El presidente paraguayo nos hizo recordar la forma en que Venezuela ingresó y salió del Mercosur, dos capítulos vergonzosos de una historia que no hay que repetir.
Hébert Dell’Onte Larrosa | Montevideo | Todo El Campo | En la historia del Mercosur, ningún hecho ha sido tan bochornoso como la incorporación de Venezuela.
El ingreso del país caribeño había sido aprobado en 2006 por los socios del Mercosur y refrendado en los años posteriores por los parlamentos de Argentina, Brasil y Uruguay, pero con la oposición del parlamento paraguayo que argumentaba que en Venezuela existían restricciones a las libertades individuales, persecución a opositores y violaciones a los derechos humanos.
Tuvieron que pasar 6 años y recién en junio de 2012 Venezuela pudo ingresar al Mercosur, no sin antes darse uno de los capítulos más tristes del bloque comercial; la suspensión de Paraguay.
Ese año -2012- el parlamento paraguayo, en una decisión soberana y avalada por su Constitución destituye al presidente de su país, Fernando Lugo, por “mal desempeño en sus funciones”. Estratégicamente a sus intereses, Argentina, Brasil y Uruguay entienden que el parlamento paraguayo actuó de mala manera y responden suspendiendo a Paraguay como miembro del bloque hasta las elecciones de abril de 2013, dejando fuera al único país que supo mantenerse firme respecto a Venezuela.
Apartado Paraguay de las decisiones del Mercosur, Argentina (gobernaba entonces Cristina Frnández), Brasil (Dilma Rousseff) y Uruguay (José Mujica) incorporan a Venezuela como miembro pleno. Así estos tres países optaban por dejar fuera del Mercosur a un país democrático que había actuado según su Constitución para ingresar por la ventana a aquellos que sí -ya se sabía desde entonces- habían abandonado los principios democráticos y cada vez con menos disimulo.
La jugarreta Fernández-Russeff-Mujica no duró mucho. El 1° de diciembre de 2016 Venezuela dejó de ser miembro pleno del Mercosur por incumplir las normas comerciales, y el 5 de agosto de 2017 fue suspendido por tiempo indefinido debido a la ruptura del orden democrático. Gobernaban entonces Mauricio Macri (Argentina), Michel Temer (Brasil), Horacio Cartes (Paraguay) y Tabaré Vázquez (Uruguay).
LAS RAZONES DE URUGUAY.
El apoyo de Uruguay (Tabaré Vázquez) a la salida de Venezuela del Mercosur generó discrepancias internas en el partido del presidente, Frente Amplio, que deben ser analizadas en otra oportunidad, pero muestra un cambio de línea que el propio Vázquez explicó que fue “por temor”.
En una entrevista concedida al semanario Búsqueda (agosto de 2017) el presidente Vázquez dijo que optó por el pragmatismo más que por la ideología: “¿Qué pasa con el Uruguay además si se mantenía en una situación intransigente dentro del Mercosur (apoyando a Venezuela)? ¿Y si (Argentina, Brasil y Paraguay) lo aíslan a Uruguay del Mercosur?”, se preguntó el entonces presidente.
Agregó que “no hay una normativa que puedan esgrimir los otros países para dejar a Uruguay aislado, pero desde el punto de vista comercial pueden tomar varias medidas que perjudiquen a Uruguay. ¿Y cuántos puestos de trabajo se pueden perder?”.
La noticia del “temor” de Vázquez recorrió el mundo y el reportaje concedido a Búsqueda fue citado por varios medios o sitios web de presencia internacional, algunos de la región fueron: Infobae, Aristegui Noticias, Telesur, Perú Informa, VTActual.
INCUMPLIMIENTO AL PROTOCOLO DE USHUAIA.

Pero oficialmente se argumentó incumplimiento de los principios democráticos por parte de Venezuela y para eso se apoyaron en el Protocolo de Ushuaia.
El 24 de julio de 1998 el Mercosur suscribió el Protocolo de Ushuaia sobre el Compromiso Democrático de los países miembros que refiere a la necesaria plena vigencia de las instituciones democráticas como condición esencial para el desarrollo del proceso de integración.
Venezuela no cumplía con el Protocolo de Ushuaia en 2006, tampoco en los años siguientes, y no lo hace ahora. (En caso de no poder acceder al documento del Mercosur, está disponible en Suspensión de Venezuela en el Mercosur).
PARAGUAY APOYA A VENEZUELA PARA QUE REGRESE AL MERCOSUR.
A pesar de que aún Venezuela no celebra elecciones democráticas y libres, a pesar de la persecución a los que piensan y opinan diferente, de los presos políticos que siguen encarcelados y del impedimento a que los principales líderes opositores se expresen e incluso ingresen al país, el presidente de Paraguay, Santiago Peña, solicitó ante la ONU reincorporar a Venezuela al Mercosur.
Seguramente eligió la Asamblea General de las Naciones Unidas para dar más visibilidad a su planteo y colocar a Venezuela en la mira de todo el mundo.
Pedimos a los “hermanos latinoamericanos y a las Naciones Unidas: unámonos para ayudar a que Venezuela, ese país tan bello, se vuelva a insertarse el mundo”, dijo.
Un dato relevante es que días antes (el 19 de setiembre) Peña había estado en Caracas donde se reunió con la presidenta Delcy Rodríguez. Ambos acordaron la vía del diálogo para concretar el restablecimiento de las relaciones diplomáticas, según informaron medios internacionales.
Venezuela y Paraguay rompieron vínculos diplomáticos en enero de 2025 después de que Peña, expresara su apoyo y reconociera al opositor Edmundo González Urrutia como ganador de las elecciones presidenciales de 2024.
Es verdad que en este 2026 mucho ha cambiado en Venezuela, pero lo más oportuno es esperar a que sus gobernantes den señales claras y definitivas de iniciar un proceso democrático efectivo, lo que no sucederá mientras haya opositores silenciados.
La clave no está en que Venezuela ahora es amiga de Estados Unidos, y que la chavista Delcy Rodríguez es generosa en elogios para con Donald Trump. Eso más que un proceso de apertura es un travestismo ideológico y político vergonzante.
La clave sí está en lo afirmado por Ignacio Bartesaghi, doctor en Derecho Internacional, que escribió en X: Venezuela “sigue incumpliendo la cláusula democrática del Protocolo de Ushuaia; por lo tanto, no debería volver al Mercosur”.
Es tan simple e importante como eso.

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