Una crisis alimentaria se cierne sobre los países pobres que ya enfrentan una situación grave causada por el sobreendeudamiento.

Una crisis alimentaria se cierne sobre los países pobres que ya enfrentan una situación grave causada por el sobreendeudamiento.

Los costos de la importación de alimentos son los que más aumentan en los países pobres que ya se encuentran en situación de sobreendeudamiento o tienen un alto riesgo de caer en ella.

Ec. Marcello Estevão* | La guerra en Ucrania podría asestar pronto un trágico golpe a muchos de los países más pobres del mundo: muchos de los países que corren el mayor riesgo de sufrir una crisis de la deuda se enfrentan ahora también a la amenaza de una crisis alimentaria.

Según los últimos datos del Banco Mundial, los costos de la importación de alimentos son los que más aumentan en los países pobres que ya se encuentran en situación de sobreendeudamiento o tienen un alto riesgo de caer en ella. Durante el próximo año, se espera que la cuenta de las importaciones de trigo, arroz y maíz en estos países aumente en un monto equivalente a más del 1% del PIB. Esto representa más del doble del incremento previsto para 2021-22 y, dado el tamaño relativamente pequeño de estas economías, también es el doble del aumento proyectado para las economías de ingreso mediano.

El peligro de que se superpongan la crisis alimentaria y la de la deuda es mayor para siete países en particular, los que corren un alto riesgo de sobreendeudamiento o ya están sobreendeudados: Afganistán, Eritrea, Mauritania, Somalia, Sudán, Tayikistán y Yemen. Sin embargo, varios países de ingreso mediano también están en peligro, entre ellos algunos que ya atraviesan por una crisis simultánea de deuda y alimentos.

Una crisis alimentaria es devastadora por sí misma: la crisis alimentaria de 2008, por ejemplo, impulsó un aumento de la malnutrición, en particular entre los niños. En los países pobres, llevó a las familias a vender objetos de valor para comprar alimentos. Hizo que las familias más pobres retiraran a sus hijos de la escuela, acelerando las tasas de deserción escolar hasta un nivel del 50% entre los niños de estos hogares.

Pero cuando una crisis alimentaria coincide con una crisis de deuda, los efectos se multiplican: una elevada deuda paraliza a los gobiernos locales y la asistencia internacional se convierte en la única salida.

Las economías más pobres -en particular en África- dependen especialmente de las importaciones de alimentos de Rusia y Ucrania.  Hasta 25 economías africanas, incluidas varias de las más pobres, importan al menos un tercio del trigo de esos dos países; la proporción es superior al 50% en 15 de ellas. Las posibilidades a corto plazo de encontrar fuentes alternativas dentro de África son escasas: el suministro regional es relativamente pequeño, y la capacidad de transporte y de almacenamiento es limitada en todo caso.

Además, la deuda ha sido un problema creciente para estas economías, desde mucho antes de la pandemia de Covid-19. Hacia fines de 2020, la deuda pública y con garantía pública de estas economías con acreedores extranjeros ascendía a un nivel sin precedentes de US$ 123.800 millones, lo que representa un aumento de casi el 75% en relación con 2010. Los pagos del servicio de la deuda de estas economías constituyen actualmente casi el 10% de sus ingresos de exportación, frente a menos del 4% hace una década.

Estos países ya estaban mal preparados para la crisis provocada por la Covid-19, que llevó a muchos de ellos a una situación de sobreendeudamiento. En vista de los pagos del servicio de la deuda por miles de millones que deberán efectuar este año, relacionados con su deuda externa pública y con garantía pública, su capacidad para hacer frente a una crisis alimentaria que se avecina será casi inexistente. Necesitarán ayuda desde el exterior.

Un primer paso debería ser aumentar la ayuda de emergencia para los países en riesgo. En los próximos 15 meses, el Grupo Banco Mundial pondrá a disposición hasta US$ 30.000 millones para mejorar la seguridad alimentaria en las economías en desarrollo. Los líderes de las naciones del Grupo de los Siete (G7), además, han prometido US$ 4.500 millones para alcanzar el mismo objetivo. Los fondos internacionales deberían destinarse a personas en peligro inmediato, ayudando a los gobiernos a realizar transferencias monetarias específicas y eficaces en función de los costos a los hogares más vulnerables. Estos fondos también deberían ayudar a los países en riesgo a realizar las inversiones necesarias para mejorar el acceso de los agricultores a los fertilizantes y transformar los sistemas alimentarios nacionales para que sean más productivos, eficientes y resilientes.

Más allá de ofrecer ayuda de emergencia, todos los países comparten la obligación de no empeorar la situación de los países que corren mayor riesgo de sufrir una crisis alimentaria. Sin embargo, muchos de ellos ya están repitiendo los errores de la crisis alimentaria de 2008.

Para reducir los precios internos, demasiados países están imponiendo restricciones a las exportaciones de alimentos y fertilizantes. A principios de junio, 34 países lo habían hecho, casi el mismo número que durante la crisis alimentaria de 2008-2012. Estos esfuerzos inevitablemente tienen un efecto búmeran, ya que provocan un alza en lugar de una reducción de los precios de los alimentos.

Por último, para los países con cargas insostenibles de la deuda, la reestructuración y el alivio de la deuda deberían ser una prioridad urgente. Este año, un número cada vez mayor de países de ingreso bajo tendrá dificultades para pagar el servicio de su deuda. Si se acercan a esa posición, deben solicitar asistencia bajo el Marco Común para los Tratamientos de la Deuda del Grupo de los Veinte (G20). Hasta ahora, lo han hecho solo tres países, y la lentitud de sus avances quizás está disuadiendo a otros. El Banco Mundial y el FMI han propuesto varias opciones para acelerar el proceso e incentivar la plena participación de los acreedores privados.

Los países más pobres se enfrentan a peligros que no han tenido que experimentar en décadas. Pero pocos resultados son más devastadores para los pobres que una crisis simultánea de alimentos y deuda.  Por ello, los responsables de formular políticas de todo el mundo comparten la obligación de actuar con prontitud y determinación para prevenirla.

Banco Mundial.

(*) El Ec. Marcello Estevão es el director global de la Práctica Global de Macroeconomía, Comercio e Inversión en el Grupo del Banco Mundial.

Científicos expresan preocupación por pastos invasores que favorecen el fuego con el cual se retroalimentan.

Científicos expresan preocupación por pastos invasores que favorecen el fuego con el cual se retroalimentan.

La revista científica Science publicó un interesante artículo sobre las plantas invasoras que desarrollan una rara pero real alianza con el fuego, retroalimentándose mientras se destruyen especies animales y vegetales silvestres.

Las especies invasoras, sean animales o vegetales, se han convertido en un grave problema para la naturaleza en varios sentidos. Por milenios esa misma naturaleza controló de diferente forma que cada especie estuviera donde debía, pero el cambio climático (propiciando ambientes que antes eran adversos), la acción descuidada o de profeso del ser humano, entre otras razones, han facilitado la acción de esos tipos de plantas o animales que donde se instalan cambian el orden establecido.

La revista científica Science*publicó un interesante artículo sobre las plantas invasoras que desarrollan una rara pero real alianza con el fuego, retroalimentándose mientras se destruyen especies animales y vegetales.

En una simbiosis admirable desde el punto de vista de la naturaleza, pero preocupante para los estudiosos de estos temas, hay gramíneas que evolucionaron para prosperar con el fuego, otras son quemadas en la superficie pero siguen creciendo bajo tierra. Su genética está preparada para tolerar o sobrevivir al fugo.

El siguiente es un extracto del artículo original.

INVASIONES ARDIENTES. EN TODO EL MUNDO, LOS PASTOS INVASORES INFLAMABLES ESTÁN AUMENTANDO LOS RIESGOS DE INCENDIOS FORESTALES DAÑINOS

Durante décadas, las tierras del este de Oregón, Estados Unidos, con parches rocosos de terreno abierto, fueron un refugio para las personas que luchan contra los incendios forestales en los bosques circundantes. El suelo delgado y la escasa vegetación ofrecían poco combustible para las llamas, creando un oasis desde el cual los bomberos podían operar y una barrera que podía ayudar a detener la propagación de un incendio.

Todo eso cambió en 2015. Después de que un rayo provocó un incendio cerca de un cañón de paredes empinadas, el incendio inesperadamente corrió a través de esas tierras tan rápido que fueron un problema para los bomberos. Al final, el incendio de Corner Creek quemó más de 11.000 hectáreas. Jeff Priest, del Servicio Forestal de los Estados Unidos (USFS), con 20 años de experiencia en la materia, se dio cuenta de que tenía un nuevo problema en sus manos: la llegada de una hierba invasiva y alta conocida como Ventenata dubia. La planta creó alfombras doradas peludas de follaje seco, transformando aquellas áreas que alguna vez fueron resistentes al fuego en corredores amigables con las llamas.

La propagación de Ventenata en los bosques del noroeste de los Estados Unidos es solo el último capítulo de un fenómeno que remodela los ecosistemas, y los incendios forestales, en todo el mundo.

En el norte de Australia, la hierba gamba invasora de África alimenta intensas llamas que atraviesan los bosques de eucaliptos.

En Brasil, la hierba de melaza de África convierte vastas franjas de la sabana conocida como el Cerrado en pastizales propensos a incendios.

En el oeste de los Estados Unidos, dos pastos del Viejo Mundo están creando caos ecológico: Buffelgrass alimenta incendios en el desierto de Sonora que incendian cactus icónicos de saguaro, mientras que el cheatgrass tolerante al fuego desplaza a la artemisa nativa en el alto desierto conocido como la Gran Cuenca.

A pesar de que los incendios forestales catastróficos que rugen a través de las imponentes copas de los árboles captan la atención del público, los ecologistas han estado prestando cada vez más atención a esta tendencia menos conspicua: cómo los pastos no nativos aparentemente modestos se están aliando con el fuego para devorar los ecosistemas de bosques secos y sabanas.

Estos pastos invasores pueden secuestrar el fuego para crear un ciclo de autorrefuerzo, explica Carla D’Antonio, ecóloga de la Universidad de California, Santa Bárbara, que ha estudiado el fenómeno durante más de 3 décadas en Hawai y California. Una vez establecidos, los pastos ayudan a alimentar incendios que matan y suprimen las plantas nativas menos tolerantes al fuego, abriendo un nuevo territorio para que los invasores colonicen, catalizando aún más fuego.

En poco tiempo, la tierra que una vez fue matorral, sabana o bosque seco está encerrada en ser un pastizal. “Es ese disparador de hierba e incendio lo que pone el sistema en una dirección indeseable”, dice D’Antonio.

Estas invasiones de pastos ahora están amenazando a las plantas nativas y a los animales que dependen de ellas, reorganizando los nutrientes en el suelo y la capacidad de los ecosistemas para almacenar carbono que calienta el planeta, e interrumpiendo los esfuerzos para usar el fuego para beneficiar a la flora nativa.

Y una vez que los invasores se afianzan, los ecologistas dicen que es difícil romper su control.

En tales lugares, el futuro promete ser caliente, humeante y lleno de hierba.

VIEJA HISTORIA, PERO NO POR ESO MENOS AMENAZANTE.

Las hierbas y el fuego se han entrelazado desde antes de que los humanos caminaran por el planeta. Hace millones de años en el suroeste de África y Asia, un aumento dramático de los incendios forestales fue de la mano con la aparición de vastos pastizales, dicen los investigadores. Allí y en otros lugares, los cambios en los patrones climáticos, particularmente la aparición de una estación seca, ayudaron a que los pastos se extendieran. Especies seleccionadas desarrollaron una nueva forma de fotosíntesis que les dio una ventaja en ambientes más cálidos y secos.

La evidencia sugiere que algunas de estas gramíneas evolucionaron para prosperar con el fuego, dice Allison Karp, paleoecóloga e investigadora postdoctoral en la Universidad de Yale. En sedimentos antiguos extraídos de la Bahía de Bengala, cerca de la costa oriental de la India, por ejemplo, encontró isótopos de carbono atrapados en ceras de plantas antiguas que indican que los pastos se generalizaron en el subcontinente hace unos 7 millones de años. Durante el mismo período, según los sedimentos, las moléculas vinculadas a los incendios forestales aumentaron 10 veces, y los rastros químicos sugieren que los pastos desempeñaron un papel descomunal en el fomento de esos incendios.

Hoy en día, algunos de los pastos invasivos más problemáticos parecen construidos para quemarse. Crecen y se secan rápidamente, creando abundante combustible cada año. Ciertas especies tienen hojas llenas de taninos aceitosos, sustancias químicas que ralentizan la descomposición de las hojas muertas, lo que facilita su inflamación. Una especie, la hierba de melaza, está recubierta con un residuo que le permite incendiarse incluso cuando está verde.

Aunque el fuego puede matar a los pastos invasores, a menudo se recuperan rápidamente, lo que les permite superar a los competidores carbonizados, incluidos los pastos nativos que no evolucionaron con incendios frecuentes e intensos. La falta de troncos y ramas leñosas significa que las plántulas de hierba comienzan a fotosintetizar antes de que los árboles o arbustos saquen las hojas. Algunas hierbas rebrotan de tallos en forma de raíz que crecen bajo tierra, aislados de las llamas.

Tal adaptabilidad ha ayudado a muchos pastos a expandir naturalmente sus rangos. Pero en los últimos tiempos, los humanos han acelerado ese proceso dispersando las semillas de pasto lejos de sus hábitats nativos, a veces por accidente y a veces intencionalmente, para alimentar al ganado, controlar la erosión y decorar jardines. “Las invasiones [de hierba] en los últimos 100 años más o menos son solo un ejemplo radical de un proceso acelerado que ha estado sucediendo durante milenios”, dice Dave Richardson, ecologista y experto en plantas invasoras de la Universidad Stellenbosch de Sudáfrica.

El sur de África es una fuente desproporcionada de las hierbas que han invadido otras partes del mundo, según Richardson. Los pastos evolucionaron allí para aprovechar las frecuentes perturbaciones, como el fuego y el pastoreo de rebaños de vida silvestre, lo que los convierte en duros competidores en nuevos hábitats. Y una vez que se arraigan fuera de África, el fuego a menudo sigue. En los Estados Unidos, cuando los científicos compararon el comportamiento del fuego en áreas invadidas por pastos propensos al fuego con áreas cercanas no invadidas, encontraron que seis pastos diferentes estaban vinculados a un aumento de hasta el 150% en la frecuencia de incendios, según un informe de 2019 en las Actas de la Academia Nacional de Ciencias.

En el norte de Australia, la llegada de la hierba gamba ha proporcionado un ejemplo de libro de texto de este proceso. En la década de 1980, el gobierno australiano promovió la plantación de hierba africana como forraje para el ganado. Pero los ecologistas pronto advirtieron sobre los peligros que representaba para las sabanas tropicales de la nación, una mezcla de pastos escasos y eucaliptos que cubren una cuarta parte del continente. El ecosistema original evolucionó con incendios frecuentes y de bajo nivel, incluidos los provocados por los pueblos aborígenes indígenas para crear sabanas abiertas que mejoraron la caza y proporcionaron hábitats para plantas y animales específicos.

Pero la hierba gamba formó densas paredes de vegetación, alcanzando los 4 metros de altura, que transformaron el comportamiento del fuego.

En 2008, varios estados australianos dieron marcha atrás, restringiendo el uso de la hierba gamba. Pero en muchos lugares ya era demasiado tarde. Para entonces la hierba cubría más de 15.000 kilómetros cuadrados. Los investigadores temen que en última instancia pueda extenderse a través de gran parte de los 2 millones de kilómetros cuadrados de sabana tropical del país.

UNA SOLA ESPECIE PUEDE ALTERAR PASTIZALES Y BOSQUES.

Oregón, por su parte, muestra cómo una sola especie de pasto invasor puede alterar tanto los pastizales como los bosques. En 2015, los informes de incendios provocados por Ventenata llegaron a Becky Kerns, ecologista de la Estación de Investigación del Noroeste del Pacífico de USFS.

Kerns había pensado poco en la planta, en parte porque otras hierbas invasoras ya estaban causando dolores de cabeza en la región. Cheatgrass, por ejemplo, se estaba extendiendo en partes de Oregón. Ventenata, dice Kerns, «fue realmente un cambio de juego».

En el proceso, parece estar desplazando a las plantas nativas, como la artemisa intolerante al fuego, que apoyan a la vida silvestre local. Y amenaza a las raras plantas endémicas que se encuentran en las costras rocosas, como la mosca de spalding, una planta perenne protegida por el gobierno federal con flores rosas pálidas en forma de trompeta.

En los bosques, por el contrario, los incendios parecen ayudar a propagar la hierba, dice Kerns. Un examen de una década de incendios en la región reveló que las áreas más gravemente quemadas tenían más probabilidades de ser invadidas.

(*) Los pastos invasores inflamables aumentan el riesgo de incendios forestales devastadores | Ciencia | AAAS (science.org)

El MGAP y el INJU realizarán, el 27/08, el encuentro de jóvenes rurales.

El MGAP y el INJU realizarán, el 27/08, el encuentro de jóvenes rurales.

El subdirector de INJU, Aparicio Saravia (foto), informó que la consigna da cuenta de una juventud rural que apela a la renovación y el cambio, a vivir la ruralidad productiva y social, mostrar el orgullo de sus orígenes y participar en una campaña sustentable y moderna.

Desarrollo Rural del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP) y del Instituto Nacional de la Juventud (INJU), y representantes de la Comisión Honoraria para el Trabajo con las Juventudes Rurales presentaron el Encuentro Nacional de Jóvenes Rurales, denominado La Campaña se Renueva, Podés ser Parte del Cambio, que se celebrará el próximo 27 de agosto, en Flores, con la participación de unas 500 personas.

Allí se conmemorará el Día Nacional de las Juventudes Rurales.

Felipe Paullier, titular del INJU, explicó que fue el trabajo de la comisión honoraria lo que posibilitó retomar la convocatoria y que participaran las organizaciones juveniles. En ese sentido, aseguró que los jóvenes rurales son ricos en conocimientos, por lo que es importante escucharlos, conocerlos, reflexionar y trabajar junto con ellos.

El subdirector, Aparicio Saravia, informó que la consigna da cuenta de una juventud rural que apela a la renovación y el cambio, a vivir la ruralidad productiva y social, mostrar el orgullo de sus orígenes y participar en una campaña sustentable y moderna.

En ese marco, los objetivos del encuentro incluyen identificar y celebrar las diferencias de las juventudes rurales, generar espacios de diálogo, intercambiar y reflexionar en torno a las condiciones de vida, visibilizarlas, conocer sus colectivos y agendas de trabajo.

El director de Desarrollo Rural del MGAP, Carlos Rydstrom, en tanto, resaltó que esta instancia es una ocasión para visibilizar a los jóvenes del medio rural y escuchar sus reivindicaciones o anhelos. Asimismo, reconoció que hay diferencias entre las oportunidades a las que acceden estos y las de quienes viven en el medio urbano, principalmente en lo que respecta a las cadenas de valor.

Hay que ponerlos en primera plana, para escucharlos e incorporarlos a programas y proyectos sobre adopción de tecnología y mejorar la comercialización, entre otros, destacó Rydstrom. 

INSCRIPCIONES.

Para inscribirse via web ingresar: Encuentro de juventudes rurales (mides.gub.uy) Por consultas llamar al INJU o MGAP.

¿Cómo eran las frutas y las verduras en estado verdaderamente natural?

¿Cómo eran las frutas y las verduras en estado verdaderamente natural?

Los alimentos que comemos no son naturales. Como los conocemos hoy cambia la apariencia, pero lo más importante es que mejoran la calidad de lo que consumimos.

Argentina | Si alguien verdaderamente quiere consumir alimentos tal como la naturaleza nos los ofrece debe saber que difícilmente logre sobrevivir ya que nada de lo que encontramos en las verdulerías o supermercados es totalmente natural. Afirmar lo contrario es ignorar años de evolución gracias a la actividad agrícola.

El sitio web Infoalimentos publicó imágenes de cuatro productos conocidos por todos, algunos de consumo casi diario, de presencia frecuente en comercios y en nuestras mesas. Si los viéramos en su estado natural no sabríamos de qué se trata y seguramente no los compraríamos.

Pero no es sólo un tema de apariencias, lo más importante es que también es un asunto calidad.

EN LA NATURALEZA, EN TU MESA: ¿CÓMO ERAN ANTES LAS FRUTAS Y VERDURAS?

¿Sabías que las frutas que comemos hoy no existían como tales en la naturaleza? Todas las frutas y verduras que están en nuestra mesa actualmente son resultado de procesos de mejoramiento. Hace miles de años, el ser humano -a través de la agricultura y hoy también a través de la ciencia y la tecnología- ha buscado mejorar los alimentos perfeccionando su forma, sabor, duración y valores nutricionales, entre otras características.

Basta con investigar cuáles son los ancestros de todas las verduras, cereales y frutas que comemos para ver cómo han cambiado hasta llegar a ser como las conocemos hoy. Te mostramos a continuación algunos ejemplos.

Hoy disponemos de maní con mejor calidad gracias al mejoramiento genético. Tenemos, por ejemplo, maní resistente a la enfermedad del carbón (que afecta la producción y calidad del grano) y maní alto oleico. ¿De qué se trata este último? Muchos años de cruzamientos, ensayos y evaluación minuciosa de cada grano, hicieron posible que un fitomejorador argentino llamado Juan Soave y su equipo, obtuvieran el primer cultivar (variedad) de maní con bajo contenido de ácido linolénico (3-7%), lo cual hace subir la proporción del ácido oleico, un ácido graso fundamental para que el maní no se ponga rancio. Así, luego de más de 10 años de trabajo, lograron el cultivar al que bautizaron con el nombre “Granoleico” con 75-80% de ácido oleico en su composición. Logros del mejoramiento genético para mejorar la vida útil y conservación de esta leguminosa tan saludable.

La banana silvestre era pequeña, con poca pulpa y muchas semillas duras. Además, había que cocinarla para poder comerla. Su evolución hacia la banana comestible involucró el cruzamiento de dos especies diferentes -Musa acuminata (genoma A) y Musa balbisiana (genoma B)- (técnicamente llamado: hibridación interespecífica), que resultó en la banana sin semilla, seguida por una intensa selección y multiplicación de las plantas que presentaban características valiosas de interés agronómico.

¿Viste cuán cambiado está el tomate? El tomate ancestral no sólo era muy pequeño sino que no era comestible, ¡era tóxico! Fue gracias al mejoramiento genético que se hizo comestible y se logró la gran diversidad de tamaños, formas y colores que conocemos hoy. El tomate está rodeado de muchos mitos, como que es transgénico o que ya no tiene sabor, pero esa es otra historia (cargada de falsedades).

La zanahoria ancestral tenía una raíz delgada, pálida, opaca y de sabor amargo. Gracias al mejoramiento genético las variedades de zanahoria actuales son de diferentes colores (moradas, naranjas, blancas) y tienen mejor forma y sabor. Y además, algo muy beneficioso, las zanahorias actuales tienen 50% más carotenos que las naturales. Los carotenoides son precursores de la vitamina A, aportan beneficios para la visión y la piel, tienen capacidad antioxidante y previenen enfermedades cardiovasculares.

El Eucalipto se prepara para la Fiesta Nacional del Peón Rural.

El Eucalipto se prepara para la Fiesta Nacional del Peón Rural.

El primer fin de semana de noviembre se realizará la segunda etapa de la fiesta.

En dos etapas, entre setiembre y noviembre del presente año, en pueblo El Eucalipto (Paysandú), se celebrará la Fiesta Nacional del Peón Rural.

Este evento fue implementado en el año 2016, con la finalidad de enaltecer el modo de vida del peón rural, sea este hombre o mujer y revalorizar significativamente sus aportes a la economía, la sociedad y la cultura de país”, indicaron desde la organización a El Telégrafo.

Este año se ha determinado “hacer crecer el evento por lo cual lo pensamos en dos grandes etapas”, explicaron.

El sábado 10 de setiembre será el baile de apertura con la elección de “Las Mozas del Pago”. En este baile se elegirán las embajadoras de la fiesta; “debiéndose destacar que la elección no es un simple y llano certamen de bellezas juveniles”.

“En este certamen podrán participar todas las damas inscriptas desde los 17 años hasta abuelas de la comunidad. Evaluándose en la justa elementos sobre cómo ser y vivir en el medio rural, demostrar aptitudes en el manejo de tareas rurales, etcétera”.

Del viernes 4 al mediodía, hasta domingo 6 de noviembre inclusive, se realizará la segunda etapa de la fiesta.

“Habrá campeonato nacional de esquiladores, en el campo de jineteadas tendremos unas cuantas tropillas, con ruedas de montas en pelo y en basto, escenario de payadores, destrezas camperas como pruebas de riendas, carrera del cuero, etcétera, escenario mayor con artistas de variados géneros musicales, concurso de cantores, plaza de comidas. Bailes al final de cada jornada”.

“El sábado en la mañana habrá desfile de aparcerías y un gran acto protocolar”, agregaron.

Los integrantes del Comité Organizador, decidieron invertir el dinero recaudado en obras de infraestructura a fin de dotar al predio de un escenario con camerinos, “para los artistas que nos acompañen y también dar inicio a la puesta en funcionamiento del primer Museo Nacional del Peón Rural, lo que se había pensado en la primera edición y nunca llegó a concretarse”.

Foto y texto de  El Telégrafo.

Las alpacas, el orgullo nacional peruano cuya fibra exporta.

Las alpacas, el orgullo nacional peruano cuya fibra exporta.

La fibra de alpaca es una de las más finas del mundo, supera en calidad a la de cachemir y a la lana de oveja, se usa en prendas de vestir y accesorios como bolsos, carteras y correas, e incluso tapices y alfombras.

Las alpacas son un tesoro para Perú, porque aporta económicamente a través de la cadena productiva, pero también porque forma parte de la identidad cultural del país. Los peruanos lo saben y por eso celebraron, el lunes 1° de agosto, el Día Nacional de la Alpaca.

Se trata de uno de los camélidos emblemático de los Andes peruanos, destacó la agencia noticiosa Andina.

A diferencia de la vicuña que es silvestre, la alpaca fue convertida en animal de crianza desde tiempos ancestrales, aunque no con fines de trasladar carga como la llama, sino para aprovechar su fina fibra para la confección de prendas de vestir y abrigo.

Su tamaño es menor al de llama y un poco más grande que la vicuña, supera el metro y medio de altura, y su peso va de 60 a 70 kilos.

La fibra de alpaca es una de las más finas del mundo y supera en calidad a la de cachemir (cabra) y a la lana de oveja, por lo que es preferida para la confección de prendas de vestir; también se usa en accesorios como bolsos, carteras y correas, e incluso tapices y alfombras.

Perú posee más de 3.600.000 ejemplares de alpacas en su territorio, que representan el 87% de la población mundial, y es el primer productor mundial de fibra de este camélido altoandino.

La crianza de camélidos constituye una de las actividades productivas y económicas más importantes que se desarrolla en la zona altoandina peruana, y de ella dependen entre el 70% al 80% del ingreso familiar anual -según datos de la FAO-, siendo una actividad de agricultura familiar.

RAZAS DE ALPACA Y PROPIEDADES DE LA FIBRA (SIMILARES A LA LANA OVINA).

Existen tres razas de alpaca: Huacaya, Suri e híbrida. El 80% de alpacas son de raza Huacaya, el 12% son de raza Suri y el restante 8% son híbridas.

Una de las características notables de la fibra de alpaca, que la posicionan como un producto de gran demanda por la industria textil, es su capacidad térmica para abrigar cuando hace frío y es ligera cuando hace calor.

Otra de las características de la fibra de alpaca es su durabilidad, lo que permite que sea reutilizada. Por ello es que el 90% de la fibra se exporta a más de 20 países.

También se caracteriza por su propiedad higroscópica, dado que la absorción de la humedad ambiental de la fibra de alpaca es baja. Del mismo modo, tiene muy buena elasticidad y resistencia siendo posible compararla con la de la lana y otras fibras animales.

Otro atributo es la suavidad, dado que la estructura de la fibra de alpaca la hace muy suave al tacto, siendo comparada con la fibra de Angora y del Mohair (tipos de cabras). Además, tiene una menor tendencia al afieltramiento, si es que se la compara con la lana y otras fibras animales.

Finalmente, la fibra de alpaca es antialérgica, no contiene lanolina; y tiene más de 22 colores naturales, desde el negro, con variaciones de grises y marrones, hasta el blanco.

DATOS ECONÓMICOS.

En el Día Nacional de la Alpaca, el Ministerio de Comercio Exterior y Turismo (Mincetur) de Perú destacó el importante desenvolvimiento de las exportaciones de los productos de lana y pelo fino que, en el periodo enero a mayo de 2022.

En los primeros cinco meses del año, Perú exportó esa fibra por US$ 91 millones, cifra superior en 9,6% en comparación al mismo periodo del año anterior.

La exportación de tops de alpaca aumentó 34,6% en los primeros cinco meses del 2022.

Los principales países de destino de los textiles peruanos de lana y pelo fino son la Unión Europea (37%), Estados Unidos (22%), y China (16%).

Hasta 2021 China fue el principal destino de los tops de alpaca peruanos, recibiendo el 47% de los envíos.

ALPACAS EN URUGUAY.

En Uruguay las llamas y alpacas son animales poco frecuentes, aunque a veces se los puede ver en exposiciones, como la de Melilla organizada por la Asociación Rural del Uruguay en otoño, expuestos por establecimiento Las Brujas ubicado en Cerrillos (Canelones) de Fernando Ospitaleche.

El problema es que Uruguay carece de industrias para procesar la lana de alpacas. Para solucionar ese problema se debería producir en cantidades mayores. La idea no es loca, sino posible dado que es un producto muy bien pagado en el mundo y cualquier esquilador uruguayo podría hacer su trabajo con estos animales, solo teniendo en cuenta algunos cuidados propios de la especie.

Información en base a Agencia Andina e información propia de Todo El Campo.

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