“La democracia estadounidense demostró capacidad para corregir el rumbo. Ahora sus instituciones deberán demostrar que pueden traducir ese mandato en límites efectivos al poder”.

Hébert Dell’Onte Larrosa | Montevideo | Todo El Campo | La siguiente gráfica muestra los resultados parciales de las elecciones de medio término en Estados Unidos, quedando bancas por definir tanto en la Cámara de Representantes como en el Senado, aún así el triunfo del partido Demócrata ha sido contundente o, dicho de otra forma, lo contundente fue la derrota del presidente Donald Trump.

Una precisión relevante: aunque los resultados preliminares muestran una ventaja clara de los demócratas y su victoria no es cuestionada por los analistas políticos, la adjudicación definitiva de las elecciones legislativas de medio término puede demorar varias semanas. Esto se debe a que cada estado cuenta con procedimientos y calendarios propios para el escrutinio, la revisión y la certificación de los votos.

Al momento de redactar este artículo, el resultado muestra:

El Senado: 54 demócratas, 44 republicanos (total 100 senadores).

En la Cámara de Representantes: 240 demócratas, 147 republicanos, falta definir 148 bancas (total 535).

“NADIE ANTICIPÓ LA CONTUNDENCIA DEL TRIUNFO DEMÓCRATA”.

A la luz de dichos resultados, el politólogo, jurista y analista político argentino Daniel Zovatto definió esa instancia electoral como un “tsunami azul” sobre el cual “nadie anticipó la contundencia del triunfo demócrata”

Zovatto, quien además se ha especializado en sistemas electorales, gobernabilidad y procesos políticos, señaló que el triunfo demócrata “fue mucho mayor a lo que las encuestas anticipaban”, y ese resultado impone “una contundente derrota al oficialismo y un límite político a Donald Trump”.

“La recuperación demócrata de ambas cámaras del Congreso expresa un rechazo a su gestión y abre la posibilidad de restablecer una fiscalización efectiva al Ejecutivo”, agregó en su análisis publicado en redes sociales. Sin embargo, deja en claro que “sería un error confundir este revés con la neutralización de su presidencia” dado que Trump “conservará amplias atribuciones ejecutivas, el poder de veto y capacidad para condicionar la agenda nacional e internacional”.

“Las órdenes ejecutivas, aunque sujetas a límites legales y revisión judicial, seguirán siendo un instrumento central de su gobierno”, afirmó.

¿Qué fue lo que cambió? Zovatto lo explica así: “A partir de enero, el presidente deberá enfrentar un Congreso con incentivos para investigar a su administración, exigir explicaciones y disputar sus prioridades presupuestarias”.

No obstante, nada garantiza moderación ni buenos acuerdos, por el contrario, pueden darse bloqueos y profundizarse la confrontación, escribió. En contrapartida se “devuelve fuerza a un principio esencial del sistema constitucional estadounidense: el presidente debe rendir cuentas ante un poder independiente que es el Congreso”.

Es claro que los próximos dos años del mandato Trump serán “más difíciles y conflictivos”, con “controles eficaces, investigaciones rigurosas y una alternativa creíble”.

“La democracia estadounidense ha demostrado capacidad para corregir el rumbo. Ahora sus instituciones deberán demostrar que pueden traducir ese mandato en límites efectivos al poder”, concluyó el analista.

PONIENDO LOS DATOS EN CONTEXTO.

Por otra parte, si se analizan los resultados de recientes elecciones a medio mandato en Estados Unidos se puede constar que otros presidentes han sufridos reveses importantes y no por eso han naufragado.

Hace 16 años, en 2010 Barack Obama sufrió un fuerte revés al perder 63 bancas en el Parlamento; en 2014, también Barack Obama, (había sido reelecto en 2012) vuelve a perder posiciones parlamentarias y los republicanos pasaron a controlar el Senado.

Donald Trump en 2018 perdió el control de la Cámara de Representantes, pero ganó 2 bancas en el Senado.

En 2022, Joe Biden tuvo un desempeño mejor de lo esperado: perdió pocas bancas en la Cámara de Representantes y ganó una en el Senado.

Esta semana, Donald Trump -con resultados no definitivos, pero sí determinantes- habría perdido entre 35 y 45 escaños en la Cámara de Representantes y unos 7 en el Senado, lo que implicaría que los demócratas recuperan el control de ambas cámaras.

Los datos anteriores demuestran que efectivamente Trump fue derrotado, pero otros presidentes han tenido resultados más adversos y no por eso han dejado de gobernar.

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