Los proyectos seleccionados, que se desarrollarán entre 2025 y 2027.
Paysandú | Todo El Campo | UPM anunció los tres proyectos que serán financiados por del Fondo de Apoyo a la Investigación en Biodiversidad 2025, una iniciativa que busca generar conocimiento científico sobre las áreas de conservación que forman parte de su Red de Reservas de Biodiversidad.
Los proyectos seleccionados, que se desarrollarán entre 2025 y 2027, se enfocan en grupos biológicos y ambientes poco estudiados como arañas, milpiés, insectos y crustáceos, e incorporan técnicas innovadoras como el uso de ADN ambiental. Las propuestas fueron presentadas por equipos de investigación de la Facultad de Ciencias (Udelar) y la Universidad de Guelph (Canadá).
“Estamos muy satisfechos por la diversidad y calidad de las propuestas recibidas. Nos alegra contribuir a la generación de conocimiento científico de calidad, a la vez que fortalecemos los vínculos con instituciones académicas”, destacó Iván Grela, coordinador de Biodiversidad de UPM.
LOS PROYECTOS.
Los tres proyectos seleccionados son:
Diversidad de arañas y milpiés en cerros chatos del noreste de Uruguay. Institución: Facultad de Ciencias, Udelar. Este estudio busca caracterizar la comunidad de arañas, identificar especies indicadoras y prioritarias para la conservación en un ambiente único del noreste del país.
Diversidad de insectos y crustáceos en el área de conservación El Retiro (Paysandú). Institución: Facultad de Ciencias, Udelar. El proyecto se enfoca en evaluar la biodiversidad de invertebrados en distintos ecosistemas, incluyendo calidad de agua y presencia de especies invasoras.
Evaluación de la biodiversidad de invertebrados terrestres mediante ADN ambiental. Institución: Universidad de Guelph, Canadá. Utilizando técnicas de metabarcoding, este estudio posiciona a Uruguay en una red global de investigación sobre biodiversidad terrestre mediante la utilización de ADN ambiental.
Con esta iniciativa, UPM reafirma su compromiso con la conservación y el desarrollo sostenible, promoviendo el trabajo conjunto entre ciencia, territorio y comunidad.
Conocé los tres proyectos seleccionados por el Fondo de Apoyo a la Investigación en Biodiversidad 2025, una iniciativa que impulsa el conocimiento científico en las áreas de conservación de nuestra Red de Reservas de Biodiversidad.
UPM presentó el primer estudio en Uruguay que identifica biodiversidad con técnica de ADN ambiental.
Durazno | Todo El Campo | El avance científico -sin precedentes en nuestro país- se aplicó por primera vez en un área protegida nacional. La técnica de metabarcoding permite identificar especies a partir de su ADN ambiental sin necesidad de capturarlas. Este proyecto, desarrollado en el Área Protegida Esteros y Algarrobales del Río Uruguay, registró nuevas especies para el país y fortaleció las bases de datos genéticas locales, integrando a Uruguay a una red internacional que busca construir la gran enciclopedia genética de la vida en la Tierra.
LA BIODIVERSIDAD AL ALCANCE DE UN “CÓDIGO DE BARRAS”.
Así como en el supermercado escaneamos un código de barras para conocer la información de un producto, la ciencia permite hacer algo similar con la naturaleza. Cada especie deja rastros de su ADN en el ambiente, y esos fragmentos funcionan como una huella única que permite identificarla.
Esta posibilidad innovadora hace viable reconocer la biodiversidad de un lugar sin necesidad de capturar ni molestar a los animales. A esta técnica se le llama metabarcoding.
Esto es parte de un movimiento científico global. Desde que el canadiense Paul Hebert propuso en 2003 usar pequeñas secuencias de ADN para identificar especies, la técnica se expandió muy rápido y pasó a formar parte de una red internacional.
La base de datos ya reúne más de 12 millones de secuencias correspondientes a unas 350.000 especies. Sin embargo, este catálogo todavía está incompleto: hay regiones con muchísima información y otras con grandes vacíos.
Por eso, cada proyecto local que aporta nuevas secuencias no solo fortalece nuestra ciencia, también suma al conocimiento global. Uruguay se integra así a esta red internacional que busca armar la gran enciclopedia genética de la vida en la Tierra.
¿QUÉ ES EL METABARCODING?
Es una técnica basada en el ADN ambiental, se desarrolló hace más de 20 años y se expandió en diferentes partes del mundo. Sin embargo, esta es la primera vez que se aplica en un área protegida de Uruguay.
El ADN que queda en el agua o en el suelo es amplificado y secuenciado para luego ser transformado en un “código de barras biológico”, que permite identificar con precisión las especies presentes. Para ello, es necesario contar previamente con códigos de referencia generados a partir de ejemplares determinados por un taxónomo especialista.
EL ESCENARIO ELEGIDO.
El proyecto se llevó adelante en el Área Protegida Esteros y Algarrobales del Río Uruguay, que integra el Sistema Nacional de Áreas Protegidas (SNAP). Ahí, un equipo interdisciplinario liderado por la Dra. Mariana Cosse evaluó la aplicación de esta herramienta en peces, anfibios y macroinvertebrados.
El trabajo fue posible gracias a un convenio con el Instituto de Investigaciones Biológicas Clemente Estable, con la participación de investigadores de la Universidad de la República y del Museo Nacional de Historia Natural.
LOS RESULTADOS.
Especies de peces: 57
Especies de anfibios: 11
Macroinvertebrados: 88
Peces: se registraron 57 especies, lo que eleva a 72 el total de especies identificadas en el área protegida. Esto representa el 25 % de toda la ictiofauna del Río Uruguay potencialmente presente. Entre ellas, se documentaron dos especies nuevas para la fauna uruguaya, una de ellas recientemente publicada como nueva para la ciencia: Phalloceros mimbi.
Anfibios: se confirmó la presencia de 11 especies, incluyendo una nueva para el área, Scinax nasicus.
Macroinvertebrados: se registraron 88 unidades taxonómicas, con la identificación de 58 géneros y 10 especies. Destacó la gran diversidad de moluscos gasterópodos, varios de ellos prioritarios para la conservación.
Además, se generaron numerosos ejemplares de referencia y secuencias de ADN, fortaleciendo las bases de datos locales y evidenciando vacíos de información. De esta forma, se validó el metabarcoding como una herramienta sensible, eficiente y no invasiva para el monitoreo ambiental.
IMPACTO Y PROYECCIÓN.
Este estudio marca un antes y un después en Uruguay. Muestra cómo la ciencia puede aportar soluciones innovadoras para conocer y proteger nuestra biodiversidad, con un impacto que trasciende las fronteras del país.
Contar con una buena biblioteca genética no solo ayuda a conocer la biodiversidad, también abre un abanico de aplicaciones sorprendentes. Desde certificar qué comieron las vacas en los pastizales, validar la autenticidad de una miel, hasta detectar si un alimento tiene restos inesperados de insectos. El barcoding se convierte así en una herramienta estratégica tanto para la conservación como para la producción y el comercio.
Poder identificarlos, catalogarlos y aprovecharlos de forma sostenible nos da un conocimiento clave para el futuro. El metabarcoding no es solo ciencia de vanguardia: es también una herramienta para cuidar lo que nos hace únicos como país y para potenciar nuestras oportunidades en un mundo cada vez más atento a la biodiversidad.
Iván Grela coordinador de Biodiversidad comentó: “Este proyecto resulta muy satisfactorio por varios motivos, en primer lugar porque implica generar conocimiento para la ciencia del Uruguay a través del enriquecimiento de las bases de datos de ADN de referencia (un aspecto fundamental para la aplicación extendida en el futuro de esta técnica), en segundo lugar permite ampliar el conocimiento de la biodiversidad del Área Protegida, ya que se agregaron nuevas especies a las listas que teníamos, incluso con especies nuevas para Uruguay, y en tercer lugar porque coloca a UPM en una posición de liderazgo en cuanto al uso de técnicas de biomonitoreo. A esto debemos sumar el fortalecimiento de la capacidad de los recursos humanos del país”.
A nivel global, la agricultura es la principal causa de deforestación. Por lo tanto, se deduce que los esfuerzos de expansión forestal desplazarían a la agricultura, pero una nueva investigación de la Escuela de Economía de Georgia Tech informa que ese no es necesariamente el caso.
Atlanta, EE.UU. | Georgia Tech | Todo El Campo | La agricultura es la principal causa de deforestación. Por lo tanto, se deduce que los esfuerzos de expansión forestal desplazarían a la agricultura, pero una nueva investigación de la Escuela de Economía de Georgia Tech informa que ese no es necesariamente el caso. Y no solo eso, en el estudio se mostró que la expansión de los bosques en realidad aumentó la producción agrícola.
Estos hallazgos pueden ayudar a los gobiernos, los formuladores de políticas y las organizaciones de conservación a evaluar con mayor precisión los costos y beneficios de los proyectos de expansión forestal en la lucha contra el cambio climático.
“La implicación política clave es que puede haber beneficios colaterales al usar la expansión forestal como una herramienta para secuestrar carbono”, dijo Matthew E. Oliver, profesor asociado de la Escuela de Economía y coautor del artículo. Sin tenerlos en cuenta, los beneficios sociales netos pueden subestimarse significativamente, escriben los investigadores.
Los hallazgos también podrían sugerir caminos alternativos para las organizaciones de ayuda, dijo Oliver.
“Los programas de desarrollo no tienen que ser en forma de ayuda directa. Este proyecto consistía en aumentar las áreas forestales, pero también apoyaba la economía local de otra manera indirecta».
PRINCIPALES HALLAZGOS.
El artículo, escrito por Oliver y Dylan Brewer en Georgia Tech y Vikrant K. Kamble en la Universidad de Muskingum, fue publicado en Land Economics (**). El proyecto comenzó como la tesis doctoral de Kamble, en la que Oliver y Brewer asesoraron conjuntamente encuentran:
Después de uno de los programas de expansión forestal más grandes en Rajasthan, India, la producción agrícola en el área aumentó en un 24% en los siete a 14 años posteriores a la plantación.
Los investigadores plantean la hipótesis de que esto podría deberse al aumento de la actividad de los polinizadores en las áreas recién boscosas y al aumento del 2% en las precipitaciones que midieron.
Si bien el aumento del 2% es estadísticamente insignificante, los rendimientos de los cultivos que dependen de la lluvia crecieron considerablemente, mientras que los rendimientos de los cultivos que dependen del riego no lo hicieron, lo que sugiere una conexión entre la expansión de los bosques, las lluvias y la mejora de los productos agrícolas.
Esta es una de las primeras pruebas de este tipo, y los investigadores advierten que los resultados pueden no ser ciertos en todas partes.
Sin embargo, “nuestra tarea era descartar un impacto negativo en la agricultura, y el hecho de que no estemos viendo eso y que pueda haber un impacto positivo es una evidencia realmente sólida de que no vemos una compensación inversa”, dijo Brewer. “Cuando regreses y reforestes, no se comerán los recursos agrícolas”.
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(*) Georgia Tech o el Instituto de Tecnología de Georgia, es una de las principales universidades públicas de investigación de Estados Unidos, con más de 50.000 estudiantes que estudian en persona en el campus principal de Atlanta, en sitios de instrucción fuera del campus como Georgia Tech-Europe en Francia, y a través del aprendizaje a distancia y en línea.
Agefem quiere sensibilizar a la ciudadanía sobre los beneficios de la madera como material estructural, destacando su resistencia, flexibilidad, comportamiento frente al fuego y menor huella de carbono. Fomentar agrupaciones de propietarios forestales para facilitar planes de ordenación y extracción responsable.
Madrid, España | Todo El Campo | El verano de 2025 quedará en la memoria de los españoles por los voraces incendios que el país debió soportar como consecuencia de una serie de condiciones humanas, naturales y ambientales, entre ellas una prolongada ola de calor que sorprendió al país.
Se registraron incendios en un área de 400.000 hectáreas con daños en viviendas, infraestructuras, fauna, flora, y por supuesto, irreparables pérdidas en vidas humanas.
Más allá de las víctimas humanas que sin dudas es lo más grave y no tiene ningún punto de comparación, es importante valorar el costo de los daños materiales y ambientales en el sentido más amplio y preguntarse qué hacer para no repetir la experiencia, o reducir el daño todo lo posible, porque en los próximos veranos volverán los calores extremos y las escasas precipitaciones.
En ese contexto, fue fundada la Asociación para la Gestión Forestal y la Edificación con Madera (Agefem), con el propósito de fomentar el uso de la madera en la construcción de viviendas como estrategia para promover una gestión forestal adaptativa y digital que revitalice la bioeconomía forestal nacional y el territorio rural.
Agefem se propone promover la innovación tecnológica en la cadena monte-industria, especialmente en procesos de trazabilidad, digitalización y cumplimiento de la normativa vigente en la Unión Europea, proponiendo alternativas constructivas (de viviendas) con la madera como solución viable, eficiente y sostenible para paliar el déficit habitacional en España.
También se propone facilitar el diálogo intersectorial en el ámbito de la construcción, forestal, industrial y tecnológico, para desarrollar soluciones integradas, además de fomentar estudios y proyectos sobre la adaptación al cambio climático de aquellas especies forestales que cumplen los requisitos técnicos de resistencia estructural, salubridad, aislamiento acústico y térmico, comportamiento frente al fuego y sensibilizar a la sociedad sobre el rol de la madera.
Asimismo, se propone impulsar la economía circular y la prevención de incendios forestales mediante una gestión forestal activa y sostenible.
¿ES SEGURA LA MADERA FRENTE AL FUEGO?
Agefem quiere sensibilizar a la ciudadanía sobre los beneficios de la madera como material estructural, destacando su resistencia, flexibilidad, comportamiento frente al fuego y menor huella de carbono. Fomentar agrupaciones de propietarios forestales para facilitar planes de ordenación y extracción responsable.
Así, quiere desmitificar los prejuicios sobre la madera en edificación. Las estructuras de madera bien diseñadas son igual de resistentes al fuego que el acero o el hormigón, y ofrecen mejor comportamiento sísmico y mayor sostenibilidad.
DECÁLOGO DE AGEFEM.
La Asociación elaboró un decálogo como hoja de ruta a seguir.
Representación del sector de la construcción con madera ante organismos de carácter público y privado.
Organización de jornadas, congresos y seminarios especializados en construcción con madera.
Elaboración de estudios técnicos, informes y propuestas normativas orientadas a promover el uso de la madera en edificación.
Promoción y desarrollo de proyectos piloto y demostrativos en el ámbito de la construcción de viviendas con madera, así como en la implantación de modelos de gestión forestal basada en tecnología digital.
Establecimiento de alianzas estratégicas con universidades, centros tecnológicos, administraciones públicas y empresas.
Desarrollo de campañas de comunicación y sensibilización centradas en la construcción con madera como eje dinamizador del sector forestal español, dirigidas a profesionales, ciudadanía y responsables políticos
Creación de grupos de trabajo y comisiones técnicas multidisciplinares que faciliten la transferencia de conocimiento entre los sectores constructor, forestal, tecnológico e industrial.
Observación, análisis y seguimiento de modelos internacionales exitosos de fomento de la construcción de viviendas con madera, con el objetivo de identificar buenas prácticas, generar conocimiento aplicable al contexto nacional y promover sinergias positivas entre el sector de la edificación y el sector forestal. Esta actividad incluirá la recopilación de experiencias, la participación en redes internacionales, y la elaboración de propuestas adaptadas a la realidad española.
Fomento de formación y capacitación profesional en construcción con madera, gestión forestal adaptativa y nuevas tecnologías digitales.
Participación en redes nacionales e internaciones vinculadas a la edificación con madera.
Con información de radio Intereconomía y El Economista.
Se podrán presentar propuestas en temáticas relacionadas al desarrollo del sector forestal maderero de Uruguay.
Montevideo | Todo El Campo | A través del acuerdo de colaboración entre la Agencia Nacional de Investigación e Innovación (ANII) y el Fondo de Innovación Sectorial para la operación del Centro Tecnológico Forestal Maderero (CTFM), están disponibles becas en el sector forestal maderero, para las cuales se convoca a interesados.
ANII informó que el objetivo es el fortalecimiento de las capacidades en recursos humanos a través del financiamiento de becas de capacitación que promuevan el desarrollo del sector forestal maderero, ofrecidos por instituciones del exterior.
Los tipos de becas a los que se puede postular son:
Becas de movilidades de capacitación en el exterior (cursos cortos y pasantías).
Becas de maestría en el exterior.
Se podrán presentar propuestas en temáticas relacionadas al desarrollo del sector forestal maderero de Uruguay.
Se valorará que aborden alguno de los siguientes aspectos:
Foco en productos de transformación mecánica de madera y desarrollo industrial.
Productos de plantaciones forestales.
Desarrollo y comercialización de productos forestales con foco en nuevos productos y mercados.
Comercialización de productos orientados a exportación, preferentemente en el hemisferio sur.
Aplicabilidad en Uruguay considerando barreras tecnológicas, físicas y culturales.
Aplicabilidad del conocimiento en las cadenas de producción y sus desafíos en Uruguay
Se podrán considerar también otras propuestas de capacitación relacionadas a la cadena forestal maderera.
Para cursos cortos y pasantías: la duración de la capacitación deberá ser de mínimo 5 días y máximo 6 meses y el monto máximo de subsidio es de US$ 20.000.
Para becas de maestrías: el plazo máximo es de 24 meses, el plazo máximo para dar comienzo a la beca es julio de 2026 y el monto máximo de subsidio es de US$ 50.000.
La presentación de solicitudes se realizará bajo la modalidad de postulación permanente.
Nos cuesta un poco aceptar que hay especies que no están adaptadas y que no van a volver; ese es una realidad que vino con el cambio climático y que debemos aceptar. Hay que dejar las especies adaptadas que son las que van a prosperar.
Madrid, España | El Mundo | Todo El Campo | Tras dos semanas de incendios desbocados y más de 404.000 hectáreas arrasadas, la pregunta que viene ahora es cuándo va a volver todo a su estado natural, si es que vuelve. Aunque una pregunta más difícil sería si es eso lo mejor que podría pasar. “Una cosa es que el bosque se regenere desde el punto de vista humano, es decir, que vuelva a haber lo que había antes. Y otra que ecológicamente el bosque recupere su funcionalidad, que es lo que interesa”, apunta Rut Domènech, ecóloga especializada en incendios forestales de la Universidad de California, donde dirige el Programa de Monitorización de Quemas Prescritas.
“Nos cuesta un poco aceptar que hay especies que ya no están adaptadas y que no van a volver, como pueden ser los castaños. Las especies están adaptadas a unos rangos climáticos que, si no tienen, no pueden resistir, y eso es un cambio que viene con el cambio climático, y que debemos aceptar”, defiende.
“Después de un incendio las hierbas surgen rápido”, apunta Víctor Resco, catedrático en Ingeniería Forestal por la Universidad de Lleida. “En cuanto empiece a llover, en una semana o dos, vamos a empezar a ver una cobertura verde. Los primeros matorrales empezarán a salir después de las lluvias, que no es bueno que sean torrenciales, pero es muy importante que llueva pronto, porque así las plantas pueden germinar y desarrollar una raíz más larga, que les va a ayudar a sobrevivir en invierno. La cobertura arbórea de las próximas décadas va a depender sobre todo de esta germinación inicial, pero no volveremos a tener bosques en décadas”.
Aun así, para Resco, “la pregunta de los tiempos de recuperación es un poco trampa, porque no tenemos que pensar en recuperar lo que teníamos, tenemos que ir a buscar algo diferente”. Y más trampa si hablamos de especies autóctonas. “Pero, ¿qué es lo autóctono? ¿Lo que había cuando estaban los romanos? ¿Lo que vemos en televisión, esa imagen idílica de bosque centroeuropeo?”, pregunta Domènech. “Demonizamos mucho a ciertas especies, como el eucalipto o el pino carrasco, y cuando focalizamos el tema en la especie nos nublamos, no vemos el problema, que es de estructura, de cantidad de combustible”.
Sobre la posibilidad de replantar, la ecóloga de la Universidad de California cree que “hay que dejar las especies que ya están adaptadas, que son las que van a crecer”.
En la misma línea, el Colegio Oficial de Ingenieros Forestales apunta que “muchas especies mediterráneas, como encinas, alcornoques, robles, pinos canarios o matorrales como brezos y retamas, están adaptadas al fuego, y pueden rebrotar o regenerarse de forma natural”.
Bomberos españoles descansando. Foto tomada de X Miguel Bosé @boseofficial
Víctor Resco cree que en las labores de restauración se va a tener que incluir en muchas ocasiones especies que crezcan en latitudes más bajas y que se consideren foráneas de ese sitio. “Lo que no podemos hacer es cometer los mismos errores que nos han llevado hasta esta situación, que es abandonar las repoblaciones a su suerte. Estamos frente a una oportunidad para tener ecosistemas sanos que estén adaptados al cambio climático y que vayan a ser resistentes a la propagación del fuego, no que vayan a favorecerla”.
Esta gestión, apunta Resco, “pasa por abandonar el edenismo, esta búsqueda del jardín del Edén que planean ciertas personas de tendencias que consideran ecologistas, pero que en realidad son muy dañinas”. “Si no intervenimos, van a intervenir los incendios, la regeneración va a ir a menos y estaremos favoreciendo la desertificación. El margen de error que tenemos es muy limitado porque el cambio climático hace una presión muy estricta”, avisa.
“El aspecto de los troncos carbonizados tras apagarse las llamas de un incendio puede inducir a pensar que la vida allí ha sido eliminada, pero los ecosistemas mediterráneos disponen de un conjunto de estrategias que les permiten hacer frente a esta perturbación”, apunta David Badía, catedrático de Edafología e investigador del Instituto Universitario de Investigación en Ciencias Ambientales de Aragón.
“Entre las plantas calcinadas existen algunas con capacidad de rebrotar desde la cepa (quejigos, coscojas, carrascas, madroños); otras plantas (pirrófitas), aun sin ser capaces de rebrotar, germinan profusamente tras el incendio como las jaras o aliagas; por otro lado, hay pinos, como el pino carrasco, que disponen de un gran almacén de semillas viables en sus piñas que, tras el fuego, con humedad en el suelo, podrán germinar. Es decir, cierta vegetación mediterránea puede regenerarse con relativa rapidez”.
Domènech dice que depende de muchos factores, como el banco de semillas que exista en cada suelo, su fertilidad, la intensidad del incendio, o si acaba de sufrir otro en muy poco tiempo, porque “entonces va a ser muy difícil que se regenere nada”. Otra de las claves que subraya es la lluvia: “Es bueno un poco después del incendio, pero, si son lluvias torrenciales, pueden arrastrar ese suelo y va a ser muy difícil la regeneración”.
Sobre la lluvia también advierte el Colegio de Ingenieros Forestales: “Pueden duplicar o triplicar el arrastre de sedimentos, colmatando embalses, contaminando aguas superficiales y subterráneas y provocando riadas o inundaciones en zonas próximas. Proteger el suelo durante el primer año es más eficaz y económico que intentar recuperarlo después, ya que su regeneración natural es muy lenta y difícil de revertir”.
Pero las plantas y los árboles no son las únicas víctimas ni lo único que se va a recuperar. También las hay, incluso, que se benefician del fuego. “Hay muchas especies oportunistas”, dice Domènech, “muchos pájaros que aparecen sólo cuando un bosque se ha quemado. Especies como el águila necesitan espacios abiertos para cazar y así tienen más oportunidades”.
La Fundación Pau Costa, una entidad global sin ánimo de lucro que pone el foco en la prevención y gestión de incendios forestales, enumera en su página web las especies que se benefician del fuego, como el escarabajo, quien, tras la huida de depredadores, «acude a los bosques negros para poner sus huevos en la madera recién quemada y que sus bebés puedan nacer sin peligro”.
O la perdiz roja y el conejo europeo, “que se aprovechan de que, en las primeras etapas de recuperación de un ecosistema que ha ardido, aparecen hierbas con un alto contenido de nutrientes”. Y el abejorro carpintero y distintas especies de pájaros carpinteros, “que prefieren hacer sus nidos en árboles muertos porque son más fáciles de perforar”.
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El autor es Ricardo Colmenero, periodista de El Mundo y Premio Nacional de Periodismo Julio Camba 2018. Para leer más artículos del mismo autor: Ricardo F. Colmenero | EL MUNDO