibilidad de forraje. Así se evita el sobrepastoreo y la degradación del campo natural cayendo en el círculo vicioso de trabaja sin pasto”.
Otra herramienta que “va revolucionando la ganadería” son “los cambios en infraestructura con redes de agua, bebederos y subdivisiones con alambrados eléctricos. Esto se asocia al sistema de pastoreo que controla el período de descanso de los potreros y las alturas del forraje remanente”; a su vez “aparecen oportunidades para guardar el pasto en bancos de forrajes”.
TECNOLOGÍA DE INSUMOS – Todo esto se complementa “con el uso de insumos, por ejemplo la fertilización, la siembra, la cobertura de leguminosas o gramíneas, el uso de pasturas cultivadas y hasta la introducción de árboles en el sistema” tal como trabaja la Asociación Sociedad Uruguaya de Silvopastoreo (Susilvo).
MANEJO ANIMAL – Finalmente Jaurena dijo que tenemos “las tecnologías de manejo animal como la suplementación, la relación ovino/vacuno, sanidad y genética que son muy importantes en el sistema de producción complementando el manejo del campo natural, porque por mejor toro que compremos si no trabajamos con pasto esa genética no se va a expresar”, aseguró.
Los interesados en profundizar en el manejo del campo natural pueden comunicarse con el Ing. Jaurena a través del correo mjaurena@inia.org.uy
VIDEO.
En el siguiente video se pueden ver ejemplos del rendimiento del campo natural según la proximidad de agua, también del ajuste de carga con pastos diferentes.
Gabriel Pólvora de Dufour Commodities realiza una actualización de la situación de los insumos, centrándose más en las novedades que en el dato concreto del precio de cada producto: Estamos en “una zafra de invierno que parecía traer estabilidad de precios y disposición de productos se vio alterada por un conflicto militar, el rebrote de Covid en China y el paro portuario”.
Gabriel Pólvora | Soriano | Dufour Commodities | Tal cual pasó con los fertilizantes cuando parecía que los precios empezaban a contraerse y el panorama se dio vuelta a raíz de la invasión de Rusia a Ucrania, ahora “la pelota embarrada” saltó a la cancha de los agroquímicos. Los brotes de Covid en China llevaron (nuevamente) al cierre de uno de los puertos de mayor peso de aquel país. Lo que trajo demoras muy importantes en los envíos de mercaderías y una suba de precio en los fletes.
La suba si bien fue más moderada a las subas que ocurrieron en pleno furor de la pandemia, no deja de impactar en los precios. A su vez los retrasos en los envíos ponen en riesgo la llegada de insumos en tiempo y forma. Situación que ya se dio el año pasado con varios productos de invierno.
A esto hay que sumarle el conflicto sindical en el puerto de Montevideo, lo que imposibilita a los barcos que ingresan a los distintos muelles hacer uso del servicio de descarga brindado por los operadores portuarios. Esto genera contratiempos que se traducen en costos para las empresas importadoras. Costos que lógicamente se vuelcan al precio de los insumos.
También está el caso de los barcos que sabiendo del conflicto en nuestro puerto, deciden no atracar y siguen su curso hacia otros destinos para cumplir con las entregas que tienen pactadas. A su regreso, si el conflicto ya terminó, descargan la mercadería que corresponda, pero si el conflicto persiste se corre el riesgo de que la mercadería sea bajada en otro puerto, lo cual trae el problema del costo de ir a buscar el producto a otro destino (otro país), y el problema del tiempo que lleva tenerlo a disposición en nuestra plaza.
En resumen, una zafra de invierno que parecía traer estabilidad de precios y disposición de productos se vio alterada por un conflicto militar, el rebrote de Covid en China y el paro portuario.
PRECIOS.
Abordando el tema precios, actualmente se ve una leve baja en el precio del glifosato y una baja mucho más importante en el precio de la urea. Con el “diario del lunes” la mejor opción con la urea era esperar. Pero aquellos que tomaron posición pagando arriba de US$ 1.100 la tonelada, a mi entender hicieron lo correcto. Decidieron con la información que había en ese momento y se aseguraron contar con el fertilizante. Poco suma ahora lamentarse. Es como cuando el precio de algún grano viene en alza y los productores no vender respondiendo “voy a esperar que suba un poco más” y luego el precio se cae y se lamentan por no haber vendido.
Es la misma lógica pero a la inversa. En el caso de la urea, el que compró lo hizo pensando que tal vez podía llegar a subir más y se podía llegar a quedar sin producto, ya que ese era el mensaje que circulaba por parte de algunos importadores. Después se podrá discutir si la información que se transmitía era precisamente información o si se sembró nerviosismo intencionalmente para acelerar las ventas y maximizar la ganancia antes de que el precio se cayera. Pero lo cierto es que la toma decisiones lleva ese riesgo implícito de que las variables que uno toma en cuenta a la hora de evaluar un escenario cambien y el análisis previo quede sin efecto.
Por otro lado, en los últimos días llamó la atención la suba en el precio de algunos fungicidas respecto a lo que fue su precio del año anterior. Por suerte en ese aspecto la oferta es amplia y hay opciones para evaluar como alternativa.
DISPONIBILIDAD.
Para finalizar, la mayor preocupación en agroquímicos actualmente viene dada por la poca disponibilidad que hay de algunos productos. Las partidas que van llegando no son en grandes volúmenes y al ser poco para repartir entre muchos se vuelve compleja la distribución del mismo. Esperemos que esto se normalice pronto, que el conflicto en el puerto de Montevideo se solucione y que todo retome su curso normal.
EL AUTOR – Gabriel Pólvora, administrativo de Insumos en Dufour Commodities.
La nueva resolución establece que, en caso de productos exportables, los niveles serán los exigidos por los países de destino.
El Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP), a través de la Dirección General de Servicios Agrícolas (DGSA) actualizó los valores máximos permitidos de todos aquellos plaguicidas que no tengan límite máximo de residuos (LMR) fijado en la normativa nacional o en el Codex Alimentarius.
La nueva resolución establece que, en caso de productos exportables, los niveles serán los exigidos por los países de destino.
En el caso de productos que se comercialicen en el mercado interno “se adoptarán las disposiciones regionales representativas de zonas de producción agroecológicas similares (países del Cono Sur) en función de cada cultivo e ingrediente activo. Si no estuvieran regulados por éstas serán de aplicación las establecidas por la Unión Europea o los Estados Unidos de Norteamérica en ese orden de prioridad. autoridades competentes podrán apartarse de dichas disposiciones por motivos de salud pública”.
La DGSA elaborará en un plazo de sesenta días un listado de los LMR adoptados cada cultivo e ingrediente activo, que será revisado y actualizado anualmente. Este listado se hará en base a los LMR publicados en el Codex Alimentarius y los cada uno de los países del Cono Sur, Unión Europea y Estados Unidos. Hasta tanto no se encuentre disponible dicho listado se podrá acudir directamente a los listados publicados por los organismos referidos en el párrafo anterior.