Explicar el ceder cuotas de carne a Brasil por el dumping que se nos atribuye, es una excusa que no hace justicia al sector lácteo.

Hébert Dell’Onte Larrosa | Montevideo | Todo El Campo | La respuesta a la pregunta del título es un categórico y rotundo no, y así lo queremos establecer desde el primer renglón de este artículo para que no haya confusión ni duda de ninguna especie.

La segunda pregunta es, entonces, ¿por qué Uruguay debe ceder una fracción de su cuota de carne -el concepto “ceder” es el que se ha usado a nivel de altas jerarquías- a Brasil como parte de una negociación para que ese país no siga adelante con una investigación antidumping?

El secretario de Presidencia, Alejandro Sánchez, dijo en rueda de prensa que Uruguay cede parte de su cuota a Brasil y Australia porque la industria nacional no tiene capacidad para cubrir el total que corresponde a nuestro país y que se trata de un gesto en favor de Brasil (no de Australia) porque el presidente Luiz I. Lula da Silva frenó en abril la aplicación de aranceles sobre las exportaciones uruguayas de lácteos.

Dijo que “hasta el momento las exportaciones de Uruguay a China han cubierto el 30% o 35% de la cuota, por lo tanto es materialmente imposible que la industria pueda cubrir este año 324.000 toneladas, simplemente porque estamos por pisar octubre y no vamos a llegar”.

“Quiere decir que nuestra industria sigue exportando a China y va a cubrir un porcentaje importante de esa cuota, pero es natural que según las previsiones que está haciendo INAC (Instituto Nacional de Carnes) no logremos cubrir” ese volumen.

Esa situación llevó a los gobiernos de Australia y “de Brasil particularmente”, a consultar “si Uruguay estaba de acuerdo o no, y si es que China lo acepta, que una parte de esa cuota que no vamos a poder servir nosotros sí lo puede hacer Brasil y Australia”.

Agregó que “el gesto” de Uruguay “podría equipararse a un gesto mucho más relevante” para nuestro país y que “recientemente tomó el gobierno de Brasil, frente a un desafío que teníamos por una denuncia de dumping sobre leche en polvo”. Brasil es “un mercado muy importante y relevante para la industria láctea uruguaya, y que debido a las denuncias generadas en Brasil, particularmente con productores argentinos, Uruguay podría caer en una sanción que para Brasil representa muy poco porque es el 5% del mercado, pero representa casi el 80% del mercado de Conaprole”.

En reunión que los presidentes Yamandú Orsi y Lula da Silva mantuvieron en Barcelona, Uruguay solicitó a Brasil “que no hubiera un perjuicio para Uruguay, cosa que el gobierno de Brasil acepto, Lula se comprometió a llevar adelante y lo hizo”, dijo Sánchez.

La reunión Orsi-Lula en Barcelona ocurrió en abril de 2026 en el marco de la IV Cumbre en Defensa de la Democracia y la medida fue muy recibida en el sector lácteo de nuestro país.

Sin embargo, como fue dicho al comienzo, Uruguay no cae en prácticas como el dumping.

Agreguemos que no es la primera vez que desde Brasil se impulsan acciones investigativas por supuestos dumping en Uruguay alegando que nuestros productos ingresan a aquel país con precios artificialmente bajos gracias a supuestos subsidios estatales.

Todos sabemos que eso no es así. Tanto el gobierno, las gremiales lecheras y Conaprole -la principal exportadora- rechazan de forma categórica la acusación. Que los productos lácteos de Uruguay lleguen a Brasil de manera competitiva obedece a la calidad y eficiencia productiva. No hay otra explicación.

Esto último parece no haber sido tenido en cuenta, y no se entiende por qué el gobierno no lo dice con claridad a Brasil y a la opinión pública uruguaya, para que todos tengan claro que en realidad no hay dumping de ningún tipo, sino eficiencia en producir. Quizás Brasil debería tomar nota de nuestra manera de producir, pero parece que hacer las cosas bien se puede convertir en un castigo.

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