A cuatro años de la primera Cumbre de Sistemas Alimentarios de las Naciones Unidas se llevará a cabo, del 27 al 29 de julio en Etiopía, su segunda edición. En ese contexto, Uruguay avanza en su Hoja de Ruta para la transformación sostenible de su sistema agroalimentario.
Montevideo | Todo El Campo | La Cumbre sobre los Sistemas Alimentarios de las Naciones Unidas (UNFSS, por sus siglas en inglés) se celebró por primera vez en 2021 con el objetivo de transformar los sistemas agroalimentarios del mundo para que sean más eficientes, inclusivos, resilientes y sostenibles. Se enmarca como parte de los esfuerzos para acelerar el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), en particular el ODS 2: Hambre Cero.
Del 27 al 29 de julio de 2025 se realizará en Etiopía la segunda edición de la Cumbre (UNFSS+4), un espacio clave para conocer el progreso de los países hacia la transformación de sus sistemas agroalimentarios, cuatro años después de su lanzamiento.
Uruguay cuenta con una Hoja de Ruta Nacional para la transformación de los Sistemas Alimentarios, elaborada de forma interministerial en el marco de la primera Cumbre. A partir de este documento, ha impulsado diversas acciones estratégicas para avanzar en los compromisos asumidos. Como socio técnico, la FAO ha apoyado al país en varias de estas iniciativas, promoviendo un sistema agroalimentario más saludable, sostenible e inclusivo.
AVANCES EN URUGUAY Y EL APOYO DE LA FAO.
Desde 2021, la FAO ha acompañado a Uruguay en la elaboración y puesta en marcha de su Hoja de Ruta Nacional, alineada con los ODS. Entre los principales logros se destacan acciones concretas en materia de mitigación del cambio climático, alimentación escolar, agricultura familiar, seguridad alimentaria y fortalecimiento de mercados urbanos.
En el marco de su estrategia de desarrollo sostenible, Uruguay impulsa una economía baja en carbono mediante un proyecto de ganadería climáticamente inteligente y otras dos iniciativas orientadas a la neutralidad en la degradación de tierras y la transformación sostenible de la agricultura. Asimismo, se promueve la gestión integral de plásticos y plaguicidas, junto con aportes técnicos a instrumentos clave como la Estrategia Nacional de Biodiversidad, la Estrategia Nacional de Pérdidas y Desperdicios de Alimentos y el Plan Nacional de Bioinsumos.
Por otra parte, con el apoyo de la FAO, el país ha fortalecido su Programa de Alimentación Escolar mediante un diagnóstico institucional que permitió implementar la Metodología de Escuelas Sostenibles. Además, se elaboró una encuesta nacional de consumo real de alimentos y se fortalecieron capacidades para mejorar el monitoreo de la inseguridad alimentaria y la evaluación de riesgos en empresas elaboradoras de alimentos.
En el ámbito urbano, se avanza en una propuesta de manejo sostenible de residuos en la Unidad Agroalimentaria Metropolitana (UAM) y en un diagnóstico de género sobre la institución, promoviendo así prácticas más sostenibles y equitativas.
En línea con la producción agropecuaria nacional, la FAO acompañó al Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca en la elaboración del Plan Nacional de Género en Políticas Agropecuarias, un plan de riego agrícola y un proyecto de comunicación para promover la conciencia agropecuaria. Asimismo, junto al Instituto Nacional de Carnes, se coorganizó la primera Conferencia Regional para la Transformación Sostenible de la Ganadería, reafirmando la visión de una producción más eficiente, con menor impacto ambiental y mejor nutrición.
La próxima Cumbre UNFSS+4 será una oportunidad clave para profundizar la transformación sostenible de los sistemas agroalimentarios, consolidando la articulación entre gobiernos, productores, sociedad civil y organismos internacionales.
DOCUMENTO: HOJA DE RUTA NACIONAL PARA LA TRANSFORMACIÓN DE LOS SISTEMAS ALIMENTARIOS EN APOYO A LA AGENDA 2030.
Ambas instituciones conforman una sociedad clave y fundamental en las soluciones habitacionales, sobre todo en el campo. Canelones abarca un 27% de la ruralidad del país.
Canelones | Todo El Campo | El intendente de Canelones, Francisco Legnani, recibió este jueves al presidente de Mevir (Movimiento para la Erradicación de la Vivienda Insalubre Rural), Andrés Lima, quienes mantuvieron una reunión con el fin de marcar los caminos que permitan trabajar de forma conjunta en el aporte de soluciones habitacionales en diversos puntos del departamento.
El eje central de la reunión fue la unificación de esfuerzos para concretar la posible firma de un convenio marco que permita la intervención y el arribo de políticas públicas conjuntas entre la Intendencia y Mevir.
Éste último es un organismo público no estatal. Creado en 1967, su objetivo principal es mejorar la calidad de vida de las familias rurales, especialmente a través de la construcción de viviendas dignas y la promoción de un hábitat comunitario integrado.
Con ese fin, tiene la potestad de intervenir en localidades de hasta 15.000 habitantes.
Actualmente está a la espera de la adjudicación presupuestal que le otorgue el Gobierno nacional en el mes de octubre, para poder definir su plan de acción de manera más concreta.
Rodrigo Amengual, director de Vivienda de la Intendencia de Canelones, explicó que se trata de una sociedad clave y fundamental “para poder acompañar desde una mirada integral”, y añadió que estas soluciones habitacionales son fundamentales sobre todo en el campo, ya que Canelones abarca un 27% de la ruralidad del país.
Lima en tanto, explicó que el convenio abarcaría que se pueda intervenir en la construcción de viviendas en terrenos propios, tanto en ciudades como en el área rural.
También se pretende promover intervenciones vinculadas con la reparación de centros de estudio y policlínicas insertas en establecimientos agropecuarios.
El convenio marco entre Canelones y Mevir, deber ser instrumentado e implementado en coordinación de ambas. Lima reflexionó que “nadie conoce más la realidad de Canelones que quienes viven en el departamento y el propio gobierno departamental.
Se abordará el principal desafío sanitario del sector avícola en Uruguay, la región y el mundo entero.
Paraná, Brasil | Todo El Campo | La ciudad Foz de Iguazú, punto de encuentro fronterizo entre Brasil, Argentina y Paraguay, será sede de la conferencia mundial “Combatiendo juntos la gripe aviar altamente patógena – Diálogo mundial entre la ciencia, la política y el sector privado” que coorganiza el Ministerio de Agricultura y Ganadería de Brasil (MAPA) y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).
Evento reunirá a expertos, autoridades y sector privado para discutir estrategias de combate a la enfermedad, se realizará del 9 al 11 de setiembre, en Foz do Iguazú, estado de Paraná.
Se abordará el principal desafío sanitario del sector avícola en Uruguay, la región y el mundo entero, habiendo causado millonarias pérdidas en cada país donde se instala.
La iniciativa tiene como objetivo promover un diálogo multisectorial e internacional sobre los desafíos, avances científicos y estrategias de control de la influenza aviar altamente patógena (IAAP), una enfermedad que representa uno de los mayores riesgos para la salud animal, la inocuidad de los alimentos y el comercio internacional de productos avícolas, informó MAPA.
Las delegaciones que se harán presentes, de varios países, incluirán a especialistas en sanidad avícola, autoridades sanitarias y miembros del sector privado, quienes discutirán temas como vigilancia epidemiológica, políticas públicas, innovación tecnológica y cooperación global para la prevención y control de la enfermedad.
Carlos Goulart, secretario de Defensa Agrícola de MAPA, dijo que la realización del evento en Brasil demuestra el reconocimiento de la capacidad técnica y la estructura de la Defensa Sanitaria brasileña.
Brasil cumple un destacado papel como productor de pollos en el mundo, y recientemente sufrió la enfermedad en su territorio lo que puso al país bajo la observación mundial, pudiendo superar el contratiempo sin dificultades y recuperar los mercados que habían suspendido las compras.
Goulart dijo que “enfrentar la influenza aviar requiere un esfuerzo global, y Brasil se ha posicionado activa y responsablemente en este escenario. La coorganización de esta conferencia refuerza nuestro compromiso con la sanidad avícola y con la construcción de soluciones basadas en la ciencia, el diálogo y la cooperación internacional”.
Autoridades y referentes del sector participarán en Montevideo de un nuevo encuentro regional que abordará los desafíos y oportunidades del uso inteligente de la energía en un contexto de transformación tecnológica.
Montevideo | Todo El Campo | Los días 29 y 30 de julio, en el auditorio del Laboratorio Tecnológico del Uruguay (LATU) se realizará la 11ª edición del Congreso Latam Renovables, evento que hará foco en el vínculo entre energía, inteligencia artificial y desarrollo, y que es organizado por Asociación Uruguaya de Energías Renovables (Auder).
Bajo el lema EnergIA Inteligente, el evento reunirá a autoridades, especialistas y actores del ámbito público y privado para debatir sobre el presente y futuro de las energías limpias en América Latina.
La apertura contará con la participación de la ministra de Industria, Energía y Minería, Fernanda Cardona, y del ministro de Ambiente, Edgardo Ortuño.
También estarán presentes las presidentas de las empresas públicas UTE y Ancap, Andrea Cabrera y Cecilia San Román, respectivamente, quienes compartirán la visión del sector energético estatal.
El cierre estará a cargo del exministro de Industria y excanciller Omar Paganini.
Durante las dos jornadas se presentarán estudios, experiencias y propuestas en torno a movilidad eléctrica, hidrógeno verde, generación distribuida, almacenamiento energético y nuevas tecnologías aplicadas al sector.
Se destacarán iniciativas promovidas por el programa Future Energy Leaders y la Asociación Uruguaya de Mujeres en Energía.
En paralelo, se desarrollará el V Congreso del World Energy Council – Capítulo Uruguay, ampliando el alcance técnico y político del encuentro.
“El Congreso Latam Renovables se ha consolidado como un punto de encuentro ineludible para el sector energético de Uruguay y la región. Año a año, reúne a actores del ámbito público, privado, académico y de la sociedad civil en un espacio de diálogo y construcción colectiva. En esta edición, pondremos el foco en la relación entre inteligencia artificial y energía, abordando dos grandes ejes: por un lado, el potencial de la IA como motor para una transición energética más justa y eficiente; por otro, los desafíos que implica el creciente consumo energético vinculado a esta nueva realidad tecnológica, especialmente frente al objetivo global de descarbonización”, señaló Diego Oroño, presidente de Auder.
En la región se observa un patrón común: durante la última década, el crecimiento agrícola se ha fundamentado principalmente en un uso intensivo de insumos y capital, más que por mejoras en la eficiencia.
Montevideo | Todo El Campo | ¿Sabías que América Latina y el Caribe multiplicó por cinco su producción agrícola desde 1960? Sin embargo, en los últimos años, gran parte de este crecimiento se ha sostenido más en el uso intensivo de insumos -tierra, trabajo y agroquímicos- que en mejoras reales de eficiencia o innovación tecnológica. De hecho, entre 2010 y 2020, la productividad total de los factores (PTF) se desaceleró de manera significativa.
El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) está analizando esas tendencias en 25 países, combinando datos y evidencia para repensar el futuro de la agricultura en la región.
Uno de esos países es Uruguay, y el estudio realizado por el BID ofrece una evaluación que incluye nuestro país el cual muestra, entre 1995 y 2021, valores de PTF relativamente estables; desde 2008 sin grandes aumentos ni caídas, contrastando con el crecimiento sostenido de Brasil, Chile y Paraguay, que han mejorado su productividad agrícola.
Para Uruguay todos los índices coinciden en que ha habido poca variación, lo que refuerza la idea de una productividad estable, pero sin dinamismo. Eso se traduce en una madurez estructural de la agricultura uruguaya, pero también podría indicar falta de innovación tecnológica o inversión en eficiencia productiva.
Uruguay aparece con una posición conservadora en comparación con Paraguay o Perú en cuanto a mejoras en eficiencia y transformación estructural.
El siguiente artículo de la doctora en Economía PhD. Lina Salazar y la Ec. Diana Tadeo ayuda a contestar esa pregunta. Salazar es la economista líder de la División de Medio Ambiente, Desarrollo Rural y Gestión del Riesgo de Desastres del BID, en tanto que Toledo es consultora de la División de Agricultura y Desarrollo Rural del BID.
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¿Por qué se desacelera la productividad agrícola en América Latina y el Caribe?
PhD. Lina Salazar y la Ec. Diana Tadeo | Durante las últimas seis décadas, la productividad agrícola ha sido un motor esencial del crecimiento económico en América Latina y el Caribe (ALC). En este período, la región multiplicó por más de cinco veces su producción agrícola (USDA, 2024). Sin embargo, en los últimos años, este aumento ha dependido cada vez más del uso intensivo de insumos -como tierra, trabajo y agroquímicos- en lugar de mejoras en eficiencia o innovación tecnológica. Esta tendencia genera preocupaciones sobre la sostenibilidad ambiental y pone en riesgo la seguridad alimentaria y los medios de vida de las poblaciones rurales a largo plazo.
Para apoyar a los países de la región a aumentar la productividad agrícola y, de esta manera, impulsar el sector agropecuario y mejorar la seguridad alimentaria, el BID está desarrollando una serie de estudios, tanto a nivel regional como nacional, que examinan cómo diversos factores inciden en el crecimiento de la productividad agrícola.
El primer estudio de la serie, Agricultural Productivity in the Latin America and Caribbean Region (1961-2021) (1), analiza las dinámicas y los factores determinantes del crecimiento de la producción y la productividad agrícolas en 25 países de la región durante seis décadas, a partir de datos de USDA, Faostat y la OIT. En un contexto de creciente vulnerabilidad ambiental, pobreza persistente e inseguridad alimentaria, comprender estos patrones es clave para el diseño de políticas públicas eficaces y sostenibles.
¿QUÉ ES LA PRODUCTIVIDAD TOTAL DE LOS FACTORES (PTF) EN LA AGRICULTURA?
La productividad total de los factores (PTF) utilizados en la producción agrícola es un indicador que permite evaluar qué tan eficientemente se utilizan los recursos en esta actividad. A diferencia de métricas más simples -como el rendimiento por hectárea o la productividad del trabajo-, la PTF considera de forma conjunta los principales insumos: tierra, trabajo, capital y materiales. Esto la convierte en una herramienta más integral para entender la eficiencia del sector agrícola.
Siguiendo la metodología propuesta por Fuglie (2012) (2), el estudio descompone el crecimiento de la producción agrícola para identificar la contribución específica de cada insumo (utilizando ponderaciones variables por década). La mejora en la eficiencia productiva se calcula por diferencia, como el residuo no explicado por el uso de insumos. Esta aproximación no solo facilita la evaluación del desempeño agregado del sector, sino que también permite comparaciones entre países y subregiones, algo fundamental dada la heterogeneidad de ALC.
A nivel regional, se observa que la expansión del uso de tierra para fines agrícolas y el empleo de mano de obra han perdido relevancia como factores que explican el crecimiento de la producción agropecuaria. En contraste, el aumento de capital (como maquinaria y activos ganaderos) y el uso de insumos (como fertilizantes y agroquímicos) han tenido un impacto positivo en dicho crecimiento.
REGIÓN HETEROGÉNEA, PERO DESAFÍOS COMPARTIDOS.
El análisis muestra que el crecimiento de la productividad en ALC ha registrado variaciones importantes a lo largo del tiempo. Entre 1961 y 1980, y nuevamente entre 1991 y 2010, la región experimentó aumentos significativos en la PTF, probablemente impulsados por la adopción de tecnologías agrícolas, y mayor inversión en investigación (Ludena, 2010) (3). En cambio, la década de 1980 -conocida como la “década perdida”- marcó una ruptura, ya que la crisis económica que afectó a la región redujo la inversión pública y privada, debilitando la capacidad de los países para sostener avances en productividad.
Sin embargo, lo más preocupante es la desaceleración observada en la década más reciente, entre 2010-2020. En este período, tanto el crecimiento de la producción agrícola como el de la PTF disminuyeron significativamente. De hecho, solo el 26,5% del crecimiento agrícola se explicó por mejoras en eficiencia, una proporción incluso menor a la registrada en los años ‘80. Esta caída fue generalizada en todas las subregiones.
Al mismo tiempo, el estudio revela una marcada heterogeneidad entre países. Mientras Chile, Brasil y Costa Rica lograron sostener un crecimiento constante en la productividad agrícola, otros han mostrado un desempeño más modesto. Estas diferencias refuerzan la necesidad de avanzar hacia estrategias diferenciadas, adaptadas a las condiciones y capacidades de cada país.
A pesar de las trayectorias contrastantes, se observa un patrón común en toda la región: durante la última década, el crecimiento agrícola se ha fundamentado principalmente en un uso intensivo de insumos y capital, más que por mejoras en la eficiencia. Esta dinámica no es sostenible en el largo plazo y podría intensificar los desafíos ambientales y sociales ya existentes.
CÓMO IMPULSAR LA PRODUCTIVIDAD AGRÍCOLA DE FORMA SOSTENIBLE.
El estancamiento reciente de la productividad agrícola en ALC ocurre en un contexto de creciente presión sobre los recursos naturales y mayores riesgos para la seguridad alimentaria. Aunque la producción total ha seguido en aumento, la creciente dependencia del uso de insumos y la caída en la eficiencia productiva son señales de alarma. Por ejemplo, se estima que cerca del 90% de la deforestación entre 2000 y 2018 estuvo vinculada a la expansión agrícola, siendo ALC una de las regiones más afectadas por esta tendencia (FAO, 2021) (4), comprometiendo la base natural para el desarrollo futuro del sector.
Frente a este panorama, es fundamental que ALC transite hacia un modelo agrícola más sostenible, resiliente y eficiente. Esto implica invertir en innovación, adoptar tecnologías limpias, fortalecer la asistencia técnica y mejorar la gestión de los recursos naturales. También será clave diseñar políticas públicas adaptadas a las realidades locales, que promuevan mejoras en productividad sin comprometer los ecosistemas, y que, al mismo tiempo, favorezcan la apertura a mercados internacionales y el aprovechamiento de oportunidades de inversión extranjera.
Este estudio ofrece una base sólida para repensar las estrategias de desarrollo agrícola en la región. Si bien hay señales preocupantes en la evolución reciente de la PTF, también hay una oportunidad. Con el diagnóstico adecuado, es posible redirigir los esfuerzos hacia un modelo de crecimiento agrícola más justo, equilibrado y sostenible.
Avanzar hacia una agenda de productividad con enfoque territorial y articulación público-privada permitirá adaptar las intervenciones a los distintos ecosistemas productivos de la región. El BID, a través de programas que promueven la adopción de tecnologías en la región -por ejemplo, las iniciativas implementadas en Argentina (Prodaf) (5), Bolivia (Criar) (6) y República Dominicana (Patca) (7)- puede contribuir a esa transformación desde el conocimiento técnico y la cooperación regional. Mejorar la productividad agrícola no es solo una opción: es una necesidad urgente para el presente y el futuro de América Latina y el Caribe.