Este artículo no pretende instalar pesimismo, sino abrir una conversación necesaria. Reconocer el problema es el primer paso para comenzar a construir soluciones.

Fernando Sanabia Viscoski | Canelones | Todo El Campo | Durante décadas, la producción familiar fue uno de los pilares del desarrollo rural uruguayo. Miles de familias hicieron posible que frutas y hortalizas llegaran diariamente a la mesa de los uruguayos. Detrás de cada cultivo había una historia de trabajo, sacrificio y conocimiento transmitido de padres a hijos.

Sin embargo, esa realidad está cambiando silenciosamente.

No hacen falta grandes estadísticas para advertirlo. A veces alcanza con recorrer los mismos caminos que recorríamos de niños. En mi caso, crecí en una familia vinculada a la producción agropecuaria y desde muy pequeño trabajé junto a mis padres y hermanos. Con el paso de los años, primero como productor y luego como profesional del sector, tuve la oportunidad de recorrer numerosos predios familiares en distintas zonas de Canelones, especialmente en Tala, Santa Rosa y localidades vecinas.

La imagen que se repite es siempre la misma: productores cada vez mayores, hijos que eligieron otro camino y establecimientos que lentamente van desapareciendo.

Recuerdo que, cuando iba a mi querida escuela rural, en un recorrido de apenas tres kilómetros existían cerca de veinte productores familiares. Hoy, más de treinta años después, apenas permanecen cuatro o cinco. No se trata únicamente de una percepción personal; es una realidad que se observa en buena parte del territorio.

El problema no es solamente que los productores envejecen. El verdadero desafío es que, en muchos casos, detrás de ellos no hay nadie dispuesto a continuar.

Cada productor que se retira sin un sucesor representa mucho más que una explotación menos. Se pierde experiencia, conocimiento acumulado durante generaciones, arraigo rural y capacidad de producir alimentos cerca de los centros de consumo.

En los últimos años, distintos gobiernos impulsaron programas de apoyo para el sector agropecuario. Es justo reconocer esos esfuerzos. Sin embargo, la realidad demuestra que esas herramientas, aunque importantes, no han sido suficientes para resolver el problema de fondo: lograr que los jóvenes vean en la producción frutihortícola, apícola, ganadera, tambera, avícola, etc., un proyecto de vida atractivo y sostenible.

Hablo también desde mi propia experiencia. Hubo momentos en los que yo mismo sentí que el esfuerzo realizado no encontraba una recompensa acorde. Precios inestables, costos crecientes, largas jornadas de trabajo e incertidumbre permanente hacen muy difícil convencer a un joven de permanecer en el campo cuando encuentra alternativas laborales más previsibles fuera de él.

Esta situación debería preocuparnos como sociedad. Si no logramos revertir esta tendencia, dentro de unas dos décadas podríamos enfrentarnos a un escenario en el que la producción familiar frutihortícola sea muy diferente a la que conocemos hoy. Quizás todavía existan empresas de mayor escala, pero cada vez serán menos las familias viviendo y produciendo en el medio rural.

El envejecimiento del campo no es únicamente un problema del productor. Es un desafío para todo el país. Porque detrás de cada productor que desaparece también se debilita la economía local, las escuelas rurales, los pequeños comercios, las cooperativas y, en definitiva, una forma de vida que ha sido parte de la identidad del Uruguay.

Este artículo no pretende instalar pesimismo, sino abrir una conversación necesaria. Reconocer el problema es el primer paso para comenzar a construir soluciones. En próximos artículos analizaré por qué los jóvenes ya no encuentran atractiva la producción frutihortícola, apícola, ganadera, tambera, avícola etc. y qué medidas deberían impulsarse para asegurar el relevo generacional y el futuro de la producción de alimentos en nuestro país.

EL AUTOR. Fernando Sanabia Viscoski es licenciado en Gestión Agropecuaria. Posgrado en Agronegocios. Productor agropecuario y técnico vinculado al desarrollo rural.

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