La Sociedad de Criadores de Merino espera que la zafra ovina tenga mucha demanda.

La Sociedad de Criadores de Merino espera que la zafra ovina tenga mucha demanda.

Fernando Dutra se refirió a la próxima zafra y reflexionó sobre el afinamiento, con productores que buscan diferentes alternativas u opciones según las características de cada cabaña.

Montevideo | Todo El Campo | Ante la proximidad de una nueva zafra de reproductores ovinos, Fernando Dutra, secretario de la Sociedad de Criadores de Merino Australiano del Uruguay, dijo que se espera una zafra ovina con mucha demanda.

En declaraciones al programa Diario Rural (CX4 Rural), destacó que en el sector ovino, particularmente en el norte del país ha habido una migración hacia el Merino, un fenómeno que se ha dado en llamar “merinización de la majada”, una expresión nueva que se da de diferentes formas, entre ellas el cruzamiento y el cambio de majas.

Teniendo eso en cuenta y cómo se ha expresado el mercado de la lana estamos en vísperas de una buena zafra de reproductores, agregó, y destacó que con una situación climática favorable los carneros y borregos están en general en muy buena condición. Lo mismo el reemplazo de las borregas, todo lo que llevará a una zafra con mucha demanda.

Sobre la oferta de vientres, comentó que “siempre hubo, y si hay merinización es porque hay productores que se han hecho de majadas Merino. Creo que este año y más que los años anteriores habrá oferta de vientres. Los cabañeros debemos hacer el esfuerzo de ofrecer vientres para dar oportunidad a quienes quieren crecer dentro del Merino o quieren incursionar en la raza, ilustró.

El escenario presenta dos situaciones competitivas entre ellas: a la necesaria oferta se le contrapone la retención de vientres, pero hay lugar para ambas cosas.

La oferta de vientres se estimula en la medida que los precios sean tentadores, y es probable que sea una zafra de buena demanda por vientres y los productores harán el esfuerzo de sacarlos a la venta. Y la demanda estimula los precios, y eso se da en machos como en vientres.

Dutra se refirió también al micronaje de la raza. Dijo que en los últimos años la majada Merino ha sufrido un cambio muy importante en el diámetro de sus lanas. Se ha generado un Merino que está varias micras por debajo de los promedios de la década de los ’90, y hay productores que quieren seguir afinando, otros se mantienen en el eje de las 17 – 19 micras. De ahí que definir qué micronaje es bueno depende del objetivo de cada productor.

En términos generales, cuanto más fina hay una tendencia a perder kilos de lana, pero eso se puede revertir y en eso se ha trabajado todos estos años: afinar manteniendo o aumentando el peso del vellón. Lograrlo es posible, pero lleva más trabajo y hay que ser más cuidadoso.

Asimismo, hay dudas sobre la sensibilidad del Merino más fino a la calidad de la comida y aspectos sanitarios, y en ese sentido también hay que ser cauteloso. De lo que no hay dudas es que a lana más fina mejor precio.

Dutra, como directivo de la raza, aseguró que le parece bárbaro que haya productores que busquen ir hacia lo más fino; “lo veo como una virtud que da un rango más amplio de productos y sistemas productivos”, pero depende del objetivo de cada uno y se deben tomar precauciones ya que hay cosas que la ciencia aún no ha definido.  

La buena noticia es que el Merino da todas las posibilidades que los productores vayan buscando.

DÍA DEL MERINO.

El 26 de febrero será el Día del Merino, una jornada que tiene ofrecerá una exposición y remate de carneros muy seleccionados, animales de primer nivel; habrá charlas y un almuerzo en conjunto.

ENTREVISTA COMPLETA.

Producción periodística: Estela Apollonio, programa Diario Rural.

El Mides dejó sin efecto el convenio de producción familiar con la SCCU.

El Mides dejó sin efecto el convenio de producción familiar con la SCCU.

Desde la Sociedad de Criadores de Corriedale no se entiende la decisión porque en su visión funcionaba muy bien desde lo productivo como por el apoyo social y profesional que recibían los pequeños productores.

Hébert Dell’Onte Larrosa | Montevideo | Todo El Campo | Durante el segundo mandato del Dr. Tabaré Vázaque, en 2018, durante la Expo Prado, el Ministerio de Desarrollo Social (Mides) y la Sociedad de Criadores Corriedale del Uruguay (SCCU) firmaron un convenio con el objetivo principal de favorecer la producción ovina familiar facilitando el acceso a las ovejas y al conocimiento para que puedan mejorar su economía.

A su vez, el convenio era apropiado para impulsa una raza de gran potencial carnicera y lanera, hoy con avances importantes en el afinamiento de ésta última. Paralelamente con eso se apuntó a capacitar y dar asistencia técnica a los participantes y beneficiarios del convenio, y no menos importante, trabajar en la inclusión social apoyando hogares en situación de vulnerabilidad socioeconómica.

El convenio permitía la articulación de varias instituciones, además del Mides y la Sociedad de Criadores, también participaban el Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA), y el Secretariado Uruguayo de la Lana (SUL). Sin embargo, el Mides decidió no continuar con la iniciativa.

Ruben Echeverría, cabañero Corriedale y uno de los responsables, junto a sus hermanos, de cabaña La Lucha, dijo a Todo El Campo que a pesar de lo positivo que resultaba el convenio, el Mides decidió interrumpirlo, y la Sociedad de Criadores desconoce las razones.

Involucraba “a productores chicos, a los que se le daban -sin regalar- 15 o 20 ovejas que eran atendidas con dedicación con el apoyo constante de los técnicos que les enseñaban el trabajo con los ovinos y hacían un seguimiento”, expresó Echeverría.

“No se les regalaban, insistió, porque las devolvían al año, valorando el apoyo. Ese sistema había generado un entusiasmo muy importante en todos los productores del país. Eran unos 50 productores que se sentían muy conformes, y por el apoyo del Mides”, comentó.

Sin embargo, “en la última asamblea de la SCCU nos enteramos que el Mides desistió de ese programa, lo que nos cayó como balde de agua fría, no solo como Sociedad de Criadores sino por lo social, porque impactaba muy fuerte en productores muy chicos del país”. Esos productores beneficiarios “estaban muy conformes y muy contentos”, añadió.

El convenio era importante “no porque vaya en beneficio de la Corriedale sino porque socialmente andaba muy bien” y con buenos resultados visibles.

Uno de esos resultados fue “la gira que la raza en Rocha con la presencia de productores familiares de 15 hectáreas y con mucho entusiasmo. No entendemos el por qué de la decisión, pero es un mensaje negativo para los productores rurales de predios pequeños”.

“Ocurrió de un día para el otro. La intención de la SCCU es tratar de entender las razones por las que se desestimó el convenio, algo de lo que nos enteramos hace unos pocos días. Ya se estaba trabajando para la próxima encarnerada con el INIA preparando los carneros de la Sociedad de Criadores, con datos de EPDs, animales afinadores. Fue un corte sin previo aviso”, lamentó.

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Foto interior captura de pantalla del Facebook de la SCCU.

Foto de portada, firma del convenio Mides SCCU en la Expo Prado 2018 | Foto INIA.

Menos ovinos en Nueva Zelanda y un cambio estructural en la identidad productiva del país.

Menos ovinos en Nueva Zelanda y un cambio estructural en la identidad productiva del país.

Nueva Zelanda atraviesa una transformación histórica: el país que alguna vez fue sinónimo de ovejas enfrenta una caída sostenida en su majada, con profundas implicancias económicas, culturales y ambientales.

Montevideo | Todo El Campo | El stock ovino de Australia y Nueva Zelanda ha caído, como ya sabemos que ha sucedido en Uruguay. Hace unos días Todo El Campo se ocupó del tema respecto a Australia (*), hoy es el turno de Nueva Zelanda que ha registrado un retroceso en el número de cabezas de más de 70 millones en los años 80 a unos 23–25 millones en 2025, lo que significa que hoy hay apenas 4,5 ovejas por cada habitante, frente a las 22 por persona que había en 1982. La reducción se debe a factores como la caída del valor de la lana, cambios en la rentabilidad de la carne, sequías y políticas ambientales que afectan la producción.

Durante gran parte del siglo XX, Nueva Zelanda fue reconocida mundialmente por su inmensa población ovina. En 1982, se contabilizaban más de 70 millones de cabezas, equivalentes a unas 22 ovejas por cada habitante. Las postales de colinas verdes cubiertas de lana se convirtieron en símbolo nacional y en carta de presentación turística. Sin embargo, esa imagen se desvanece: en 2024 el stock cayó a 23,6 millones de animales, frente a una población humana de 5,3 millones.

La proporción actual es de apenas 4,5 ovejas por persona, la más baja de la historia reciente. El descenso no es solo numérico: representa un cambio estructural en la identidad productiva del país.

FACTORES QUE EXPLICAN LA CAÍDA.

Como siempre ocurre, nunca hay una causa, sino múltiples que se van entremezclando y confundiendo entre sí, pero las grandes líneas que explican la disminución de ovinos son las siguientes.

 A) Cambio en la demanda internacional: el valor de la lana ha disminuido frente a fibras sintéticas y alternativas más baratas. B) Competencia de la industria láctea y cárnica vacuna: la producción de leche y carne vacuna ofrece mayores márgenes de rentabilidad, desplazando a la ovina. C) Impacto climático: sequías prolongadas han reducido la capacidad de pastoreo, afectando especialmente a las ovejas de cría. D) Políticas ambientales: el gobierno anunció tasas a las emisiones de metano provenientes de ovejas y vacas, lo que generó protestas entre ganaderos.

CONSECUENCIAS ECONÓMICAS Y SOCIALES.

La industria lanera, que durante décadas sostuvo buena parte de las exportaciones, enfrenta un retroceso difícil de revertir. Los productores más pequeños, dependientes de la lana, se ven obligados a reconvertirse hacia otros rubros. Paralelamente, el sector cárnico ovino mantiene cierta estabilidad gracias a la exportación de cortes premium, aunque sin el dinamismo de antaño.

Pero no solo es un tema de análisis productivo, comercial o económico, es mucho más profundo con repercusiones en el plano social, donde la caída de la majada afecta la identidad rural.

Las ovejas no solo eran un recurso económico, sino también un símbolo cultural: desde el folclore hasta la publicidad turística, la imagen del rebaño definía a Nueva Zelanda. Hoy, esa narrativa se enfrenta a la modernización y diversificación productiva.

PERSPECTIVAS PARA NUEVA ZELANDA.

La reconversión productiva es inevitable, dicen los expertos, y cuando lo hacen apunta a la diversificación de mercados, como potenciar la carne ovina en nichos gourmet, (algo que también vale para Uruguay).

También en innovar en la lana, o sea buscar aplicaciones técnicas y sostenibles que revaloricen el producto, algo con lo que Uruguay también está trabajando afinando la majada nacional y acondicionando para sumar valor.

La adaptación al cambio climático es, sin duda, otro paso clave (del que Uruguay tampoco es ajeno), mejorar la gestión de pasturas. Algunos observadores hablan de la necesidad de trabajar en genética animal para enfrentar sequías.

Alcanzar el equilibrio entre la producción y medio ambiente, responder a las exigencias de reducción de emisiones sin perder competitividad (una de las materias en la que Uruguay se ha concentrado).

(*) No solo Uruguay cae en cabezas de ovinos: Australia ajusta su majada. | Todo El Campo

No solo Uruguay cae en cabezas de ovinos: Australia ajusta su majada.

No solo Uruguay cae en cabezas de ovinos: Australia ajusta su majada.

¿Por qué hay menos ovinos en el país líder mundial en lana?

Montevideo | Todo El Campo | Australia, tradicionalmente reconocida como el mayor productor de lana Merino y uno de los principales exportadores de carne ovina, atraviesa un proceso de reducción de su stock de ovejas. Tras alcanzar en 2023 el mayor número de cabezas desde 2007 -más de 78 millones-, el sector enfrenta un ajuste que está modificando la estructura productiva y el futuro de la industria.

La sobreoferta de animales fue el detonante. El crecimiento acelerado de las majadas, favorecido por buenas condiciones climáticas y reproductivas, generó un exceso de corderos en el mercado. El resultado fue una caída abrupta de los precios: el valor del cordero se desplomó hasta un 70% en algunos casos, situándose en torno a 0,87 dólares por kilo, niveles que hicieron inviable la rentabilidad para muchos productores.

Ante este escenario, la respuesta fue inmediata. Miles de ganaderos optaron por reducir sus majadas, regalando o sacrificando animales, y aumentando la faena a niveles históricos. Según proyecciones de Meat and Livestock Australia (MLA), el stock ovino bajará un 2,7% en 2025 y un 3,8% en 2026, estabilizándose en torno a 74 millones de cabezas. El ajuste busca devolver equilibrio al mercado y recuperar precios sostenibles.

La crisis no solo afecta a la carne. La lana, símbolo de la producción australiana, también enfrenta presiones. Con menos animales, la oferta de lana merino se reducirá, lo que podría impactar en los mercados internacionales. Australia concentra más del 80% de las exportaciones globales de lana fina, por lo que cualquier variación en su producción repercute directamente en la industria textil mundial.

Otro factor que incide en la reducción es la política de exportaciones. El gobierno australiano anunció que eliminará las exportaciones de ovinos en pie para 2028, una medida que busca responder a demandas sociales y de bienestar animal. Si bien la carne procesada seguirá siendo un rubro fuerte, la decisión obliga a los productores a replantear estrategias y ajustar el tamaño de sus majadas.

Las consecuencias sociales y regionales son evidentes. En comunidades rurales, donde la producción ovina es fuente principal de ingresos y empleo, la caída de precios y la reducción de stock generan incertidumbre. Muchos productores se ven obligados a diversificar hacia bovinos o cultivos, mientras otros apuestan por la eficiencia tecnológica para sostener la competitividad.

En el plano internacional, el ajuste australiano abre oportunidades para otros países productores. Uruguay y Nueva Zelanda, con tradición ovina y mercados consolidados, podrían ganar espacio en exportaciones de lana y carne. Sin embargo, la escala australiana sigue siendo difícil de igualar.

En síntesis, la disminución de ovinos en Australia no responde a una crisis de escasez, sino a un exceso que obligó a un ajuste drástico. El país busca equilibrar su producción para garantizar precios justos y sostenibilidad a largo plazo. El desafío será mantener su liderazgo mundial en lana y carne ovina, adaptándose a un mercado global cada vez más exigente y cambiante.

Crilú continuará afinando, mejorando la carne y cuidando el ambiente.

Crilú continuará afinando, mejorando la carne y cuidando el ambiente.

Fabio Montossi: Es el mercado el que marca la realidad de los ovinos, “más allá de lo que nos guste y de la camiseta que tengamos. Las tendencias son claves y bien claras sobre dónde agregar valor y dónde están las oportunidades del mercado”.

Montevideo | Todo El Campo | Hace unos días, el Consorcio Regional de Innovación de Lanas Ultrafinas (Crilu) celebró su tradicional entrega de carneros, este año con una característica diferencial importante: los consorciados recibieron la generación con la lana más fina de su historia y con muy buen peso del vellón y tamaño del cuerpo, consolidando el trabajo que viene realizando para mejorar el Merino superfino y ultrafino del Uruguay (*).

El Ing. Agr. Fabio Montossi, investigador de INIA y vicepresidente de Crilu ratificó que efectivamente “fue la generación más fina en 26 años, tanto en lo genotípico como genético. Animales de 14,2 micras y 66 kilos, aun siendo corderos, sin cortar los dos dientes”.

Entrevistado en el programa Diario Rural (CX 4 Rural) precisó que los beneficiarios fueron 65, siendo esa “una de las formas en que Crilu distribuye la genética. También hay otras opciones dentro del Consorcio por los diferentes tipos de consorciados”.

Consultado sobre la “merinización de la majada nacional”, dijo que esa situación se da por varios factores: “Tendencias que se fueron consolidando a nivel global por el tipo de lana que se busca y los nichos del mercado que atiende en cuanto diferenciación y alto valor agregado”. Todo eso “llevó a que las lanas vayan por ese lado”.

Además, hay que recalcar que “ese proceso tuvo un efecto importante en sistemas de producción por sus características basadas en campo natural y sistemas extensivos. En los sistemas mixtos, la producción de lana sigue siendo la columna vertebral del ovino, y todo eso determina la orientación” de lo que produce.

Otro aspecto clave fue la investigación y la divulgación efectiva de la tecnología en tiempo real y de acuerdo a las exigencias productivas y de mercado.

Agregó que tomando como base 1999, la producción total de lana tuvo una reducción del 70%, pero las lanas finas “se incrementaron de forma drástica. O sea que el proceso de afinamiento de la majada nacional y en particular del Merino es una realidad, y hay muchos genes Merino”.

Eso significa que “se consolidó el proceso planteado en 2003 de diversificación y especialización de la producción ovina”.

LANA, CARNE Y AMBIENTE.

Sobre dónde poner el foco de cara al próximo ciclo, Montossi dijo que “durante un año y medio se consultó a todos los integrantes del Consorcio sobre a dónde ir, y quedó claro que vamos a seguir investigando en lanas cada vez más finas, cosa que está ocurriendo”.

“También en incorporar calidad de canal y carne dentro del Merino, y ese es otro tema que se está encarando en este momento.

Y en tercer lugar, “todos los temas ambientales, considerando que mayor productividad es parte de la estrategia, pero la otra parte es mejorar los procesos de producción”, ya que “todo lo que pase desde el origen productivo, marca otra manera de diferenciarse y agregar valor”. Eso incluye “todos los temas de carbono, bienestar animal, biodiversidad, entre otros. Ese es un tema clave incorporado en el experimento a cargo plazo iniciado en 2023 sobre campo natural con sistemas de intensificación variable”.

UN MOMENTO PARTICULARMENTE ATRACTIVO.

Por otro lado, observó que el momento actual del ovino es “particularmente atractivo, porque vale la lana y la carne” a la vez. “Es difícil que se den las dos cosas a la vez, pero está ocurriendo, y marca la importancia de mantener la orientación y la velocidad en el tiempo, más allá de los vaivenes del mercado, el clima” y otras variables.

Por tanto hubo “un cambio en el estado de ánimo de los productores, particularmente los que se han mantenido firmes a pesar de que el mercado no los ayudaba”, son esos los productores que “están cosechando el fruto de mantenerse”.

Es el mercado el que marca la realidad de los ovinos, “más allá de lo que nos guste y de la camiseta que tengamos. Las tendencias son claves y bien claras sobre dónde agregar valor y dónde están las oportunidades del mercado”. Eso en cuanto a la orientación; “la velocidad la pondrán los propios productores”.

“Lo que no puede faltar es información” sobre la producción, sea lana, doble propósito o carne, y “en eso estamos”, apuntó.

ENTREVISTA COMPLETA.

El Ing. Agr. Fabio Montossi fue entrevistado por Horacio Jaume y Estela Apollonio en el programa Diario Rural.

(*) Crilu entregó la generación de carneros más ultrafina en 26 años. | Todo El Campo

Crilu entregó la generación de carneros más ultrafina en 26 años.

Crilu entregó la generación de carneros más ultrafina en 26 años.

Combinando finura récord, alta eficiencia productiva, resiliencia y retorno económico.

Montevideo | Todo El Campo | Un año más el Consorcio Regional de Innovación de Lanas Ultrafinas (Crilu) celebró su tradicional entrega de carneros marcando un nuevo hito, ya que los consorciados recibieron la generación con la lana más fina de su historia y con muy buen peso del vellón y tamaño del cuerpo, consolidando el trabajo que viene realizando para mejorar el Merino superfino y ultrafino del Uruguay.

Cada año, el Crilu selecciona los mejores carneros -desde el punto de vista genético- de la nueva generación y los asigna a sus consorciados a través de un sorteo oficial, asegurando que accedan a genética de punta validada por el Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA) y el Secretariado Uruguayo de la Lana (SUL). Estos carneros provienen del Núcleo de Mejoramiento Genético Merino Ultrafino, ubicado en la Unidad Experimental Glencoe del INIA.

La generación de este año confirmó avances importantes en finura, peso y eficiencia. El peso vivo promedio al cierre de la prueba fue de 67 kilos, con animales que superaron los 80 kilos con aproximadamente 12 meses; mientras que el diámetro promedio de fibra se situó en 14,2 micras, con valores que van desde 12,4 hasta 15,7 micras. Además, cerca de dos tercios de los carneros se ubicaron por debajo de las 14,5 micras, clasificándose en los extremos más finos de las lanas ultrafinas (< 16,4 micras).

Fabio Montossi, investigador de INIA y vicepresidente del Crilu destacó: “La generación 2025 consolida el trabajo de los últimos años. Logramos carneros ultrafinos, con diámetros de fibra que continúan bajando; altamente productivos en peso corporal; biológicamente eficientes, y más resilientes (por ejemplo, más resistentes a los parásitos gastrointestinales), algo que no es frecuente combinar y que permite a los consorciados seguir mejorando la calidad de lana, la producción de carne y el ingreso económico en sus majadas”.

Consultado por la contribución de la ciencia y de INIA a las características de la generación 2025 de carneros, Montossi dijo que “ha sido determinante”. Según detalló, el instituto, en colaboración con el SUL, el Instituto Plan Agropecuario, la Sociedad de Criadores de Merino Australiano y la Universidad de la República, “ha desarrollado y validado durante más de dos décadas un paquete tecnológico completo en genética ovina, basado en investigación aplicada, evaluaciones objetivas y selección por valores genéticos (DEPs), y lo ha transferido directamente a los productores del país mediante capacitaciones, protocolos y asistencia técnica”.

Durante la jornada también se compartieron resultados y avances de trabajos que se están desarrollando para seguir mejorando la producción ovina nacional. Anticipándose al verano, expertos del Crilu, del SUL y de INIA abordaron la recría estival, que es uno de los factores que limita la productividad y la eficiencia de la producción ovina en los sistemas ganaderos extensivos sobre basalto.

En este marco, confirmaron que las tecnologías forrajeras disponibles (uso de leguminosas y cultivos anuales estivales), combinadas con suplementación estratégica, manejo sanitario adecuado y suplementación con concentrados sobre campo natural, permiten mejorar significativamente los procesos de recría y engorde de corderos en esta región durante el verano, pese al déficit estacional de forraje y al fuerte desafío parasitario.

Destacaron que se han generado coeficientes y recomendaciones técnicas que facilitan la evaluación de la conveniencia económica de estas tecnologías, considerando los precios actuales y futuros de insumos y productos, así como los objetivos productivos y empresariales de cada establecimiento.

Por otra parte, técnicos de INIA presentaron los avances logrados a partir de la incorporación de corderos de productores consorciados del Crilu en el Experimento de Largo Plazo de Campo Natural instalado en 2023 en la Unidad Experimental de Glencoe. Concebido para extenderse durante al menos tres décadas, el ensayo surge de la demanda de mejora de la sostenibilidad de los sistemas ganaderos sobre campo natural de basalto y evalúa elementos como la productividad del campo natural y del ganado ovino y bovino, el impacto ambiental, los resultados económicos y los requerimientos de mano de obra.

A tres años de su instalación y a dos años de la incorporación de corderos Crilu, se destacaron especialmente los avances en la producción de lanas de alta calidad sobre campo natural con dos esquilas anuales; la obtención de resultados alentadores en la producción de pesos vivo de cordero en sistemas de manejo más intensivo sobre campo natural, y la incorporación de nuevas mediciones, como calidad de lana, canal y carne ovina, orientadas a diferenciar los productos de origen animal derivados de este tipo de sistemas.

“Queda claro que estamos trabajando sostenidamente en la generación de tecnologías e información científica robusta que sustenten el camino para que Uruguay tenga ovinos más resilientes, más eficientes en el uso del pasto y del alimento, y con un perfil productivo más amigable con el ambiente, metas que están totalmente alineadas con las demandas actuales de los mercados y con las políticas nacionales de sostenibilidad”, destacó Montossi.

“El balance de 2025 es sumamente alentador y demuestra que la alianza entre ciencia, innovación, productores y mercados es un motor real de transformación. Gracias a esta sinergia, las majadas consorciadas logran mejoras productivas y económicas tangibles, contribuyendo al desarrollo de todo el sector ovino”, concluyó.

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