“Queremos que los jóvenes se acerquen a la cooperativa y se formen aquí; apoyarlos para que puedan volver realidad sus ideas y proyectos”, dijo Guillermo Fernández, de Calima.
Montevideo | Todo El Campo | Más de 20 jóvenes rurales participaron del taller “Cooperativismo agrario: un camino para impulsar tus ideas y aportar a la comunidad” realizado el 22 de mayo en la sede de la cooperativa Calima, de San Carlos (Maldonado). La actividad fue coorganizada por Cooperativas Agrarias Federadas (CAF) con el apoyo de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), en el marco de un proyecto que apunta a fortalecer la participación de los jóvenes en el medio rural.
“Queremos que los jóvenes se acerquen a la cooperativa y se formen aquí; apoyarlos para que puedan volver realidad sus ideas y proyectos”, dijo Guillermo Fernández, expresidente y joven directivo de Calima.
“El taller tuvo como objetivo conocerlos, escucharlos y decirles que, si tienen un proyecto social, productivo o ambiental, se pueden arrimar a Calima y vamos a ayudarlos”, se comprometió.
La instancia reunió a hijos de productores socios, jóvenes interesados en el medio agropecuario y estudiantes de la zona, quienes plantearon a la cooperativa diversas ideas que los motivan a ser parte de la institución.
Los intereses manifestados por los jóvenes pasaron por organizar encuentros que los involucre, realizar salidas de campo y capacitaciones.
YAZMÍN Y GUILLERMO.
Yazmín Techera, de 22 años, fue una de las jóvenes que participó de la actividad. “Soy productora lechera y también ganadera. Formo parte del grupo de jóvenes de Calima desde 2018 y de la Directiva desde hace más de dos años. La cooperativa me ha brindado oportunidades de participación, capacitación e intercambio con otros jóvenes, a la vez que también me ha apoyado económicamente en mi negocio. Aquí encontré apoyo, conocimiento y compañerismo, espero que más jóvenes se integren al grupo”, señaló.
Desde 2004, el grupo de jóvenes de Calima ha sido el “semillero” de al menos cinco directivos de la cooperativa. Algunos de ellos han llegado a presidir la organización de base, tal es el caso de Guillermo, o incluso la gremial nacional, CAF.
“En estos 20 años, el grupo ha tenido proyectos diversos, desde producción de fardos, hasta un programa de visitas a escuelas rurales, para educar sobre cooperativismo y cuidado del ambiente. En lo personal, a Calima le agradezco por haberme formado y nunca haberme dejado solo”, valoró Guillermo por su parte.
“EL COOPERATIVISMO FORTALECE LOS LAZOS COMUNITARIOS EN EL MEDIO RURAL”.
Elisa Bandeira, Especialista en Seguridad Alimentaria y Nutricional de la FAO en Uruguay comentó: “Uno de los cometidos de la FAO es apoyar a los países a garantizar la seguridad alimentaria, y para eso se necesita gente que esté trabajando en el campo y produciendo alimentos de buena calidad. La realidad indica que en Uruguay está disminuyendo el número de jóvenes que participa de las actividades en el campo. Por eso desde la FAO acompañamos iniciativas que apuntan a fortalecer a la juventud en el medio rural”.
El acuerdo de trabajo que la agencia de Naciones Unidas lleva adelante junto a CAF apunta, justamente, a “empoderar a los jóvenes y que sientan parte importante del trabajo que se hace para lograr la seguridad alimentaria”.
“Vimos a CAF como una aliada clave, en virtud de la trayectoria de trabajo que tiene con la FAO y de su vinculación directa con las organizaciones de base presentes en el territorio. Resaltamos que el cooperativismo es una herramienta de trabajo y de vida muy valiosa, no solo en relación con la producción de alimentos, sino también como forma de fortalecimiento de los lazos comunitarios en los medios rurales”, concluyó la experta.
Sin enemigos naturales, el insecto está destrozando el paisaje vinculado a las palmeras.
Canelones | Todo El Campo | Estudiantes del colegio Santa Elena, en Ciudad de la Costa, departamento de Canelones, diseñó un dispositivo para detectar tempranamente al picudo rojo (Rhynchophorus ferrugineus), un insecto originario de Asia que está causando destrozos en el parque de palmeras en el país.
El insecto ataca a las palmeras desde adentro, causando la muerte del árbol.
Cuando se detectó el picudo rojo y ante la amenaza que significa, los jóvenes de Santa Elena decidieron buscar una solución. Así crearon un dispositivo que capta sonidos internos del tronco, detectando las larvas antes de que el daño sea visible, por lo que las palmeras se salvarían a tiempo.
Según informaron medios locales, el proyecto recibió el reconocimiento científico y educativo.
El colegio Santa Elena pone el instrumento a disposición de las intendencias como del Ministerio de Ambiente.
Colegio Santa Elena.
DESDE 2022.
El picudo rojo ha sido identificado como una de las principales plagas de palmeras a nivel mundial.
En 2022 llego a Uruguay, siendo Canelones el primer departamento en que se detectó, pero con los años ha logrado llegar a otros departamentos, como Montevideo, Maldonado, Florida, Flores, San José, Colonia o Lavalleja, donde es común ver ejemplares de palmeras muertos por acción de este insecto.
La palmera canaria (Phoenix canariensis) es su principal hospedante, o sea su mayor víctima, pero también y en menor medida, ha actuado atacando árboles de Butiá (Butia odorata) o Pindó (Syagrus romanzoffiana), lo que lleva a pensar que llegado el momento no tendrá problema en destruir, también, estas especies.
Los agricultores indígenas seleccionaron paltas más grandes y de piel gruesa a lo largo del tiempo, lo que hizo que estas frutas nutritivas fueran más productivas y fáciles de transportar.
California, Estados Unidos | Todo El Campo | Elogiado por sus beneficios para la salud y adorado como aderezo para tostadas, la humilde palta (o aguacate) es una estrella certificada del mundo de los productos agrícolas. También es un poderoso motor económico: su cultivo es hoy en día una industria multimillonaria con importancia mundial.
Sin embargo, la historia de fondo de este célebre superalimento ha sido turbia. Hasta ahora.
Nuevas investigaciones de antropólogos Amber VanDerwarker y Doug Kennett de la Universidad de California en Santa Bárbara dilucida la historia de la domesticación de la palta, destacando un cultivo arbóreo prominente de gran importancia económica. Su artículo se publicó en Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS)*.
“Nuestro trabajo muestra que los agricultores indígenas seleccionaron paltas más grandes y de piel gruesa a lo largo del tiempo, lo que hizo que estas frutas nutritivas fueran más productivas y fáciles de transportar”, dijo Kennett, quien se especializa en arqueología ambiental y ecología del comportamiento humano. “Estas características seleccionadas intencionalmente promovieron su uso generalizado en América Central y del Sur, lo que sentó las bases para su importancia económica global en la actualidad”.
Los resultados de los investigadores muestran que la gente en Centroamérica ya cuidaba paltas silvestres hace 11.000 años y, agregó Kennett, que la gente seleccionaba intencionalmente paltas más grandes y robustos hace 7.500 años.
“El cultivo y la domesticación de plantas sustentan la formación de sistemas agrícolas, la expansión global de las poblaciones humanas y, en última instancia, la formación de ciudades y estados-nación más grandes”, dijo. “Si bien hemos adquirido mucho conocimiento sobre la importancia de los granos de cereales como el trigo, el arroz y el maíz históricamente, ahora sabemos que más de 2.000 plantas económicamente importantes fueron domesticadas en todo el mundo durante los últimos 12.000 años, incluida la palta”.
Utilizando una secuencia de restos de palta desecados y carbonizados bien datados del abrigo rocoso de El Gigante en el oeste de Honduras, el primer autor VanDerwarker y Kennett definieron un locus temprano y previamente desconocido de la domesticación de la fruta. También hicieron un descubrimiento inesperado: las paltas se cultivaban allí incluso antes que el maíz.
“Los residentes de El Gigante ya habían domesticado paltas cuando el maíz llegó a la región”, dijo VanDerwarker, director del Laboratorio de Subsistencia Integrativa de la UCSB, sobre la “mayor sorpresa” del estudio. “Esto altera por completo nuestra comprensión de la agricultura mesoamericana, tradicionalmente vista como el maíz transformando a los recolectores en agricultores a su llegada a un nuevo lugar. Pero nuestro estudio muestra que los antiguos hondureños ya eran agricultores, ya que se dedicaban plenamente al cultivo de árboles a la llegada del maíz”.
La investigación avanza en la comprensión de la arboricultura antigua, al tiempo que sugiere implicaciones significativas para la biodiversidad ahora y en el futuro. Los restos de palta de El Gigante también tienen el potencial de proporcionar una fuente importante de información genética en el contexto del cambio climático, según el estudio.
Hoy en día, cuando alrededor del 90% de la industria de la palta está dominada por una sola variedad (Hass), “hay crecientes preocupaciones sobre su vulnerabilidad a las enfermedades y al cambio climático”, dijeron los autores, dado el “restringido acervo genético global” de los árboles.
“Las paltas de hoy en día se cultivan principalmente a través de poblaciones clonadas. Es un esfuerzo arriesgado en una era de imprevisibilidad climática sin precedentes”, dijo VanDerwarker. “Si todas las plantas son genéticamente iguales, entonces todas son igualmente susceptibles a las mismas limitaciones, por ejemplo, una nueva enfermedad o una megasequía sin precedentes podrían acabar con una variedad entera”.
“Nuestra investigación muestra que las personas cultivaron paltas con éxito a través de plántulas durante miles de años, y gran parte de esa diversidad genética se conserva en poblaciones relictas en todo México y América Central”, continuó. “El desarrollo de nuevas variedades a través de la selección de semillas de animales domésticos modernos y poblaciones de relictos silvestres que crecen en toda América Central puede proporcionar más éxito en la adaptación de los árboles a estos paisajes cambiantes que la propagación clonal sola”.
Ante un nuevo ejercicio fiscal para las empresas agropecuarias.
Cr. Eduardo Appoloni | Montevideo | Todo El Campo | El próximo 30 de junio cierra un nuevo ejercicio fiscal para las empresas agropecuarias y entendemos importante repasar algunos de los principales impuestos del sector.
Estos impuestos los podemos separar en dos grandes capítulos:
1. IMPUESTOS A LA RENTA
A los efectos fiscales, dentro de las rentas agropecuarias podemos tener dos categorías: las derivadas de la actividad agropecuaria, que son aquellas destinadas a obtener productos primarios, vegetales o animales, y aquellas otras rentas comprendidas como son los servicios agropecuarios prestados por productores, enajenaciones de activos fijo afectados a las actividades agropecuarias, actividades de aparcería, pastoreo, medianería y similares. En la actualidad nos encontramos con dos impuestos que gravan las rentas agropecuarias: Impuesto a las Rentas de las Actividades Empresariales (en adelante IRAE) e Impuesto a la Enajenación de Bienes Agropecuarios (en adelante Imeba).
El IRAE grava las rentas de fuente uruguaya y su alícuota es del 25%, mientras que el Imeba grava la primera enajenación de productos agropecuarios a cualquier título a contribuyentes de IRAE, organismos municipales y nacionales así como la exportación de bienes, y su alícuota varía entre 0% y 2,5% dependiendo del bien enajenado. Lo particular del Imeba es que afecta a la mayoría de los productores agropecuarios, siendo para algunos un impuesto final y para otros un pago a cuenta (contribuyente de IRAE). Serán contribuyentes de Imeba aquellos productores con una explotación agropecuaria menor a 1250 hectáreas IC 100 y cuyos ingresos del año anterior no superen los 2.500.000 de UI (aproximadamente US$ 380.000).
Los siguientes sujetos pasivos no podrán optar por este régimen ya que están inhabilitados por su forma jurídica: sociedades anónimas, sociedades en comandita por acciones, establecimientos permanentes de no residentes, fondos de inversión cerrados de crédito y fideicomisos, salvo los de garantía.
Los restantes contribuyentes que obtengan rentas agropecuarias y no cumplan con las condiciones antes mencionadas, estarán incluidos en el IRAE. Dentro de este impuesto existe la posibilidad de tributar por un régimen simplificado (IRAE Ficto), donde pueden optar aquellos contribuyentes que también quedaban incluidos en el Imeba por su forma jurídica y que sus ingresos agropecuarios del ejercicio anterior no superen las 4.000.000 de UI (aproximadamente US$ 614.000)
2. IMPUESTO AL PATRIMONIO.
Aquellas explotaciones agropecuarias cuyos activos superen las 12.000.000 de UI (aproximadamente US$ 1.843.000) serán contribuyentes del Impuesto al Patrimonio Agropecuario (en adelante IP).
Las entidades con acciones al portador y las no residentes (excepto las personas físicas) no se encuentran incluidas en esta exoneración y estarán gravadas desde el inicio.
Para determinar el valor de los activos se deben considerar dos aspectos:
a) El valor del los inmuebles rurales que sean propiedad de la empresa. Este se determina por el valor de catastro al 2012 actualizado por el Índice de Precios de Agricultura, Ganadería, Caza y Silvicultura.
b) El valor ficto de bienes muebles y semovientes. Se determina como el 40% del valor de los inmuebles rurales computándose para quienes realicen explotación agropecuaria, sin importar la titularidad del inmueble.
Las tasas del IP varían de acuerdo al valor de los activos fiscales. Cuando los activos no superan las 30.000.000 UI (aproximadamente US$ 4.609.000) es del 0,75%, mientras que cuando exceden este tope es del 1,5%.
En este impuesto existe una sobretasa que se aplica en aquellas explotaciones agropecuarias en donde los activos fiscales superan las 30.000.000 UI (aproximadamente US$ 4.609.000) y cuyas alícuotas van desde el 0,7% al 1.5%.
Cuando un contribuyente verifica ser parte de una Unidad Económica Administrativa, a los efectos de determinar el impuesto o la alícuota de la sobretasa, se deben considerar todos los activos de las entidades que la integran.
OTROS ASPECTOS DE INTERÉS.
-Facturación electrónica, estarán exonerados de esta obligación aquellos productores que se dediquen exclusivamente a actividades agropecuarias y cuyos ingresos en el ejercicio no superen los 4.000.000 de UI (aproximadamente US$ 614.000).
-Los saldos de impuestos del ejercicio cerrado al 30 de junio del 2025, se deberán abonar en el mes de octubre 2025
-Los arrendamientos de un establecimiento rural no se consideran renta agropecuaria, y siguen el mismo tratamiento que las rentas de capital.
-Los anticipos de impuestos se realizan en forma trimestral. Si el contribuyente lo prefiere, tiene la opción de hacerlo mensualmente.
-Los productos agropecuarios se encuentran gravados bajo el régimen de IVA en Suspenso. Esto habilita a los contribuyentes de IRAE a solicitar créditos fiscales por el IVA Compras (directamente relacionado con los ingresos derivados de la actividad agropecuaria) para el pago de futuras obligaciones.
Secuencia de mapas hasta el 13 de junio, con mejoras en las temperaturas.
Montevideo | Todo El Campo | El Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria, a través de INIA Gras advierte sobre las bajas temperaturas para todo el país.
Para este martes 10 la previsión de temperaturas mínimas a nivel de superficie del suelo, es de valores por debajo a los 0°C, indicados por los tonos fucsia en el mapa.
La siguiente secuencia de mapas, para los días 10, 11, 12 y 13 de junio, muestra la evolución de días muy fríos con aumento de la temperatura a partir del miércoles 11 de junio.
Alejandro Henry Rodríguez comenzó a trabajar en el campo en un predio de su abuelo.
Montevideo | Todo El Campo | Este viernes 6 de junio trascendió que el presidente del Instituto Nacional de Colonización será el productor lechero Alejandro Henry Rodríguez de la Comisión Nacional de Fomento Rural (CNFR).
De acuerdo a lo informado por radio Monte Carlo y Subrayado, su nombre será enviado al Parlamento entre el lunes y jueves de la semana próxima para la venia y poder asumir.
Mientras eso no ocurre, Viera continúa ejerciendo la titularidad, a pesar de la situación irregular generada por el artículo 200 de la Constitución.
Rodríguez es integrante de la Junta Directiva del Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA).
En marzo de 2019 Revista INIA, órgano oficial de INIA, publicó un reportaje al futuro presidente de Colonización donde cuenta que su inicio en el trabajo rural fue a los 18 años en “un pequeño predio” que era de su abuelo y que trabajaba junto a su hermano.
A los 25 años, en un campo arrendado en Lavalleja, comenzó a trabajar en un tambo, que hoy es de su propiedad y en 1986 empezó su trabajo como productor remitiendo a Canaprole.
Para entonces ya se había recibido de ingeniero agrónomo y además del tambo se desempeñaba como “privado en transferencia de tecnología con grupos de productores de la zona, con gran foco en lechería y producción intensiva agrícola-ganadera”.
En 1990 ingresó al Plan Agropecuario, “y por cinco años me centré en transferencia de innovación en el marco de un programa de reconversión de la remolacha, siempre nucleando productores y enfocándome en acompañarlos a visitar otras experiencias en zonas donde el uso de determinadas tecnologías era más común”.