A través del Grupo de Investigaciones Espaciales, UTEC desarrolló una herramienta innovadora para la detección temprana del picudo rojo en palmeras.
Montevideo | Todo El Campo | El 30 de enero la Universidad Tecnológica del Uruguay (UTEC) informó que esa casa de estudios había avanzado en una herramienta para la detección temprana del picudo rojo que está causando un importante daño en las palmeras de todo el país, cambiando paisajes rurales, turísticos y de ciudades, además de amenazar con profundizar el deterioro si no se toman medidas efectivas rápidamente.
A través de su Grupo de Investigaciones Espaciales, UTEC desarrolló esa herramienta innovadora para la detección temprana del picudo rojo en palmeras. Esta plaga ha causado gran mortandad desde su ingreso al país y el desafío es identificarla antes de que los árboles muestren síntomas visibles.
El método combina drones equipados con cámaras térmicas, multiespectrales y de espectro visible, junto con algoritmos de inteligencia artificial. Gracias a esta integración, los investigadores logran detectar la presencia del insecto y monitorear sus fases de desarrollo incluso en palmeras que aparentan estar sanas.
La elección de drones frente a imágenes satelitales responde a la necesidad de una resolución centimétrica, clave para observar detalles en etapas iniciales. El equipo trabaja además con la Fuerza Aérea Uruguaya y mantiene cooperación internacional, como con la Universidad Autónoma del Estado de México, para escalar y automatizar el sistema.
Los resultados obtenidos permiten clasificar palmeras en estado sano, enfermo o muerto, generando mapas precisos de áreas afectadas. Esta información constituye un “chequeo médico” digital de cada árbol, revelando problemas invisibles al ojo humano y ofreciendo una base sólida para acciones de control más eficaces.
Pensando en el futuro, UTEC busca expandir el proyecto a nivel nacional, apoyado por un decreto que formaliza un grupo asesor de expertos. Además, la Universidad proyecta aplicar esta tecnología a otras plagas y fortalecer la cooperación científica internacional, como el acuerdo previsto con la Beijing Forestry University.
COMUNICADO DE UTEC.
UTEC informó sobre el trabajo de sus investigadores en un artículo que publicó en la página web oficial, el que se publica a continuación.
A simple vista la palmera se ve saludable. Con sus hojas verdes, no aparenta estar afectada por el picudo rojo, una plaga que viene generando mortandad de distintas especies desde su ingreso al país.
El desafío es claro: ¿cómo detectar a tiempo y a gran escala las palmeras afectadas? Investigadores del Grupo de Investigaciones Espaciales de UTEC desarrolla un mecanismo de detección temprana del picudo rojo que combina el uso de drones, imágenes de diferente tipo y algoritmos de inteligencia artificial.
“Desarrollamos una metodología para detectar de forma temprana el impacto del picudo rojo en palmeras, y actualmente estamos testeando su escalabilidad a todo el país”, planteó Natalie Aubet, docente Senior e investigadora de UTEC.
El trabajo consiste en utilizar drones con cámaras térmicas, multiespectrales y de espectro visible con el fin de detectar la presencia del picudo rojo en las palmeras.
El equipo logró identificar la presencia de la plaga y monitorear sus distintas fases de desarrollo en la palmera, incluso antes de que esta muestre un deterioro evidente a simple vista. Se trata de “una nueva metodología desarrollada por el equipo en Uruguay y basada en experiencias del exterior” para el trabajo en otras plagas, contó Nahuel Lamas, docente del Área Monitoreo Ambiental de UTEC.
LAS IMÁGENES Y EL TRABAJO CON MÉXICO – Pero, ¿por qué usar imágenes capturadas por drones y no utilizar imágenes satelitales? Lamas explicó que la decisión se basa en dos factores clave: la resolución espacial necesaria para las fases iniciales de testeo y la disponibilidad práctica. Para estudiar las palmeras en áreas piloto se requiere un mayor detalle. Las cámaras de los drones capturan imágenes con una resolución centimétrica, mientras que las imágenes satelitales de acceso libre típicamente ofrecen resoluciones medidas en metros. Además, el acceso a imágenes satelitales comerciales de muy alta resolución (por ejemplo, de 50 cm) es más complejo, costoso y sufre limitaciones en la frecuencia de adquisición. Por estas razones, iniciar el trabajo con drones resultó la opción más viable y efectiva.
El equipo tuvo una experiencia de trabajo con aviones con el apoyo del Servicio de Sensores Remotos Aeroespaciales de la Fuerza Aérea Uruguaya (FAU). Además, se prevé que realicen más vuelos en las próximas semanas para apoyar el trabajo conjunto con los investigadores. De todos modos, el equipo de UTEC está explorando la posibilidad de incorporar análisis con imágenes satelitales. Por el momento, las de drones son las que han mostrado los resultados deseados para identificar al picudo rojo.
“A partir del geoprocesamiento de las imágenes capturadas por los drones y la aplicación de algoritmos”, obtenemos información valiosa sobre la salud de las palmeras, contó Aubet. Esta tecnología nos permite conocer detalles clave, como el estado general de la palmera, el avance de la enfermedad causada por el picudo rojo, su nivel de estrés, entre otros. En esencia, estas imágenes nos ofrecen un chequeo médico detallado de cada árbol, revelando problemas que son invisibles para el ojo humano.
“Esto nos sirvió para identificar que la plaga acciona diferente según la especie de palmera”, contó Lamas.
En diciembre de 2025 un equipo del Grupo Geoinformática y Ciencia de Datos Geoespaciales de la Facultad de Geografía de la Universidad Autónoma del Estado de México comenzó a trabajar en conjunto con UTEC en el desarrollo de un algoritmo que apoye la automatización y escalabilidad de la detección del picudo rojo en palmeras. “Sabemos cómo se ven los distintos cambios con imágenes de alta resolución y conocemos los estadíos de la enfermedad en los distintos palmares, ahora con México estamos trabajando para automatizar esa detección a distintas escalas”, contó Aubet.
Si bien existen enfoques anteriores que utilizan alguna de estas tecnologías de forma aislada, el aporte distintivo de UTEC radica en haberlas integrado y en desarrollar un algoritmo de predicción. Este sistema integrado ha demostrado ser eficaz para identificar palmeras enfermas en las etapas más tempranas del ataque del picudo rojo.
Además de Aubet y Lamas, el equipo de trabajo perteneciente al Grupo de Investigaciones Espaciales de UTEC también está integrado por Agustín Soto, docente Adjunto del Área Sensoramiento Remoto de la Universidad.
EL CAMINO A SEGUIR Y EL DECRETO – De cara al futuro, los investigadores aspiran a escalar el proyecto para abarcar el territorio nacional. Este salto de escala implicaría utilizar más cámaras y, posiblemente, recurrir de manera frecuente a aeronaves. “Siempre hemos pensado en trabajar con la Fuerza Aérea Uruguaya y otros grupos. Nuestro objetivo es avanzar hacia una implementación a nivel nacional y contribuir desde la UTEC en el mapeo de los palmares”, comentó Lamas
“La velocidad con la que podremos avanzar depende, en primer lugar, de la posibilidad de montar nuevas tecnologías en aeronaves para realizar nuevas capturas. A partir de eso, entran en juego otros factores logísticos, como la disponibilidad de aeronaves y drones, las licencias para volar del equipo y la posibilidad de trasladarse por el territorio”, explicó Lamas.
De acuerdo al decreto 19/026 del 20 de enero de 2026, el Poder Ejecutivo formalizó el Grupo Asesor Ad Hoc de expertos para coordinar y fortalecer las acciones de combate contra el picudo rojo y prevé que UTEC participe de este grupo.
“Contar con imágenes actualizadas de diferentes áreas del país nos permitiría monitorear con precisión el avance de la plaga. Esto constituiría una herramienta fundamental de alerta temprana para identificar al picudo rojo y, a partir de esa información, definir y priorizar acciones de control de manera eficaz”, agregó Lamas.
El trabajo comenzó en junio de 2025 tras un contacto con el Servicio de Sensores Remotos Aeroespaciales de la FAU que ya tenía intercambios con el Ministerio de Ganadería, Sinae y la Intendencia de Montevideo por el problema del picudo rojo.
LAS PLAGAS Y EL VIAJE A CHINA CON ORSI – Este desarrollo, además, podría aplicarse para abordar otros tipos de plagas, una de las aspiraciones centrales del equipo de investigación. En este contexto, la rectora de UTEC, Valeria Larnaudie, y el consejero Álvaro Pena iniciarán el viernes 30 de enero una visita a China integrando la misión oficial presidida por Yamandú Orsi. Uno de los objetivos específicos de UTEC será la firma de un acuerdo de cooperación académica y científica con la Beijing Forestry University. Este convenio buscará promover la investigación, innovación y formación en áreas como el sensoramiento remoto aplicado a la gestión de plagas. El trabajo en estas líneas se realizará, además, en articulación con el Instituto de Investigaciones Biológicas Clemente Estable (IIBCE).En la foto de portada: detección de palmeras muertas (rojo), enfermas (amarillo) y sanas (verde), como resultado del relevamiento y análisis realizados por UTEC durante los meses de julio y octubre de 2025. Imagen ortomosaicos RGB (izquierda) y térmico (derecha) del área piloto Cementerio de Buceo.
Contribuyendo a consolidar un espacio de trabajo multiparticipativo orientado a la construcción de una estrategia sectorial de sostenibilidad.
Montevideo | Todo El Campo | El Instituto Nacional de la Leche (Inale) llevó adelante el primer encuentro del Grupo de Trabajo del Piloto Regional DSF-UY 2026, en el marco del proceso de implementación del Dairy Sustainability Framework (DSF) en Uruguay.
La jornada reunió a representantes de instituciones clave del sector lechero, entre ellas Colaveco, el Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA) Conaprole, la Cámara de la Industria Láctea del Uruguay (CLIU), Federación Panamericana de Lechería (Fepale), la Asociación Nacional de Productores de Leche (ANPL), la Sociedad de Productores de Leche de Florida (SPLF) y el Inale, contribuyendo a consolidar un espacio de trabajo multiparticipativo orientado a la construcción de una estrategia sectorial de sostenibilidad.
Durante el encuentro se presentó el marco regional del piloto, se avanzó en la definición de una modalidad de trabajo común y se generaron compromisos para el desarrollo del perfil país DSF Uruguay y su hoja de ruta nacional.
Asimismo, se destacó la importancia de capitalizar las trayectorias existentes del sector y fortalecer la gobernanza, la generación de información y la mejora continua.
Inale destacó que el grupo de trabajo “constituye un espacio clave para articular esfuerzos, promover la transparencia y consolidar una agenda compartida que fortalezca la competitividad, la credibilidad y el desarrollo sostenible del sector lechero uruguayo”.
Asimismo, se anunció que “en los próximos meses, el grupo continuará avanzando en las etapas de diagnóstico, materialidad y planificación, con el acompañamiento de Fepale, CAF -banco de desarrollo de América Latina y el Caribe- y el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA).
QUÉ ES DAIRY SUSTAINABILITY FRAMEWORK (DSF)*
El Dairy Sustainability Framework (DSF) es un marco global creado por la industria láctea en noviembre 2013 para armonizar, medir y demostrar la mejora continua en sostenibilidad del sector lácteo, bajo un enfoque colaborativo y transparente.
El origen está en Yokohama donde fue lanzado, durante el World Dairy Summit, como parte de la Global Dairy Agenda for Action (GDAA).
El principal objetivo es ofrecer un marco común para que empresas, cooperativas y organizaciones lácteas reporten avances en sostenibilidad, evitando duplicidades y facilitando comparaciones.
La función relevante, demostrar que el sector produce alimentos nutricionalmente valiosos de manera sostenible, respondiendo a exigencias de consumidores, reguladores y mercados.
El DSF define indicadores y prioridades en torno a:
Medio ambiente: reducción de emisiones de gases de efecto invernadero, eficiencia hídrica, manejo de suelos y biodiversidad.
Economía: resiliencia de productores, competitividad y eficiencia en la cadena de valor.
Sociedad: bienestar animal, condiciones laborales y contribución a comunidades rurales.
El país está bajo alerta fitosanitario en todo el territorio.
Buenos Aires, Argentina | Todo El Campo | Hace uno días, el Ministerio de Ambiente de la provincia de Buenos Aires envió al Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) argentino muestras de un insecto que éste último confirmó que se trata de picuro rojo. Los mismos habían sido detectados en un ejemplar de la palmera Canaria (Phoenix canariensis) ubicado en la isla Martín García.
El picudo rojo de las palmeras (Rhynchophorus ferrugineus), puede dañar a más de 35 especies de palmeras.
Argentina está bajo alerta fitosanitario en todo el país por resolución Senasa N° 1218/2024.
Hasta el momento la planga se mantenía fuera de Argentina, con esta detección esa situación cambió.
Desde la declaración de la alerta fitosanitaria por la plaga, equipos del Senacsa y de los ministerios de Desarrollo Agrario y Ambiente de la Provincia de Buenos Aires han trabajado de manera conjunta para la prevención y concientización sobre esta plaga y, desde la confirmación de la detección de su presencia, se encuentran articulando acciones para implementar de forma inmediata el plan de contingencia, a fin de controlar este foco y evitar su dispersión.
El picudo rojo de las palmeras es un insecto gregario que ataca a las palmeras en cualquier estado de su desarrollo y ocasiona daños severos, que van desde la caída de hojas hasta la muerte de la planta.
Su cabeza es estrecha, con pico largo y delgado, al igual que su cuerpo. Su color es rojizo o anaranjado y tiene manchas negras. Puede medir hasta 5 cm. Cabe destacar que no afecta a la salud de las personas ni de los animales.
La plaga se encuentra presente en Uruguay, donde ha extendido rápidamente su área de presencia y su presión de ingreso hacia la Argentina.
En Argentina, para más información o ante la sospecha de presencia del insecto, comunicarse con el Sistema Nacional Argentino de Vigilancia y Monitoreo de Plagas (Sinavimo) ingresando a su página web: aquí.
La vivienda es hoy una urgencia social, económica y ambiental, mientras la construcción sigue siendo uno de los sectores más contaminantes del planeta.
España | Todo El Campo | Mientras el precio de la vivienda sube y el planeta se calienta, una revolución silenciosa está tomando forma en aserraderos e industrias de la madera también en el sur de Europa. La combinación de madera local, corcho natural y sistemas prefabricados está transformando la manera en que construimos: menos emisiones, menos costes logísticos y mayor rapidez.
Proyectos europeos como Sudoe Imip (*) y Horizon Europe Informa (**) demuestran que la vivienda del futuro puede ser sostenible, asequible y basada en recursos renovables gestionados de forma responsable.
La vivienda es hoy una urgencia social, económica y ambiental. Millones de personas buscan un hogar accesible, mientras la construcción sigue siendo uno de los sectores más contaminantes del planeta, responsable del 39% de las emisiones globales de CO₂.
La paradoja es evidente: edificamos para mejorar la calidad de vida, pero nuestras ciudades contribuyen al deterioro climático. En este contexto, la innovación no pasa solo por las tecnologías digitales, sino también por repensar los materiales con los que construimos. Y una de las soluciones más prometedoras está en nuestros bosques: la madera.
PRESTACIONES COMPARABLES AL HORMIGÓN O AL ACERO.
Durante décadas, la madera fue vista como un material del pasado, ligado a construcciones rurales. Sin embargo, los avances en ingeniería, como la fabricación aditiva o impresión 3D, han revolucionado su papel. Hoy se utiliza en edificios de media y gran altura con prestaciones comparables al hormigón o al acero, pero con una huella ambiental mucho menor. La integración de madera y prefabricación abre un nuevo escenario: construir más rápido, más limpio y barato.
En este marco, el proyecto europeo IMIP (Innovative Eco-Construction System Based on Interlocking Modular Insulation Wood & Cork-Based Panels es una iniciativa europea que desarrolla paneles modulares sostenibles de madera y corcho para mejorar la eficiencia energética en edificios públicos y reducir la huella de carbono mediante recursos locales), impulsado por entidades de España, Francia y Portugal, ha demostrado que la construcción industrializada con recursos locales es ya una realidad.
En el marco de esta iniciativa se han desarrollado paneles modulares prefabricados de madera y corcho que se ensamblan en obra, reduciendo los plazos hasta un 70% frente a la construcción convencional. En un piloto en Valencia, un edificio experimental se montó en un día. En Espadilla (Castellón), los mismos paneles permitieron rehabilitar viviendas sociales para familias vulnerables, contribuyendo a frenar la despoblación rural. Fabricados en industria con mínimo desperdicio, los módulos ofrecen obras más limpias, rápidas y seguras, con un ahorro medio del 25% en costes totales.
MADERA PROCEDENTE DE GESTIÓN FORESTAL SOSTENIBLE.
Pero la innovación no consiste solo en construir mejor. También implica garantizar que la materia prima procede de ecosistemas forestales gestionados de manera sostenible. Aquí se integra el proyecto Horizon Europe Informa (HEI), centrado en fortalecer la gestión forestal sostenible, especialmente en los bosques mediterráneos.
HEI promueve herramientas científicas y modelos de gestión que aumentan la resiliencia de los pinares mediterráneos, reducen el riesgo de incendios, mejoran la biodiversidad y aseguran un suministro estable de madera renovable. Esta gestión activa del territorio forestal es clave para garantizar materias primas de calidad, favorecer el empleo rural y asegurar que la madera utilizada en construcción proviene de bosques bien gestionados.
Los paneles contralaminados de madera o CLT (de Cross Laminated Timber) y SIP (de Structural Insulated Panel) se fabrican con madera de pino resinero (Pinus pinaster), pino carrasco (P. halepensis), pino laricio (P. nigra) y pino negro (P. uncinata), especies autóctonas en España, complementadas con corcho natural. Su uso crea cadenas de valor locales que conectan monte, industria y construcción, reforzando economías rurales y reduciendo la dependencia de materiales importados.
Además, gracias al conocimiento aportado por HEI, se promueven prácticas forestales que maximizan la captura de carbono y la provisión continua de madera, vinculando directamente gestión forestal sostenible, adaptación y mitigación climática.
UN SUMIDERO DE CARBONO DE LARGA DURACIÓN.
Los análisis de ciclo de vida en IMIP muestran que las emisiones de los sistemas prefabricados de madera y corcho son más de un 40% menores que las del ladrillo u hormigón, al tiempo que ofrecen mejores prestaciones térmicas y acústicas. HEI aporta otro elemento decisivo: la madera utilizada en construcción actúa como sumidero de carbono de larga duración, almacenando CO₂ durante décadas.
La evaluación de estos beneficios climáticos demuestra que la madera estructural es uno de los sumideros permanentes más eficientes cuando se integra en edificaciones duraderas. Así, las recientes experiencias en investigación demuestran que la mitigación climática empieza en el monte y se prolonga durante toda la vida útil del edificio.
BENEFICIOS PARA EL PLANETA Y LAS PERSONAS.
Esta visión integrada conduce a la arquitectura consciente, basada en su impacto en las personas, el planeta y la prosperidad (***):
Para las personas, madera y corcho permiten espacios saludables con menos compuestos orgánicos volátiles y mejor confort interior.
Para el planeta, los materiales son reciclables, renovables y requieren menos energía que cemento o acero.
Para la prosperidad, se activan industrias locales, se genera empleo en zonas rurales y se refuerzan economías territoriales. En Espadilla, la rehabilitación con paneles IMIP permitió alojar nuevos vecinos y mantener servicios sociales, demostrando que la innovación ecológica es también una herramienta de cohesión.
La construcción modular en madera tiene un enorme potencial en vivienda social: facilita la producción industrial en serie, reduce costes y se adapta a entornos urbanos y rurales. Su ligereza permite intervenir en edificios existentes sin grandes obras. Países como Austria, Finlandia o Alemania ya la integran en sus políticas públicas. España, con su potencial forestal y con el conocimiento científico e industrial adquirido, dispone de una oportunidad única.
El auge de la industrialización y las tecnologías digitales permite concebir edificios modulares, desmontables y reparables. La madera es ideal para este paradigma. No se trata solo de sustituir materiales, sino de transformar la lógica del sector hacia un modelo circular e inclusivo. La construcción con madera no es nostalgia: es una tecnología climáticamente positiva, capaz de descarbonizar el sector y generar vivienda funcional y asequible.
La transformación ya está en marcha. El reto ya no es tecnológico, sino estratégico: no se trata de si podemos hacerlo, sino de cuándo decidiremos hacerlo de forma generalizada.
José Vicente Oliver Villanueva. Catedrático de Universidad en el Instituto Universitario de Tecnologías de la Información y Comunicaciones, Universidad Politécnica de Valencia.
Gilabert-Sanz, Salvador. Profesor agregado en Arquitectura, Universidad Politécnica de Cataluña – BarcelonaTech