Montevideo | Todo El Campo | Uruguay estará presente en la feria China International Import Expo (CIIE) 2025, que se realizará del 5 al 10 de noviembre en Shanghái. Su participación será con un stand junto a empresas uruguayas de variados sectores.
Con la mayor población del mundo, China es la segunda economía más grande, así como el segundo importador y consumidor en el ranking nivel mundial. Actualmente, ha entrado en una nueva etapa de desarrollo caracterizada por un crecimiento continuo del consumo, lo que demuestra un enorme potencial para la expansión de las importaciones.
En los próximos cinco años, se espera que China importe productos y servicios por un valor superior a 10 billones de dólares.
Esta feria realiza su 8° edición con el objetivo de abrir activamente el mercado chino al mundo y tiene como anfitriones al Ministerio de Comercio de China y al gobierno municipal de Shanghái.
El Instituto Nacional de Carnes (INAC) participa activamente desde su primera edición.
Este año, contará con un stand de 250 metros cuadrados en el cual se ofrecerá degustación de lomo y bife ancho vacuno. Habrá además un restaurante privado donde se podrán degustar diversos cortes como: lomo y bife ancho vacuno, mondongo (recientemente aprobada su exportación para China) y, asado ovino.
Participarán 5 empresas coexpositores y 3 empresas más del sector.
La delegación estará liderada por el presidente del INAC, Gastón Scayola, y los miembros de Junta, Guillermo Pigurina y José Manuel Mesa. Completarán la delegación la gerenta de la oficina de INAC en Asia, Victoria Cai; el jefe de Desarrollo de Acceso a Mercados, Christian Shaw; el jefe de Marca, Andrés Angulo; las especialistas en Promoción, Cecilia Shaw y Luna Wu Xingyue, y la asistente ejecutiva, Laura Xie.
La edición de CIIE 2024 albergó a casi 3.500 expositores provenientes de 129 países y regiones en una superficie de exposición de 420.000 metros cuadrados. Los visitantes profesionales fueron 430.000.
La batalla cultural y mediática contra la carne real ha calado: millones de europeos asumen que el futuro será ingerir productos de laboratorio.
Europa | Todo El Campo | El último informe del EIT Food Consumer Observatory titulado Reimagining Protein: Consumer Perceptions of Cultivated Meat, confirma lo que muchos temían: uno de cada tres europeos estaría dispuesto a comer carne de laboratorio: un producto generado a a partir de células animales en laboratorios, sin cría ni faena, bajo la promesa de “salvar el planeta”. Lo que hace apenas una década habría parecido una distopía hoy se presenta como una conquista moral del progreso.
Desde la primera página, el documento repite que el consumo tradicional de carne “es insostenible debido a sus emisiones de gases de efecto invernadero y al uso intensivo de tierra, agua y pesticidas”, lo que justificaría sustituir la ganadería por tecnologías que “produzcan alimentos con menos recursos”. En ese marco, la llamada carne cultivada se describe como “real”, “sostenible” y “libre de sufrimiento animal”.
El mismo estudio reconoce que los consumidores la perciben como artificial, carente de sabor y potencialmente peligrosa para la salud, pero eso no impide que Bruselas (capital de la Unión Europea) y las grandes corporaciones alimentarias continúen promocionándola como la solución definitiva.
El informe de EIT Food detalla que sólo un 29% de los europeos afirma que la probaría con certeza, aunque los jóvenes y los más formados -los mismos sectores más expuestos a la propaganda climática y digital- son los más predispuestos.
El reto no es tanto mejorar el producto como “educar al consumidor” y “eliminar los miedos culturales” asociados a la comida natural.
El estudio sostiene que la industria debe “contrarrestar los mensajes negativos”» que relacionan la carne cultivada con términos como “cáncer” o “falta de transparencia”.
En la estrategia se propone que los científicos -considerados “los más confiables”- sean quienes expliquen al público las supuestas bondades del nuevo producto, porque “las autoridades carecen de competencia y los fabricantes no inspiran confianza”. Es decir, una estrategia de manipulación emocional diseñada para sustituir el debate científico por marketing institucional.
Además, el documento es, en sí mismo, una confesión del fracaso moral de esta cruzada. En varios pasajes reconoce que el “momentum de interés por la carne cultivada está decayendo” y que “la falta de progreso visible genera escepticismo”.
Y, pese a todo, la agenda sigue adelante. El informe insiste en que la “carne híbrida” (mezcla de proteínas vegetales y grasa cultivada) podría ser una “estrategia pragmática”, aunque reconoce que los consumidores la ven como “la peor combinación de ambas opciones”. Tampoco funciona la idea de presentar el producto como un lujo gastronómico: según el propio estudio, “posicionar la carne cultivada como Wagyu o foie gras artificial se percibe como innecesario, elitista y contrario a la idea de sostenibilidad”.
Es decir, ni gusta al que come carne, ni convence al que no la come, ni resulta creíble para nadie. Pero la maquinaria política y mediática continúa.
Un proyecto que ayuda a fortalecer los sistemas nacionales de control de alimentos de siete países beneficiarios, con el apoyo de 3 países mentores: Brasil, Chile y Uruguay,
Río de Janeiro, Brasil | Todo El Campo | La Organización Panamericana de la Salud (OPS), a través de su Centro Panamericano de Fiebre Aftosa y Salud Pública Veterinaria (Panaftosa/SPV), junto con la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y la Universidad de Minnesota (UofM), cooperan en la implementación del proyecto regional “Mejorar la capacidad de Análisis de Riesgo en inocuidad alimentaria en América Latina mediante un enfoque de cooperación Sur-Sur para facilitar el comercio regional” financiado por el Fondo para la Aplicación de Normas y el Fomento del Comercio (STDF).
El objetivo es fortalecer las capacidades de los países latinoamericanos en el análisis de riesgos en inocuidad alimentaria para promover una mayor articulación regional y fomentar el comercio seguro, mediante herramientas técnicas y conocimientos actualizados para prevenir riesgos en los alimentos y proteger la salud de las personas.
El proyecto, que inició sus actividades en 2024 y se extenderá hasta 2026, ayudará a fortalecer los sistemas nacionales de control de alimentos de siete países beneficiarios: Argentina, Colombia, Costa Rica, Ecuador, Honduras, Paraguay y Perú, con el apoyo de 3 países mentores: Brasil, Chile y Uruguay, que comparten su experiencia y buenas prácticas para acompañar a sus pares en este proceso.
ANÁLISIS DE RIESGOS EN INOCUIDAD ALIMENTARIA
¿Cómo saber si los alimentos que consumimos son seguros? ¿Qué hacen los países para prevenir enfermedades transmitidas por alimentos y proteger la salud de la población? Una de las respuestas clave está en el análisis de riesgos, un enfoque técnico y científico que permite tomar mejores decisiones para cuidar lo que llega a nuestra mesa.
Los alimentos que consumimos pueden representar riesgos si no se manejan adecuadamente en alguna etapa de la cadena de producción, desde el campo hasta la mesa. El análisis de riesgos es una herramienta clave que permite a las autoridades nacionales identificar y gestionar peligros que pueden comprometer la inocuidad de los alimentos, como contaminantes químicos o microbiológicos, o prácticas inadecuadas durante la producción, procesamiento o distribución.
Gracias a esta herramienta, es posible tomar decisiones basadas en evidencia científica, anticipar posibles amenazas y aplicar medidas efectivas para prevenir enfermedades transmitidas por alimentos.
Este enfoque no solo protege la salud, sino que también facilita el comercio seguro de alimentos entre países, al garantizar estándares de calidad y seguridad reconocidos internacionalmente.
COOPERACIÓN ENTRE PAÍSES: UNA ESTRATEGIA QUE DA RESULTADOS.
Mediante la estrategia de cooperación sur-sur, los países comparten entre sí sus conocimientos, desafíos y soluciones, creando una red de apoyo mutuo y aprendizaje colectivo. Este intercambio se da a través de talleres, seminarios, espacios de trabajo técnico y el desarrollo de herramientas prácticas.
A través del proyecto, se espera que los países participantes fortalezcan sus normativas y programas de control de alimentos; mejoren la coordinación intersectorial (salud-agricultura-ambiente) a través del enfoque de Una Sola Salud; armonicen prácticas con estándares internacionales, como los del Codex Alimentarius que sirven de guía para todos los países del mundo en temas de inocuidad alimentaria; y tomen decisiones basadas en ciencia.
SEMINARIOS VIRTUALES.
Fueron lanzados una serie de seminarios virtuales, compuesto por 14 sesiones, con el objetivo de capacitar a técnicos y profesionales de la región en los tres pilares del análisis de riesgos: evaluación, gestión y comunicación. Estos espacios permitirán reforzar los conocimientos técnicos, compartir experiencias entre países y promover una cultura de prevención en los sistemas de control de alimentos.
Garantizar alimentos seguros no solo protege la salud pública, también favorece el desarrollo económico, ya que abre las puertas al comercio internacional. Cuando los países cuentan con sistemas sólidos de control de alimentos y aplican criterios basados en evidencia, generan confianza en sus productos, atraen nuevos mercados y fortalecen su integración regional.
El proyecto forma parte de los compromisos globales de la región para mejorar la inocuidad de los alimentos, en línea con la Estrategia Mundial de la OMS para la Inocuidad Alimentaria 2022–2030 y el Marco Estratégico de la FAO 2022–2031.
15 años de investigación dieron forma y sustento a una obra excepcional: “El Regreso del Caballo Criollo a España”.
San José | Todo El Campo | Fue lanzado, en el museo Wenceslao Varela, en la ciudad de San José de Mayo, el libro “El Regreso del Caballo Criollo a España” del periodista Danilo J. Scirgalea.
El acto de lanzamiento tuvo lugar el viernes 24; la obra implicó 15 años de investigación.
Se trata de una obra histórica que narra la peripecia de dos ejemplares de la raza Criollo, Charrúa y Quegay, que salieron de Paysandú y recorrieron América y llegaron a la plaza Mayor, en la capital española.
PRESENTACIÓN EN PAYSANDÚ.
El viernes 31 de octubre se realizará la presentación en la ciudad de Paysandú. La cita es a las 19.00 horas en la biblioteca José Pedro Varela (Treinta y Tres Orientales N° 891, esq. Leandro Gómez).
(Fotos de la presentación en San José | Fotografías de la Intendencia de San José).
Para reivindicar el gesto de Don Humberto. El compromiso de Alberto Baretta. Por Charrúa y por Queguay que van camino a la leyenda iniciada en Paysandú! pic.twitter.com/B7AxbuVMJw
Consideran que la medida causa caos en el mercado; están recogiendo firmas para frenar la iniciativa.
Estados Unidos | Todo El Campo | “Importar carne argentina no funcionará y perjudicará a los productores de ganado de EE.UU.”, dice un comunicado de la Asociación de Ganaderos de Dakota del Norte.
“Donde las raíces crecen profundas, y los vientos soplan limpios. Donde el aire es dulce y el verano es verde. Donde los campos vírgenes esperan el arado. (…) Dakota, Dakota, donde hay tierra para todos”, cantaba por 1968 John Davison (1941), reflejando el espíritu y la esencia agropecuaria de esa zona del medio oeste estadounidense.
Ahora, frente a las intenciones y el anuncio de que Estados Unidos compraría hasta 800.000 toneladas de carne con arancel cero, los productores de Dakota del Norte han hecho saber su oposición a la medida por lo que significa intervenir en el mercado, y piden a la población en general que hagan saber su opinión a la los legisladores.
“La Administración Trump anunció un plan para importar más carne argentina como una forma de bajar los precios de la carne”, dice el texto.
Los productores ganaderos agregan que “el gobierno federal no debería tratar de influir en los precios de la carne de res y debería dejar que el libre mercado funcione”.
DESEQUILIBRIO COMERCIAL.
Por otra parte, sostienen, “Argentina tiene una relación comercial profundamente desequilibrada con Estados Unidos, lo que significa que venden mucha más carne de res en el mercado estadounidense de lo que Estados Unidos puede vender en Argentina”.
En los últimos cinco años, Argentina ha vendido carne de vacuno a Estados Unidos por valor de US$ 801.859.558, afirman.
Mientras que las compras de Argentina a Estados Unidos, en ese mismo tiempo, es por US$ 7.484.176.
El déficit comercial resultante es de US$ 794 millones, en los últimos cinco años.
Importar más carne desde Argentina “afectaría drásticamente el mercado de ganado y dañaría a los agricultores y ganaderos familiares estadounidenses”, sostienen.
CONVOCATORIA A POYAR.
Por todo lo anterior, “le instamos a que se comunique con sus miembros del Congreso para rechazar este plan y hacer oír su voz”, dicen los productores, instando a la población en general a expresarse sobre el tema. “Dígale al Congreso que en lugar de importar más carne argentina, el gobierno federal debería invertir en los agricultores y ganaderos familiares trabajadores de Estados Unidos”, concluye.
AFTOSA EN ARGENTINA.
En un pasaje del comunicado, los ganaderos dakoteños del norte apuntaron a la fiebre aftosa como cuestionamiento: “Argentina también tiene un historial de fiebre aftosa, y la controvertida aprobación por parte del USDA de la carne argentina para el mercado estadounidense sigue siendo un punto delicado para la mayoría de los productores de ganado de Estados Unidos”.
IMPACTO INMEDIATO.
Por otra parte, Julie Ellingson, vicepresidenta ejecutiva de la Asociación de Ganaderos de Dakota del Norte, dijo que la postura de Trump tuvo un impacto inmediato y dramático en la industria ganadera del país, lo que definió como “consecuencias en tiempo real y en la vida real para los productores de ganado”.
Las conversaciones se realizan en el marco de elecciones decisivas para Milei, y también para Trump que ve en Argentina un aliado estratégico.
Hébert Dell’Onte Larrosa | Montevideo | Todo El Campo | El mercado mundial de la carne, el de la región y por supuesto que también lo hace Uruguay, mira con atención cómo se mueven las agujas y los indicadores -si es que lo hacen- ante los anuncios de Estados Unidos sobre el incremento de la compra de carne argentina.
Como sabemos, el presidente estadounidense Donald Trump, ha puesto bajo su cuidado político a su colega argentino, Javier Milei, en una actitud que tiene su lógica por ser este el único país de esta parte del mundo totalmente aliado a sus políticas.
En ese sentido, con una visión económica y geopolítica a la vez, se entiende que en un caso que casi no tiene precedentes en el mundo, Estados Unidos esté comprando pesos argentinos para mantener estabilizada la economía y el valor del dólar. No es la primera vez que el tesoro estadounidense interviene de esa manera, ya lo hizo por los años ‘80/’90 en Japón, y posteriormente en la Unión Europea (2008). La normativa de Washington lo permite a través de Exchange Stabilization Fund (ESF), una herramienta creada en 1934 con el fin de proteger las finanzas globales.
Lo novedoso -han observado analistas- es que esta es la primera vez que se hace con un país emergente como Argentina. Emergente e inestable, podríamos añadir nosotros.
Trump también ha prometido ayudar financieramente a nuestros vecinos si en las elecciones del domingo 26 triunfa el oficialismo. No son elecciones presidenciales sino legislativas, por lo que cualquiera sea el resultado seguirá gobernando Milei. Lo que está en juego es el apoyo que tendrá o no en el Parlamento, lo que es clave para poder avanzar en su plan de gobierno y evitar un país trancado y en permanente conflicto.
Un resultado adverso para el Ejecutivo, además de trancarlo en el Parlamento podría desencadenar un juicio político con lo que eso significa para la institucionalidad, pero la oposición ha demostrado estar dispuesta a jugarse todas las cartas. Sabemos que en algunos sectores políticos argentinos la institucionalidad no es un tema de mayor cuidado.
En ese contexto es que Estados Unidos está dispuesto a aumentar las compras de carne argentina, llevándolas a 80.000 toneladas, lo que significa multiplicar por cuatro la cuota actual que está en 20.000 toneladas de carne deshuesada, fresca, enfriada o congelada, según el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA).
La medida es un apoyo directo a Argentina, pero también es en beneficio del propio Estados Unidos, donde la caída de la producción ha generado una importante suba en el precio al consumidor. Más carne significa menor precios en el mostrador.
Paralelamente, para no afectar la producción local ni la mano de obra rural en el agro estadounidense, Washington aplicará susidios y reducción de costos para la pequeña industria, entre otras medidas.
Trump lo dijo claramente: con esa compra bajará los precios locales y ayudará a Argentina. “Queremos ayudarlos a sobrevivir en un mundo libre”, expresó.
El cupo de 80.000 toneladas ingresaría con 0% de arancel, a partir de ese total regiría el arancel preferencial del 10%, inferior al actual. Para Argentina es ganar-ganar.
“LA SEÑORA ESTÁ MAL INFORMADA”.
Mientras ocurren las negociaciones, ha habido algunas desinteligencias.
Por ejemplo, que el almuerzo Trump-Milei en la Casa Blanca no contara con traductores, lo que fue juzgado como un “papelón” que empaño ese encuentro tan importante para Argentina. La responsabilidad cayó sobre el canciller argentino Gerardo Werthein quien apresuró su renuncia pocas horas antes de las elecciones del domingo.
El Dr. Ignacio Bartesaghi, director del Instituto de Negocios Internacionales de la Universidad Católica (INI-UCU) comentó: “Otro canciller en Argentina. Sin duda una señal muy negativa para un país que ya lleva años sin mostrar coherencia, claridad y visión en su política exterior, lo que para una economía de este tamaño y relevancia regional impacta negativamente en su proyección internacional”.
Otro ejemplo, cuando la titular del USDA, Brooke Rollins, dijo que Argentina “tiene problemas con la aftosa”, lo que fue respondido por el presidente de la Sociedad Rural Argentina (SRA), Nicolás Pino: “La señora está mal informada”, porque “hace más de 20 años que Argentina no tiene problemas con esa enfermedad. Trabajamos bien y de manera consciente, por eso mantenemos nuestro estatus sanitario internacional”.
En 2021 la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA) declaró al país como libre de aftosa con vacunación, lo cual fue ratificado en junio de 2025.
Cabe aclarar que Argentina se divide en una zona libre de aftosa sin vacunación (desde el río Colorado al sur; y otra zona libre con vacunación que abarca el resto del territorio (centro y norte).