“Lo que hay que hacer es trabajar con los impuestos, con su sobrecarga, el sistema tiene que dejar de ser distorsivo”, dijo un importante empresario avícola argentino.
Montevideo | Todo El Campo | La avicultura argentina enfrenta el desafío de mejorar su competitividad en un contexto de altos costos y limitaciones para acceder a financiamiento de largo plazo.
Franco Santángelo, presidente del Centro de Empresas Procesadoras Avícolas (CEPA) y directivo de la firma Soychú (importante empresa avícola argentina ubicada en Gualeguay, provincia de Entre Ríos), dijo a Bichos de Campo que el sector necesita invertir para modernizar unos 1.000 galpones de engorde a un costo de US$ 300.000 cada uno.
Se trata de una transformación que Santángelo considera clave para reducir costos, ganar eficiencia y aprovechar mejor las oportunidades de exportación.
Esa modernización de la infraestructura aparece como una condición indispensable para el futuro de la producción avícola argentina. Sin embargo, la falta de créditos adecuados y la presión impositiva dificultan las inversiones.
Gustavo Clavijo, productor avícola e integrante del equipo de Todo El Campo comentó que los dichos del presidente de CEPA son “el reflejo de la realidad uruguaya, bien explicada, aunque distinta dimensión o magnitud”.
UNA MODERNIZACIÓN INDISPENSABLE.
Santángelo remarcó que la avicultura de su país necesita modernizar los galpones de engorde de pollos: mejorar la eficiencia, reducir costos y ganar competitividad para aprovechar las oportunidades del mercado mundial, sin embargo hay poco financiamiento y mucha presión impositiva como laboral. La renovación de las instalaciones se hace, aunque a un ritmo menor al que permitiría contar con créditos de largo plazo.
“Estamos hablando de aproximadamente 1.000 galpones, con un costo de 300.000 dólares cada uno”; las empresas se endeudan para avanzar en esa modernización, “pero no con la fluidez que habría si existiera un crédito a largo plazo, con tasas que por lo menos empaten la inflación”, señaló.
El problema es que esa modernización es indispensable para bajar el costo de producción y sostener el crecimiento, y los establecimientos que queden rezagadas se enfrentarán a nuevos desafíos, llegando al extremo de tener que parar la producción.
Es una mejora clave si se quiere exportar, asimismo la industria enfrenta dificultades para colocar algunos productos.
“Hay mucha demanda de exportación, pero algunos productos se venden y otros son muy baratos para los costos nuestros”, resumió.
El problema de fondo no se resuelve solamente con un tipo de cambio más alto, aclaró. “Si se devaluara la moneda solo ganaríamos algo de tiempo, pero después la inflación nos devuelve a la situación anterior. Lo que hay que hacer es trabajar con los impuestos, con su sobrecarga, el sistema tiene que dejar de ser distorsivo”.
Hay factores que encarecen la producción, como las retenciones y los tributos provinciales y municipales, las retenciones sobre movimientos bancarios, las tasas de interés, las cargas sociales y los costos laborales.
Por otra parte, una mayor inserción internacional de la carne vacuna también podría favorecer al sector avícola, al liberar espacio en el mercado doméstico. “Si se sigue incrementando la exportación de carne vacuna, nosotros vamos a seguir creciendo y aportando al mercado interno la proteína más barata del mundo y de gran calidad”, sostuvo.
Foto de portada: garras de pollos para exportar a China | Empresa Soychu.

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