En Latinoamérica hay países en los que “unas políticas sensatas podrían impulsar la producción anual de cereales”.
Montevideo | Todo El Campo | “Políticas locas y cambio climático están perjudicando a la agricultura latinoamericana”, se titula un largo artículo de The Economist publicado el martes 4 de abril en el cual se analizan las consecuencias de la sequía en la región, que son más graves de lo que parece a simple vista. Además, se indica la responsabilidad de las malas políticas que llevan a cabo algunos países, como Argentina, que tiene la responsabilidad de ser un importante actor como proveedor de alimentos al mundo. Asimismo, el director general del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), Manuel Otero, dijo que “la gran pregunta” es si “estamos a tiempo de salvar el planeta, o estamos corriendo detrás de lo que está pasando en el suelo”.
LA SEQUÍA EN LATINOAMÉRICA ES UN PROBLEMA PARA EL MUNDO.
El artículo no firmado comienza haciendo referencia a la invasión “miles de millones de insectos negros” que en el pasado mes de marzo “invadieron Buenos Aires”, lo que hizo explotar a las redes sociales con consultas de qué estaba pasando y qué eran aquellos animalitos. “Resultaron ser trips, insectos masticadores de hojas que escapan de la sequía argentina campo por jardines urbanos mejor regados. No representan una amenaza para las personas. Pero el clima extremo que provocó su éxodo sí lo hace”.
El articulista se refiere al “cambio climático” que “en toda América Latina está dificultando la producción de cultivos”, lo cual “podría tener dos consecuencias alarmantes”: por un lado “será más difícil aliviar la pobreza rural, ya que a los pequeños agricultores les resultará más difícil ganarse la vida; y podría afectar el suministro mundial de alimentos, ya que Brasil y Argentina por sí solos proporcionan una décima parte del exportaciones mundiales de trigo y un tercio de las de cereales secundarios (cebada, maíz, avena, centeno y sorgo)”. O sea que la sequía en Latinoamérica es un problema para el mundo.
El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) proyecta que para 2050 la agricultura regional tendrá una producción “cinco puntos porcentuales inferior a lo que habría sido sin cambio climático. Mientras tanto, se espera que la población de la región aumente en un 14% entre ahora y su pico alrededor de 2056”.
ARGENTINA COMO OBSTÁCULO: “TIENE LAS POLÍTICAS MÁS LOCAS DEL PLANETA”.
La nota periodística indica que “las condiciones para el maíz, un cultivo particularmente sensible al calor, empeorarán en casi todas partes, mientras que los de la soja, una planta más resistente, puede mejorar” y “la producción de trigo puede tener que moverse hacia el sur”.
Alerta que “en términos generales, las partes cálidas y secas de los países andinos, América Central y México (el mayor proveedor de vegetales de Estados Unidos) podrían volverse aún más áridas”, lo que haría que “la vida sea más precaria para los pobres de las zonas rurales, y podría estimular la migración masiva o incluso disturbios”.
“Por el contrario, el templado cono sur de Argentina, Chile, Paraguay y Uruguay podría volverse más hospitalario para cultivos como la soja y el arroz, creando una oportunidad para grandes agricultores para aumentar los rendimientos”.
Pero hay retos y barreras, y “el principal obstáculo para aprovechar esta oportunidad es que Argentina, el mayor productor del cono sur, tiene algunas de las políticas más locas del planeta. Mientras tanto, en Brasil, la otra potencia agrícola de la región potencia, todo dependerá de lo que suceda con la selva amazónica”.
Ahora bien, “si rendimientos más bajos se traducen en precios más altos, eso golpeará a los pobres urbanos” latinoamericanos.
A su vez, “a los pequeños agricultores pobres les resulta difícil adaptarse, no solo porque carecen de capital sino también porque son racionalmente reacios a experimentar. Durante generaciones la experiencia les ha enseñado que si intentan algo desconocido y fallan, se enfrentan a la indigencia, por lo que tienden a apegarse a lo que ellos saben”. No obstante, “tendrán que adaptarse o encontrar otra línea de trabajo, o unirse a la larga cola de migrantes caminando hacia Estados Unidos”, advierte el texto.
“A los grandes agricultores de las zonas más frías de la región les resultará más fácil adaptarse”. El artículo menciona el caso de Argentina por su importante función como proveedor de soja y maíz en el mundo, pero “el cambio climático hirió a algunos agricultores argentinos, principalmente a los del norte”. De todas formas las mayores precipitaciones “debería aumentar los rendimientos de la soja, el arroz y el trigo de regadío”. “El país debería aumentar la producción”, no obstante, “el estado de ánimo entre los agricultores argentinos es sombrío, gracias a la misma sequía que envió a los trips a Buenos Aires”.
NECESITAMOS POLÍTICAS SENSATAS.
Pero a Argentina le faltan políticas sensatas. Es un país que además de la seca enfrenta “aplastantes impuestos a la exportación”, también “hay varios tipos de cambio para el dólar estadounidense”.
Ahora el “desesperado” Gobierno “ofreció un tipo de cambio especial sólo para las exportaciones de soja” para captar divisas; algo “peor que la tasa del mercado negro pero mejor que la oficial”.
Es importante que los países lleven a cabo políticas correctas para comenzar a transitar hacia lo cambios. El artículo de The Economist indica: “Unas políticas sensatas podrían impulsar la producción anual de cereales desde los 140 millones de toneladas actuales hasta 215 millones de toneladas para 2032, o un 53%, estima FADA (Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina). Eso es suficiente para alimentar a 400 millones de personas”.
LOS DESAFÍOS DE BRASIL.
Brasil es el “otro gigante agrícola de América Latina”, con “una gran dinámica”, pero “la agricultura es también el principal impulsor de la deforestación que, además de contribuir a las emisiones de CO, podría afectar los patrones climáticos más directamente. Cada árbol grande en el Amazonas expulsa al aire más de 400 litros de agua al día, lo que se recicla como lluvia que nutre tanto el bosque como grandes extensiones de tierras de cultivo al sur. Si más del 20-25% de la cubierta arbórea original es destruida (una quinta parte se ha ido en los últimos 50 años), este ciclo del agua podría romperse hacia abajo y la selva tropical podría convertirse en sabana. Eso podría significar una catástrofe para agricultura en toda la región”.
El autor del artículo cierra con un par de consideraciones políticas: “Brasil reemplazó recientemente a un presidente que instigó la tala del Amazonas con uno decidido a detenerlo”, dice en relación al saliente Jair Bolsonaro y el regreso de Luiz Lula da Silva.
Y “Argentina tiene una oportunidad, en octubre, para reemplazar su gran gobierno (de Alberto Fernández y Cristina Fernández, presidente y vicepresidenta) que ataca a los productores, con un Gobierno más racional”. Cabe precisar, para que se entienda, que 2023 es para Argentina un año electoral. El proceso comienza con las elecciones primarias, abiertas, simultáneas y obligatorias (PASO) que serán el domingo 13 de agosto. El 22 de octubre serán las elecciones generales. Para ser electo presidente en primera vuelta, el candidato más votado debe obtener el 45% de los sufragios o el 40% y una diferencia de 10 puntos con el segundo postulante. Si no se logra ese porcentaje y/o diferencia habrá segunda vuelta en noviembre.
Volviendo al artículo, éste termina con una reflexión del Dr. Manuel Otero, director general del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA) quien dijo que “la gran pregunta que debemos hacernos es: ¿estamos a tiempo de salvar el planeta, o estamos corriendo detrás de lo que está pasando en el suelo?”
Artículo completo de The Economist, titulado “Políticas locas y el cambio climático están perjudicando la agricultura latinoamericana” en el siguiente enlace: El Economista
En la foto, ganado vacuno alimentándose de soja | Foto de Julián Tenaglia – Twitter @elchivoman
Rosario, Santa Fe, Argentina | Todo El Campo | La Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) estimó que por la sequía ese país “espera la peor producción en materia de soja de los últimos 23 años”, según conclusiones a las que llegó la institución “en base a las estimaciones que realizan nuestros equipos técnicos”.
Este año se espera producir 25 millones de toneladas, lo que “representa una caída del 40% en relación a la campaña pasada, y la mitad de la producción promedio de la última década”, afirmó la BCR en una publicación que hizo en Twitter el 5 de abril.
Agrega que la causa de la situación fue la sequía, y que ésta “profundizará una tendencia que se viene registrando en los últimos años, donde se observa una progresiva caída en el área cultivada”.
Según las estimaciones de la BCR “la participación del complejo sojero en las exportaciones se ubicará en el 23%, el menor nivel de la última década”, y las exportaciones sojeras serán de unos US$ 17.568 millones, lo que significaría una caída del 30% en relación con 2022. La pérdida entre ambos períodos rondaría los US$ 7.300 millones”.
La falta de lluvias de estos últimos meses repercute en las frutas y verduras disponibles, pero también permite reflexionar sobre las formas y el costo de su consumo
Montevideo | Todo El Campo | Zanahoria, naranja, limón, papa, cebolla, boniato, tomate, lechuga, manzana, acelga, puerro, perejil y, en menor medida, los zapallos, son algunas de las frutas y verduras en las que se comenzó a notar la falta de abastecimiento desde febrero, luego de dos años de buena presencia en los mercados. Con la escasez, aparece el aumento de precio y los productos “diferentes”, que no necesariamente se ajustan a los estándares estéticos a los que están acostumbrados las y los uruguayos.
Las primeras estimaciones sobre pérdidas y desperdicios de alimentos en Uruguay, realizadas por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y la Fundación Ricaldoni, indican que cerca del 11% del total de alimentos disponibles para consumo humano se pierde o se desperdicia cada año, es decir 1 millón de toneladas.
Ante esta realidad, el Instituto Nacional de Alimentación (INDA) del Ministerio de Desarrollo Social de Uruguay lanzó en 2021, en el marco de la emergencia sanitaria, la campaña “la naturaleza es ferpecta”, que impulsa el consumo de frutas y verduras que no coinciden con los estándares que la población uruguaya suele elegir.
La campaña se basa en que “las frutas y hortalizas tampoco tienen que ser perfectas para cumplir con su condición de alimento natural y nutritivo”, sostiene Ignacio Elgue, director del INDA.
Esa iniciativa y el fomento de hábitos que permitan reducir el desperdicio de alimentos, recobra todo su sentido cuando el efecto del déficit hídrico se hace visible en la apariencia y los precios de las frutas y verduras disponibles para la venta en el país.
“La situación de déficit hídrico, lógicamente, tiene consecuencias en la disponibilidad de alimentos y, por lo tanto, repercute en el sistema alimentario en general, afectando de manera desproporcionada a los más pobres y vulnerables. Es clave hacer una reflexión y prestar más atención a los patrones de producción, comercialización y consumo, incluyendo las intervenciones del Estado y del sector privado”, apunta el oficial superior de Políticas Regionales y representante interino de la FAO en Uruguay y Argentina, Jorge Meza.
El consumo de frutas y verduras en Uruguay se adecúa a la oferta, explica Pablo Pacheco, jefe del Área de Desarrollo de la Unidad Agroalimentaria Metropolitana (UAM), la principal central de abastecimiento de alimentos frescos del país, entre otros productos.
“Hemos notado que en los últimos años en que se ha incrementado la oferta, ha crecido el consumo, debido a que cuando la oferta es abundante, el precio es más bajo y le permite a la gente consumir más”, describe Pacheco, quién cree que “posiblemente la actual situación atente” contra esa tendencia, “particularmente para los estratos socio económicos con menor poder adquisitivo”.
Como consecuencia de la sequía, el tamaño de las manzanas, peras, cebollas y boniatos está siendo inferior al habitual y eso afecta los precios que se paga por ellos, ya que los calibres más chicos se venden en menor cantidad.
Por otro lado, “sabemos que son miles de toneladas de estos alimentos los que se tiran anualmente, por temas de costos: no se recogen porque cosecharlos es más caro que dejarlos en el árbol o, quedan en el mercado porque, sea por estética o tamaño, no se consumen”, explica Elgue respecto a la campaña de su organismo.
“Uno tendería a pensar que, un escenario de precios altos como este que se está visualizando, sería beneficioso para el productor, pero la realidad es que los productos tienen precios altos debido a una oferta muy escasa, ni siquiera van a poder compensar los altos costos de producción que implicaron algunos cultivos con un rendimiento muy magro. Ahí se da una situación muy crítica para algunos productores”, agrega el jerarca de la UAM.
A nivel nutricional, si hay un grupo de alimentos que no se cuestiona son las frutas y verduras, en diferentes cantidades y diferentes formas, son recomendadas en todas las situaciones, subraya la coordinadora del Área Programática de Nutrición del Ministerio de Salud, Virginia Natero.
Natero llama a “mirar el consumo de frutas y verduras desde otro lugar. Se percibe claramente la incidencia de la sequía en la seguridad alimentaria. El costo de frutas y verduras se va a modificar en relación a la disponibilidad de agua, a como se han podido desarrollar o no las frutas y las verduras y cómo la sequía incide en el costo y en el producto final”.
“Tenemos que, no solo consumir frutas y verduras, sino consumirlas con conciencia. Aprovecharlas”. Recomienda por ejemplo usar todas las partes de la acelga, las hojas de la remolacha además del bulbo, para “sacarle un mayor rendimiento a las frutas y verduras”.
BUENAS PRÁCTICAS DE POLÍTICA PÚBLICA.
En paralelo con la campaña “La naturaleza es ferpecta” el INDA hizo un acuerdo con la ONG Redalco, en el marco del cual el organismo estatal financia la logística para rescatar, directamente en predios o en la UAM, entre 40 y 60 toneladas de fruta y verdura por mes y, luego, en un primer momento para distribuirla a merenderos y ollas y, ahora, para abastecer al programa Uruguay Crece Contigo, con canastas de frutas y verduras que se van a entregar a las madres y a Alimentando Derechos, que se va a reeditar este año, en la zona metropolitana de Montevideo.
Existe otra campaña en el marco de la cual se realizan compras a organizaciones de producción agropecuaria familiar, en base a la Ley de compras públicas a la agricultura familiar y la pesca artesanal, según la cual el 100% de las compras descentralizadas debe ser realizada a productores de pequeña o mediana escala.
“Comprar a la agricultura familiar también es una forma de reducir pérdidas porque compramos directamente en las organizaciones habilitadas, sin intermediarios, y además se hace un abastecimiento de cercanía, evitando problemas vinculados al traslado a Montevideo y luego de la UAM al interior. También es un círculo virtuoso porque esos productores reciben un precio mejor que si lo vendieran al mercado, porque nosotros pagamos precio del mercado y un extra por la logística, porque compramos ‘en puerta’ o en los galpones de las organizaciones”, argumenta Elgue.
El director del INDA asegura que en dos años de trabajo y entrega de frutas y verduras “ferpectas” no tuvieron inconveniente de recepción por parte de las personas beneficiarias. “Son conversaciones que hemos tenido con los muchachos de Redalco: Si vos le vas a dar una manzana a un niño de 5 años, la manzana de tamaño estándar, no la come toda, se desperdicia la mitad. En cambio, si le das una más chiquita, como las que habitualmente no se comercializan, se la come toda y no hay desperdicio. Y el niño más grande, si quiere más, puede comer dos”. La FAO apoya iniciativas en todo el sistema alimentario uruguayo, abarcando las actividades relacionadas con la producción, el procesamiento, la distribución, la preparación, el consumo de alimentos, y la disposición final de los desperdicios, que tienen que ser reducidos. Como resultado de estas actividades, se mejora la nutrición y, por ende, el estado de salud de las personas, su economía y el ambiente en que viven. (FAO Uruguay).
“Las únicas sojas que se salvan son las que están bajo riego”, dijo el Ing. Russi.
Montevideo | Todo El Campo | Para todos los que vivimos en el campo y del campo, el año es desafiante, dijo el Ing. Agr. Ignacio Russi de la Unión Rural de Flores. “No hay rubro que haya quedado tranquilo, el desafío es incluso a nivel de relaciones personales porque los agrónomos hacemos de sicólogos, pero se va a saliendo adelante aunque vamos a demorar en cerrar algunas cicatrices, sobre todas las económicas”.
Comentó que “en la agricultura la magnitud de la pérdida es importantísima”, y señaló que recorre muchas zonas del país: “Maldonado, Canelones, Florida, Lavalleja, Durazno, Tacuarembó, y son pérdidas importantes en todos los departamentos”.
“LAS ÚNICAS SOJAS QUE SE SALVAN SON LAS QUE ESTÁN BAJO RIEGO”
“Existen algunos lugares donde hoy vemos 1.500 kilos de soja, pero sabemos que la cuenta se paga con dos mil kilos y algo, o sea que estamos todos ‘bajo el agua’ en la agricultura de verano, y eso demora un año y pico o dos años en recuperarse”, señaló.
“Las únicas sojas que se salvan son las que están bajo riego y las del este que agarraron un poco más de agua”, precisó, y aclaró que en aquellas chacras donde se ven plantas éstas no tienen granos, por efecto de la seca.
Ahora hay que mirar al futuro. “Porteras adentro hay que ver cuál es la mejor solución para salir del problema, si es con intensificación de la agricultura, la diversificación de rubros o vendiendo algunas vacas”, y serán “los granos de invierno los que paguen los insumos de invierno y los costos no cubiertos del verano”.
Sobre los antecedentes de las zafras, Russi dijo que no está de acuerdo con afirmaciones que refieren a que antes de la sequía veníamos de dos megazafras. “Se venía de una muy buena zafra de verano, la del año pasado en la que llovió el 15 de enero, tuvimos muy buenos rindes y muy buenos precios de verano; el invierno, dependiendo de las zonas fue bueno o más o menos bueno”.
“Eso de que fue bueno el verano y el invierno es para el litoral, el resto del país es más variable”, añadió.
De todas formas, “nunca es que sobra” porque “cuando se ganan US$ 800 por hectárea como el verano pasado, sucede que siempre hay cosas para atrás, asuntos que están por resolverse y hasta que se tiene un año de esos no se resuelven, entonces nunca se guarda el dinero (pensando en) la próxima zafra mala”, razonó, porque la actitud de los productores es de invertir.
Es que mientras Argentina tuvo una fuerte caída en su producción, Brasil tuvo una cosecha récord, eso le permitiría aumentar los envíos a Argentina en al menos diez veces.
San Pablo, Brasil | Todo El Campo | Se estima que la cosecha de soja en Argentina será de unos 25 millones de toneladas, un total muy inferior a los 42 millones de toneladas de la zafra anterior, por lo que Brasil podría exportar 10 millones de toneladas, lo que también equivale a decir más del doble de lo adquirido por Argentina en años anteriores cuando el principal origen era Paraguay.
Es que mientras Argentina tuvo una fuerte caída en su producción, Brasil tuvo una cosecha récord, eso le permitiría aumentar los envíos a Argentina en al menos diez veces, dijo Sol Arcidiacono, jefe de Latam Grains en hEDGEpoint Global Markets, que opera en Rosario, el principal centro de producción de harina y aceite de soja de Argentina, informó la agencia Reuters.
La empresaria recordó que los envíos anuales promedio de soja de Brasil a Argentina normalmente serían de 300.000 toneladas, pero para 2023 los brasileños podrán dar cuenta del suministro de al menos 3 millones de toneladas, ya que Paraguay no podría proveer los volúmenes adicionales que necesitan los argentinos.
“(Hay) una posibilidad de llegar a 5 millones de toneladas si los precios internacionales de la harina de soja pagan, y creo que lo harán, ya que el suministro de harina de soja argentina es difícil de reemplazar”, señaló Arcidiacono.
Argentina enfrenta una de las peores sequías en 100 años, con consecuencias de reducción de la cosecha de oleaginosas en un 45% en comparación con las estimaciones iniciales, la comercialización por parte de los agricultores argentinos es la más baja en 20 años.
“Están reteniendo la soja hasta la cosecha, sin fijar precios”, dijo, y señaló que este sería otro factor que también impulsaría las importaciones a niveles récord esta temporada.
Carlos Cogo, director de la consultora Cogo sostuvo: “Si Brasil confirma una cosecha de más de 152 millones de toneladas, tendría la capacidad de exportar hasta 97 millones de toneladas” a todos los destinos, “y podría satisfacer prácticamente toda la demanda de importaciones de Argentina”.
Concuerda que Brasil podría exportar 5 millones de toneladas de soja a Argentina, o más, especialmente si China, reduce sus importaciones.
Cogo señaló que Paraguay también es un proveedor importante, pero tiene limitaciones de suministro, ya que su cosecha de soja se estima en alrededor de 8,8 millones de toneladas; y el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA) estima la cosecha paraguaya 2022/23 en 10 millones de toneladas.
En base a informe de las periodistas Nayara Figueiredo y Ana Mano de Reuters | Foto Twitter.
Si bien los caballos y el ganado han visto varios eventos de domesticación causados por humanos en diferentes partes del mundo en varios momentos, el gato una sola vez.
Missouri, Estados Unidos | Universidad de Missouri | Todo El Campo | Hace casi 10.000 años, los humanos que se establecieron en el Creciente Fértil, las áreas del Medio Oriente que rodean los ríos Tigris y Éufrates, hicieron el primer cambio de cazadores-recolectores a agricultores. Desarrollaron estrechos vínculos con los gatos comedores de roedores que convenientemente sirvieron como antiguo control de plagas en las primeras civilizaciones de la sociedad.
Un nuevo estudio de la Universidad de Missouri encontró que esta transición de estilo de vida para los humanos fue el catalizador que provocó la primera domesticación de gatos en el mundo, y a medida que los humanos comenzaron a viajar por el mundo, trajeron a sus nuevos amigos felinos junto con ellos.
Leslie A. Lyons, genetista felina y profesora dotada de medicina comparativa Gilbreath-McLorn en la Facultad de Medicina Veterinaria de MU, recolectó y analizó ADN de gatos en y alrededor del área de Fertile Crescent, así como en toda Europa, Asia y África, comparando casi 200 marcadores genéticos diferentes.
«Uno de los principales marcadores de ADN que estudiamos fueron los microsatélites, que mutan muy rápidamente y nos dan pistas sobre las poblaciones recientes de gatos y los desarrollos de la raza en los últimos cientos de años«, dijo Lyons. «Otro marcador clave de ADN que examinamos fueron los polimorfismos de nucleótido único, que son cambios de base única en todo el genoma que nos dan pistas sobre su historia antigua hace varios miles de años. Al estudiar y comparar ambos marcadores, podemos comenzar a reconstruir la historia evolutiva de los gatos«.
Lyons agregó que si bien los caballos y el ganado han visto varios eventos de domesticación causados por humanos en diferentes partes del mundo en varios momentos, su análisis de la genética felina en el estudio apoya firmemente la teoría de que los gatos probablemente fueron domesticados por primera vez solo en el Creciente Fértil antes de migrar con humanos en todo el mundo. Después de que los genes felinos se transmiten a los gatitos a lo largo de generaciones, la composición genética de los gatos en Europa occidental, por ejemplo, ahora es muy diferente de los gatos en el sudeste asiático, un proceso conocido como «aislamiento por distancia».
«En realidad, podemos referirnos a los gatos como semidomesticados, porque si los soltamos en la naturaleza, es probable que aún cacen alimañas y puedan sobrevivir y aparearse por sí mismos debido a sus comportamientos naturales», dijo Lyons. «A diferencia de los perros y otros animales domesticados, realmente no hemos cambiado mucho los comportamientos de los gatos durante el proceso de domesticación, por lo que los gatos una vez más demuestran ser un animal especial».
ONE HEALTH. UNA SALUD.
Lyons, quien ha investigado la genética felina durante más de 30 años, dijo que estudios como este también respaldan su objetivo de investigación más amplio de usar gatos como modelo biomédico para estudiar enfermedades genéticas que afectan tanto a los gatos como a las personas, como la enfermedad renal poliquística, la ceguera y el enanismo.
«La genética comparativa y la medicina de precisión juegan un papel clave en el concepto ‘One Health’, lo que significa que cualquier cosa que podamos hacer para estudiar las causas de las enfermedades genéticas en los gatos o cómo tratar sus dolencias puede ser útil para algún día tratar a los humanos con las mismas enfermedades», dijo Lyons. «Estoy construyendo herramientas genéticas, recursos genéticos que en última instancia ayudan a mejorar la salud de los gatos. Al construir estas herramientas, es importante obtener una muestra representativa y comprender la diversidad genética de los gatos en todo el mundo para que nuestra caja de herramientas genéticas pueda ser útil para ayudar a los gatos de todo el mundo, no solo en una región específica».
A lo largo de su carrera, Lyons ha trabajado con criadores de gatos y colaboradores de investigación para desarrollar bases de datos integrales de ADN felino de las que la comunidad científica puede beneficiarse, incluida la secuenciación del genoma del gato de felinos de todo el mundo. En un estudio de 2021, Lyons y sus colegas encontraron que la estructura genómica del gato es más similar a los humanos que casi cualquier otro mamífero no primate.
«Nuestros esfuerzos han ayudado a detener la migración y la transmisión de enfermedades genéticas hereditarias en todo el mundo, y un ejemplo es la enfermedad renal poliquística, ya que el 38% de los gatos persas tenían esta enfermedad cuando lanzamos por primera vez nuestra prueba genética en 2004», dijo Lyons. «Ahora ese porcentaje ha disminuido significativamente gracias a nuestros esfuerzos, y nuestro objetivo general es erradicar las enfermedades genéticas de los gatos en el futuro».
Actualmente, el único tratamiento viable para la enfermedad renal poliquística tiene efectos secundarios poco saludables, incluida la insuficiencia hepática. Lyons está trabajando actualmente con investigadores de la Universidad de California en Santa Bárbara para desarrollar un ensayo de tratamiento basado en la dieta para aquellos que sufren de la enfermedad.
«Si esos ensayos tienen éxito, podríamos hacer que los humanos lo prueben como una alternativa más natural y saludable que tomar un medicamento que puede causar insuficiencia hepática u otros problemas de salud», dijo Lyons. «Nuestros esfuerzos continuarán ayudando, y se siente bien ser parte de ello».